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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2016

Las imposibles soluciones de la crisis estructural del sistema-mundo capitalista

Rodolfo Crespo
Rebelin


A Crespo, mi padre, del que aprend las terribles vivencias del capitalismo antes, incluso, de que yo aprendiera a leer y escribir.

 

A los compaeros Immanuel Wallerstein, Jorge Beinstein, Andrs Piqueras, Wim Dierckxsens, Claudio Katz, Jos Mara Tortosa, Samir Amn, Paula Bach, Juan Chingo, Rolando Astarita, Roberto Sez, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Pedro Prieto, Josep Gil Maynou y los extintos Robert Kurz y Manuel Talens, sin los cuales la comprensin del capitalismo se me hubiese hecho imposible.

 

A Manuel Sutherland, y otros que como l, se la juegan para hacer valer el pensamiento antisistmico y de resistencia de los pueblos.


Introduccin.

Desde los aos 70 del siglo XX el sistema-mundo capitalista entr en un estadio de crisis estructural. Actualmente, a mediados de la segunda dcada del siglo XXI el proceso se muestra e manera inobjetable, y es reconocido hasta por intelectuales afines al sistema.

Qu es lo que distingue una crisis estructural de aquellos fenmenos que tambin, apelando al mismo calificativo, se producen de manera cclica y recurrente, de forma sistemtica y con cierta periodicidad en la vida, no solo del sistema-mundo capitalista/moderno, sino de cualquier sistema del tipo que ste sea?.

Lo que diferencia a una crisis estructural de aquellas otras que no lo son, es el hecho de que los mecanismos que normalmente tiene los sistemas (y la economa-mundo capitalista los es, de hecho el ms complejo de todos) para corregir las desviaciones que normalmente en su accionar los alejan del equilibrio, ya no surten efecto. Es decir, cuando el sistema llega a un punto en que las fluctuaciones del mismo son tan suficientemente amplias e impredecibles que ninguna accin, por fuerte, poderosa y correctiva que sea, es capaz de asegurar la renovada viabilidad de las instituciones, ingresa entonces en su crisis definitiva y se bifurca, esto es, se ve a s mismo ante dos o ms rutas alternas hacia una nueva estructura, con un equilibrio nuevo Pero cul de las dos rutas alternas seguir el sistema, es decir, qu tipo de nuevo sistema se establecer, esto es imposible determinarlo por adelantado, por cuanto es una funcin de una infinidad de elecciones particulares que no estn limitadas sistemticamente. Esto es lo que hoy sucede en la economa-mundo capitalista1.

Analicemos entonces algunas de las ms importantes contradicciones que caracterizan hoy la crisis estructural del sistema-mundo capitalista y la imposibilidad de solucin de las mismas.

1. El agotamiento del espacio geogrfico y los sectores econmicos que garantizan la incesante acumulacin de capital.

El capitalismo como modo de produccin, o el sistema-mundo capitalista, para emplear la definicin proveniente del aparato categorial de la perspectiva de sistemas-mundo de Immanuel Wallerstein, es un sistema que da prioridad a la incesante acumulacin de capital2; eso no significa que no haya una predileccin a la obtencin de ganancias, y que ello no constituya algo imperioso (Marx deca que el objetivo supremo de la produccin capitalista era la obtencin de plusvala), lo que ocurre es que la condicin sine qua non para obtener de manera sostenida y exitosa la misma es que los productores tienen que conferirle prioridad a la acumulacin incesante y sin parar de capital, y slo los que no cejen en ese empeo son sostenidos por el sistema. En otras palabras, slo aquellos sujetos econmicos que privilegien la inversin constante e ilimitada de capital se vern recompensados, mientras que los que no lo hagan sern castigados, y de continuar en esa direccin finalmente terminaran en la ruina.

Pero es que a esa orientacin extensiva del capitalismo que hace del crecimiento constante, ininterrumpido y sin fin de capital un imperativo categrico, en el que crecer crecer es la nica manera de no perecer, se suma el hecho de que el capitalismo resuelve muchas de sus contradicciones, trasladndolas fuera de su propio marco y creciendo en el espacio.

En cuanto desciende la norma mundial de las ganancias, el capitalismo coge, arranca un trozo de la zona no capitalista y lo convierte en la periferia capitalista fuente de mano de obra barata y mercado para sus mercancas. Y as hasta el siguiente descenso serio en la norma del beneficio; de ah el colonialismo, la expansin colonial que no transcurra paulatinamente, sino a saltos. Subrayemos: para funcionar con normalidad el capitalismo necesita la zona no capitalista, que convierte en la periferia capitalista y sin la cual tampoco puede existir al igual que ocurra con el sistema esclavista de la Antigedad3.

Sin embargo, qu le ocurre al capitalismo contemporneo en la actualidad?. Que ha ocupado todos los sitios de la tierra, sometindolo todo a un intenso proceso de mercantilizacin acabando con los espacios necesarios para ulteriores expansiones, que por imperativo sistmico, est obligado a seguir incorporando como nica alternativa de seguir existiendo.

Pero se agotan los recursos naturales, las reas todava no mercantilizadas, aunque susceptibles an de ello, y las bolsas de poblacin rural dispuestas a aceptar una oferta econmica inferior por la fabricacin de las producciones deslocalizadas provenientes de zonas salariales de alto poder adquisitivo4.

Ese proceso de ocupacin total del planeta, concluido a fines del siglo XIX, mostr signos de saturacin en la primera mitad del siglo XX, pero vino la segunda guerra mundial en la salvacin del capital, destruyendo primero para reconstruir despus, abri entonces la etapa expansiva ms grande que ha conocido el sistema capitalista hasta nuestros das, mas sta tambin termin por extinguirse hacia 1968. Aqu acudieron al rescate del capital varios factores:

- Uno, la reincorporacin de China (a partir de las reformas de 1978) y Rusia junto con Europa del Este (a partir del derrumbe del socialismo en 1989/1991) nuevamente a la rbita del capitalismo, de la que se haban desgajado parcialmente5, brindando al capital un territorio virtualmente virgen, equivalente a un tercio de la superficie terrestre, y una poblacin de ms de mil millones de personas que alter el equilibrio de poder entre trabajo y capital en los mercados, en contra del primero y favor del segundo6.

- El otro, ha sido una orga de expansin financiera y monetaria sin precedentes, que arranc desde los aos 70 del siglo XX, sobre todo a partir del abandono por EE. UU. de sus compromisos en los acuerdos contrados en la conferencia de Bretton Woods, proceso que con sus altas y bajas se ha mantenido constante durante ms de cuatro dcadas, y que an no ha concluido, contina, alcanzando niveles de saturacin de deuda claramente insostenibles. Solo el endeudamiento creciente aos tras ao ha podido evitar que la maquinaria capitalista se detenga, pero eso no es eterno, el colapso es inevitable cuando esa pirmide invertida de deudas ya no sea posible continuarla, y actualmente ese gigantesco esquema ponzi es bastante improbable que pueda seguirse ampliando an ms, est llegando al extremo, al borde del abismo. Todo eso hace que estemos delante de una economa de magia. Pero de una magia envenenada, pues aboca en breve a estallidos financieros sin precedentes como dicen Wim Dierckxsens y Andrs Piqueras, habiendo llegado al extremo hoy que dinero equivale a deuda, o sea, habiendo tanta deuda, dinero es deuda hoy7 .

- Y por ltimo, el espejismo postrero que ha ayudado a socorrer al capital, y que tanto ha obnubilado a buena parte de la izquierda mundial, y son los llamados BRICS, tambin llamados de forma periodstica emergentes8 (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica que se sum posteriormente) el ltimo gran nicho de acumulacin y esperanza de salvacin del capital.

Sobre este tema, por el gran poder ilusionante que ha causado entre personas de buena fe, no podemos andar con tibiezas. En primer lugar, el propio origen del acrnimo BRIC, que data de 2001, y que debe su autora al economista Jim O'Neill, de la corredura neoyorquina de Goldman Sachs, el poderossimo banco de inversin norteamericano, es un trmino cuya conceptualizacin es una creacin de los dueos del sistema-mundo capitalista.

Ya desde el 2009! el querido profesor Jorge Beinstein nos alertaba del tamao espejismo que se teja alrededor de dicho grupo, pero sobre todo de su miembro ms importante China: Lo de la superpotencia capitalista china en el siglo XXI [deca] no ha sido ms que una intoxicacin meditica que reiter la vieja y siempre fracasada ilusin de la reconversin del subdesarrollo en desarrollo gracias a la intensificacin de las transformaciones de tipo burgus. El crecimiento chino subordinado a la dinmica del capitalismo global, estrechamente dependiente de la evolucin consumista del Imperio ha ingresado a su etapa de agotamiento9, hoy tal aseveracin si escuchamos las noticias provenientes del gigante asitico casi ni se discute.

