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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2016

Elecciones en EE.UU.
El socialismo norteamericano de Bernie Sanders

Ethan Earle
Vecinos en conflicto/Viento Sur


Nac en Carolina del Norte, aunque mis padres son de Vermont. Crec haciendo largos viajes de verano por la costa este para visitar a nuestra familia en Burlington, la ciudad ms grande del estado con tan solo 40 000 habitantes. Fue en uno de esos viajes, en algn momento de los noventas, cuando escuch por primera vez acerca de Bernie Sanders y su versin tan particularmente norteamericana del socialismo democrtico.

Vermont es un pequeo y extrao lugar. Es el nmero 49 de cincuenta estados, tiene solo 626 000 habitantes y la mayora de ellos vive en pequeos pueblos agrcolas que salpican las Green Mountains en toda su extensin. La poblacin de Vermont se jacta de su autosuficiencia marcada por un perfil tozudamente independiente y ocasionalmente revolucionario. El Estado fue fundado por una milicia separatista durante la Guerra Revolucionaria. Luego sera el primer Estado en abolir la esclavitud y jugara un papel crucial en el llamado Underground Railroad (ferrocarril subterrneo), que ayud a ocultarse a esclavos fugitivos en su terreno sinuoso y los escolt a travs de la frontera norte con Canad. Durante mi infancia, escuchaba estas historias como pruebas de que la poblacin de Vermont es gente comprometida que no se toman a bien las injusticias o el doble discurso poltico.

En 1980, Bernie Sanders (nacido en Brooklyn) entr en el escenario poltico por la izquierda como candidato independiente a la alcalda de Burlington, describindose a s mismo como socialdemcrata. Derrot por 10 votos al candidato oficialista que se presentaba a su quinta reeleccin, y luego fue reelegido 3 veces. Durante su perodo como alcalde, Bernie fue ampliamente reconocido como un izquierdista sin pelos en la lengua, pero tambin como un administrador eficiente. Fue l quien abri la primera comisin de la mujer en la ciudad, apoy el desarrollo de cooperativas de trabajadores e inici uno de los primeros y ms exitosos experimentos de viviendas comunales financiadas por el Estado. Esta ltima medida asegur garantizar viviendas accesibles para sectores de ingresos bajos y medios, y fren el proceso de gentrificacin en medio de un proyecto para revitalizar la zona riverea, que de lo contrario habra transformado el centro de la ciudad. Bernie el izquierdista, invit a Noam Chomsky a hablar en la casa de gobierno y viaj a Nicaragua para conocer a Daniel Ortega y hermanar una ciudad sandinista. Bernie el administrador, mantuvo equilibrado el presupuesto de la ciudad y fue parte de la transformacin de Burlington en una de las ciudades ms lindas y habitables de Estados Unidos.

En 1990, Bernie se present como candidato para la cmara de representantes de Estados Unidos y se convirti en su primer miembro independiente en cuarenta aos. Rpidamente fund el Congressional Progressive Caucus, que hasta el presente es uno de los pocos baluartes de izquierda en el Capitolio. Critic a polticos de ambos partidos por subordinarse a la lgica corrupta de Washington. Se revel como un poltico serio, con un mensaje directo y franco, y alarmado por las crisis que enfrenta nuestro pas. Si bien a veces sus modales pueden parecer hoscos y sus aptitudes sociales escasas, nunca hubo dudas acerca de su devocin por el trabajo. Bernie pudo emerger como una voz calificada a nivel nacional en temas que van desde la desigualdad en los ingresos a la cobertura mdica universal, la reforma de la campaa financiera y los derechos LGBT. Tambin fue uno de los primeros crticos prominentes de la guerra de Irak y los programas de vigilancia interna como la Ley Patriota (Patriot Act).

