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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2016

Evo: un gobierno radical y desde abajo?

Vanessa Prez y Ral Garca
Voces en lucha


El pasado 21 de febrero el pueblo de Bolivia fue llamado a las urnas. En esta ocasin el rgano ejecutivo preguntaba: nos dais permiso para modificar el artculo 168 de la Constitucin Poltica del Estado Plurinacional? Dicho artculo dice as: el periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco aos, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua. Es decir, lo que se preguntaba es si el Presidente Evo Morales Ayma y el Vicepresidente lvaro Garca Linera podran volver a presentarse como candidatos en las prximas elecciones de gobierno en 2019. La pregunta en la papeleta de votacin se encontraba en los siguientes trminos: Usted est de acuerdo con la reforma del artculo 168 de la Constitucin Poltica del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?

Por lo pronto, se nota que por esta parte del mundo las cosas se hacen de otra manera. En el Estado espaol, por poner un ejemplo, la Constitucin se cambia en un despacho y a puerta cerrada sin temor a la insurreccin del pueblo; pues los atrevidos y atrevidas que s abrirn la boca hace tiempo cayeron en un saco que los medios de comunicacin hegemnicos denominaron antisistema. Un prototipo, a da de hoy, denostado por esa clase que, olvidndose de sus orgenes, decidi hipotecarse por un bienestar de silln de noche y centro comercial de fin de semana, a cambio de vender durante toda la vida su fuerza de trabajo.

La consulta al pueblo no admita sombras, ni argumentos, ni restricciones. La pegunta a la que se expusieron los bolivianos y las bolivianas se responda con un 'SI' o un 'NO'. Sabido es que cualquier monoslabo es un mal comunicador, pero con todo, por este mal comunicacional pasa una de las mejores democracias de los mal llamados pases democrticos. Por contra, en Bolivia el referndum constitucional ha estado posicionado en todos los espacios, pblicos y privados, populares y oligrquicos, en forma de debates, pintadas o camisetas. El pueblo ha tenido que buscar dentro de s los sentimientos y las razones que le llevaran a votar a favor o en contra de la reeleccin del Presidente. Un presidente que afirma Bolivia es mi vida y el pueblo boliviano mi familia. Un presidente de rostro indgena que creci en el campo y que se curti en la lucha sindical cuando los gobiernos neoliberales siervos a EEUU queran, hipcritamente, erradicar la hoja de coca en la regin del Chapare castigando a los pequeos productores mediante la poltica de erradicacin forzosa.

Para la historia oficial de las clases dominantes hablar de Bolivia es hablar desde el ngulo de la riqueza, el poder, el xito, la explotacin y el monopolio. La contraparte, la clase subalterna, dialoga bajo otras lgicas, desde la Bolivia de la colonizacin, despojada, masacrada, humillada, patriarcalizada, donde hubo miles de millones de desapariciones y muertes. Acontecimientos histricos que hablan de lucha de clases y rebelin. De esa resistencia acumulada durante siglos y por esa resistencia nace la contrahegemonia del siglo XXI en esta regin andina.

Las dictaduras sangrientas prepararon el terreno a los gobiernos neoliberales, que en 1985 aprueban el Decreto Supremo 21060 y el Plan de Ajuste Estructural, facilitando la entrada de Inversin Extranjera Directa (IED); lo llamaron capitalizacin, eufemismo de privatizacin, lo que gener el caldo de cultivo para la acumulacin de otro tipo de capital: la construccin de tejido social. En 2000 estalla la Guerra del Agua en Cochabamba. Una indita victoria popular le da al pueblo una fuerza inmensa al conseguir revertir el contrato de privatizacin con el consorcio empresarial Aguas del Tunari. En 2003 se produce una sublevacin a nivel nacional contra el Impuestazo y meses ms tarde la Guerra del Gas en la ciudad de El Alto, que acaba con la huida del pas del presidente Gonzalo Snchez de Lozada. De esta lucha nace la Agenda de Octubre, conformada por el Pacto de Unidad entre diferentes organizaciones sociales, y que demanda una nueva Constitucin, la nacionalizacin de los hidrocarburos y la refundacin del estado.