Y en 2014, el mismo profesor argentino manifestaba lo siguiente, en un artculo que debiera ser de obligado estudio para aquella izquierda que quiera transformar el capitalismo y no simplemente reformarlo: Por su parte potencias perifricas como Rusia y China no estn en condiciones de reordenar, en el sentido burgus del trmino, el desorden causado por la decadencia occidental desarrollando nuevos espacios capitalistas jerarquizados en remplazo de los viejos espacios agonizantes, no son fuerzas negentrpicas del sistema sino zonas capitalistas resistentes sumergidas tambin ellas en la decadencia global. Intentan frenar los manotazos que contra sus intereses lanza el imperio pero al resistir, contragolpear o avanzar sobre los flancos dbiles del adversario contribuyen al desorden general, bloquean las tentativas de recomposicin del dominio occidental del mundo y de ese modo agravan la degeneracin global capitalismo10, para finalizar con una advertencia: la apropiacin perifrica de la modernidad es un anzuelo envenenado, es la ilusin de reproducir los supuestos logros culturales de la civilizacin burguesa de manera independiente o enfrentando a Occidente, cuando el esclavo imita al amo o pretende regenerar a su comunidad adoptando-adaptando sus fundamentos ideolgicos lo que consigue es bloquear la creatividad revolucionaria de su base social (as lo demuestra la experiencia histrica del siglo XX), cree haber encontrado el hilo de Ariadna que le permitir salir del laberinto, se aferra al mismo y marcha triunfalmente hacia la salida... en realidad se ha aferrado a la cola del diablo quien astutamente lo deriva hacia pasadizos an ms siniestros.

Pero la modernidad ha ingresado al estado de decrepitud y la liberacin de sus vctimas centrales y perifricas solo puede ser lograda por medio de la negacin absoluta del capitalismo, su completa destruccin, para desde sus cenizas construir un mundo nuevo11.

Para culminar sobre las vanas ilusiones que algunos cifraron en los llamados BRICS, como joven motor del capitalismo capaz de rejuvenecerlo y potenciarlo, no estaran mal aquellas palabras del lcido periodista cataln Rafael Poch-de-Feli, estampadas en su libro La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestacin, resumen de sus aos al frente de la corresponsala del diario cataln La Vanguardia en Pekn: en la admiracin del actual desarrollismo chino hay algo muy iluso, algo que no entiende el drama de quien llega tarde a un modelo ya caduco12. Con lo cual, dichos Estados, quedaran a lo sumo enmarcados en lo que sera un capitalismo resistente, nada ms que eso.

Aunque hay que destacar que las ensoaciones sobre los BRICS como ltimo sostn del capitalismo contemporneo, solo parece haber alucinado a una trasnochada y deslumbrada izquierda; la oligarqua financiera mundial, la misma que cre el trmino, nunca ha estado engaada de los flojos fundamentos que se esconden detrs de la supuesta fortaleza de esas economas, tambin conocidas como emergentes en los medios de comunicacin y acadmicos. El Laboratorio Econmico de Anticipacin Poltica (LEAP/2020), un centro econmico de pensamiento burgus con sede en Pars, en el artculo El fin del consumidor que conocimos durante ms de 30 aos del 16 de noviembre de 2009 publicado en su boletn GEAB N 39 planteaba:

Si el consumidor estadounidense, personificacin del Sueo Americano a partir de Henry Ford, est indiscutiblemente muerto, por su parte el consumidor occidental (externo de EE.UU.) tal como fuera conocido durante los ltimos treinta aos ha llegado al final de la carrera. Y, sera errneo pensar que los asiticos y los hispanos [lase pases emergentes] sustituirn a estos animales del consumo para que las ganancias planetarias continen imperturbables.

Entonces el capitalismo se queda sin la fuerza motriz que lo ha expandido, sus motores propulsores se detienen, pero no slo eso, el sistema-mundo capitalista ha crecido tanto y ha tenido tanto xito que cada vez le resulta ms difcil moverse hacia adelante. S como dicen los profesores Piqueras y Dierckxsens El crecimiento capitalista est basado en la reinversin del capital excedente de cada momento [y] Para que el capitalismo funcione hay que conseguir oportunidades de reinversin rentable para una parte del excedente producido. Al menos para el 3% aproximadamente, si nos atenemos a la tasa de crecimiento medio del capitalismo histrico. () esto se va haciendo crecientemente difcil segn aumenta exponencialmente el excedente y a la vez que se agota el espacio de expansin y los recursos. As, si en 1950 esa expansin supona reinvertir con esperanzas de rentabilidad unos 150.000 millones de dlares, y unos 420 millardos en 1973, encontrar oportunidades rentables de inversin global para algo ms de 2 billones de dlares en la actualidad es tarea mucho ms difcil. Es decir, que cuanto ms se crece ms difcil es seguir creciendo, especialmente cuando el crecimiento tiende a ser exponencial. Pero un capitalismo sin crecimiento es un oxmoron. Dejara de ser capitalismo13.

2. La irreversible tendencia a la disminucin de la produccin mundial de valor.

El sistema-mundo capitalista pese a la diversidad de formas de control de la fuerza de trabajo en sus diferentes zonas, y como todos los sistemas que han existido hasta hoy (con la excepcin de las comunidades humanas primitivas, antes del surgimiento de la propiedad privada y las clases sociales) es un sistema de produccin mercantil, y el ncleo de una economa mercantil, su clula econmica segn Marx es la mercanca, pero lo que le interesa al capitalismo de stas no es su utilidad, ni las necesidades sociales que las mismas resuelvan (aunque siempre con la condicin de que sean vendibles); lo que le importa al capitalismo de las mercancas que produce, comercializa y vende es la cantidad de valor que stas encierran.

Pero, qu es el valor?, el valor es la cantidad de trabajo materializado en las mercancas, aunque no es cualquier trabajo el que determina su valor, sino aquel que produce las mismas en un tiempo que corresponda a las condiciones normales de produccin y con el grado medio de destreza e intensidad del trabajo imperantes en la sociedad en el momento de que se trate, es lo que Marx llamaba tiempo de trabajo socialmente necesario.

Decir lo anterior significa, que pese a todas las formas y modalidades de extraccin del excedente que existen a lo largo y ancho del sistema-mundo capitalista, las regiones del sistema que determinan la cantidad de valor creado son aquellas situadas en las zonas tecnolgicamente ms avanzadas (centrales), pese a que en las ltimas dcadas la creacin de millones de puestos de trabajo adicionales en los pases de la periferia, sobre todo en los del Este y Sur de Asia, podra inducir a pensar que se ha producido un proceso de incremento y no de reduccin de la base para la produccin de valor en el mundo, pero hay que decir en contra de este argumento que la gran masa de trabajo industrial en esos pases se realiza a un bajsimo nivel de productividad y por eso, medido segn el estndar de las fbricas automatizadas y superracionalizadas, representa slo una fraccin muy reducida de valor. Pues desde el punto de vista de la produccin de valor no cuenta el mero nmero de las horas trabajadas. Ms bien el valor de una mercanca depende del nivel de productividad socialmente vlido, que a su vez, hoy en da es definido por los sectores de produccin dominantes en el mercado mundial. Y como el nivel de productividad en estos sectores sube permanentemente como resultado de la constante tercera revolucin industrial, esto a su vez significa, que el trabajo en los segmentos subproductivos produce cada vez menos valor14.

El hecho de que el valor de las mercancas est determinado por los centros de produccin dotados de las condiciones tcnicas y de productividad media implica, que todos los productores estn interesados en desarrollar sus fuerzas productivas, dado que aquellos que lo logren fabricando sus mercancas en un tiempo de trabajo inferior a las condiciones medias, obtendrn una ganancia extraordinaria, ya que stas se venden por el tiempo social medio invertido en su produccin. Pero si esto es bueno para el capitalista individual, y de hecho, aunque no todos puedan lograrlo, todos lo tienen en su agenda diaria, desde el punto de vista social de toda la clase capitalista, esto es nefasto, porque mientras mayor sea el progreso tcnico menor es la cantidad de valor producido, y el valor es la substancia del capitalismo, su savia, el nctar del sistema; y es que el capital mismo es la contradiccin en proceso, [por el hecho de] que tiende a reducir a un mnimo el tiempo de trabajo, mientras que por otra parte pone al tiempo de trabajo como nica medida y fuente de la riqueza15, haciendo que la produccin capitalista de mercancas [contenga], desde el inicio, una contradiccin interna, una verdadera bomba de relojera colocada en sus mismos fundamentos16. Al serruchar la rama que le da sustento, el capital se encamina a su agotamiento histrico como sistema.

Qu ha hecho hasta hoy el capital para evadir (o al menos posponer en el tiempo) la encerrona histrica hacia la que se encamina independientemente de su voluntad?.

Pues crecer y crecer, expandirse, mercantilizarlo todo, conquistar completamente aquello que an no est sometido a la lgica del valor, poner en valor esferas vitales que hasta ese momento, eran sin valor () colonizacin interior de la sociedad [que] ha desempeado un papel al menos igual de grande que la colonizacin exterior para contrarrestar la tendencia endmica de la produccin de valor a agotarse, a causa de la menor cantidad de valor contenida en cada mercanca particular debido a que la tecnologa reemplaza al trabajo vivo, nica fuente del valor mercantil17. Jappe dice que desde hace doscientos aos, el capitalismo evita su fin corriendo siempre un poco ms rpido que su tendencia a derrumbarse, gracias a un aumento continuo de la produccin18 ; pero como hemos visto ms arriba el capital prcticamente a copado todas las reas del planeta, y ya quedan muy pocos espacios libres por explotar hacia afuera y hacia dentro del sistema.

