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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2016

El Estado y su guerra en contra de la juventud en lucha
Ley corta de Seguridad Ciudadana: La nueva letra del fascismo

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


"El lenguaje poltico est diseado para hacer que las mentiras suenen confiables y el asesinato, respetable

George Orwell

El chileno Luis Garca-Huidobro, ex sacerdote jesuita quien fuera miembro de la congregacin que comanda la Iglesia Catlica a travs del Papa Francisco, resumi la llamada Ley corta de seguridad ciudadana o control preventivo de identidad, con claridad de medioda: Para los que no saben lo que es el control preventivo de identidad, les cuento que por acuerdo entre la Derecha, la DC y el PPD, usted podr ir caminando por un lugar pblico y un carabinero podr pedirle su carnet y llevarlo amablemente a una comisara, y retenerlo por un mximo de cuatro horas (o una hora, si es menor de edad), para verificar sus antecedentes. El criterio? El instinto, la intuicin, el olfato, o el mero aburrimiento de un paco (carabinero), ya que no se requiere indicio alguno de que usted ande en algo delictivo, como lo exiga la norma anterior.

Antes del fin del primer mes de 2016, los congresistas de la Comisin de Constitucin del Senado, sin preguntarle a nadie, aprobaron el texto legal antisocial, y que vulnera las libertades individuales y colectivas fundamentales. A favor: Alberto Espina (RN), Felipe Harboe (PPD), Hernn Larran (UDI) y Pedro Araya (independiente pro DC), con el voto contrario de Alfonso de Urresti (PS).

Pero cul es el proyecto que en marzo del ao en curso se votar en el parlamento?

En cumplimiento de las funciones de resguardo del orden y la seguridad pblica, y sin perjuicio de lo sealado en el artculo 85 y 86 (ltima revisin) del Cdigo Procesal Penal, los funcionarios policiales sealados en el artculo 83 del mismo Cdigo Procesal Penal podrn controlar la identidad de cualquier persona mayor de 14 aos en vas y otros lugares pblicos y en lugares privados de acceso al pblico en que se encontrare, por cualquier medio de identificacin expedido por la autoridad pblica, tales como cdula de identidad, licencia de conducir, pasaporte o la tarjeta nacional estudiantil. El funcionario policial deber otorgar a la persona las facilidades para identificarse pudiendo utilizar todos los medios tecnolgicos idneos para tal efecto. En caso de duda de si la persona es mayor o menor de 14 aos, deber siempre entenderse que es menor.

Como en la tirana cvico-militar, las y los ms jvenes, los ms empobrecidos, los ms morenos, los migrantes, los ms excluidos, los potenciales desobedientes respecto del actual orden de cosas, quedan a merced de las sper facultades represivas de carabineros.

La regin alienada de la sociedad chilena reproduce en su seno el racismo, las relaciones de clase, de poder, y la jerarquizacin estamental de las Fuerzas Armadas que puertas adentro operan de manera condensada. Histricamente, el brazo armado monoplico y legal del Estado de Chile, como en todo el mundo perifrico donde existen naciones-Estado (en especial en Amrica Latina, frica y Asia), hace sus glorias en contra de sus propios pueblos. Las matanzas en Chile de comunidades indgenas y mestizas en resistencia se suceden en todo su devenir, bajo el recetario eurocntrico y norteamericano del progreso, la modernidad y la propiedad privada. El golpe de Estado de 1973 fue solamente uno de sus episodios ms cruentos.

(El racismo tambin es la ideologa necesaria del colonialismo para hacerse del trabajo esclavo y de las materias primas provenientes de los pueblos y territorios sometidos. En el mismo sentido funciona la concepcin autoproclamada de pueblo elegido, credo justificatorio para la fase imperialista del proceso de expansin y anexionismo capitalista, que en la actualidad presenta la forma de disputa por los mercados del mundo. Tal disputa adquiere, por ejemplo, las maneras de la integracin conflictiva entre el Estado chino y el estadounidense.)

Tienen que ver estos versos con la eventual reposicin de la detencin por sospecha a menores de edad en Chile? Por supuesto. Pero es preciso hacerse de los elementos bsicos que caracterizan la poca.

Aspectos bsicos que ilustran la poca

Hoy en el mundo slo existe el sistema capitalista, los combates interimperialistas e intercapitalistas, y el fetichismo de la mercanca, del dinero (mercanca de las mercancas) y de las marcas. La lucha de clases se expresa multidimensionalmente, pero an no cobra la densidad y fuerza suficientes para enfrentar con posibilidades de xito en el corto plazo a un modo de produccin basado en la apropiacin privada del excedente socialmente producido.