Bsicamente, Bernie mantuvo el camino que l mismo se haba propuesto desde el principio, el del un progresista imperturbable que basa su trabajo en una independencia slida y la obstinacin para que se hagan las cosas. De nuevo en Vermont, donde desde 2006 ha sido senador, Bernie continu incrementando su popularidad y gan con el 71 % de los votos en su eleccin ms reciente, consiguiendo la mayor tasa de aprobacin de todos los polticos de Estados Unidos. Su reconocido rechazo a las campaas de desprestigio, as como su compromiso en encontrar terrenos comunes con figuras polticas de otros bandos, solo han fortalecido su reputacin. Precisamente, su mayor logro y el secreto de su xito, ha sido construir un nuevo consenso poltico en el estado de Vermont. Por supuesto, l interpela a los liberales ms acrrimos pero saca su fortaleza real de familias trabajadoras blancas de las pequeas ciudades, no tan conocidas (al menos en las dcadas recientes) por sus inclinaciones socialdemcratas.

Mi familia es una familia de peluqueros, a los que se suman un par de enfermeras y electricistas. Somos una familia de cazadores y fanticos de Katy Perry. Somos una familia a la que la cultura poltica contempornea le ha hecho creer que su voz no cuenta. Y puedo decir, con total honestidad, que Bernie Sanders ha hecho pensar distinto a mi familia. De cara a las prximas elecciones primarias, casi todos ellos propensos a votar a los republicanos en cualquier otra eleccin darn su voto a Bernie Sanders. Cuando estoy en Vermont no solemos hablar de poltica pero cuando lo hacemos hablamos de Bernie. Puedo escuchar a mi ta decir Quizs no estoy de acuerdo con todo lo que l dice o hace, pero se que l sabe lo que dice y cree en lo que hace. Se que l nunca nos entregara y que siempre nos dir las cosas de frente.

El xito del senador Bernie Sanders, en una campaa engaosamente quijotesca para convertirse en el 45 presidente de Estados Unidos, ha despertado extraas animosidades en la opinin pblica. Bernie atrajo multitudes mucho ms grandes y gener ms entusiasmo que cualquier otro candidato de los dos partidos. Durante 2015 su campaa recibi 73 millones de dlares de ms de un milln de individuos y un rcord de 2,5 millones de contribuciones en total. Est recibiendo una gran cobertura meditica en las portadas de los medios ms importantes de Estados Unidos y es el tema central en numerosos tweets, mms y conversaciones de internet en general. Tan solo 6 meses antes, su principal contendiente, la todava favorita Hillary Clinton -ex secretaria de Estado, senadora, primera dama y nia mimada del establishment demcrata- se situaba como la candidata ms imparable para toda una generacin. Al escribir estas lneas, a mediados de enero, ella se aferra a una ventaja de 7 puntos a nivel nacional y est igualada en las elecciones de dos estados en las primarias, estados que histricamente han sido la referencia para el resto del pas (Iowa y New Hampshire). Lo que es ms increble an, es que Bernie Sanders est haciendo todo esto sin dinero de corporaciones y sin recibir el apoyo del establishment, proclamando las virtudes del socialismo democrtico y dicindole a quien quiera escucharlo que este pas necesita una revolucin poltica.

Despus de dcadas trabajando en poltica, no debera ser ninguna sorpresa que el programa para la campaa de Bernie sea amplia y detallada, meticulosa se podra decir. Quizs meticulosa pero no confusa: no ha dejado lugar a dudas de que su mayor preocupacin es la desigualdad que define cada vez ms a la economa estadounidense. Propone subir el salario mnimo de 7,25 a 15 dlares hacia 2020. Promete crear millones de puestos de trabajo a travs de programas federales de infraestructura y programas para la juventud. Dice que va a expandir la seguridad social, proporcionando educacin gratis en todas las universidades pblicas y extendiendo la cobertura de salud a toda la gente a travs de un sistema de pago nico. Su plan para financiar estos programas es simple: subir impuestos a los ricos y a las grandes corporaciones, y cobrar impuestos a la especulacin financiera.

