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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2016

Uruguay
Frente Amplio, traicin o desarrollo de la opcin progresista?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


El progreso es el opio de los pueblos. Annimo del s XX

Asamblea Popular es un partido poltico surgido a partir de la separacin por izquierda de algunas corrientes frenteamplistas, profundamente decepcionadas con la benevolencia hacia las transnacionales y la liga tan estrecha del Frente Amplio en el gobierno con EE.UU.

El rgano oficial del 26M que es la columna vertebral de la AP−, La Juventud, en su editorial del 4/2/2016, refirindose a la fundacin del FA, expresa: en este 5 de febrero de aquel frente amplio ya no queda nada, despus de 45 aos ya nada queda en pie de aquella declaracin constitutiva sino ms bien todo lo contrario.

Si pensamos lo que pas hace 43 aos, el 9 de febrero de 1973, nos vamos a dar cuenta que la voltereta no ha sido tan de 180o como entiende la AP porque ya entonces el FA tena rasgos que lo acercaban mucho ms a la derecha de lo que el o los editorialistas de La Juventud imaginan. Muy pocos frentistas salieron al cruce del golpecito a Bordaberry a cargo de militares y policas que estaban torturando siguiendo instrucciones de militares de EE.UU.1

Es cierto que nadie poda imaginar este neomenemismo rebrotado con el gobierno del FA. Pero las condiciones geopolticas han cambiado rotundamente en estos 40 aos y eso es lo que ha disparado las variantes ms actuales entonces inimaginables, pero que son apenas variantes. El FA nunca fue la voz de los que no tienen voz, como algunos procuran imaginarlo.

Se trataba ms bien de un cambio de elites implcito desde lo que se consideraba izquierda; entonces el PS, el PC y hasta el PDC ms sectores disconformes de colorados y nacionales. Ante el marasmo del pas.

Pero, cundo se ha presentado una lite como tal tratando de tomar la posta o sustituir a otra? No existe lite que se presente a s misma como tal. Todas las lites hablan en nombre del pueblo llano, del proletariado, del pueblo en general, de todo el pueblo, segn los casos.

El FA no fue excepcin; apenas en algn fraseo se puede traslucir el verdadero rol de quienes se ofrecan como alternativa.Por ejemplo, la declaracin constitutiva del 5/2/1971 cierra con una aclaracin de que sus fines no se limitarn a la contienda electoral puesto que constituirn acciones polticas que restituyan a la ciudadana la disposicin de su destino.

La formulacin destaca una sensacin de prdida que no es la propia del pueblo llano, de los pobres del campo, del proletariado, jams dueo de su destino; intentos de restitucin pueden soar quienes han visto menguados sus derechos y/o sus posibilidades.

La crisis de la segunda mitad del siglo XX sobreviene cuando los saldos favorables acumulados por la condicin proveedora de Uruguay a contendientes en guerra (siempre del mismo bando, lo cual revela la condicin dependiente y satelitaria del pas) se esfuman.

Lo acumulado durante la 2GM y la Guerra de Corea, dilapidados por una oligarqua tradicional y bon vivant,2 se agota muy pronto, en la segunda mitad de los 50. En 1956 se procura atender este agotamiento inminente mediante un decreto para evitar que el peso uruguayo, durante dcadas a la par del dlar, empiece a despegarse, despendose. Se elaboran varios dlares; a 1,52 para importar papel de diario, a 2,10 para importar artculos de primera necesidad (yerba, por ejemplo), a 3 pesos para importaciones de todo lo dems. Pero el dlar de mercado ya haba pasado entonces los 4 pesos. Seguir el despeadero y la sangra, con el dlar a miles de pesos uruguayos.

En 1957 se produce la paralizacin de las importaciones; el tesorero rascaba el fondo para buscar los ltimos dlares.

Toda la dcada del 60 ser de lucha y rebelin contra el cada vez ms palpable deterioro. Deterioro de los trminos del intercambio como apostrofaban los cepalinos, pero se trataba de un deterioro mucho ms endgeno: el pas haba vivido por encima de sus verdaderas dimensiones porque el batllismo haba construido su deslumbrante utopa en la ciudad-escaparate que miraba a Europa; Montevideo, y pocos puntos ms de la geografa de la repblica, como la costa sureste del pas, por ejemplo.