Como la dura lucha de competencia en el capitalismo arrastra a sus entes econmicos a desarrollar las fuerzas productivas, obligndolos a aumentar el nivel de tecnificacin, y como este proceso provoca una reduccin del valor individual contenido en cada mercanca (al aumentar la cantidad de mercancas producidas, y el volumen de capital necesario para ello, disminuye la parte alcuota de valor contenido en cada una de ellas), el capitalismo se ve impulsado a ampliar la produccin de mercancas a escala mundial como nica forma de compensar esa tendencia a la disminucin del valor en cada mercanca, el capitalismo es como un brujo que se viera forzado a arrojar todo el mundo concreto al caldero de la mercantilizacin para evitar que todo se pare. La crisis ecolgica no puede encontrar su solucin en el marco del sistema capitalista, que tiene necesidad de crecer permanentemente, de consumir cada vez ms materiales, solo para compensar la disminucin de su masa de valor. Por eso las proposiciones de un desarrollo sostenible o de un capitalismo verde no pueden conseguir resultado alguno, pues presuponen que la bestia capitalista puede ser domesticada; es decir, que el capitalismo tiene la opcin de detener su crecimiento y permanecer estable, limitando as los daos que provoca. Pero esta esperanza es vana: mientras contine la sustitucin de la fuerza de trabajo por tecnologas, en tanto el valor de un producto resida en el trabajo que representa, seguir existiendo la necesidad de desarrollar la produccin en trminos materiales y, en consecuencia, de utilizar ms recursos y de contaminar a mayor escala. Se puede querer otra forma de sociedad, pero no un tipo de capitalismo diferente del capitalismo realmente existente19.

Pero el asunto no se circunscribe solo al aspecto ecolgico, la produccin de valor no es algo balad en el capitalismo, atae directamente a la esencia misma del sistema, y es una cuestin de vida o muerte para los actores econmicos que se mueven en el mismo; pases, regiones y sectores econmicos han quedado completamente marginados y en la pobreza precisamente, porque la escasa produccin de valor los llev a perder la lucha de competencia, y con ello a seguir ocupando un lugar digno en el sistema-mundo capitalista.

El derrumbe de la U.R.S.S. [y del mal llamado socialismo en Europa del Este] no demuestra la superioridad de la economa de mercado, de la cual aqulla formaba parte, sino que evidencia que sta es una carrera cuyo nmero de participantes se reduce constantemente, a causa de la necesidad de un empleo cada vez mayor de tecnologas para poder producir a un coste competitivo, y que los excluidos acaban en la miseria20.

En el mismo sentido expresaba Robert Kurz la estrecha relacin que exista entre, la fracasada produccin de valor en los pases del llamado campo socialista y el derrumbe de ste entre 1989 y 1991 cuando planteaba que, el contrasistema de capitalismo de estado del Este [referencia a lo que representaba la Unin Sovitica y sus satlites de Europa Oriental] desapareci en los aos 80 del siglo XX, porque fracas econmicamente en el mercado mundial, con cuyos criterios y modelos tena que medirse como sistema productor de mercancas, y de la misma manera acab militarmente moribundo. El colapso total fue la consecuencia lgica21.

Con el agotamiento del valor, esa savia que nutre y mantiene vivo el sistema capitalista se acaba toda una etapa histrica, hay que desterrar de la mente de los pueblos el hecho de que las revoluciones socialistas, los movimientos de liberacin nacional y el vocinglerado sistema socialista mundial del siglo XX, hayan constituido en realidad movimientos emancipatorios del capital. La tenaz y vigorosa lucha de clases que ha acompaado a la produccin de valor y al capitalismo en los ltimos 200 aos, sanguinaria y cruenta en demasiadas ocasiones, ha sido la forma en la cual el desarrollo histrico de la lgica del valor tuvo lugar. El movimiento de los trabajadores, en sus diversas corrientes, fue mayormente una lucha por una redistribucin ms justa de las categoras bsicas que ya no eran cuestionadas: dinero y valor, trabajo y mercanca. [Las mismas] Eran esencialmente formas de crtica inmanente, asociadas a la fase ascendente del capitalismo, cuando an haba algo que distribuir22.

Y si acaba una etapa histrica, comienza una nueva, del caos en que ya comienza adentrarse el sistema-mundo capitalista emerger, despus de la tragedia dolorosa y sangrienta del parto, otro sistema del que no tenemos ninguna certidumbre de cmo ser: la cuestin es si habr un resultado emancipatorio o una barbarie generalizada. Lo que s est claro es que si no nos apuramos, cuando sobrevenga su fin, no quedar ms que una tierra quemada en la que los supervivientes, como cuervos y aves de rapia, no tendrn otra cosa que disputarse que los restos putrefactos de la civilizacin capitalista. Una introduccin a ste ttrico panorama ya podemos observarlo en muchas partes del mundo.

Por eso para aquellos enamorados de la ciencia, la tcnica y la revolucin cientfica dentro de los marcos de ste sistema, que sistemticamente nos despierta con un moderno descubrimiento, el hallazgo de un nuevo invento, o la creacin de otro extrao y flamante artilugio recordarles que, cuanto ms la sociedad constructora sea capaz de aplicar los nuevos conocimientos ms el Capital cavar su tumba. El trabajo asalariado (como compaero antagonista, pero complementario al Capital) corresponde a un periodo histrico que se acab. Se acabaron los torneros, los fresadores, los segadores, los hilanderos, los telefonistas porque acab el torno mecnico, la fresadora, la siega, la mquina de hilar, la telefona con hilos Se acab el Capital porque se acab el trabajo asalariado23.

3. Imposibilidad del advenimiento de una nueva onda larga expansiva: el llamado quinto Kondratiev.

Histricamente, desde que se produjo el trnsito del capitalismo de una sociedad rural-agrcola a una sociedad predominantemente urbana e industrial, hecho que aconteci aproximadamente en el parte de aguas de la Revolucin Francesa, la economa de ste se ha movido siguiendo unos grandes ciclos que han tenido una duracin media de 50-60 aos, la primera mitad de los cuales su tasa media de ganancia24 crece (haciendo que la onda larga sea de signo expansivo) durante la cual los perodos de ascenso, prosperidad y boom duran ms y son ms pronunciados, y las recesiones son ms cortas y menos agudas; mientras, en la segunda mitad de dichos grandes ciclos, la tasa media de ganancia decrece (haciendo, por tanto, que la onda larga sea de signo depresivo, con tendencia al estancamiento), en la que los perodos de ascenso y prosperidad son ms cortos, ms indecisos y ms desiguales, y las recesiones duran ms y son ms pronunciadas25. 

As en la historia del capitalismo, posterior a la Revolucin Francesa, hemos conocido cuatro grandes perodos de onda larga; el primero, entre 1790-1848; el segundo, entre 1848 1893; el tercero, entre 1883- 1940/1948; y el cuarto, entre 1940/1948- hasta la actualidad.

Qu es lo que le ocurre hoy al sistema-mundo capitalista?. Que el ltimo ciclo largo Kondratieff (el cuarto) dura ya ms de 70 aos (algunos estudios estiman que 76 aos), cuando ninguno de los tres anteriores sobrepas siquiera nunca los 60 aos, con lo cual, el advenimiento de una nueva onda larga expansiva tiene un retraso de 20-25 aos, si tomamos en cuenta que segn el comportamiento de stas en los ltimos 200 aos, la misma debi haber comenzado alrededor de la dcada del 90 del pasado siglo XX, y an no se ha producido, seguimos esperndola26.

Algunos vieron en el desorbitado desarrollo de la informtica y las telecomunicaciones de fines del siglo XX, el man que hara correr de nuevo los ros de riqueza al interior del sistema burgus, cuando ms bien agudiz las contradicciones de ste, los cambios tcnicos no modificaron positivamente el curso de los acontecimientos, por el contrario acentuaron sus peores caractersticas. Por ejemplo la informtica: cuando evaluamos su impacto segn la importancia de la actividad econmica involucrada constatamos que su principal aplicacin se produjo en el rea del parasitismo financiero cuyo volumen de negocios (unos mil millones de millones de dlares) equivale actualmente a unas 19 veces el Producto Bruto Mundial27. 

En la actualidad la tecnologa esta imposibilitada de modelar la satisfaccin de las necesidades sociales bajo la forma de mercancas de gran productividad y consumo masivo, capaz de generar un crculo virtuoso de crecimiento y desarrollo, algo parecido a una nueva onda larga expansiva, ya que hoy en da, es cada vez ms grande la distancia que hay entre la transformacin de las necesidades sociales y el modo capitalista de reconocimiento y de satisfaccin de estas necesidades. Robert Gordon lo argumentaba muy bien cuando deca que desde 2000, las invenciones se han centrado en los aparatos de diversin y de comunicacin, que cada vez son ms pequeos, ms inteligentes y tienen ms prestaciones, pero no cambian fundamentalmente la productividad del trabajo o las condiciones de existencia como pudieron hacerlo la electricidad y el automvil28; en otras palabras, el sistema tecnolgico actualmente en desarrollo en los marcos del modo de produccin capitalista es incapaz de hacer aumentar la produccin, de tal forma que sacie, no solo las ansias de ganancias crecientes del capital, sino de la satisfaccin de las cada vez ms numerosas necesidades humanas elementales.

