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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2016

Un referndum por penales

Pablo Stefanoni
Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur


El domingo, el pueblo boliviano vot el referndum para reformar la Constitucin del pas y permitir la re reeleccin del presidente Evo Morales en 2019. A partir de los resultados disponibles hasta el momento, que le dan mayora al No, Pablo Stefanoni analiza la situacin poltica que se abre para Bolivia.

vo Morales se meti solo en lo que, desde el comienzo, se vea como la eleccin ms difcil en una gestin marcada por una sucesin de contundentes triunfos electorales durante una dcada. Como si la abstinencia electoral resultara insoportable para un lder que necesita de la continua aprobacin de las masas, el presidente boliviano se lanz a un referndum para habilitar precozmente un cuarto mandato, cuando an le quedan cuatro aos para terminar su tercera gestin. De este modo, el propio gobierno que la perge, decidi, luego de seis aos de aprobada, modificar la nueva Constitucin Poltica del Estado que puso las bases del Estado Plurinacional en 2009. La pregunta era: Usted est de acuerdo con la reforma del artculo 168 de la Constitucin Poltica del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?

La primera dificultad, obvia, de un referndum de esta naturaleza es que unifica a todos los oponentes en la opcin del No. Desde los racistas que nunca quisieron un gobierno campesino-indgena hasta quienes critican lo contrario: que no es un verdadero gobierno indgena sino un sucedneo de matriz blancoide o directamente un gobierno antiindgena, la coalicin del No permiti la unificacin de un voto que nunca se unira detrs de una candidatura comn. Se trata de algo natural, que no descalifica sus razones, pero matiza lecturas que, como suele ocurrir en estos casos, tratan de leer el resultado de manera unidimensional. Ni Montesquieu resucit en los Andes, ni todo se trat de la mano negra del Imperio ni el famoso Vivir bien ancestral despert a las deidades andinas de las alturas para vengar el neodesarrollismo populista de Evo.

Quizs se trate de algo ms sencillo: una mezcla de desgaste tras una dcada de ejercicio del gobierno y las consecuentes dificultades para transformar utopas movilizadoras en realidades vitales con errores polticos intercalados, como convocar tan tempranamente un referndum tras el triunfo electoral de 2014 con el 61% ms una mala campaa electoral. De esta forma, lo que se haba avizorado como un proceso de des-polarizacin en 2010-2014, ayudado por el xito econmico de Morales, devino renovada re-polarizacin, y casi por mitades. En sntesis, de acuerdo con los resultados obtenidos hasta el momento, el 21F Evo perdi con Evo ms que con la oposicin.

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En esta dcada, el Movimiento al Socialismo (MAS) puso en pie, con bastante xito, un nuevo modelo econmico basado en el estatismo y cierta ortodoxia macroeconmica junto a un nuevo Estado ms abierto a la diversidad del pas. El socialismo es compatible con la estabilidad macroeconmica, dijo en una oportunidad el ministro de Economa Luis Arce Catacora, que ocupa el cargo desde hace una dcada (todo un hito en un pas conocido por sus convulsiones econmicas, que en los 80 incluy una hiperinflacin). Los chuquiago boys en referencia irnica al nombre aymara de La Paz mostraron as una eficiencia que los neoliberales no haban conseguido, en parte gracias a los altos precios de las materias primas pero tambin a la poltica de expansin del mercado interno, nacionalizacin de los hidrocarburos, cobro de impuestos y gestin prudente de la economa (1). Hoy el escenario cambi, por la cada de los precios, pero el blindaje econmico an funciona e incluso se prev una fuerte inversin pblica.

El problema es que el referndum despert el sentimiento antirreeleccionista asentado en los perennes reflejos antiestatales de los bolivianos (aunque reclamen ms Estado). Hernando Siles, impulsor de un tibio reformismo social, enfrent una sublevacin popular en 1930 cuando intent perpetuarse en el poder; el lder de la Revolucin Nacional, Vctor Paz Estenssoro, enfrent un golpe de Estado tras acceder a un segundo mandato consecutivo en 1964 y debi exiliarse en Per. Gonzalo Snchez de Lozada, en un segundo mandato no consecutivo en 2003, debi huir en helicptero en medio de la Guerra del Gas y as la aversin a la perpetuacin es una de las marcas de la cultura poltica boliviana y su desconfianza ante el poder. Tampoco hay que desmerecer la penetracin de cierta cultura poltica liberal de la mano del afianzamiento democrtico desde 1982.

