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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2016

El da que Pinochet tuvo que escapar de Cerro Navia

Rodrigo Hidalgo
The Clinic


11 de septiembre de 1988. Habr circo, tteres y artistas de la tele, banda de guerra y payasos, y muchas sorpresas ms, prometa la invitacin que el alcalde designado Ren Solano le haba hecho a los pobladores ese da. La junta era en el Gimnasio Municipal, para una chocolatada. Una chocolatada electoral, de celebracin de los quince aos del Golpe de Estado y con sorpresas, segn prometa Solano. A la entrada del gimnasio, cada poblador reciba una calcomana del S y un cartel con la foto del militar.

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El artista de la tele que se haba anunciado era Sebastin, el msico de Sbados Gigantes. Se esperaba su xito, pero termin en sonoro fracaso. Entre rechiflas que venan de la calle y del mismo galpn, los organizadores optaron por sacarlo del escenario y tirar el plato fuerte a la parrilla: viene Pinochet, anunciaron. El candidato nico de la Junta Militar, nominado quince das atrs, les brindara su presencia.

La noticia se esparci por el gimnasio. Poco tard en salir a la calle. Los activistas del S, que haban instalado en las afueras del local un globo con su opcin escrita en tricolor, comenzaron a verse rodeados por volantineros del NO. La cosa se puso tensa y tuvo una salida que no poda ser ms simblica, cuando un volantn que tena escrito NO ech cortado al globo oficialista. Una escaramuza que abri la batalla. En la puerta del gimnasio comenzaron a cruzarse piedras y combos.

Los nimos ya estaban calientes. Durante la maana, guanacos y zorrillos haban disuelto los actos de recuerdo por el aniversario del Golpe. La polica haba entrado disparando a la cancha de ftbol, donde Juventud Unida se impona 2-1 a Club Azul. Juan Manuel Romero Bruna, de 17 aos y encargado oficial de anotar los goles y fouls, haba recibido un balazo en el pecho.

LA PELEA

La comitiva de Pinochet viajaba desde Conchal rumbo a Cerro Navia cuando empezaron las peleas. Informados, la escolta entr por Avenida La Estrella y sigui por El Arenal, tratando de evitar los disturbios. Pero cuando los autos llegaron a Mapocho les cay una lluvia de piedras. El dictador y sus pretorianos se haban metido al centro de una batalla campal entre opositores y fachos.

Cerro Navia est con su presidente!, gritaba el animador afuera del gimnasio. Nooo!, rugan los apostados en la calle. Miguel Landeros (46) estuvo ah. Recuerda:

-Invitaron a todos los ferianos a una comida, pero no le dijeron de qu se trataba la comida y pare de contar. Estaban todos esperando en las mesas y de repente, por San Pablo y la Estrella hacia ac, pasa la comitiva con el Pinocho que vena a la actividad, pero imagnate, la comitiva vena en San Pablo y corre la bola tan rpido, que cuando ven pasar a Pinocho avisan que viene y la gente empieza a movilizarse pal gimnasio y llegan all y se encuentran con la sorpresa que est el Pinocho all dentro y cuando ven que est, muchos de los ferianos se paran y se van y sobre la misma el camin del NO pasa por ah, y un compadre iba elevando un globo del S y el del camin lo cort con un volantn, y ah se arma la mocha del S y del NO y en eso aparece gente de la comitiva y empieza a quedar la cag y empiezan a apedrear a la comitiva y empiezan a disparar.

En el gimnasio, en cuanto se supo de la pelea, se cerraron las puertas. Nadie poda salir. Afuera, la cosa estaba descontrolada. Las piedras llovan por todos lados, un helicptero pasaba a baja altura y sus tripulantes apuntaban con ametralladoras a la gente.

Ante el desastre, los organizadores del encuentro decidieron hacerla cortita: le pasaron una tortilla de rescoldo a Pinochet y el general agradeci y se meti a su auto blindado. La comitiva, con las puertas abiertas y los guardaespaldas asomados y disparando al aire y a las personas, parti rauda, dejando heridos a su paso.

-Estos gallos fueron tan taraos que no tenan va de escape en ninguna parte y no encontraron nada mejor que tirarse derecho por Mapocho hacia arriba y en ese momento que estaba quedando la cag, pero en cosa de segundos Herminda de la Victoria tap todo Mapocho con barricadas, sabes t que pasan los autos y las motos a saltos por ah, hubo 9 heridos de bala, entre ellos el Lito, un cabro que trabaja en la Muni, dos balazos en la guata -recuerda Landeros.