Pero, no es slo el desarrollo y la invencin tecnolgica (que es bueno remarcar, siempre ha acompaado a cada nuevo ciclo Kondratieff) el impedimento que tiene hoy el rgimen capitalista para iniciar una nueva onda larga expansiva; hay otro elemento, quizs el ms importante, y es que aunque la lgica interna de las leyes del movimiento capitalista puedan explicar la naturaleza acumulativa de cada onda larga, una vez iniciada, y aunque tambin pueda explicar la transicin de una onda larga expansiva a una onda larga de estancamiento, no puede explicar el paso de la ltima a la primera29; es decir, no existe ninguna lgica interna automtica del capitalismo que pueda conducir de una onda larga depresiva a una expansiva (que es lo que precisa y aora el capitalismo hoy en da), pues para que ello ocurra son indispensables los factores exgenos.

Tres ejemplos ilustran como operaron dicho factores en los puntos de inflexin claves que originaron el despliegue de las correspondientes ondas largas expansivas del desarrollo capitalista a partir de 1848 y hasta 1873; de 1894-1913; y de 1940/1948-1967. En el primer caso, el descubrimiento de los yacimientos de oro en California que produjeron un ensanchamiento cualitativo del mercado mundial, unido a zonas enteras de Europa central y oriental, Oriente Prximo y el ocano Pacfico que fueron abiertas de repente como mercados para mercancas de produccin capitalista; una ampliacin y agrandamiento que como ya se ha visto resulta imposible hoy en da.

En el segundo caso, la configuracin final y definitiva de frica, Oriente Prximo, Asia y China como imperios coloniales o esferas de influencia semicoloniales incorporadas al sistema-mundo capitalista; factores como el anterior imposible de reeditar de nuevo.

Y por ltimo, la tercera y ltima onda larga expansiva de crecimiento que ha vivido el capitalismo, y que comenz para EE. UU. en 1940, y para Europa occidental en 1948, y que constituy la gigantesca destruccin de fuerzas productivas ocasionada por la segunda guerra mundial, factor extraeconmico que junto a la derrota sufrida por la clase obrera a escala mundial durante los aos treinta y cuarenta, lo que incluye el periodo McCarthy en EE. UU., permiti a la clase capitalista imponer un significativo incremento de la tasa de plusvala, que segn Mandel en el caso de Alemania, Japn, Italia, Francia y Espaa oscilaron entre el 100% y 300% .

Es decir, la ltima onda larga expansiva que ha experimentado el capitalismo, la ms profunda e intensiva de todas30 tuvo como contrapartida la ofrenda de ms de 60 millones de muertos al altar del capital, lo que abre una interrogante de la siniestralidad que tal opcin (aunque intil hoy en da, como hemos ido viendo) traera a los destinos de la humanidad, si el capital acudiera a su recmara nuevamente en su bsqueda, como salida a la crisis estructural que padece.

Todo esto nos lleva a concluir que, s el sistema-mundo capitalista se ha desarrollado en al menos los dos ltimos siglos a travs de ondas largas, que lo expandieron y acrecentaron en el tiempo y el espacio, hoy ste factor est bloqueado, las mismas han perdido validez cientfica31, y que, como dice el profesor argentino Jorge Beinstein, es intil seguir esperando al quinto Kondratieff.

Ante esta situacin, de un capitalismo atascado, la opcin reformista32 como dice el profesor espaol Andrs Piqueras, y que no es otra que la administracin de las contradicciones irresolubles del sistema, es una alternativa nefasta, reaccionaria, que no comprende que el momento es revolucionario, de ruptura, y que la sustitucin de las frmulas polticas donde en algunos pases el Bipartido (con su crnica alternancia) ya no puede cumplir esa funcin, [y an] es posible echar mano de un Tetrapartido, por ejemplo, con formaciones emergentes que hagan recuperar la confianza en las instituciones y en la democracia parlamentaria mientras la sociedad es destruida33 no slo no es la solucin, sino que retarda sta.

4. El petrleo, cuya energa constituye la base material de la reproduccin del sistema capitalista se agota, y no hay ninguna otra capaz de reemplazarlo34.

Casi todos los estudios que hacen alusin a la crisis estructural del sistema-mundo capitalista hacen principalmente referencia a las contradicciones intrnsecas al propio funcionamiento del sistema, que llegado a determinado nivel se hacen insalvables, y es lo que lleva a determinar, tras su constatacin, que la crisis es de naturaleza estructural y no cclica, pasajera, como muchas otras que han afectado al sistema.

Pero casi ninguno ha evocado, al menos con la debida fuerza, a un aspecto del modo de produccin capitalista: la energa que lo mueve, y que en el caso del capitalismo es la energa que proviene del petrleo.

Y qu es lo que le ocurre al capitalismo contemporneo en ese sentido?.

Que el petrleo se agota35

Y qu significa esto, dado que el capitalismo como sistema tambin ha existido antes del petrleo?

Que no existe patrn energtico fuera de los hidrocarburos fsiles que le permita funcionar como lo viene haciendo bajo el dominio anglosajn, desde hace unos 150 aos.

Y por qu tanto hincapi en el petrleo s existen otros tipos de energa, algunas renovables?.

Lo que ocurre es que, como dice Pedro Prieto, nuestra sociedad industrial y capitalista actual en su conjunto es fundamentalmente no elctrica. Del total de exajulios de energa que consume el planeta hoy en da solo el 10% es dedicado a la generacin elctrica, el restante 90% se destina al transporte. Y como las energas renovables modernas y la nuclear slo producen electricidad quedara sin resolverse el problema de la energa para el transporte condicin sine qua non del capitalismo mundializado36, ya que solo el petrleo por su versatilidad y poder energtico es capaz de disponer de esa energa concentrada y enloquecida que requiere el capitalismo, y es que somos el homo petroleus y dejaremos de serlo, con una mortandad por hambruna que ya est calculada en la ecuacin; baste decir que el 90% de los alimentos estn producidos hoy por energa fsil; por tanto, sin petrleo, se habr terminado el transporte tal y como lo hemos conocido: la velocidad, las largas distancias sin repostar durante centenares de kilmetros. Incluso los coches con motor de combustin.

A esto hay que agregar que en la extraccin de petrleo la Tasa de Retorno Energtico (que s la cantidad de energa neta que queda a disposicin de la sociedad, despus de restar la consumida en el proceso de obtenerla), no ha cesado de disminuir desde hace dcadas; hoy para extraer la misma cantidad de petrleo se va necesitando cada vez ms energa a medida que hay que desplazarse a campos petrolferos ms lejanos, ms profundos, ms pequeos, de peor calidad, ms inseguros o ms inaccesibles37.

Qu esperar entonces de las energas renovables, en las que muchos grupos ecologistas cifran las esperanzas?, Vendrn a salvar los problemas energticos del sistema-mundo capitalista?, Lograrn mantener la llamada sostenibilidad en estos niveles insostenibles?.

Antes de analizar las energas renovables, un apunte sobre la energa nuclear ya que, junto a las primeras, ha sido la fuente energtica en la que la mayora ha depositado la esperanza ante el agotamiento del petrleo.

Si se toma en cuenta que las reservas probadas de uranio solo dan para abastecer a las centrales construidas unos 60 aos, y se considera que desde que se planifica hasta que empieza a funcionar una central nuclear, puede tardar 10 aos, resulta iluso cifrar alguna esperanza en este tipo de energa, ya que antes de tener a punto los primeros centenares de las mismas se habran agotado todas las reservas mundiales de uranio en el mundo.

En cuanto a las renovables, o primero que hay que aclarar, es que las llamadas energas renovables, en realidad son sistemas no renovables capaces de captar parte de los flujos de energa renovables del planeta.

En el caso de la elica, una de las renovables fundamentales junto a la solar, basta el siguiente ejemplo que aporta Pedro Prieto en su fundador artculo Crecer o decrecer: That Is The Question, sobre la imposibilidad que pueda siquiera reemplazar a la energa fsil en la produccin de la electricidad que necesita el planeta.

Dice Pedro Prieto que la capacidad elica instalada en el planeta en 2010 produjo el 1,8% de la electricidad que el mundo consumi ese ao, unos 40 000 MW; sin embargo, ese ao el consumo elctrico mundial en relacin a 2009 aument un 5,9%.

Qu significa eso?, que slo para cubrir el aumento del consumo elctrico mundial de 2010 habra que haber multiplicado por 15 la produccin mundial de aerogeneradores.

Si, adems, lo que se pretende en el poco tiempo de que ya disponemos es sustituir la generacin elctrica de origen fsil o nuclear por la elica, sera necesario aumentar esa capacidad fabril entre 50 y 100 veces. Y an as, lo nico que se estara resolviendo en las pocas dcadas de que ya tampoco disponemos es el problema del suministro elctrico (que fueron slo unos 54 de un total de 509 Exajulios). Por supuesto, si lo que se pretende es resolver el problema del aporte de la energa fsil en todos los mbitos las escalas se multiplican hasta lo utpico.

En el caso de la otra energa renovable estelar, la solar, dice Prieto que en 2010 apenas produjeron el 0,28% de la electricidad mundial. Sus menos de 20.000 MW de capacidad fabril anual deberan multiplicarse como los panes y los peces para poder obrar un milagro.