Desde mediados de los 70 del siglo XX, bajo la tutela del imperialismo norteamericano y britnico, y para sortear una de las ms grandes crisis capitalistas de su historia, arranc la financiarizacin mundial. Ello significa que el capital, con el objetivo de contrarrestar la probada tendencia de la cada de la tasa media de ganancia (causa de sus crisis de sobreproduccin o subconsumo), se refugia en la hegemona del momento financiero, especulativo y ficticio, sobre la totalidad de la reproduccin capitalista. Al mismo tiempo, el capital financiero funciona como mando de controles de los momentos de la produccin, el intercambio, la distribucin y el consumo. En consecuencia, no slo se mundializa y concentra el capital financiero, sino que tambin el comercio, se deslocaliza la produccin, se estandariza el consumo y se incrementan las desigualdades en el plano de la distribucin de los ingresos. Complementaria y estratgicamente, se revela e intensifica el carcter incesante de la acumulacin originaria mediante la expoliacin de las materias primas y la apropiacin privada de los ahorros jubilatorios del pueblo trabajador. En el mismo sentido, el armamentismo, los parasos fiscales, el narcotrfico, la trata de personas y la prostitucin infantil, comportan industrias clave. As, se provoca una reorganizacin de la divisin internacional del trabajo que, con el tiempo, supera la estereotipada contradiccin Norte dominante / Sur dominado, sin por ello dejar de acentuarse las relaciones de subordinacin entre los polos centrales de la concentracin capitalista, por un costado, y la inmensa mayora de las economas perifricas, por otro.

Las formas del imperialismo, del colonialismo, del semi-colonialismo y del desarrollo desigual y combinado (superposiciones sincrnicas de distintos modos de produccin, con hegemona capitalista) no slo siguen operando en el control territorial de los pueblos (tanto mestizos, como indgenas), sino que se manifiestan en la guerra intercapitalista de la disputa de los mercados. Al respecto, no existen mejores ejemplos que las batallas entre las multinacionales asentadas sobre el Estado norteamericano, chino, alemn, y sus respectivos aliados, como el norteamericano Acuerdo Estratgico Transpacfico de Asociacin Econmica, TPP, y el Tratado de Comercio e Inversin con la Unin Europea, TTPI, por un lado, y su versin china, el Acuerdo de Integracin Econmica de todos los miembros del Foro de Cooperacin Asia- Pacfico, APEC, por otro.

Como la poltica es la economa concentrada, y la guerra es la prosecucin de la poltica por otros medios, desde Ucrania, pasando por regiones africanas, hasta y sobre todo en Medio Oriente, se advierten con mayor claridad las maneras de una guerra por mercados y materias primas entre los capitales dominantes. Por el momento, semejantes territorios en disputa y de alta concentracin conflictiva y fbricas de muerte y migraciones feroces, no han escalado a una nueva conflagracin mundial debido a las consecuencias definitivas que comportara.

En la presente fase capitalista, el carcter de la destruccin de la biodiversidad devenida del extractivismo, descubre los lmites del productivismo desarrollista. Esto es, el movimiento interno del capital jaquea su propio porvenir, al menos, de la manera en que se ha desenvuelto hasta ahora. Pero slo lo jaquea. Su cada nunca ser posible sin las fuerzas sociales oprimidas y necesariamente organizadas que se resuelvan en poder alternativo a la minora condensada que provisoriamente domina.

Asimismo, junto a su deslocalizacin, el capital recurre a la sobreexplotacin del trabajo asalariado. Sus formas predominantes corresponden a la flexibilidad y polifuncionalidad laboral, precavindose mediante las leyes y los bancos centrales de la hiperinflacin (de hecho, en los capitalismos mandarines, viene provocndose un fenmeno de deflacin). As tambin se vive la ampliacin de la cantidad de las y los propios asalariados, independientemente de la informalidad laboral creciente y de su evidente desplazamiento de la zona econmica productiva a la de servicios. Dos razones fuertes explican esas polticas: la extraccin de superior plusvala para intentar recuperar la rentabilidad del capital, y evitar tasas de desempleo mayores, gatillantes histricos de los levantamientos populares y de la inestabilidad sistmica.

Como condicin de lo anterior, la produccin del sentido comn hegemnico, del consenso, del miedo, de la resignacin, de la alienacin y de la mansedumbre, jams antes en la historia haban cobrado tanta eficiencia, desde las escuelas hasta las multimedia, pasando por el empleo de clase de la produccin de conocimientos ligados a la industria armamentista, la neurociencia, la gentica, la nanotecnologa, la inteligencia artificial y la robtica, la lingstica y la informtica. Por eso la guerra de ideas -que para quienes buscan cambiar la vida es una prctica pedaggica, agitacin y propaganda ampliada y necesariamente acorde (y no extraa, crptica y distante) a las maneras y subjetividades del siglo XXI- resulta imprescindible a la hora de imponerse el desafo de socavar el consenso y la aprobacin de la poblacin respecto del actual orden de cosas. Ello es condicin obligada para colaborar con las crisis internas del propio capitalismo, nicas posibilidades histricas de xito para los proyectos post-capitalistas liberadores y las vanguardias populares. Y Pueblo es quien conoce y lucha por sus intereses histricos, el resto es poblacin.