El batllismo no hizo por s solo esa utopa aunque ms tarde cosech todos sus frutos. En realidad, la historia del paisito presenta una curiosa, formidable, vitalidad desde la segunda mitad del s XIX y hasta bien avanzado el s XX. Cuando Batlle y Ordez no haba todava iniciado sus vigorosas transformaciones en la primera dcada del s XX, o en todo caso simultneamente con ellas, otros empujes haban caracterizado al Uruguay.

-Industriales alemanes e ingleses desarrollaron tcnicas de conservacin de carnes que ubicaron a Uruguay en la vanguardia en ese rubro (Liebig primero y Anglo despus, al menos desde la dcada de los 70 del s. XIX).

-Polticamente tambin, Uruguay fue constituyndose en semillero de ideas nuevas entre pases de origen colonial, como era todo el continente americano despojado a las naciones originarias. Uruguay fue asiento de fugitivos y refugiados de la Comuna de Pars de 1848, y otra vez de los derrotados de la de Pars de 1871. Otras tierras americanas, atlnticas (haba solo acceso por barco), no eran tan proclives a recibir a tales indeseables y subversivos, por diversas razones (el rosismo en Argentina, el Imperio esclavista en Brasil, la colonia espaola en Cuba) con lo cual se facilit ese papel acogedor de Montevideo, Uruguay.

El resultado fue que Uruguay termin teniendo ms ediciones en el s. XIX en francs que en castellano.

-Uruguay tambin se destac entonces en las letras; Florencio Snchez, Jos Enrique Rod, Roberto de las Carreras y no slo varones; fue tal vez ms significativo el destaque femenino, especialmente en la poesa; Delmira Agustini, Mara Eugenia Vaz Ferreira, Juana de Ibarbourou. Para nombrar a los y las ms clebres.

Rod, precisamente, colorado y antibatllista, impregnar buena parte de la Amrica al sur del ro Bravo con su arielismo, toda una configuracin antiimperialista, de rechazo, bien que aristocrtico, al pragmatismo galopante norteamericano. Snchez y de las Carreras, anarquistas; el batllismo inicial tuvo escasa cosecha entre intelectuales contemporneos

-Es el perodo asimismo de la floracin de balnearios, en lo cual Uruguay fue tambin pionero americano: La Paloma, Piripolis y Punta del Este, empezaron a asomar en la ltima dcada del s. XIX (aunque Punta del Este sea oficializado como pueblo en 1907 y La Paloma en 1939; Piripolis, a diferencia de stos, contar con una programacin urbana inicial a cargo de su fundador, Francisco Piria, tambin ferviente antibatllista, y se ir construyendo a lo largo de esa ltima dcada del s. XIX y las primeras del s. XX. Su remate ser inaugurar hacia 1930 el Argentino Hotel, el ms grande de toda la Amrica mal llamada Latina.

-Este somero recuento nos muestra la enorme vitalidad de la sociedad uruguaya de entonces. Es la que llevar al arquitecto italiano Mario Palanti −un Pelli o un Ott de la dcada del 20− a construir un Palacio Salvo en Montevideo mayor que un Palacio Barolo enfrente.

El Uruguay se fue modernizando desde una ubicacin perifrica pero privilegiada por su condicin de proveedor de alimentos muy estimados en las metrpolis. Sus elencos de gobierno provenan de ganaderos en primer lugar y de intelectuales, absolutamente eurocntricos.

Un esquema generacional y familiar que se repiti fue el de padres estancieros e hijos abogados. Lo que avanzado el s XX llamamos oligarqua se fue gestando con esos representantes.

El Uruguay batllista desplaz el eje gravitacional decisivamente hacia Montevideo, enfrentando, mejor dicho manteniendo el enfrentamiento entre la capital y a la campaa. Batlle dise su estado de bienestar prescindiendo de lo rural, concedido al Partido Nacional; se fue el divorcio con el cual se crey superar o al menos evitar la violencia facciosa en el desgarrado pas.