Terminamos entonces con la prediccin del compaero Pedro Prieto que compartimos totalmente: en diez o quince aos el petrleo habr entrado en crisis y, por falta de oro negro, el capitalismo habr cesado de crecer, por eso no morir por ninguna revolucin, sino de inanicin energtica, mucho ms si los pueblos seguimos acompaados de una izquierda empeada en administrar un sistema que esta de salida, herido de muerte y que en su atropellada retirada, con la pulsin de muerte que lo acompaa lo ms probable es que, llegado el momento, muera matando, en efecto ya lo est haciendo en muchas partes del mundo.

5. Prdida de legitimidad del sistema burgus ante las grandes masas del mundo38.

La economa-mundo capitalista es un sistema desigual, antidemocrtico y polarizante; sin embargo ha podido sobrevivir ms de 500 aos y con notable xito.

Pero, qu es lo que ha permitido que un sistema histrico como el capitalista, que NO ha representado un progreso con respecto a los diversos sistemas histricos anteriores o contemporneos a l, que los destruy o transform haya tenido, no obstante, un tan largo recorrido?.

La estrategia que han seguido los dueos del sistema-mundo capitalista para sostener un sistema tan injusto, del que no se beneficia y excluye a por lo menos un 80% de la poblacin mundial, ha consistido en desplegar una geocultura basada en la idea del progreso y el desarrollo, hablando en nombre de todos cuando en realidad se beneficiaban solo unos pocos39.

Esa geocultura, que Immanuel Wallerstein ha dado en llamar liberalismo, pudo contener durante 200 aos, entre la Revolucin Francesa y 1968-1989, a todos aquellos movimientos antisistmicos que pudieron poner en peligro las estructuras de la economa-mundo capitalista.

No hay ningn sistema eterno, y la economa-mundo capitalista no lo es, las contradicciones propias de su desarrollo la erosionan; en otras palabras, quienes producan los valores y creaban las riquezas para otros pugnaran cada vez con mayor fuerza, organizacin e inteligencia por retener una parte cada vez mayor del valor producido (excedente); eso lo saban los dueos del sistema, la cuestin radicaba a qu velocidad eso se producira, cmo complacer a unos pocos, mientras el resto (la mayora de la humanidad) segua igual, aunque contentos, esperanzados en la ilusin de que tambin para ellos un da ese momento llegara.

Los poderosos saban que tenan que hacer concesiones, pero solo haba que hacer las imprescindibles, las justas, haciendo nfasis en el ritmo: ni muy rpido ni muy despacio, sino a la velocidad precisa40, siendo formalmente claros, pero sustancialmente ambiguos41 ya que como dice Wallerstein la nica forma que tiene de sobrevivir la economa-mundo capitalista es la de no cumplir con la retrica liberal42, y coincidiendo con los conservadores (porque los liberales, no eran en absoluto radicales) en hacer toda la resistencia posible a las tendencias igualadoras, la creencia en que el cambio posible es muy poco y sobre todo (ya que no poda evitarse) hacerlo lo ms lento posible, siguiendo una poltica de postergacin flexible de las contradicciones43.

Sin embargo, ese proceso de concesiones raquticas y pobre para la mayora y muy controlado en el ritmo y la proporcin para la minora favorecida, dependa de una visin iluminada (como opuesta a una visin restringida) de los intereses de los estratos ms altos. Esto a su vez dependa de una presin de fuerzas populares que fuese a la vez fuerte y controlada en su forma. Esta presin controlada por su parte dependa de la credibilidad del proceso para las capas ms bajas. Todo est entrelazado: si se pierde credibilidad se pierde la presin en forma controlada. Si se pierde la presin en forma controlada, se pierde la disposicin de los estratos superiores a hacer concesiones44.

Pero, qu es lo que ha ocurrido para que esa credibilidad, sobre todo despus de la revolucin mundial anunciatoria y denunciatoria de 196845 con continuacin en 1989-1991, se haya esfumado?, qu es lo que ha provocado que, despus de hacer un tan largo recorrido (intermitente, pero continuo) el sistema-mundo capitalista, aceptado activamente por la mayora de los cuadros y al menos pasivamente por la mayora de las personas46 haya perdido su legitimacin, quedando a la deriva de la historia?.

En primer lugar, hacia los aos 70 del siglo XX coincidiendo con el final de la onda larga expansiva del cuarto Kondratieff, la economa-mundo capitalista pareca (como despus se comprob) haber llegado a su trmino. Wallerstein es muy claro al respecto: Hacia 1968 (y eso demostr la revolucin mundial de ese ao) la poltica del liberalismo domesticacin de las clases trabajadoras del mundo por la va del sufragio o la soberana y el estado de bienestar o el desarrollo nacional- haban llegado a su lmite. Ms derechos polticos y ms redistribucin econmica pondran en peligro el propio sistema de acumulacin. Pero el lmite se haba alcanzado antes de que todos los sectores de las clases trabajadoras del mundo hubieran sido efectivamente domesticados por la concesin de una parte pequea pero significativa de los beneficiados

La mayora de los pueblos de las zonas perifricas y semiperifricas todava estaban excluidos

lo que 1968 represent fue el comienzo de la inversin de la hegemona cultural que las capas dominantes del mundo haban ido creando y fortaleciendo con gran asiduidad desde 1848.

Pero la erosin fue an mayor en la izquierda, y significativamente adopt la forma de desintegracin de los regmenes liberal-socialistas. Tanto en las zonas perifricas como en las semiperifricas, hasta los ms progresistas y retricamente militantes de esos regmenes fueron manifiestamente incapaces de lograr algn grado significativo de desarrollo nacional; en respuesta, todos ellos, uno tras otro, con sus respectivos gloriosos pasados de lucha por la liberacin nacional, perdieron su legitimacin popular.

El verdadero significado de la cada de los comunismos es el derrumbe final del liberalismo como ideologa hegemnica. Los ltimos que creyeron seriamente en la promesa del liberalismo fueron los partidos comunistas a la antigua del ex bloque comunista. Sin ellos que continen defendiendo la promesa, las capas dominantes del mundo han perdido toda posibilidad de controlar a las clases trabajadoras del mundo a no ser por la fuerza. El consentimiento se ha desvanecido; y el consentimiento se ha desvanecido porque el soborno se ha desvanecido. Pero la fuerza sola, como sabemos por lo menos desde Maquiavelo, no permite a las estructuras polticas sobrevivir mucho tiempo47. Y un sistema que no tiene legitimacin no sobrevive.

Es decir, la era de la esperanza y lucha por los ideales de la Ilustracin que fueron los aos entre 1789 y 1945 vivieron en el ltimo gran momento de apoteosis del liberalismo entre 1945 y 1989 una era de realizacin, pero de realizacin falsa de las esperanzas de la Ilustracin; aquel famoso y publicitado lema de la Revolucin Francesa de libertad, igualdad, fraternidad nunca se ha cumplido en la economa-mundo capitalista sencillamente porque no puede consumarse, el da que se realice como tal, ese da ya no existir el capitalismo.

En la economa-mundo capitalista el sistema operaba para excluir a la mayora (de los beneficios) mediante la inclusin de toda la potencial fuerza de trabajo del mundo en el sistema de trabajo, en una jerarqua vertical. Ese sistema de exclusin mediante la inclusin se fortaleci infinitamente por la difusin en el siglo XIX de una ideologa liberal dominante que justificaba esa exclusin mediante la inclusin y que logr incorporar a la tarea incluso a las fuerzas antisistmicas del mundo. Felizmente, sa era ha terminado48. Pero con ellas tambin la legitimidad del sistema burgus ante las grandes masas del mundo.

Algunos dentro de la izquierda antisistmica vieron con notable preocupacin, y algn signo de alarma el hecho de que Ral Castro, en su visita al Vaticano en mayo de 2015, declarara que Si el Papa sigue hablando como lo hace, tarde o temprano voy a empezar a rezar de nuevo y volver a la Iglesia catlica, y no estoy bromeando49 . No obstante, para tranquilidad de todos hay que decir que, pese a que la Iglesia Catlica y todos los Papas, casi que con iguales palabras y semejante retrica, han dicho siempre lo mismo en relacin a los pobres, la explotacin de stos por los ricos, y ltimamente, del dao ecolgico que inflige al planeta el rgimen econmico imperante, las palabras del ex guerrillero de Sierra Maestra, pese a su blandura ideolgica, demuestran ms las restricciones a las que se ven sometidos todos aquellos Estados, independientemente de cual sea su sistema socio-poltico, al incorporarse plena y totalmente a la divisin internacional capitalista del trabajo, que es lo que ocurre actualmente a Cuba, que a una renovacin y/o revigorizacin de la esperanza de los pueblos en el discurso esperanzador e ilusionante de los movimientos antisistmicos del siglo XX, que es lo que la verbosidad abstracta y la oratoria vaga y muy general del Papa Francisco quiere reinstaurar, desde su llegada al poder, con su discurso apostlico.