Toda esta resistencia avecinaba cambios de calado para la sociedad boliviana. Y aqu es donde aparece en escena el Movimiento al Socialismo (MAS), con Evo Morales de referente. Se suele afirmar que este gobierno es el gobierno de los movimientos sociales. Desde sus inicios no fue un partido poltico convencional. Se trataba de un Instrumento Poltico para la Soberana de los Pueblos (IPSP), un instrumento para la toma del poder y de las instituciones que en 2005 consigue su objetivo. Evo Morales Ayma se convierte en el primer presidente indgena-campesino de la historia de Bolivia. Las demandas de la Agenda de Octubre son recogidas y ampliadas por el MAS en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), que adems de la constituyente y la nacionalizacin de los hidrocarburos plantea la reforma agraria y polticas distributivas y sociales. Una Bolivia digna, soberana, productiva y democrtica.

El pas sufre una conmocin sociopoltica de enormes matices simblicos. Por primera vez el sujeto indgena-campesino se consolida, no solo como vanguardia poltica, sino como sujeto capaz de la toma del poder por medio de las urnas, ese invento liberal. Quizs ah comience la primera contradiccin: un gobierno de carcter nacional, popular e indgena, con un apoyo masivo de diferentes movimientos sociales, inserto en una estructura institucional demcrata-liberal creada para mantener los privilegios de una lite burguesa a la que en los ltimos aos se haba puesto en vereda.

El verdadero reto para esta nueva experiencia comenzaba entonces. Para realmente construir un poder que respondiera a las demandas e identidades del pueblo boliviano haba que reformar las propias instituciones, comenzando por la ley de leyes, la Constitucin. Se llam a una asamblea constituyente con la participacin de diferentes sectores de la sociedad. Tras diversas dificultades, la nueva Constitucin Poltica del Estado se aprueba en referndum el 25 de enero de 2009. Muchos fueron los avances; sin embargo, y debido a la necesaria negociacin con la derecha, la cual gener violentos disturbios en el pas, tambin fueron muchas las deficiencias. El fundamental logro fue la reformulacin del Estado de Bolivia, ya no como una Repblica, sino como un Estado plurinacional 1/ , convirtindose en referente internacional. Por primera vez en la historia, los pueblos originarios tienen voz en la sociedad y las instituciones.

Son muchas las voces, incluso leales al proceso de cambio, que hablan de dos gobiernos del MAS-IPSP, marcando diferencias entre la primera y la segunda gestin. En 2009 se produce la segunda victoria electoral, esta vez con una amplsima mayora, el 64% de los votos. Esta victoria aplastante consolidara para muchos una tendencia al institucionalismo y al economicismo, dejando a un lado esa caracterstica inicial de instrumento poltico y asumiendo una lnea ms cercana a un partido clsico. Ya al final de la primera gestin se produce el primer conflicto fuerte de la sociedad boliviana con el gobierno de Evo: el gasolinazo. En la segunda gestin los desencuentros crecen. El ms conocido es el conflicto del TIPNIS, a raz de un proyecto de construccin de una carretera que atravesara el corazn de Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro Secure. Un conflicto a da de hoy sin resolver.

No se pueden negar los avances sociales que este gobierno ha implementado desde su llegada. Uno de ellos es el mencionado carcter plurinacional, pero hay otros:

Se puede decir sin temor a equivocarse que este gobierno ha sido el mejor gobierno de la historia de Bolivia. Pero si obviramos algunas apreciaciones y crticas, aun siendo dolorosas, haramos un flaco favor a los intentos de construccin de procesos revolucionarios. Como internacionalistas en busca de voces y experiencias en lucha por la dignidad y la soberana, bajo la premisa de que cualquier crtica constructiva al proceso slo debera beneficiarlo y desde el respeto absoluto y la admiracin que ya desde la distancia sentamos hacia el mismo, nos permitimos hacer algunas valoraciones a raz de las reuniones y las entrevistas realizadas durante los ltimos cuatro meses a mltiples sectores y personalidades de la sociedad boliviana.