La revista Anlisis fue de los pocos medios que recogi lo que pas ah. En las ediciones de la poca se pueden leer los testimonios de los vecinos: Estaba en la puerta de la casa de una prima, cuando de pronto por la calle Mapocho comenzaron a pasar a toda velocidad unos autos lujosos. En eso, uno de ellos -uno gris- se detuvo, la persona que iba en el asiento de atrs del chofer, se baj y comenz a disparar. Yo sent como un golpe en la pierna. Nos entramos y tena el pantaln y la zapatilla con sangre. Al principio cre que era un baln, pero cuando vi que en realidad el proyectil me haba atravesado la pierna, supe que me haban disparado balas de verdad (Sandra Sols, 19). Cruzaba la calle para sacar a un nio chico que estaba en medio. En eso estaba cuando de pronto sent como un golpe fuerte. Me mir y tena la camisa llena de sangre. Tuve suerte de que ninguna de las balas me agarrara un hueso o un nervio (Vctor Fernndez, 27).

Los autos de Pinochet eludieron las barricadas por todo Mapocho. A esas alturas, no slo eran los pobladores de Herminda de La Victoria los que estaban alzados.

-Aqu hicimos algo bien rpido, y prendimos unos neumticos, pero no los prendimos en Mapocho mismo, se amarraron una cach de neumticos y se prendieron afuera, y cuando la comitiva vena un poco ms debajo de Resfaln, atraves un grupo con los neumticos prendidos y se le tap la pasada. Venan ellos con el guanaco, tanquetas, venan los zorrillos, andaban los helicpteros disparando. () Igual pas por Mapocho pa arriba pero no le fue fcil, si tuvo que arrancar porque se le hizo una encerrona a la comitiva y toda la gente se fue encima de los autos, con palos, gente con rabia les pegaba a los autos, otros tirando molotov -dice Jos Molina, otro de los que estuvo ah y que entonces tena 21 aos.

Marcela Ortega, hoy de 33 aos, se acuerda de los helicpteros que apoyaban a la comitiva de Pinochet en su escape: Por la copa de los rboles ms altos, bajaban a esa altura (), se vean a los milicos adentro, apuntando a la gente y disparando para abajo y verlos arriba mo, eso era lo peor. Esa imagen, arriba mo, fue en Jorge Giles antes de llegar a Mapocho. Esa imagen tan salvaje, tan vietnamita, es la que ms recuerdo.

LA MANO DURA

El anochecer del da que Pinochet huy de Cerro Navia, una brutal represin se hizo sentir en todas las poblaciones aledaas. Esa noche, recuerda Jos Molina, se reunieron las organizaciones de Herminda de La Victoria. Estaban contentos, y queran evaluar y saber qu pasara.

-En la noche nos reunimos y nos dicen, saben qu, parece cabros que va a haber un allanamiento, estn empezando a llegar micros de pacos, por el parque Ho Chi Minh, Mapocho, por ah estaban, y nosotros: Oye, pero no podemos aguantar esto que nos vengan a allanar. Y nos juntamos el grupo que combatamos en ese momento, empezamos a reunirnos y no s de a donde salieron otros grupos ms.

Y Carabineros crea que la gente ya estaba escondida toda, y nosotros tiramos unas cargas y empezamos a tirarle molotov a las micros de Carabineros y las micros se empezaron a prender y el guanaco en vez de ocupar el agua contra nosotros empez a tirarle agua a las micros pa poder apagarlas y empez a salir gente y se tuvieron que replegar pa Jota Prez, pa all.

Ms en la noche, la polica y la CNI consiguieron entrar a la poblacin y detener a los dirigentes. Al da siguiente, las organizaciones le mandaron una carta de reclamo al entonces Director General de Carabineros, Rodolfo Stange. La carta, remitida a los medios, denunciaba que 23 personas haban sido heridas a bala, y otras 28 por perdigones o balines.

Pocos recogieron la historia. Salvo el Fortn Mapocho y el por entonces clandestino El Siglo, la historia no apareci en ninguna parte. Las revistas Cauce, Anlisis y APSI lo hicieron ms tarde. Casi veinte aos ms tarde, la historia permanece en la poblacin. Es cosa nada ms de preguntarla.

FUENTE: Herminda de la Victoria. Autobiografa de una poblacin Vctor Muoz y Patricia Madrid (Editorial La Calabaza del Diablo, 2005)

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