Entonces, como los Estados del sistema-mundo capitalista dejan de tener algo que redistribuir, y como en las promesas de esperanza en un mundo mejor ya nadie cree (recibieron su tiro de gracia entre 1968 y 1989), la incitacin a mantenerse en la legalidad pierde su eficacia, al agotarse la contrapartida y faltar el pastel concedido a cambio de la mansedumbre, sobreviene por lo tanto, una poca aciaga, de caos, desorden y violencia (lo vemos ya casi en todas partes); pero s como dice Marx, el dinero es asustadizo y huye de los tumultos y las rias y es tmido por naturaleza50, el capital ha perdido el clima propicio para su reproduccin como tal: la tranquilidad y el sosiego, y sin ellas le ser imposible desarrollarse y propagarse; en resumen vivir, seguir existiendo. Estamos en esa poca.

6. Tendencia a la creciente incapacidad de reemplazo de la poblacin mundial51.

Como se ha dicho ms arriba, el sistema-mundo capitalista es uno ms de los sistemas que la humanidad ha conocido, cuya existencia ha estado determinada por la apropiacin de aquella parte de los bienes fruto del trabajo de sus productores, una vez que stos han cubierto lo necesario para su reproduccin histrica, lo que en trminos econmicos comnmente se conoce como excedente.

Es decir, el rgimen capitalista de produccin, por mucho que desarrolle la tecnologa y propicie la sustitucin del trabajo vivo de las personas por mquinas y procesos cada vez ms automatizados, nunca podr prescindir de la fuerza de trabajo del hombre, ya que es la apropiacin de trabajo humano sin pagar nada a cambio de l a su propietario utilizando, para ello las nebulosas relaciones monetario mercantiles (aunque ni siquiera eso en algunas partes del sistema), la esencia del capitalismo.

Entonces, por ms que nos bombardeen con el mito del fin de la era del trabajo el capitalismo no podr prescindir nunca del ser humano, de la persona fsica, de su fuerza de trabajo, en fin del gnero humano.

Y qu es lo que ocurre en la actualidad?.

Que hay una manifiesta y creciente tendencia hacia la incapacidad de reemplazo de la poblacin mundial, pese a que sin ella el capitalismo (y por extensin la sociedad humana) carece de sentido y razn de ser.

Esto de expresa en el hecho de que si como promedio 2,1 hijos por mujer es el mnimo necesario para garantizar una capacidad de reemplazo generacional de ambos sexos, la tasa global de fecundidad, en 2010 alcanz 2,56 hijos por mujer y en 2050 ser de 2,05 hijos por mujer. Lo que significa que la capacidad de reemplazo generacional a escala mundial ya no est garantizada a partir de entonces e incluso ya antes de esa fecha.

Dice Dierckxsens que hoy en da, de los 225 pases y regiones registradas 114, es decir, ms de la mitad muestran tasas globales de fecundidad inferiores al 2.2 hijos por mujer. Ninguno de los pases centrales tiene ms de 2.2 hijos por mujer. Lo anterior quiere decir que ninguno de los pases centrales tiene capacidad de reemplazo generacional. Si consideramos un promedio de 2.5 hijos por mujer necesario para garantizar la capacidad de reemplazo en pases perifricos, observamos que 137 pases de un total de 225 en el mundo (61%) ya no alcanzan la capacidad de reemplazo generacional. La idea de la amenaza de una poblacin galopante de los aos setenta del siglo XX, pronto se convertir en una preocupacin por poblaciones que tienden a desaparecer.

Ni siquiera un pas tan populoso como China se salva de esa incapacidad sistmica de reemplazo generacional, con un proceso de envejecimiento que no tiene precedente en la historia modernaentre 2045 y 2050 la poblacin China decrecer, en trminos absolutos, a razn de casi 26 millones de habitantes al ao.

Un demostracin de que los llamados pases socialistas siempre han formado parte del sistema-mundo capitalista, y por tanto, se han visto tambin afectados por los vicios y enfermedades propias de la racionalidad burguesa moderna, es el hecho de que despus de ms de 40, 55 e incluso 70 aos en el caso de la Unin Sovitica, en muchos de los pases que supuestamente haban creado otro sistema socioeconmico y poltico mundial, se observan tasas brutas de reproduccin que arrojan un nmero medio de hijos por mujer siempre por debajo de la capacidad de reemplazo generacional: Lituania (1.24), Belarusia y la Repblica Checa (1.25), Ucrania (1.27), Rumania (1.27), Polonia y Slovenia (1.29), Letonia (1.31), Rusia (1.42) y Cuba con 1.61 para citar los ejemplos ms crticos; y de unos 20 pases que hoy exhiben tasas con crecimiento cero o negativo de su poblacin tres cuartas partes son pases antiguamente llamados socialistas, y en el caso de Cuba se acerca a ello, pues su crecimiento vegetativo es de 0,4%.

Este fenmeno que amenaza peligrosamente a la principal especie de la sociedad, el ser humano, es algo que ha afectado tambin a otras sociedades o es propio y especfico del capitalismo?.

La historia de la humanidad conoce muchos ejemplos de sociedades cuya poblacin qued fuertemente diezmada, o incluso desaparecieron, pero siempre fue debido al bajo desarrollo de las mismas, que las imposibilitaron de enfrentar con xito epidemias y catstrofes naturales como sequas, inundaciones, terremotos, huracanes etc.

Pero el hecho de que la especie humana est seriamente amagada de extincin es slo especfico del capitalismo, lo genera el propio accionar de sus leyes econmicas, y es que al generalizarse las relaciones de produccin capitalistas solo el trabajo remunerado, que en un principio era bsicamente masculino, aparece como el verdadero trabajo; mientras que el trabajo domstico, fundamental y necesario a la sociedad, que realizaban las mujeres adquiri la connotacin real de trabajo impago.

Esto trajo consigo que el capitalismo, en aquellas sociedades donde se implant, una vez que la relacin salarial superaba la barrera del 50% de la poblacin econmicamente activa, para no verse obligado a subir los salarios y perder con ello competitividad acudiera al sector femenino, cuya labor domstica el nexo capitalista haba degradado, desvalorizado y hecho obsoleta.

El capitalismo sac a las mujeres de las casas y las incorpor masivamente al mercado de trabajo, convirtindolas junto a los hombres, que ya lo eran, en eslabones importantes de la actividad econmica, castrando con ello el proceso de fecundacin humana y el cuidado de los menores, interrumpiendo con ello la capacidad de reemplazo inter-generacional a travs de la reproduccin de la fuerza de trabajo a nivel familiar.

Posiblemente el movimiento feminista vio esto como una gran victoria, pero en economas con una baja presencia del mercado y antes que la monetizacin adquiriera un gran desarrollo, la categora trabajo domstico no exista y el trabajo impago (domstico) no contrastaba an con el trabajo pagado. En el marco de una economa que era bsicamente comunitaria tanto el trabajo realizado por hombres como el efectuado por las mujeres era esencialmente trabajo impago. La incorporacin paulatina de la mujer al trabajo en el capitalismo no ha sido un triunfo de las mujeres, ha sido una necesidad del capital. La situacin de la mujer en el sistema-mundo capitalista, ms all de su insercin en los circuitos productivos por causas estrictamente econmicas, no ha cambiado; slo hay que verlas en las pasarelas de la moda y las alfombras rojas para darse cuenta, que para el capital y su representante de gnero por excelencia en el capitalismo, los hombres, la mujer sigue siendo objeto del deseo y sujeto de la contemplacin. Aunque para ellas, ironas de la vida, posar ante un photocall mostrando semidesnudos sus pechos o exteriorizando ante las cmaras sus carnes ms escondidas, constituya un testimonio de reputacin y una manifestacin de prestigio, sin llegar a comprender que, en tal espectculo cirquero, no hay la ms mnima estimacin hacia el gnero femenino, sino la prueba de que el potencial desensualizador de la abstraccin real de la forma-mercanca [del capitalismo] ha engendrado a la mujer como ser compensatorio52.

Pero cuando la relacin salarial es generalizada (ms de tres cuartas partes de la poblacin econmicamente activa), al extremo que hasta las mujeres estn incorporadas a ella, carecindose por tanto de un ejrcito industrial de reserva que limite las reivindicaciones al alza de los asalariados en activo y, siempre y cuando por causas polticas no se pueda acudir a la inmigracin para rebajar la fortalecida posicin de la clase trabajadora, a la burguesa no le queda otra alternativa que incrementar la productividad del trabajo, lo que supone a nivel social mayor desarrollo tecnolgico, educacin generalizada y cada vez de mayor complejidad, aumentando tambin la demanda de fuerza de trabajo calificada, que resulta mayor que su oferta; pero, La fuerza de trabajo no calificada recibe un salario para reproducirse como no calificada y no segn las aspiraciones que tenga para con sus hijos. Ahora bien, los trabajadores que tienen familias ms pequeas que la media social, pueden utilizar los recursos y la energa, que de otro modo dedicaran para criar ms hijos, para el ascenso social de menos hijos que la media social. Al tener menos hijos que el promedio social, los gastos de re-produccin de la fuerza de trabajo (familiar), se encuentra por debajo del valor. Este ahorro puede utilizarse para el ascenso social, o sea, para aumentar las posibilidades de obtener un mejor ingreso para sus hijos.