Morales logr adormecer esos reflejos, y como presidente-smbolo de una nueva era gan eleccin tras eleccin durante una dcada. Pero hoy esa magia se ha disipado en gran medida. De todos modos, que tras una dcada, en un pas polticamente inestable como Bolivia, an mantenga casi la mitad de los votos no es un dato menor. Si los del No son votos de muy dismiles sensibilidades, los del S son un apoyo a la continuidad del mandatario cocalero. Por eso la oposicin sabe que el MAS no est vencido para 2019, pero con seguridad el proyecto oficialista se ha debilitado.

Los resultados del domingo 21F pueden leerse como una prdida de los sectores que el MAS haba venido conquistando en las urnas mediante su expansin hegemnica pero que estaban lejos de una lealtad electoral absoluta: los votantes de las grandes ciudades y los del oriente autonomista liderado por Santa Cruz. Los campesinos y las ciudades intermedias fueron quienes salvaron al presidente de una derrota mayor. No obstante, conflictos locales en Potos y El Alto, mal resueltos, debilitaron a Evo en estas zonas andinas bastiones del MAS.

Evo siempre crey que su pacto de sangre es con los campesinos, que son ellos quienes nunca lo van a abandonar, mientras que el apoyo urbano es siempre desconfiado, voltil. Ah siempre residi la fortaleza y la debilidad del proyecto de Evo, que siempre se asent en una matriz campesina (paradjicamente cuando el pas se vuelve cada vez ms urbano).

A estos elementos se suma una campaa en la que la eficacia estuvo en mayor medida del lado del No, especialmente en las redes sociales (de hecho, el presidente llam, tras el referndum, a debatir su uso porque se organizan guerras sucias que tumban gobiernos). Una serie de figuras como los periodistas Amalia Pando (2) o el ms polmico Carlos Valverde desde Santa Cruz se sumaron a gran cantidad de autoridades regionales opositoras y dinamizaron una campaa a veces sin recursos (otra dificultad del MAS fue siempre ganar alcaldas de ciudades grandes y gobernaciones: el prestigio gubernamental de Evo siempre fue inversamente proporcional al poco brillo de sus gobiernos locales).

Desde 2009, el pragmatismo le permiti a Evo ampliar su base a Santa Cruz, al tiempo que su gobierno se volva cada vez ms normal y perda pica revolucionaria. No casualmente, el discurso de la estabilidad fue reemplazando el discurso del cambio. Y, por primera vez desde 2005, la eleccin del 21F de Morales careci de imgenes de futuro y se refugi en las conquistas del pasado. No es casual que, tras los resultados adversos, an en medio del avance del conteo oficial, Evo Morales recordara los ataques que, como candidato presidencial campesino, recibi en 2005, cuando lo acusaban de talibn o narcotraficante. Fue una suerte de refugio en el Evo campesino que la gestin del poder haba venido borrando en su figura; un retorno a los orgenes y al entorno en el que se siente ms seguro, el del pacto de sangre tnico-cultural.

En el marco de una creciente prdida de iniciativa, las balas de la oposicin muy dispersa, por cierto comenzaron a impactar frente al blindaje de meses y aos previos. As, la denuncia de que una expareja de Evo lideraba una empresa china que recibi contratos pblicos sin licitacin incidi sobre el capital moral de Evo, fuente de su legitimidad poltica. Ello se suma a los escndalos del Fondo Indgena: los proyectos fantasmas financiados por el Estado acabaron como un cuestionamiento a la capacidad indgena para renovar la poltica. Es ms, la develacin de que el vicepresidente lvaro Garca Linera no concluy su licenciatura de matemtica en Mxico tuvo una repercusin desmesurada y lo oblig a revalidar, a la defensiva, su estatus de intelectual pese a que es un asiduo invitado a varias universidades de prestigio por su obra terico-poltica.

