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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2016

El PT abandon el programa republicano

Mrio Maestri
Correio da Cidadania


El principio de gobierno para bien del pueblo naci cuando la democracia ateniense. Sin embargo, entonces, el pueblo se restringa a los ciudadanos y exclua a cautivos, libertos, extranjeros. La Revolucin de 1789 procur buscar institucionalizar el salto de calidad en lo relativo a los derechos, al gobierno y a la tica republicana. En Europa, partidos socialistas, expresando a los trabajadores, radicalizaron sus programas levantados por fuerzas burguesas en la lucha contra el absolutismo. Recuperbamos, al proponer sus limitaciones, por no revolucionar el corazn del mundo social: la propiedad y las relaciones de produccin.

En la discontinuidad cualitativa, hay mucho de confluencia entre el programa republicano y el programa socialista. El primero propone que lo segundo va mucho ms all de los deseable; el segundo defiende que, hasta incluso hacer la realizacin de los preceptos republicanos y democrticos, es necesario revolucionar los fundamentos sociales, de donde emanan -para reproducirse- las desigualdades de todo tipo.

El republicanismo exiga honestidad estricta en la administracin, con respeto sagrado a los bienes pblicos. Y su precepto mayor la separacin radical de las actividades pblicas y privadas, con destaque para la vida civil y domstica. El administrador republicano debe tener un comportamiento ejemplar. A l se le pide recato, sobriedad y austeridad, pblica y personal. l debe ser intransigente defensor del laicismo, de la separacin de la religin y Estado, espacio de convivencia de la sociedad como un todo.

La educacin pblica de calidad fue referencia primordial del orden que se pens republicano. En Francia, en Italia, etc., en general, los colegios privados son todava para alumnos adinerados que no soportan las exigencias elevadas de la enseanza pblica. En el contexto de una visin de que los derechos civiles mnimos deban ser garantizados para todos, se asegur el acceso a la educacin superior a todos los jvenes que terminaban la educacin secundaria.

El programa republicano seculariz los cimientos y los registros civiles y, actualizndose, avanz el reconocimiento de los derechos de las mujeres al voto, al mismo salario, a la autonoma en el casamiento, a decidir sobre sus cuerpos, o sea, de interrumpir la gestacin. En pases de fuerte catolicismo -Italia, Espaa, etc.-, republicanos y socialista lucharon por esa conquista. El derecho a la expresin y a la igualdad de la homo-afectividad gana enorme espacios en los ltimos aos, apoyado en la tradicin de tales embates.

PT: de lo que fue a los qu es

En sus inicios, el Partido de los Trabajadores se dio como programa la realizacin de los principios republicanos y democrticos, en el proceso de lucha por una sociedad socialista. Muy temprano, en la lucha por la conquista y la permanencia en la gestin del Estado, la direccin petista abandon la defensa de los puntos programticos iniciales. Primero, rechaz la propuesta de la revolucin de la estructura social y pas a proponer la ampliacin -que algunos prometan radical- de la sociedad capitalista.

Algunos tericos del desbande programtico anunciaron una prxima economa social de mercado. O sea, un capitalismo social donde todos, explotadores y explotados, se sentaran a la mesa del consumo, con platos y cubiertos, diversos, es claro. En los ltimos aos para festejar esa conquista, se defini arbitrariamente a Brasil como una sociedad dominada por una nueva clase media llamada emergente. Milagro obtenido con la ayuda de institutos pblicos de estadsticas, que promovieron familias hundidas en la necesidad a ncleos acaudalados, por tener refrigerador, televisin, computador.

Para los que queran ver, no hubo sorpresas en la descomposicin incesante del petismo, al servicio del gran capital desde el primer gobierno presidencial. La enfermedad de adhesin al Estado ya se revelaba en las administraciones de los municipios y estados; concejales, diputados, senadores, funcionarios, etc. El socialismo ya no era propuesto, ni en los das de fiesta, ni siquiera en el horizonte ms distante. La gran sorpresa fue la ruptura con el programa republicano. La poltica como forma de ascenso social se expandi como un virus en las huestes petistas. Las coimas fueron distribuidas y disputadas como en los partidos de la derecha tradicional.

Con el pasar de los aos, la corrupcin general, los favores, los apadrinamientos, las afinidades extraas, el es dando que se recibe, etc., alcanzaran niveles inimaginables. Ascendan esposas, hijos, sobrinos, amantes. El lujo explcito pas a ser cualidad, en perjuicio del militante social. Automviles, apartamentos, sitios, restaurantes, cirugas plsticas, viajes en jets privados, hoteles deslumbrantes, contubernio con los mayores dueos de la riqueza y del poder del pas. Todo era poco, nada era dems. La fiesta pareca no tener fin.

En el templo de Salomn

En la lucha insana por mantenerse en el gobierno, las concesiones comenzaron a ser hechas en esferas antes inimaginables. Las religiones y sus ministros, en sus expresiones ms elevadas y en las reconocidamente ms prostituidas, fueron cortejados y cubiertos de favores y privilegios. Para elegirse, los mayores lderes del petismo besaron las manos de papas, de obispos, de sacerdotes, de pastores, algunos de ellos de estrellato internacional. Ante los ojos de un Brasil republicano perplejo, Dilma Rousseff se arrodill en el Templo de Salomn.

Para ganar las elecciones, los recursos pblicos fueron incinerados en renuncias fiscales faranicas: en intereses subsidiados, a costa de la poblacin, en beneficio del gran capital; en programas de asignacin miserable de recursos para los necesitados, en tanto se estimaban valores miserables para el salario mnimo; en la concesin de todos los favores y facilidades para el capital bancario. No hubo sector que no fuese irrigado, sabindose que, sera la poblacin y los trabajadores quines pagaran la cuenta. Cmo ahora ya la pagan.

En la bsqueda de asegurar el maridaje promiscuo con el poder, se mercade con el fundamentalismo religioso los derechos civiles y republicanos ms elementales. No hubo exigencia del integrismo religioso que no fuese facilitado. Se mantiene a la mujer al margen del derecho a la interrupcin voluntaria del embarazo, incluso cuando la despreocupacin en los servicios sanitarios del pas, amenaza a los fetos en los propios teros maternos. No se reconocen los ms mnimos derechos a la homo-afectividad.

En la conversin en partido del orden y de gobierno a cualquier precio, el PT renunci, sin ninguna vergenza, al programa socialista y, a seguir, los principios democrticos y republicanos, para transformarse en organizacin populista pro-capitalista. En este momento, para no ser defenestrado del reparto federal, emprende un ataque general contra los salarios, el consumo popular, el empleo, los derechos civiles, la legislacin laboral, etc.

Pasa, por lo tanto, a depender esencialmente de la burocracia que construy en su larga trayectoria y de la indiscutible satisfaccin del gran capital, que comprende que vuelven los tiempos de Collor y de Fernando Henrique Cardoso, donde todo era posible.


Mrio Maestri, Historiador, nacido en Porto Alegre. Particip en la fundacin del Centro de Estudios Marxistas de Ro Grande del Sur y de la revista Historia & Lucha de Clases. Autor entre otras obras, de "O escravismo antigo", Editora Atual, San Pablo, 2010. (Redaccin de Correspondencia de Prensa).

http://www.correiocidadania.com.br/

Traduccin de Ernesto Herrera Correspondencia de Prensa



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