Para lograr la movilidad social ascendente, la unidad familiar se transforma en una unidad estratgica para dicho ascenso social. De este modo desciende paulatinamente el promedio de hijos por familia

Para poder continuar el movimiento de ascenso social de generacin en generacin, se debe reducir tambin la fecundidad de una generacin a otra. El promedio de hijos por mujer desciende de esta manera constantemente. Finalmente llega al extremo de no garantizar ms el reemplazo generacional, situacin que se da hoy en da en todos los pases centrales y ms all de ellos .

Todo este proceso demuestra que la racionalidad econmica capitalista no solo contamina las aguas, enrarece el aire, desertifica la tierra, deforesta los bosques, aumenta la temperatura del planeta, acaba con especies de plantas y animales, extingue la vida submarina y agota los recursos naturales, sino que tambin esteriliza al ser humano, a la mujer, ese taller natural de donde proviene la vida humana.

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Notas

1. Wallerstein, Immanuel. La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo catico. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espaa. 2005. Pg 77-78.

2. Wallerstein, Immanuel. Anlisis de sistemas-mundo. Una introduccin. http://geopolitica.iiec.unam.mx/sites/geopolitica.iiec.unam.mx/files/analisis_de_sistemas_wallerstein_0.pdf

3. Frsov, Andrei. Desmontaje del capitalismo y el fin de la poca de las Pirmides. Rebelin 24 abril 2013. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=167278

4. Para una compresin didctica de este proceso recomendamos el artculo de Immanuel Wallerstein El final del camino para las fbricas deslocalizadas?. Comentario N 351, 15 abril 2013. Centro Fernand Braudel de la Universidad de Binghamton de New York. Disponible en el peridico mexicano La Jornada en su edicin del 21 de abril 2013. Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2013/04/21/opinion/022a1mun

5. Al ser preguntado por Salvador Lpez Arnal, para el sitio web por excelencia de la izquierda: Rebelin, el compaero profesor espaol Andrs Piqueras, respondi a la pregunta de, si l en su momento denominado socialismo real, era Socialismo o Capitalismo de Estado, o qu era realmente, con una brillantez terica sin lmites:

Ni una cosa ni la otra. Fue uno de los nombres dados al conjunto de sociedades que en el siglo XX comenzaron un proceso de desconexin con el capitalismo y de construccin de una va socialista que se vio truncada ms o menos pronto segn los casos, y que quizs, como dice Erik Olin Wright, se convirti en una suerte de estatismo. Recordemos que el modelo tpico de transicin en el siglo XX se caracteriz porque en l no haba propiedad privada de los medios de produccin, no exista compra-venta de la fuerza de trabajo, los productos perdieron parte de su calidad de mercancas en virtud de sus valores de uso (distribuidos o subsidiados), no haba produccin regida por el valor (tasa de ganancia), ni reinversin acumulativa de parte de la plusvala social, y la acumulacin estuvo en su mayor parte acotada a ciertos privilegios de consumo (nunca provenientes de la plusvala directamente extrada a costa del trabajo ajeno). Esto muy difcilmente podra ser llamado capitalismo, ni de Estado ni de nada. Otra cosa es que fuera socialismo. Ms bien se qued como un engendro (estatismo) a medio camino: no desligado del todo de la ley del valor capitalista pero dotado de una economa planificada, sin propiedad privada de los medios de vida, pero sin socializacin de los mismos. A la postre, la estatalizacin de la acumulacin dio paso a un modelo de regulacin burocrtico. Rebelin 26 mayo 2015. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199293

6. Poch-de-Feli, Rafael. La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestacin. Editorial Crtica. Barcelona. 2009. Pg 91. All mismo Poch-de-Feli afirma: En los ltimos veinte aos , el mundo asisti a una gran transformacin en el mbito laboral. En los aos ochenta y noventa del siglo pasado, China, India y Rusia y el bloque del Este se integraron en la economa global. En conjunto aportaron 1470 millones de nuevos obreros. Eso significa que el sistema econmico dobl la fuerza de trabajo disponible, que hasta entonces era (excluyendo esos pases y en el ao 2000) de 1460 millones Actualmente, muchos ms trabajadores compiten por trabajar con el mismo capital.

7. Wim Dierckxsens y Andrs Piqueras. Qu nos depara 2016?. Rebelin 30 diciembre 2015. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207282.  

8. el concepto de emergencia est impregnado de un fuerte contenido ideolgico burgus, dando a entender una cierta linealidad en el desarrollo econmico que permitira avanzar a los pases de carcter semicolonial a un estado de emergencia y posteriormente alcanzar el nivel de los grandes pases capitalistas. Esta hiptesis olvida que desde fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX la existencia del imperialismo a nivel mundial impide que los pases de desarrollo burgus atrasado, incluido en esto todos los pases semicoloniales que constituyen hoy da los ms numerosos a nivel mundial, puedan repetir el modelo de desarrollo de los primeros. El trmino pases emergentes que surgi a comienzos del neoliberalismo vino a reemplazar al cado en desgracia pases en desarrollo, que se generaliz despus de la Segunda Guerra Mundial. A diferencia del concepto pases en desarrollo, la denominacin de pases emergentes es menos abarcativa y da cuenta, en trminos de la jerga financiera, del carcter ms restringido del crecimiento econmico dentro de los pases semicoloniales y dependientes donde innumerables pases son dejados de lado de los circuitos de las cadenas de valor del capital internacional, concentrndose las inversiones en algunos pocos. Una muestra del carcter mucho ms desigual de la acumulacin capitalista despus de la crisis de 1970. Chingo, Juan. A ocho aos del comienzo de la crisis mundial. Revista Estrategia Internacional N 29. Enero 2016. Disponible en http://www.ft-ci.org/A-ocho-anos-del-comienzo-de-la-crisis-mundial?lang=es

9. Beinstein, Jorge. Esta crisis es mucho ms grave que la de 1929. Una conversacin con Jorge Beinstein sobre la crisis general de la civilizacin burguesa. Rebelin 14 abril 2009 disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83757

10. Beinstein, Jorge. Del fin del comienzo al comienzo del fin. Rebelin, 25 junio 2014 disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186493

11. Beinstein, Jorge. Del fin del comienzo al comienzo del fin. Rebelin, 25 junio 2014 disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186493

12. Poch-de-Feli, Rafael. La actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestacin. Editorial Crtica. Barcelona. 2009. Pg 145.

13. Wim Dierckxsens y Andrs Piqueras. Qu nos depara 2016?. Rebelin 30 diciembre 2015. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207282.  El mismo clculo haca Decio Machado para China, la locomotora capitalista mundial por excelencia de los ltimos tiempos, lo que acaba con las esperanzas en la continuacin de ste pas y regin como el centro ms dinmico de acumulacin y crecimiento de capital del sistema-mundo capitalista en su conjunto; comparando lo que necesitaba deglutir en 1998 y 2011 para sostener tasas de crecimiento del 10 %, hecho que demuestra el agotamiento estructural de la economa-mundo capitalista, el avezado intelectual ecuatoriano planteaba: Cuanto ms rico es un pas, ms duro es el reto de crecer y es posible que en el marco del capitalismo global, hasta haya demasiados pases grandes para hacerlo. En 1998 China, para que su economa de un billn de dlares creciera en un 10%, tuvo que expandir sus actividades econmicas en 100.000 millones de dlares y consumir slo el 10% de las materias primas industriales mundiales. Ya en 2011, para que su economa de seis billones de dlares creciera igual de rpido, necesit expandirse en 600.000 millones de dlares al ao y absorber ms del 30% de la produccin global de materias primas. Evidentemente China ahora est sufriendo el problema de insostenibilidad en su modelo de crecimiento econmico. Machado, Decio. China: del comunismo rural al capitalismo salvaje. Rebelin, 9 septiembre 2015. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203069

14. Trenkle, Norbert. Terremoto en el mercado mundial. Revista Krisis. Mayo 2008. Disponible en http://www.krisis.org/2009/terremoto-en-el-mercado-mundial/ (Subrayados nuestros).

15. Karl Marx, Fragmento sobre las Mquinas Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (Grundrisse) 1857-1858 (1972). Vol. 2, pp. 216-230. Siglo XXI, Mxico.

16. Jappe, Anselm. Crdito a muerte. La descomposicin del capitalismo y sus crticos. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2011. Pg 122.

17. Jappe, Anselm. Crdito a muerte. La descomposicin del capitalismo y sus crticos. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2011. Pg 154. Desde el mismo primer captulo de El Capital Marx explica porque con el desarrollo de la fuerza productiva social el valor contenido en cada mercanca disminuye. Podra parecer que si el valor de una mercanca se determina por la cantidad de trabajo gastada en su produccin, cuanto ms perezoso o torpe fuera un hombre tanto ms valiosa sera su mercanca, porque aqul necesitara tanto ms tiempo para fabricarla. Sin embargo, el trabajo que genera la sustancia de los valores es trabajo humano indiferenciado, gasto de la misma fuerza humana de trabajo. El conjunto de la fuerza de trabajo de la sociedad, representado en los valores del mundo de las mercancas, hace las veces aqu de una y la misma fuerza humana de trabajo, por ms que se componga de innumerables fuerzas de trabajo individuales. ... Tras la adopcin en Inglaterra del telar de vapor, por ejemplo, bast ms o menos la mitad de trabajo que antes para convertir en tela determinada cantidad de hilo. Para efectuar esa conversin, el tejedor manual ingls necesitaba emplear ahora exactamente el mismo tiempo de trabajo que antes, pero el producto de su hora individual de trabajo representaba nicamente media hora de trabajo social, y su valor disminuy por consiguiente, a la mitad del que antes tena.