Se logr una pacificacin que se fue adentrando en las venas sociales del Uruguay. Pero si de algo no se puede hablar es de estado de bienestar, tratndose de la capital y poco ms. En rigor, sera ms adecuado y honrado asumir la duplicidad estructural del pas: capital de bienestar, de avanzada del mundo occidental, por un lado y por el otro, la campaa, el interior alojando pueblos de ratas, significativa denominacin montevideana para el lugar al cual la oligarqua rural, vacuna, estanciera (ms tarde tambin lanar) condenaba al pobrero rural a sobrevivir y vegetar. Los rancheros otra denominacin para la misma, lastimosa realidad− estaban poblados por abuelas y nios porque la generacin econmicamente activa (la franja 20-60) estaba conchabada; en la servidumbre, las mujeres; en las tareas del campo los varones (alambradores, tropeadores, cocheros, esquiladores, etctera).

El Uruguay fue viendo crecer, sobre todo desde Montevideo, nuevas capas intelectuales y tcnicas que sobrepasaban con mucho la vieja intelectualidad constituida por abogados y sacerdotes (estos ltimos en Uruguay, de no muy fuerte relevancia).

La Universidad, fundada en 1849 (durante un siglo largo, el nico centro de educacin superior del Uruguay) fue generando mdicos, ingenieros, contadores, maestros, literatos, filsofos, arquitectos, qumicos, agrimensores, agrnomos, crecientemente divorciados de los canales del ascenso socioprofesional tradicional.

Es de esas nuevas capas intelectuales que ir surgiendo lo que constituy la direccin del Frente Amplio.

Por eso el chiste de los convulsionados 60 era el comentario del arquitecto montevideano: −En casa todos votamos al FIDEL, salvo la sirvienta, que vota a Chico-tazo.

Esas capas medias intelectuales, que tendrn expresin periodstica e ideolgica en el caso de las ms politizadas en Marcha (1939), se vern gratamente proletarizadas por la actividad del Partido Comunista. El PC logra, mediante su pasin repetidora de la URSS gracias a la percepcin, tan real, de la expansin del campo socialista, ir aduendose del movimiento sindical, inicialmente forjado por anarcosindicalistas. A mediados del s XX, el movimiento sindical est casi todo bajo la influencia de una dirigencia moscovita. Y aunque los trabajadores de las diversas ramas de produccin no le son polticamente afines, sindicalmente, s, los camaradas funcionan como referentes de las capas obreras. Cuando esa direccin sindical pase a integrar el FA, ste perder el perfil pequeoburgus que lo caracterizaba y podr empezar a proclamar que representan el pueblo, o a reivindicar al pueblo como protagonista (decl. 5/2/1971). Pero basta leer la constitucin del agrupamiento para darse cuenta del peso de la nueva intelectualidad respecto del Uruguay estanciero, blanquicolorado y del mismo proletariado urbano.

La Declaracin Constitutiva enumera cristianos, blancos, marxistas, colorados, trabajadores, estudiantes, docentes, sacerdotes y pastores, pequeos y medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales y artistas, en una palabra, a todos los representantes del trabajo y la cultura y as expresa el peso de las nuevas capas intelectuales.

En rigor, el reclamo del FA, as como el de los tupamaros (aunque por otra va, no electoral sino mediante la repeticin de la secuencia cubana) era el de sustituir una oligarqua caduca, corrompida, por una nueva, limpia, al servicio del pueblo. El de sustituir a los egresados universitarios que proclamaban, con Jorge Batlle, su rendida admiracin hacia EE.UU. por egresados genricamente socialistas. Como dijimos, un cambio de elites.

El guiso se pegar cuando la opcin socialista desaparezca (o casi) del orbe junto con el s. XX. Dnde se recuesta la direccin, la presunta vanguardia, la nueva oligarqua en ciernes ya sin el amparo, ni siquiera la visin utpica (la tpica en harapos) de un mundo nuevo?