En sus historias, Bernie cuenta cmo Estados Unidos se convirti en uno de los pases con mayor desigualdad en el mundo, y pone especial nfasis en la responsabilidad de las instituciones financieras en la crisis del 2007-08. Lamenta que ni un solo ejecutivo haya sido encarcelado por su papel en estos episodios, y muestra el contraste existente con un sistema de justicia que ha encarcelado a millones de personas de bajos recursos por delitos menores. Propone la implementacin de una versin siglo XXI de la Ley Glass-Steagall, la que impidi que los bancos comerciales participaran con bancos de inversin a partir de 1933 y que luego fue derogada bajo la mirada aprobatoria del presidente Bill Clinton en 1999. Recientemente anunci que, de ser elegido, en su primer ao disolvera todas las instituciones financieras que alguna vez fueran consideradas demasiado grandes para caer.

Sin embargo, su ardiente y popular versin econmica no explica por qu millones de personas han llegado al Feel the Bern, el viral hashtag (#feelthebern hashtagTwitter) que se ha convertido en un eslogan para la campaa. En realidad, podra decirse que le est hablando a un momento ms amplio de la historia de nuestro pas. Las deudas personales y la desigualdad econmica estn en niveles rcord, y la generacin que hoy en da es mayor de edad ha sido criada en medio de la guerra de Irak y la Gran Recesin. Esta generacin creci entre resabios del sueo americano aunque su realidad fue la de una movilidad descendente para la mayora, mientras solo ascendan una pequea lite y unos pocos afortunados. En este contexto, Bernie denuncia que el sistema no solo est roto sino que est diseado para perpetuar el control por parte de una pequea lite polticamente arraigada con intereses capitalistas, y es eso lo que ha prendido fuego en su campaa de forma tan llamativa. Adems de sus propuestas econmicas, la otra pieza fundamental de la campaa de Bernie es su llamamiento a expulsar a las grandes corporaciones y a su dinero de la poltica. Bernie defiende a viva voz una reforma integral de la financiacin de las campaas, incluyendo la derogacin de la decisin de la Corte Suprema sobre el caso Citizens United y la abolicin de los super PACs/1, que en conjunto han permitido que el dinero corporativo ejerza cada vez mayor control sobre el proceso electoral. Bernie nos recuerda que l es el nico candidato sin un super PAC y que su campaa est alejada de las corporaciones, financiada en gran parte por pequeas donaciones y contribuciones un poco ms grandes de sindicatos. La campaa de Hillary, en cambio, est sustentada en su mayor parte por ricos y corporaciones; seis de sus diez principales contribuyentes son bancos.

Bernie cree que las corporaciones han tomado el control de la democracia norteamericana, y es aqu en donde retoma su idea de la revolucin poltica. En cada discurso llama la atencin sobre esto y siempre es inequvoco: ni l ni ningn otro poltico puede hacer los cambios necesarios solo. La idea de revolucin poltica de Bernie comienza con el pueblo estadounidense saliendo a votar masivamente, recuperando nuestra democracia, y exige reformas que aumenten nuestro control sobre la economa nacional y el proceso poltico.

No sorprende que los poderosos no estn contentos con Bernie y la mayor ofensiva la haya tomado el establishment demcrata (lo que tambin, por desgracia, es lgico). Su candidata, Hillary Clinton, ha recibido hasta ahora 455 avales de los gobernadores y representantes en el Congreso, mientras que solo 3 han sido para Bernie Sanders; ella ha sido respaldada por 18 sindicatos que representan a 12 millones de trabajadores frente a 3 sindicatos que acompaan a Bernie, que a su vez representan a 1 milln de trabajadores. Entre los llamados superdelegados -una desagradable particularidad del sistema electoral de Estados Unidos, quienes en conjunto constituyen cerca de un tercio de los votos del partido, y no tienen la obligacin democrtica de honrar las decisiones de sus votantes- las preferencias por Hillary tienen una ventaja de 45 a 1. El Comit Nacional Demcrata, por su parte, ha tratado de limitar las oportunidades de debate (y audiencia) en un esfuerzo para proteger la ventaja de Clinton, llegando incluso a eliminar la campaa de Bernie Sanders de su base de datos en un desmesurado castigo por una ofensa menor (y disputada). Mientras tanto, los charlatanes del establishment han disparado contra Bernie diciendo que es incapaz de ganar una eleccin general, a pesar de las numerosas pruebas en contra de esa idea.