A 10 aos del proceso, se puede hacer una retrospectiva que permite afirmar que:

Conforme se acercaba el referndum, hemos observado una fuerte divisin respecto a la intencin de voto. De hecho, son muchas las voces que a pesar de apoyar al MAS, en este asunto se mostraban dubitativas. La oposicin de derechas, dividida y debilitada, ha utilizado todas las argucias para desgastar el liderazgo de Evo. Incluso con financiacin venida directamente desde Washington, con grandes intereses en suelo boliviano, como han explicado intelectuales como Atilio Born. Pero en contra del argumento oficialista de que todo el 'NO' es la derecha, hay que decir que nos hemos encontrado con muchos sectores no alineados con sta que se posicionan en un espacio crtico tanto al gobierno actual como a los anteriores. Esta heterogeneidad del voto por el 'NO' hace que la citada explicacin oficialista ayude poco al proceso, pues al boliviano y la boliviana comn, crtico y politizado, no le convencen estos argumentos. Flaco favor le hacen a la verdad dichas posturas; por el contrario le apuntan un tanto a la derecha, que con este resultado sale fortalecida. Adems, los recientes casos de corrupcin vinculados al gobierno reforzaron la dicotoma frente al referndum. Ms all de argumentos liberales de alternancia poltica, el pueblo se preguntaba si era saludable una permanencia en el poder del presidente y el vicepresidente.

Hay que sealar la gran debilidad que supone moverse en el marco de los sistemas electoralistas. La enorme maquinaria puesta en marcha para garantizar la permanencia supone una prdida de fuerza abismal que ningn gobierno de estas caractersticas debera pasar por alto. Con tanta energa puesta en este asunto, uno se pregunta si queda mucho tiempo para las reformas estructurales que los pueblos del mundo piden a gritos.

Sera injusto no tener en cuenta que Bolivia ha sido un pas enormemente castigado por la colonizacin y el imperialismo, absolutamente vapuleado por el saqueo de sus recursos naturales, una condicin de dependencia que hace imposible revertir esta situacin en 10, 20 o incluso 50 aos. De modo que no sera adecuado pedirle a Bolivia que se convierta en el superhroe de la revolucin que a todos nos gustara, y ms teniendo en cuenta que se trata de una economa, queramos o no, inmersa y rodeada del sistema capitalista mundial. Pero eso no significa que el proceso no pueda ser sometido a crticas constructivas que puedan ayudar a resolver algunas fallas que para muchos comienzan a ser demasiado evidentes y que pueden llegar a enquistar el proceso.

Al analizar el marco de posibilidades y variables, debemos observar la realidad desde una perspectiva no slo nacional, sino regional. Nos encontramos en un momento de debilitamiento de los gobiernos progresistas y de intento de restauracin neoliberal en la regin. Aunque no se pueden meter a todos los procesos llamados progresistas en el mismo saco, conjuntamente representan la construccin de una integracin con fundamentales matices antiimperialistas y de recuperacin de soberana, escenario que queda debilitado a raz de sucesos como los acaecidos en Argentina o Venezuela, y que se agravara si Bolivia perdiese la soberana lograda.

El reciente 'NO' en el referndum no debe representar una derrota para el proceso. Por el contrario, como ha pasado en Venezuela, puede ser una llamada de atencin de que algo no est marchando como debera, de que algo se ha dejado en el camino, y hacer un ejercicio de autocrtica, que permita profundizar las virtudes, modificar los vicios y construir las ausencias. Puede ser un estmulo necesario para generar nuevos paradigmas, nuevas inventivas que tracen caminos hacia una plena construccin de soberana y de un marco hegemnico basado en modelos ticos de construccin de poder para el pueblo.

El propio Evo Morales, en una reciente entrevista a un medio de comunicacin europeo, habla de la prdida de apoyo al gobierno, y la achaca al machismo, la corrupcin y la divisin interna en el MAS. Todos quieren ser alcaldes, concejales. Tenemos ejemplos de alcaldes que si no estn en la crcel estn procesados. Estos temas de corrupcin nos han afectado. Tambin afirma que de no poder ser reelecto, me voy feliz y contento a mi chaco. Jams voy a claudicar en mis principios. Me quedar apoyando desde abajo.