El batllismo, luego de su comienzo con el siglo XX inspirado en Suiza una suerte de gesta de un estado ideal que iba a abolir el presidencialismo y su raigambre, el caudillismo (todo ello diseado por un caudillo indubitable, el presidente Jos Batlle y Ordez, hijo de otro presidente, Lorenzo Batlle)− haba empezado a rendir su pleitesa a EE.UU. en plena dcada de los 20, forjando un curioso, o penoso anticolonialismo, un antiimperialismo, referido a lo british, no a la democracia norteamericana.3

Tendrn que ser los jvenes nacionalistas demcrata-sociales, como Carlos Quijano, quienes mantendrn la antorcha antiimperialista ms veraz en alto en el pas en ese mismo tiempo (1928).

Por eso, cuando surge el Frente Amplio, enfrentando a los partidos tradicionales, apegados y dependientes a EE.UU. (con diferencias de intensidad), el FA enfrentar al imperialismo estadounidense. Tena un mundo a la izquierda y a l se referenciaba.

Sin embargo, con la llegada al gobierno la metamorfosis fue rpida y aparentemente incruenta; las adhesiones de los votantes no cedieron al menos en los primeros pasos.

-El FA se neg a participar de la inauguracin de la primera planta de celulosa que el gran capital transnacional implantara en Uruguay, Fray Bentos. Jorge Batlle corri con los gastos polticos de la ocasin. Apenas ganada la eleccin por el FA, el gobierno flamante se apresur a reconocer acuerdos no ya con la primera papelera llegada al pas sino con las dos primeras

-El FA haba votado en los recintos legislativos contra la participacin del pas, de sus militares en la MINUSTAH que haba pergeado EE.UU. para retener el control de Hait; lo consideraba una medida imperial y de vasallaje para con los haitianos; una vez en el gobierno, en la primera votacin legislativa sobre el mismo tema, ms rpido que corriendo, legitim la MINUSTAH; ahora se trataba de una esplndida medida de apoyo a Hait, no ya a EE.UU. o tal vez a los militares uruguayos

-El ingreso arrasador de la agroindustria termina de arrumbar la idea de Uruguay natural, o mejor dicho, confirma el significado tctico de dicha consigna. El problema es la contaminacin ingobernable que semejante poltica desencadena.

Estos cambios tan repentinos como penosos resistidos por lo que considero de ms vala dentro del FA− nos permiten, nos obligan a hablar de un neomenemismo. Pero con sus inflexiones propias, que marcan su origen. No tiene esos rasgos de identificacin con el neoconservadurismo ms rampante, como podra ser el de gobiernos tipo Piera o Macri.

La raz de izquierda no se pierde totalmente, se la puede rastrear con medidas populistas, de inclusin, semejantes a las que el peronismo ha ejercido a menudo en Argentina; reconocimiento de consejos de salarios y de ajustes salariales peridicos, atencin a la situacin de emigrados retornantes, combate a los trabajos en negro, aumento del nivel de vida de amplios sectores; ampliacin de ingresos en blanco; saneamiento del rgimen jubilatorio.

Con respecto a la experiencia K, hoy en total entredicho en Argentina, la diferencia es geopoltica; mientras que el peronismo K, por sus propias nfulas como potencia, ha creado con su poltica de inclusin y medidas populistas una opcin que difiere al menos en acentos de los dictados imperiales (lucha contra los fondos buitres, que ha tenido acogida hasta dentro de la ONU; autonoma en poltica exterior que ha llevado a una relacin directa de Argentina con Irn para espanto de la hiperderecha estadounidense y del sionismo), en el caso nuestro, con un pas con mucha menos relevancia material, el seguidismo hacia los poderes imperiales es mucho ms marcado.

Tendr que ser el ocasional o transitorio socialista (1983-1998) Tabar Vzquez el que cierre el crculo y retorne a las buenas migas con el amigo american[o]. Nada de qu extraarse de quien al retorno de una capacitacin en Israel, indudablemente identificado con dicho estado, propuso una alianza uruguayo-israel que presentaba como el camino para Uruguay-potencia-nuclear. La enorme, insondable tragedia de Fukushima trajo al menos una inesperada consecuencia: el parlamento oriental rechaz dicho proyecto de nuclearizacin.