Los partidarios de Hillary con las mejores intenciones diran Ella tienen ms opcioneses de ganarle a cualquier loco peligroso que surja en esta especie de lucha libre que son las primarias republicanas. Diran tambin que ella tendr ms posibilidades de hacer las cosas que propone una vez en el gobierno. La poltica es desagradable y el Partido Republicano se ha redefinido tanto por su obstruccionismo tanto como su fanatismo. Hillary podr no ser pura, pero es la persona del partido demcrata capaz de forzar al menos un par de reformas positivas en nuestro gobierno disfuncional. Los partidarios de Hillary tambin diran que ya es hora de que elijamos una presidenta mujer, despus de ms de dos siglos ininterrumpidos de gobierno de varones.

Yo respondera que Clinton representa hasta tal punto lo que es disfuncional en nuestro sistema poltico actual, que es difcil que pueda hacer algo al respecto. Ella est tan estrechamente ligada a Wall Street como cualquier poltico de ambos partidos. Vot a favor de la guerra de Irak y se mantiene fiel al ala blica del Partido Demcrata, una seccin ampliamente desacreditada del intervencionismo liberal. Clinton est muy volcada a su objetivo de ganar poder, mientras que Sanders ha mantenido valores consistentes durante ms de treinta aos en cargos de eleccin popular. Sin duda, el simbolismo de la eleccin de una presidente mujer es importante, un acontecimiento potencialmente histrico que rivalizara con la eleccin de Barack Obama como el primer presidente afroamericano de nuestro pas hace ocho aos. Sin embargo, tambin hemos visto las limitaciones del simbolismo en la poltica durante la administracin del presidente Obama, con el ingreso medio y la riqueza de afroamericanos en declive, mientras que la disminucin de las tasas de encarcelamiento continan a un ritmo aparentemente inexorable, a la vez que la deportacin de los inmigrantes latinos ha alcanzado niveles rcord. Por otra parte, el valor de este simbolismo se puede ver compensado por la alternativa de elegir un presidente con un plan y un mandato que cambie la forma de funcionar de Washington y de nuestro pas en general.

Como era esperable en lo que llamar, en un sentido amplio, la izquierda, los debates sobre estas elecciones se han vuelto bastante desagradables en los ltimos meses. La insistencia de Bernie en no utilizar tcnicas negativas de campaa y Hillary en un lugar confortable como ganadora- mantuvieron las cosas en buenos trminos. Pero a medida que la campaa se fue calentando y la ventaja se redujo, legiones de seguidores de Hillary han salido a los medios de comunicacin a descalificar a los partidarios de Bernie como sexistas. Los seguidores de Bernie, por su parte, fueron sarcsticos y en ocasiones polticamente incorrectos aunque generalmente correctos al juzgar sus posiciones y logros y respondieron que Bernie apoy polticas y medidas que son mucho ms progresista para la igualdad de las mujeres que las que Hillary propone (al menos, ms all de los escalafones ms altos de las profesionales). Estas discusiones, si bien tienen el potencial para dar lugar a un debate necesario sobre las diferencias entre el feminismo liberador y el feminismo corporativo, en general han sido lideradas por fanticos y no han progresado (al menos por ahora) mucho ms all de insultos superficiales al estilo Twitter.