No cabe duda que el MAS sigue teniendo un amplio apoyo de la sociedad boliviana, a juzgar por el resultado del referndum, al menos de casi el 50%. Pero este apoyo sera ms amplio si consideramos que muchos de los que han votado 'NO', siguen respaldando al gobierno, pues aqu jugaban otros factores. Respaldo mayoritario que posibilitara al proceso emprender un perodo de reestructuracin de algunos de sus planteamientos.

Son muchos los retos que se presentan en esta nueva etapa. Ser fundamental profundizar en la experiencia de socialismo comunitario. Fomentar la democracia participativa y comunitaria mediante el fortalecimiento de las organizaciones sociales. Implementar un sistema Salud y de Educacin integral, universal y gratuito. Transformar un sistema judicial que hoy es un desastre. Avanzar en la recuperacin de los medios de produccin. Crear industrias nacionales para no basar el crecimiento en la exportacin de materias primas, siempre dependientes de la variabilidad de los precios en el mercado internacional, diversificando la matriz productiva en relacin respetuosa con la naturaleza. Ampliar las fuentes de empleo, medio no-asistencial para acabar con la pobreza. Reducir el altsimo porcentaje de economa informal, fiscalizando y ofreciendo seguridad a este sector de trabajadores y trabajadoras. Atajar el problema de la reforma agraria y del desigual reparto en la tenencia de la tierra, haciendo frente a los latifundistas y agroindustriales del oriente cruceo, e impulsar la tan necesaria soberana alimentaria. Seguir avanzando en descolonizacin y despatriarcalizacin, para lo cual no podemos olvidar la batalla cultural, tica e ideolgica, formando ciudadanas y ciudadanos comprometidos y responsables con la sociedad en la que viven y de la que deben ser actores de cambio. Bolivia tiene que decidir si quiere seguir el camino de las sociedades del bienestar, cuyas consecuencias socioculturales podemos ver en los pueblos de Europa, o si por el contrario quiere profundizar en la sociedad del Vivir Bien, fomentando primero de todo el debate de qu significa Vivir Bien.

Con el reciente resultado del referndum se abre una nueva oportunidad para hacer un anlisis serio que lleve a la profundizacin y radicalizacin del proceso de cambio iniciado en Bolivia, no desde el 2005, sino desde la primera victoria popular que tuvo lugar en Cochabamba con la Guerra del Agua. Para ello, nada mejor que apelar a la socializacin, a la concientizacin, a la construccin de un sujeto social con una fuerte formacin tica primero y poltica despus, donde la conciencia sea el faro que permita dirigir con responsabilidad la necesaria construccin de alternativas al modelo capitalista, el verdadero empoderamiento de lo comunitario, de las fuerzas indgenas y campesinas, de la participacin popular, sin olvidar a los sectores urbanos, perifricos y empujar a esa clase media que en los ltimos aos ha podido acceder a mejores posibilidades, a la ruptura del individualismo y de la sociedad del consumo a la que dichos sectores tienden, para sumarse a la construccin de este proyecto poltico y comunitario que para muchos pueblos expoliados del mundo es una esperanza.

Vanessa Prez y Ral Garca. Proyecto sobre Amrica Latina Vocesenlucha

Bibliografa

Notas

1/ El Estado Plurinacional se traduce en el reconocimiento institucional de la igualdad de oportunidades de pueblos, idiomas, identidades; y se concretiza en la igualdad de derechos, en la igualdad de culturas y pueblos, en la supresin del colonialismo y discriminacin.

2/ La Ley de Hidrocarburos no supone una nacionalizacin en trminos absolutos, pues las empresas transnacionales siguen como socias, pero se aumenta la participacin del Estado en la renta petrolera. La participacin del Estado en el valor de la produccin asciende al 82%, obligando a las empresas a firmar nuevos contratos que cumplan con las condiciones y requisitos legales y constitucionales. Habra que hablar pues de un modelo de nacionalizacin mixto.

Vocesenlucha.com



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