Pero, adems, el No encontr un argumento que se transform en un arma poderosa porque encajaba con un sentimiento generalizado, sobre todo en sectores urbanos: que el de Evo fue, en efecto, un buen gobierno en muchos aspectos, pero que no es bueno que se perpete en el poder. Por ejemplo, el escritor Edmundo Paz Soldn declar que ve a Bolivia en esta dcada con una economa que no ha dejado de crecer, que ha permitido la disminucin de la pobreza extrema, la expansin de la clase media y la mejora notable de nuestros indicadores de salud y educacin. Agrega que Morales ha sabido manejar la economa, ha promovido necesarias polticas de inclusin de grupos excluidos, y ha consolidado una poltica martima coherente; ha proyectado tambin al pas en el campo internacional. Sostiene que en lo negativo, estn la corrupcin institucionalizada, la falta de independencia del Poder Judicial, la falta de polticas de equidad de gnero, y la ausencia de un verdadero plan de industrializacin que haga que Bolivia deje de ser una economa dependiente de sus materias primas. Y concluye: Yo solo espero que Bolivia est a la altura y le muestre al continente que, por ms que admire a Evo y apruebe su gestin, confa ms en sus instituciones y en una democracia que limita los impulsos que tienen sus lderes de quedarse para siempre en el poder (3). En este razonamiento estn contenidas muchas de las percepciones que fortalecieron el voto por el No; las ms difciles de neutralizar desde el gobierno, con sus datos econmicos.

Pero la prdida de magia tambin resucit otros fantasmas. La quema de la alcalda de El Alto, en manos de la joven alcaldesa opositora Soledad Chapetn (4), por parte de padres de familia, que protestaban dej en evidencia que los repertorios de accin colectiva que en 2003 abrieron paso a la pica Guerra del Gas, en otro contexto pueden ser la pervivencia de formas de protesta desmesuradas, que impiden un funcionamiento normal de las instituciones y causan muertes. Todo esto genera un fuerte rechazo de las mayoras silenciosas hacia los movimientos sociales, replegados a instancias corporativas e incluso con tonalidades mafiosas, como ocurre con el cacique sindical alteo Braulio Rocha, quien haba advertido a Chapetn que l sera su pesadilla y ahora fue detenido por el incendio.

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Un aspecto de los gobiernos nacional-populares es su dificultad para aceptar un nuevo orden, plasmado por ejemplo en las Constituciones aprobadas durante sus gestiones y su tendencia a pensar esas Cartas como resultado de correlaciones de fuerzas transitorias que hay que cambiar ante la menor posibilidad de avanzar. Eso provoca situaciones paradjicas que tambin ocurrieron en Venezuela: que dados los intentos de cambiar las nuevas Cartas Magnas, la defensa de esas Constituciones termine en manos de las derechas que en su momento buscaron impedir su aprobacin. Otra dificultad es hacer poltica con eficacia una vez debilitados sus enemigos.

Si se confirman estos resultados, el MAS deber pensar en otro candidato para 2019, lo que podra tener como resultado positivo obligar al partido a abandonar la inercia de los triunfos electorales automticos y actualizar su oferta transformadora. Por ahora es temprano para anticipar posibles candidatos. El canciller David Choquehuanca?, el vicepresidente lvaro Garca Linera? el presidente del senado y experiodista Alberto Gringo Gonzlez? En una reciente entrevista en el diario El Deber, el presidente pareci incmodo cuando le preguntaron por la posibilidad de que el vicepresidente (que lo acompa estos diez aos), sea el Plan B en caso de perder. Aunque lo elogi como una especie de copiloto, lo asimil a un secretario ms que a un presidenciable (5). Quiz slo fue una frase producto de la incomodidad de responder sobre una posible derrota. Pero quizs tambin marc la cancha. Por otro lado, el referndum habra sido tambin un No a Garca Linera ya que se consult sobre la habilitacin del binomio completo para un nuevo mandato. Tratar de ser Evo una especie de Putin en busca de su Medvdev o un Lula en busca de un candidato que no sea un mero delfn? En algn momento se habl de una mujer para completar la revolucin cultural pero al menos hoy Gabriela Montao, ex presidenta del Senado y actual presidenta de Diputados, an debera sortear un escenario cuesta arriba en las encuestas. Aunque con Evo no hay que descartar ninguna sorpresa en trmino de futuros nombres. Los cambios en la regin, sin duda, no ayudan por ahora al MAS.