Ms a la izquierda, los sospechosos de siempre, han salido de la nada para acusar a Bernie de no ser el portador de la verdadera revolucin. Le acusan de un sinnmero de desviaciones estilo pecado original relacionadas con su falta de alineamiento pleno con alguna estructura particular (y esotrica) de pensamiento poltico. Algunos dicen que l est actuando como un perro pastor para el Partido Demcrata, atrayendo jvenes descontentos a su seno -no les importa que l haya sido independiente la mayor parte de su carrera y que ahora se convirti en el enemigo pblico N 1 del establishment demcrata-. Otros, nunca le perdonarn ser un socialdemcrata cuando l se ha etiquetado tan claramente a s mismo como un socialista democrtico. Y finalmente, estn aquellos que piensan que Bernie ha cado en desgracia por su voto en tal o cual poltica exterior demostrando ser como todos los dems; sin que les importe que critique abiertamente la historia de imposiciones de regmenes en el exterior de nuestro pas o que sostenga que el cambio climtico representa una amenaza a nuestra existencia mayor que la del terrorismo, a pesar de la exaltacin al miedo por parte de los medios. Aunque irrelevantes para la conciencia poltica dominante, estas patologas son dignas de mencin en la medida en que se han agudizado y clarificado diferencias dentro de la vasta izquierda socialista entre quienes van a donde est la gente y construyen polticas sobre la base de realidad existentes y quienes prefieren situarse al margen de la historia y girtan a quienes no estn con ellos.

Pero ms interesante y relevante para el momento actual de la poltica de Estados Unidos es el debate que se inici durante Netroots Nation, una destacada convencin poltica progresista. Activistas del movimiento Black Lives Matter (BLM) interrumpieron un discurso de Bernie para llamar la atencin sobre la violencia policial en contra de la comunidad negra y exigir la adopcin de una agenda poltica ms directa para desmantelar el racismo estructural en los Estados Unidos. La respuesta de Sanders fue ridiculizada por algunos con desdn, como fuera de lugar. Sus intentos iniciales por remarcar su propio historial en relacin a la justicia racial y vincular la cuestin del racismo con las polticas econmicas diseadas para aliviar la desigualdad, no ayudaron. Unas semanas ms tarde, un grupo de activistas de BLM con sede en Seattle interrumpi otro discurso Bernie Sanders, esta vez en un acto para celebrar los 80 aos de la Seguridad Social. Los manifestantes tomaron el micrfono antes que Bernie pudiera hablar, no le permitieron responder a sus crticas y acusaron a la ciudad de Seattle de liberalismo con supremaca blanca en respuesta a los abucheos de la audiencia. El evento fue cancelado.

Despus de este segundo acontecimiento, la campaa de Sanders dio a conocer un programa de justicia racial (presumiblemente elaborado despus de la primera intervencin) que abri con un gesto explcito a las demandas de BLM y otros activistas, citando los nombres de las mujeres y hombres de color recientemente asesinados por la polica. Continu abordando directamente la cuestin de la violencia fsica perpetuada por el Estado y los extremistas de derecha contra hombres y mujeres afroamericanos, y luego enumer una lista de propuestas y demandas que abordan tambin cuestiones de la violencia desde lo poltico, jurdico, econmico y ambiental. Este nuevo programa ha sido aplaudido por los lderes del movimiento BLM.

La primera intervencin de BLM proporcion un ejemplo de dos movimientos progresivos distintos pero superpuestos, en conversacin crtica y productiva. El ltimo, en cambio, mostr que ambos pueden entablar por momentos un dilogo de sordos. Bernie, un hombre judo blanco de 74 aos de edad, del segundo Estado ms blanco de los Estados Unidos (96,7%), al principio fue lento en reconocer la urgencia de este momento en la justicia racial, al igual que reconoci la falta de perspectiva al incluir los reclamos de BLM en una plataforma de justicia econmica preexistente. Los activistas de BLM fueron oportunistas al explotar esta ptica a expensas de alguien que fue -como mnimo- un buen aliado blanco de los movimientos de justicia racial, desde que marchara en 1963 con Martin Luther King Jr. Su tctica, si bin fue tilmente provocativa en Netroots, fue desmedida en Seattle. En este segundo caso, el grupo liderado por activistas relativamente nuevos en la justicia social y muy alejados de encarnar el liderazgo de lo que es un movimiento esencialmente abierto, fue percibido como cnico y no particularmente interesado en la construccin de polticas progresistas ms all de divisiones esencialistas.

