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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2016

Cuba ante el cambio de modelo econmico

Luismi Uharte
Alainet


Cambio de modelo? Desde el ao 2007 el gobierno cubano est aplicando una serie de medidas econmicas que han generado un fecundo debate tanto dentro como fuera de la isla. En la denominacin oficial del proceso de transformaciones econmicas destaca la idea de actualizacin del modelo, con el claro objetivo de intentar diferenciarse de las transiciones al capitalismo de la URSS y de la Europa del Este. Se pretende, por tanto, transmitir la visin de que lo que se est actualizando es el socialismo.

Sin embargo, tambin es cierto que una gran parte del stablishment intelectual cubano coincide en que el cambio econmico es profundo. Jos Luis Rodrguez, ex ministro de Economa, reconoce que las transformaciones econmicas son las de mayor complejidad en toda la historia revolucionaria. Juan Triana, uno de los economistas ms prestigiosos en la actualidad, seala que el cambio es holstico y que viene acompaado de profundas transformaciones institucionales. Rafael Hernndez, conocido intelectual, afirma que el cambio es tambin poltico e ideolgico.

Por qu? La palanca fundamental para impulsar el cambio econmico es el amplio consenso sociolgico respecto al agotamiento del modelo. Esta percepcin (explcita o implcitamente) es transversal desde la base hasta la elite poltica y acadmica. Antonio Romero, de la Universidad de La Habana, recuerda que las mximas autoridades del pas promovieron el cambio por los problemas estructurales que caracterizan a la economa cubana. El propio Ral Castro declar que se haba acabado el tiempo de bordear el abismo.

Mientras en los noventa la crisis econmica se interpret como producto de factores externos (cada del campo socialista y endurecimiento del bloqueo de EE.UU.), ahora se considera principalmente un problema interno. Jorge Snchez Egozcue, del Centro de Estudios de la Economa Cubana (CEEC), enumera alguno de los problemas endmicos del modelo, los cuales fueron reconocidos por el Partido Comunista Cubano: excesiva centralizacin, paternalismo estatal, subsidios masivos a niveles insostenibles, fuerte descapitalizacin industrial y agrcola

Fases del cambio. El cambio ms reciente comienza en 2007 pero el proceso se origin hace 25 aos. La primera fase se inici en los aos 90, en el marco del llamado Periodo Especial y las medidas fundamentales fueron: apertura a la Inversin Extranjera y creacin de empresas mixtas, legalizacin del trabajo privado por cuenta propia (autoempleo), surgimiento de nuevos sectores estratgicos (turismo, biotecnologa, servicios mdicos), impulso a la cooperativizacin del agro, despenalizacin del dlar y regularizacin de las remesas que enviaban los cubanos del exterior.

Una segunda fase se abre a finales de la dcada cuando, segn Omar Prez Villanueva, investigador del CEEC, se produce un proceso de recentralizacin empresarial y se paralizan las licencias para el cuentapropismo, en el marco del acercamiento a Venezuela y la intensificacin del conflicto con Washington (gobierno de Bush).

La tercera fase empieza a abrirse paso con la llegada de Ral a la presidencia (2006-2007). Juan Triana divide esta ltima fase en varias etapas. Una primera, hasta el 2009, dedicada a resolver urgencias: aumentar la produccin agrcola y reducir la importacin de alimentos a travs de la entrega de tierra a campesinos privados; generar ms fuentes de trabajo por medio de la legalizacin de nuevos empleos por cuenta propia; y eliminar una serie de prohibiciones histricas (entrada a hoteles, compra-venta de vivienda, telfonos celulares).

Un segundo momento (2010-2011) en el que tras un debate en el que participaron millones de personas la Asamblea Nacional y el PCC aprueban los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social, una hoja de ruta para el cambio. Posteriormente, se produce el histrico discurso de Ral Castro, cuando plantea que queremos un socialismo prspero y sostenible.

Socialismo prspero y sostenible. La aspiracin del presidente de construir un pas prspero y sostenible supone el reconocimiento de que el socialismo presente adolece de dos ingredientes bsicos de todo sistema.

El innegable problema migratorio de profesionales y de jvenes es aceptado como uno de los factores que evidencia la falta de un horizonte prspero para un porcentaje importante de la poblacin. A su vez, la prosperidad se asocia cada vez ms al logro de un salario que permita afrontar los gastos regulares de la vida cotidiana, lo cual no es posible con la mayora de los sueldos estatales.

Paralelamente, la dificultad para hacer sostenible el modelo econmico queda patente si nos atenemos a los bajos niveles de productividad. Miguel Figueras, Premio Nacional de Economa 2007, destaca que la productividad industrial est un 50% por debajo de la de los aos ochenta.

La mayora de los economistas sealan que ser fundamental en los prximos aos acelerar el crecimiento econmico. Un planteamiento que a algunos sectores de la izquierda europea puede parecerles extemporneo pero que en Cuba cobra absoluta centralidad por dos razones: el limitado volumen de riqueza a repartir y las expectativas de mejorar el nivel de vida, absolutamente legtimas, de la mayora abrumadora de la ciudadana cubana. Los esfuerzos exigidos desde el confortable exterior pueden resultar sumamente frvolos e irritantes para el cubano de a pie.