Pero ms all de candidaturas, la duda es si el gobierno lograr re-enamorar a los bolivianos con nuevas propuestas transformadoras. Las ideas sobre una Bolivia potencia energtica contuvieron un exceso de exitismo (y tonalidades de los aos 50), que opacaron algunos avances efectivos en materia hidrocarburfera, mientras temas como salud y educacin seguan como asignaturas pendientes. Lo mismo ocurri con la compra de un satlite chino, que gener demasiada sobreactuacin, efectiva al comienzo pero contraproducente despus. Como sealamos en un artculo reciente la posibilidad de dar el gran salto adelante industrial, sin un aparato tcnico-cientfico que lo acompae, se vuelve ilusoria y lineal. El Plan de desarrollo 2025 es demasiado general () La importancia que el presidente boliviano asign a que el rally Dakar pase por Bolivia pese a su colonialismo intrnseco as como sus efectos ambientales es uno de los elementos de tensin discursiva en el relato oficial, que transit hacia derivas ms centristas. Al mismo tiempo, el nfasis en la macroeconoma y sus cifras, ocluye algunos debates ms generales sobre el horizonte futuro del pas (6).

Del lado del No, una oposicin de nueva derecha, con bases territoriales en diversas regiones, buscar capitalizar los resultados frente a esfuerzos ms minoritarios de construir una opcin progresista no oficialista. El campo del No vivir sus propias batallas, para superar una fuerte disgregacin, desprestigio de las viejas figuras (asociadas a los gobiernos del pasado) y necesidad de renovacin generacional (ah hay alcaldes y gobernadores sub 50 que ya mirarn con otros ojos su futuro poltico). Por ahora, el No es una yuxtaposicin de mltiples voces (contra la soberbia, los abusos, las nuevas lites, los ms exaltados contra la dictadura y los todava ms exaltados contra los indios y muchos en favor de la democracia o la Constitucin) que articulan demandas genuinas, rechazan agravios innecesarios y ponen en cuestin el manoseo a una Constitucin que se pretendi refundacional. Pero como ya sabemos, la poltica depende mucho de quines se apropian de los instantes huidizos de la historia (7). Y esos instantes sobrevendrn en mayor medida con la salida del juego electoral, al menos como candidato si se confirma el triunfo del No, de Morales y la apertura de un escenario completamente nuevo desde 2006. Mientras tanto, la figura de las dos Bolivias tan citada entre 2006 y 2008 volvi a la escena. No obstante, contra las tentaciones acerca de la circularidad de la historia, Bolivia no es la misma; sin duda, ha avanzado en muchos sentidos. Aunque muchos de sus fantasmas se nieguen a retirarse.

 

1. scar Granados, Un decenio con los Chuquiago boys de Evo Morales, El Pas, Madrid, 20-2-2016.

2. Pando renunci a su programa en radio Erbol, uno de los ms escuchados, denunciando que el gobierno estaba ahogando financieramente a la radio al quitarle la publicidad oficial.

3. Evo Morales tiene muchas caractersticas de caudillos de siglos pasados, La Tercera, Santiago de Chile, 20-2-2016.

4. Pablo Stefanoni: La nueva derecha andina, revista Anfibia, http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-nueva-derecha-andina/.

5. Pablo Ortiz: Evo Morales: lvaro es mi mejor secretario, jams se ha credo presidenciable, El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 20-1-2016.

6. Pablo Stefanoni: Puede perder Evo el 21F?, revista Panam, http://panamarevista.com/puede-perder-evo-el-21f/

7. La expresin, dicha por Mussolini, est citada en Emilio Gentile, El fascismo y la marcha sobre Roma. El nacimiento de un rgimen, Edhasa, Buenos Aires, 2014.

* Autor de "Los inconformistas del Centenario. Intelectuales, socialismo y nacin en una Bolivia en crisis", Plural, La Paz, 2015.

Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur / Edicin Nro 200 - Febrero de 2016

http://www.eldiplo.org/notas-web/un-referendum-por-penales?token&nID=1#n_4 


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