En sntesis, el culebrn Bernie-BLM ha sido una buena experiencia de aprendizaje para Sanders y sus seguidores, y esto debera reconfortarnos como progresistas. Adems de su agenda de justicia racial, Bernie ha contratado ms personas de color en puestos importantes. l se ha vuelto tambin crecientemente activo en destacar la aterrorizante tendencia de violencia policial contra los afroamericanos. Por ejemplo, fue a visitar a la familia de Sandra Bland, una mujer de 28 aos de edad que fue encontrada muerta en la crcel tras ser detenida por una infraccin de trfico menor. Despus de esto hizo una poderosa y trgicamente simple declaracin: ella estara viva hoy si hubiese sido una mujer blanca. Tambin hizo giras con prominentes figuras de la cultura negra como Killer Mike del grupo de rap Run the Jewels y mejor su exposicin acerca del racismo subyacente a gran parte de la economa de Estados Unidos desde la esclavitud. Aunque su nombre an no es tan conocido entre estas comunidades como el de Hillary, su tendencia al voto ha aumentado significativamente.

En trminos ms generales, podemos ver estos debates como parte del crecimiento -y tal vez incluso de una generacin- del activismo de una izquierda renovada en Estados Unidos. Varias dcadas en retirada, al menos en el nivel de conciencia de las masas, se invirtieron repentinamente con Occupy Wall Street (OWS) en septiembre de 2011, como ya he escrito. Este movimiento incipiente tena toda la gracia y la belleza de un recin nacido, que al menos era, efectivamente, para la gente vinculada con ello. Funcion como un despertar generacional a la posibilidad de un activismo poltico transformador en los Estados Unidos. Black Lives Matter, aunque no estuvo directamente relacionado con (o inspirado por) OWS, entr en los medios de comunicacin mainstream sobre su estela e incorpor (intencionalmente o no) muchas de las crticas contra su predecesor.

Bernie Sanders ha llegado a millones de personas para las que era ms fcil relacionarse con la poltica a travs del prisma de una campaa presidencial. Considerados en conjunto (an cuando no son necesariamente una unidad), este triple movimiento marca el ascenso de una nueva era de la poltica progresista en los Estados Unidos. Y mientras los debates entre estos y otros movimientos polticos son necesarios, al igual que lo es la lucha crtica por la forma y direccin de la poltica progresista, es igualmente necesario que no dejemos que las luchas internas destructivas nos distraigan de la cuestin ms profunda de nuestro tiempo, que es cmo refundar el sistema poltico y econmico de Estados Unidos sobre uno que funcione para todo el mundo en nuestro pas y que haga ms para ayudar al resto del mundo que para daarlo.

Bernie Sanders est haciendo todo lo posible para mantenernos centrados en esta cuestin, siempre dejando en claro que no puede resolverlo l solo. Esta, ms que cualquier otra razn, es por la que apoyo a Bernie Sanders y creo que t tambin deberas hacerlo. Bernie es la persona mejor situada para impulsar un movimiento amplio con la oportunidad de ganar poder, y tambin para reorganizar alianzas polticas en torno a la solidaridad de clase y racial, a diferencia de las divisiones que nos imponen los intereses corporativos. Lo hizo en Vermont, tal vez no al nivel de nuestras fantasas socialistas ms elevadas, pero sin duda de una manera transformadora y duradera. Y cuando observamos el estado de la poltica estadounidense, donde un populista de derecha como Donald Trump ha captado la atencin de una gran parte del electorado republicano con un mensaje no convencional, vemos la necesidad urgente de que nosotros demos batalla por una nueva mayora en este pas, basada en la unin y no en el odio.