El impulso al crecimiento lo asocian con el aumento de la inversin y concretamente con la Inversin Extranjera, otro de los temas polmicos. La falta de acceso a la financiacin internacional tradicional (agencias multilaterales) presiona an ms al gobierno para buscar socios extranjeros dispuestos a invertir en la isla. La construccin de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, a pocos kilmetros de la capital, con el apoyo directo de capital brasileo, aspira a convertirse en un polo de atraccin de inversin y de desarrollo de nuevas industrias tecnolgicas, segn Triana.

Cmo? Los mecanismos principales para impulsar el nuevo modelo seran la descentralizacin, la desestatizacin parcial y un nuevo paradigma de distribucin de la riqueza. La descentralizacin de la gestin, segn Ariel Terreros, periodista econmico, es un aspecto clave del proceso, no para privatizar sino para ser ms eficientes.

Esta se materializara en 2 sentidos: transfiriendo poder de decisin a las empresas pblicas para hacerlas ms participativas, competitivas y autosuficientes; otorgando mayor poder a los municipios. En este sentido, resulta muy alentadora la experiencia piloto de gestin local autnoma y descentralizada que se est desarrollando en los municipios de Artemisa y Mayabeque y que pretende despus extenderse al resto del pas.

La desestatizacin parcial o desconcentracin de la propiedad es otro de los pilares. Dos tipos de propiedad no estatal se consideran necesarios y complementarios en los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social. Por un lado, el cooperativismo, en su concepcin de propiedad social y por tanto como alternativa para construir otro tipo de socialismo. Para Gilberto Valds, del Instituto de Filosofa, existe una voluntad poltica de otorgar prioridad a las cooperativas frente al sector privado en el proceso de desestatizacin.

El plan de extensin de cooperativas se inici en 2013 y su objetivo principal es la creacin de cooperativas ms all del sector agrario. Hasta el momento, la mayora de las cooperativas (unos cientos) han surgido en el sector servicios (restaurantes, transportes) y su presencia en la industria es muy baja.

Por otro lado, se debe resaltar que la cooperativizacin est sufriendo notables retrasos ya que su aprobacin est sujeta a una lgica extremadamente burocrtica y centralizada, pues en ltima instancia el visto bueno lo da el consejo de ministros, asegura Manuel Orrio, analista poltico. Fernando Ravsberg afirma que las licencias para abrir un negocio particular se otorgan habitualmente con ms rapidez (alrededor de 15 das) que para legalizar una cooperativa, que suele tardar varios meses.

El otro actor relevante en el nuevo esquema de propiedad es el cuentapropista. En realidad estamos hablando del sector privado, tanto en su concepto de autnomo autoempleado como el de pequeo empresario. Si en los aos 90 el cuentapropismo fue considerado un mal menor, ahora se concibe como un agente funcional para el desarrollo, lo cual supone un cambio drstico de visin.

El nmero de trabajadores por cuenta propia ha aumentado sustancialmente en los ltimos 4 aos, tras la apertura de licencias a diversos oficios, pasando de 150.000 a casi medio milln de personas en la actualidad. J.L. Rodrguez precisa que el empleo no estatal representa el 26% y en un futuro cercano puede alcanzar el 35%. En el sector agrcola, incluso, se prev que el Estado solo produzca el 20% de las tierras, quedando el resto en manos de cooperativas y privados, manifiesta el socilogo Juan Valds Paz. De cualquier manera, el Estado seguir teniendo la propiedad y por tanto el control de los sectores estratgicos de la economa.

El nuevo modelo plantea a su vez un nuevo paradigma de distribucin de la riqueza, donde el esquema de redistribucin altamente centralizado y estatal ser sustituido por una nueva ecuacin en la que van a tener ms peso los salarios, los impuestos y una poltica social redefinida. Esto significa que el salario debe convertirse en la va principal de acceso al bienestar social y que la recaudacin de impuestos (por actividades econmicas) va a tener cada vez mayor importancia.

Finalmente exige una poltica social acorde al tiempo presente, donde el subsidio universal (p.ej. libreta de abastecimiento) se ha convertido en un mecanismo injusto debido a las importantes diferencias sociales existentes entre unos estratos sociales y otros. La experta en temas de desigualdad, Mayra Espina, identifica a los grupos vulnerables que debern ser objeto de atencin particular en los prximos aos: por gnero (mujeres), por color (negros y mulatos), por territorio (zonas rurales y oriente del pas), por ubicacin laboral (empleados estatales y pensionistas).

Perspectivas. A corto plazo, lo ms probable es que el proceso de descentralizacin y desestatizacin parcial avance sin prisa pero sin pausa. Por tanto, el ritmo continuar siendo suave, lo cual, segn Hernndez no es necesariamente una deficiencia, teniendo en cuenta los desastres de Europa del Este.

Pero a su vez, como bien recuerda Triana, no hay que olvidar que la cotidianeidad se impone. Los tiempos de la gente son el da a da y tienes que resolver sus problemas cotidianos. No puedes estar diciendo: dentro de 50 aos tendremosLa poblacin desconecta si tu modelo no le sirve. En sntesis, Cuba se enfrenta a un cambio de modelo econmico indito desde la Revolucin del 59, y el ritmo del proceso se convierte en un arma de doble filo, en un artefacto extremadamente difcil de gestionar.

Fuente: http://www.celag.org/cuba-ante-el-cambio-de-modelo-economico-por-luismi-uharte/



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