18. Jappe, Anselm. Crdito a muerte. La descomposicin del capitalismo y sus crticos. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2011. Pg 206.

19. Jappe, Anselm. Crdito a muerte. La descomposicin del capitalismo y sus crticos. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2011. Pg 207. Negritas y subrayados nuestros.

20. Jappe, Anselm. El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2009. Pg 38. El mismo criterio planteaba en primicia el disidente norteamericano Paul Craig Roberts en entrevista concedida a Nilantha Ilangamuwa para la revista de izquierda norteamericana CounterPunch Reagan pensaba que la economa sovitica era demasiado decrpita para resistir la presin de una carrera armamentista de alta tecnologa. Crea que al amenazar a los soviticos con una carrera armamentista, podra llevarlos a negociar el fin de la Guerra Fra.

La CIA dijo a Reagan que los soviticos ganaran la carrera armamentista, porque era una economa de planificacin centralizada que controlaba la inversin y podra destinar todos los recursos necesarios a los militares. Reagan no le crey a la CIA y nombr un comit para tomar la decisin. El comit concluy que la economa sovitica no podra competir en una carrera armamentista. Craig form parte de ese comit secreto como subsecretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Reagan. Los gobiernos occidentales se han convertido en la anttesis de la moralidad. Entrevista con Paul Craig Roberts. Rebelin 24 septiembre 2012. Disponible en: http://rebelion.org/noticia.php?id=156551

21. Kurz, Robert. Las metamorfosis del imperialismo. Captulo I del Libro La guerra de ordenamiento mundial. Disponible en: http://obeco.no.sapo.pt/rkurz_es166.htm subrayados nuestros.

22. Jappe, Anselm. Tenemos que salir de este sitio. Blog K-ntra Kultura. Disponible en: http://kntrakultura.blogspot.com.es/2015/09/tenemos-que-salir-de-este-sitio-anselm.html Las negritas son de Jappe.

23. Se oye rebuznar!. Gil Maynou, Josep. Blog Indagando el futuro. 17 marzo 2009. Disponible en: http://josepgmaynou.blogspot.es/1237291740/se-oye-rebuznar-/

24. los movimientos esenciales, los que determinan las tendencias bsicas del sistema, siguen siendo las fluctuaciones d ela tasa media de acumulacin de capital productivo Mandel, Ernest. Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretacin marxista. Editorial Siglo XXI. Madrid 1986. Pg 10. Disponible tambin en http://digamo.free.fr/ondaslargas.pdf

25. Esta cita y la anterior en: Mandel, Ernest. Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretacin marxista. Editorial Siglo XXI. Madrid 1986. Pg 24. Disponible tambin en http://digamo.free.fr/ondaslargas.pdf

26.


Periodo de la onda larga

Duracin en aos

Fase A (prosperidad)

Fase B (crisis)

Recuperacin

Auge

Recesin

Depresin

Primera

1787-1827

41

------

1787-1800

1801-1813

1814-1827

Segunda

1828-1885

58

1828-1842

1843-1857

1858-1869

1870-1885

Tercera

1886-1938

53

1886-1897

1898-1911

1912-1925

1926-1938

Cuarta

1939-2015

76

1939-1945

1946-1965

1966-1973

1974-?

Quinta

?

?

?

?

?

?


27. Beinstein, Jorge. Las crisis en la era senil del capitalismo. Esperando intilmente al quinto Kondratieff. Publicado en el El Viejo Topo, Barcelona, n253, Febrero 2009. Disponible en http://www.rebelion.org/docs/82165.pdf.

28. Esta cita y la anterior en: Husson, Michel. La teora de las ondas largas y la crisis del capitalismo contemporneo. Disponible en http://www.vientosur.info/IMG/pdf/Ondas_largasHusson.pdf

29. Mandel, Ernest. Las ondas largas del desarrollo capitalista. La interpretacin marxista. Editorial Siglo XXI. Madrid 1986. Disponible tambin en http://digamo.free.fr/ondaslargas.pdf

30. Aunque esto es cierto, tampoco hay que dejarse embelesar por ella La vitalidad mostrada por el capitalismo durante el boom no fue la de un nio, un adolescente ni aun la de un adulto en plenitud. Fue la de un hombre mayor, que despus de haber estado cerca de la muerte, obtiene una herencia, se estira la piel, y vuelve a las andadas con la ventaja de la experiencia acumulada. Su aspecto parecer jovial, pero no podr evitar el envejecimiento de sus clulas. Su experiencia le permitir an hacer frente a nuevos percances, pero ha envejecido irremediablemente. Sus recadas sern cada vez ms peridicas y profundas. Es esta la situacin que vive el capitalismo desde principios de los 70. Castillo, Christian. Las crisis y la curva del desarrollo capitalista. Revista Estrategia Internacional N 7 Marzo/Abril - 1998http://www.ft.org.ar/estrategia/ei7/ei7curvas.html

31. Beinstein, Jorge. Las crisis en la era senil del capitalismo. Esperando intilmente al quinto Kondratieff. Publicado en el El Viejo Topo, Barcelona, n253, Febrero 2009. Disponible en http://www.rebelion.org/docs/82165.pdf

32. Piqueras, Andrs. La opcin reformista: entre el despotismo y la revolucin. Editorial Anthropos. 2014.

33. Wim Dierckxsens y Andrs Piqueras. Ms all de las elecciones. Qu nos depara 2016?. Rebelin 30 diciembre 2015. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207282

34. ste acpite constituye ntegramente, un resumen de los trabajos de Manuel Talens y Pedro Prieto, Michael Moore y el caso de la General Motors: Se avecina el fin del capitalismo?. Rebelin 12 junio 2019 disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=86860 , y de Pedro Prieto (editado por Manuel Talens) Crecer o decrecer: That Is The Question, Sitio Web Tlaxcala 20 noviembre 2011, disponible en http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6256 . Las cursivas corresponden a ambos trabajos, slo organizadas didcticamente para el presente ensayo.

35. La AIE ha reconocido en su World Energy Outlook de 2010 que el cenit o produccin mxima mundial del petrleo convencional tuvo lugar en 2006! . Prieto, Pedro. Crecer o decrecer: That Is The Question http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6256

36. Dice Beinstein que el capitalismo bsicamente se ha reproducido en torno de objetos tcnicos decisivos de la cultura individualista (por ejemplo el automvil) que definen el estilo de vida dominante y a procedimientos productivos basados en la explotacin intensiva de recursos naturales no renovables o en la destruccin de los ciclos de reproduccin de los recursos renovables. Beinstein, Jorge. Estados Unidos entre la recesin y el colapso. El hundimiento del centro del mundo. Rebelin 8 mayo 2008. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67099

37. una mayor produccin nominal de combustibles lquidos no supone automticamente ms energa puesta a disposicin de la sociedad, pues a medida que avanza la explotacin de un recurso finito empeora la calidad promedio del mismo y ofrece menos energa neta para el mismo volumen extrado. Prieto, Pedro. Crecer o decrecer: That Is The Question http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=6256

38. ste acpite constituye un resumen de la posicin que al respecto sostiene la perspectiva de sistemas-mundo del compaero profesor Immanuel Wallerstein, el primero en anunciar y argumentar que la legitimidad de la economa-mundo capitalista estaba seriamente cuestionada; hoy la prdida creciente de sta ante las grandes masas y en todas partes es casi un hecho indiscutible e incuestionable.

39. Un solo ejemplo, en 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprob la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, cuando en realidad la mitad de los estados que formaban el mundo en aquel entonces eran colonias o semicolonias, precisamente de pases que haban aprobado dicho documento declarativo.

40. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 151. En trminos econmicos diramos, sin afectar la incesante acumulacin de capital.

41. Ibdem.

42. Wallerstein, Immanuel. La decadencia del imperio. EE. UU. en un mundo catico. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espaa.2005. Pg. 255.

43. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 215.

44. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 109.

45. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 163.

46. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 149.

47. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 239-241. Subrayados nuestros.

48. Wallerstein, Immanuel. Despus del Liberalismo. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresin 2011. Pg 246.

49. El Papa podra lograr que vuelva a la Iglesia catlica, afirma Ral Castro. Peridico La Jornada. 11 mayo 2015. Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2015/05/11/mundo/019n1mun

50. Marx, C. El Capital Tomo I. Ed. de Ciencias Sociales. Ciudad de la Habana. 1980. p. 697.

51. ste acpite toma por base ntegramente el artculo Poblacin Fuerza de Trabajo y Rebelin en el siglo XXI, del compaero Wim Dierckxsens. Disponible en http://www.lahaine.org/est_espanol.php/poblacion-fuerza-de-trabajo-y-rebelion-e . Las cursivas salvo indicacin expresa corresponden a dicho trabajo.

52. Jappe, Anselm. El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Editorial Pepitas de Calaza. Logroo. Espaa. 2009. Pg 56. Los corchetes son nuestros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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