En su tierra, Bernie Sanders contina manteniendo unida la coalicin que ha construido con polticas que se mueven ms all de la guerra de trincheras partidarias. Es reconocido por su apoyo a los veteranos de guerra de Estados Unidos as como sus esfuerzos para auditar la Reserva Federal (ambas cuestiones normalmente consideradas conservadoras). Sorprendentemente es muy querido por muchos de sus colegas republicanos en el Congreso, no como alguien que habla de bisbol con ellos, sino como una persona que no habla de una manera y acta de otra. En un reciente discurso en la conservadora Christian Liberty University, Bernie utiliz una herramienta retrica que ha sido comn a lo largo de su carrera; dijo a la audiencia, no podemos estar de acuerdo en todo pero podemos estar de acuerdo en la injusticia que supone la desigualdad y en la corrupcin y la disfuncin que define nuestro sistema.

As como las primarias revelan profundas divisiones en cada uno de los partidos, tambin manifiestan una divisin an ms profunda entre las culturas conservadoras y progresistas en el pas. Nadie parece ser capaz de imaginar un escenario peor que la victoria de un candidato del partido contrario. Ms all del mensaje de transformacin econmica y poltica de Bernie, l tambin nos muestra cmo se puede reimaginar nuestra poltica fracturada en el siglo XXI. La posibilidad de una presidencia de Bernie Sanders nos proporciona una importante, aunque slo sea parcial, hoja de ruta para superar la traba de la cultura poltica que nos ha dominado.

La ltima vez que visit Vermont con mi esposa, fuimos a ver a mi abuela de 90 aos, una ciudadana de Vermont vida seguidora de golf y de programas de entrevistas polticas. No nos sorprendi terminar hablando de las elecciones, y nos cont que uno de sus hijos, mi to, estaba tratando de convencerla de votar por Bernie. Ella segua indecisa. Conoci a Bernie durante dcadas, le gusta y confa en su juicio, pero quiere ver una mujer presidenta antes de morir. Fue un argumento fuerte y simple, que consider muy seriamente.

Mi esposa le respondi que su pas ha tenido una mujer presidente progresista, Cristina Kirchner, durante la mayor parte de la dcada pasada y que, si bien ella entiende lo histrico que sera para nosotros, acaso sera comparable con tener un presidente socialista en el pas ms capitalista y poderoso del mundo? Un momento, dijo mi abuela, no con desconfianza pero si como desempolvando una idea que ella no haba considerado en un largo tiempo, Son ustedes socialistas? Nos miramos el uno al otro y tras una breve pausa, dubitativos, mi esposa contest si, supongo que si eso es lo que hace falta, lo somos. Los ojos de mi abuela se abrieron un poco de sorpresa o de picarda, o quizs en un intento de absorber a su nieto y nieta poltica y la ola de ideas nuevas y viejas a la vez. Bueno, contest -sus palabras fueron lentas y cuidadosas-, mira noms.

La prxima vez que visite mi familia, espero estar celebrando la ltima intervencin de Vermont en el curso de la historia de Estados Unidos. En el mejor de los casos vamos a celebrar la eleccin del primer presidente socialista democrtico del pas. Pero incluso si Bernie pierde, creo que su campaa ha creado un espacio para imaginar una nueva era en la poltica progresista. De cualquier modo, el mensaje de la revolucin poltica de Bernie va a ser transmitido a una nueva generacin de jvenes, un terreno para que construyamos un futuro mejor.


http://www.rosalux-nyc.org/bernie-sanders-socialist-america/

Traduccin: Mercedes DAlessandro y Pablo Polosecki para http://www.vecinosenconflicto.blogspot.com.ar y editado por VIENTO SUR

Notas:

1/ Comit de accin poltica, grupo de presin privado para influencias en la poltica. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Political_action_committee

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article10973


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