Aquella identificacin con EE.UU y por consiguiente con la aceptacin tcita de su poltica imperial (que es asesina y destruye pases, como lo venimos viendo a lo largo del s XXI con Afganistn, Irak, Liberia, Somala, Libia, Palestina, Hait ) se ve hasta en nuestra vida cotidiana claro que esto no surge con los gobiernos del FA−, vida cotidiana marcada por diversas expresiones del american way of life; presencia del dlar, xito de las cadenas de comida-basura con enorme status social (en EE.UU. es ms bien comida plebeya), coca-cola, cine made in USA ocupando el 99% de las pantallas y por lo tanto de nuestras mentes, anglificacin de nuestra lengua incluso cotidiana; todo sale, aunque no sepamos qu entra.

Tal vez la expresin ms acabada de la mmesis del Uruguay actual con EE.UU. sea el restaurante de la City (exCiudad Vieja) 1792, as designado en referencia al ao de la fundacin de la Bolsa de Valores de EE.UU.

El Frente Amplio repite la geopoltica del ciclo batllista.

La pregunta es qu puede pasar, no ya durante las buenas coyunturas, aquellas que le dieron al batllismo tanta capacidad de realizacin y que han hecho a su vez vivible y con expectativas crecientes el ciclo de la primera dcada del siglo XXI con el Frente Amplio, sino, qu puede pasar con pocas de vacas flacas, con un modelo de pas puesto al servicio de la gran red cleptocorporocrtica global, como bien define Gustavo Salle la estructura de poder mundializado hoy vigente. Una estructura que se preserva a despecho de toda sociedad o economa local, de toda poblacin perifrica.

La crisis de la gobernanza batlllista−usando la neohabla que no renueva sino lo irrelevante para dejar la red de poder como est−, signific un torbellino para el pas con un sueo guerrillero que devino pesadilla y una izquierda no guerrillera cuyas falencias hemos procurado resear.

Cmo enfrentar nuestro presente?

La globocolonizacin se lleva la fertilidad natural de nuestro suelo y nos deja agua podrida. Podremos convivir con esta miseria biolgica creciente, eso s muy bien fundamentada por los titulares de la biotech hasta hablan de agricultura inteligente−, o nos aguarda resistir una prdida de calidad de vida cada vez ms marcada?

Entiendo que esta ltima opcin se nos est presentando, a pasos agigantados, y no slo al Uruguay, ms bien al planeta entero

Y pienso que los versos de Leo Masliah nos sealan la realidad mejor que un documental

Agua podrida pescado buseca / Agua podrida tapada de mugre.

...

Agua podrida con gasas al lado. / Agua podrida con gente al costado.

...

Agua podrida cuajada, cortada. / Agua podrida habitada poblada.


Notas

1 Entiendo que no es petulancia decir que un ensayo mo, escrito en agosto de 1973 (durante la huelga general contra el segundo tiempo del golpe de estado), que present con seudnimo en lo que result ser el ltimo concurso de ensayos del semanario Marcha, se titulaba, Izquierda, baluarte de la derecha?.  Por un jurado supe, aos despus, que lleg a semifinales e incluso por qu y quin fue el miembro del jurado que lo vet; una figura seera de la izquierda, conspicuo integrante de la ms bien exclusiva Repblica de los Doctores. IbD? examinaba los afanes de integrantes del PCU por avenirse con militares golpistas y otros abordajes de izquierda, hacia el COSENA, p.ej.

2 Tal vez el ejemplo ms contundente de esa irresponsabilidad que revel la ineptitud radical de la oligarqua de entonces fue la ley de autos baratos mediante la cual el personal poltico y aventajados ciudadanos podan comprar un ltimo modelo en EE.UU.; Buicks, Cadillacs, Studebakers de porte enorme, mquinas insaciables de nafta. Que tuvieron corta vida en el pas, carente de una buena red de calzadas, rurales o urbanas. Con la crisis, no hubo tiempo ni tino para mejorar pavimentos ni volver a importar colas chatas; sus amantes ms tenaces lograron preservar algu-nos ejemplares, que se vean en Montevideo cuando haban desaparecido de todo el mundo (salvo de La Habana).

3 En Argentina es muy claro: todo anticolonialismo o antiimperialismo que se limite a Gran Bretaa y no visualice a EE.UU., por ejemplo, es de derecha.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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