En la actualidad habitamos una recesin y crisis poltica mundial. La baja en las inversiones productivas y en la propia productividad, el permanente apalancamiento de los Estados al capital financiero, la cada vertiginosa del precio de las materias primas debido a la contraccin de la demanda china y la nueva crisis de los precios del petrleo; el aumento sideral del endeudamiento pblico y privado, grande y domstico; las alianzas y fusiones estratgicas entre mega holding multinacionales; las colusiones empresariales y deslegitimacin estructural de los sistemas de partidos polticos tradicionales; la supremaca de las transnacionales sobre las democracias burguesas; el despeadero de los progresismos (desde Grecia hasta Venezuela); la guerra en contra de pueblos originarios (desde Palestina, el Kurdistn, el Sahara Occidental, hasta el pueblo Mapuche); son algunas de sus expresiones ms notables.

La burguesa precavida

Sin atender los contenidos del apartado anterior, resulta imposible comprender el contexto dentro del cual el bloque dominante especficamente chileno adopta sus precauciones, hijas de su aprendizaje histrico.

Siempre desde dentro del orden de la institucionalidad burguesa y su interna tensin liberal-conservadora, por donde se le mire, la iniciativa legal sobre Seguridad Ciudadana viola la presuncin de inocencia, transgrede la Declaracin de los Derechos del Nio aprobada el 20 de noviembre de 1959 de manera unnime por la Organizacin de Naciones Unidas, y reinstala violentamente la represin precautoria o la criminalizacin por sospecha en contra de los menores de edad y la juventud. De este modo, en Chile se consagra la mxima de la barbarie dictada por arriba, por hombres blancos y muchos de ellos enriquecidos ilcitamente. A saber, mtenlos antes de que se reproduzcan.

Cmo se revela la vena fascista que hay tras el proyecto de ley, segn datos objetivos conocidos en todo el planeta, pero bien silenciados por los contados dueos de los medios de comunicacin masivos locales? Publicado por la propia CNN, la conocida cadena meditica norteamericana, el ndice de Paz Global (http://www.datosmacro.com/demografia/indice-paz-global) informa que Chile ocupa el primer lugar en la regin con el puesto 29 entre los pases ms pacficos, el segundo mejor del hemisferio occidental despus de Canad (que tiene el sptimo puesto global) () y Estados Unidos est en el puesto 94 de un total de 194 naciones. Chile es el pas ms pacfico de Amrica Latina y uno de los ms seguros del planeta!

Por qu entonces en Chile se invoca la inseguridad ciudadana, la delincuencia desbocada, y otras bravuconadas semejantes a la hora de legislar por arriba, cuando las cifras imparciales dicen todo lo contrario? A quin le conviene que se destaquen mayores poderes, presupuesto y recursos a carabineros y a las reas de seguridad pblica en vez que a la sociedad civil y a los derechos sociales?

Una vez ms el Estado subsidiario, aval, dador de sangre y herramienta del gran capital transnacional, combinado y nativo, distrae ingentes medios en polticas que anticipan aquello que la gente de a pie desconoce, pero que los intelectuales orgnicos de los pocos que mandan saben de sobra. La crisis mundial efectivamente se ha instalado en Chile, como no poda ser de otro modo, y presenta sus manifestaciones ms claras en el aumento real de la cesanta y el empleo informal y a cuenta propia. Pero el poder logra anticipar que incluso el trabajo-basura tiene sus lmites. Ello provoca automticamente una batera de medidas que, al igual que en la forma de rgimen militar que adopt la dictadura del capital entre 1973 y 1990, legitiman la represin de acuerdo va cobrando mayor densidad la lucha de clases. Hoy Chile est en el lugar 29 de la paz social requerida por la inversin. Pero proyectando mejor que muchas izquierdas del pas, la inteligencia capitalista aplica la dialctica para blindarse ante un panorama prximo cuyos efectos sociales y polticos atentarn en contra de sus intereses objetivos. La Ley de Seguridad Ciudadana cobra su sentido estratgico en ese marco.

La costilla liberal del sistema contra el proyecto legal conservador

Por otra parte, ya muchas personas, personalidades e instituciones del mismo orden que lo sostiene, sin embargo, se han manifestado contrarias a la reposicin de la dictatorial detencin por sospecha.

Los jueces de la Corte Suprema (que no son precisamente miembros de una agrupacin revolucionaria) indican que resulta problemtica la reforma al artculo 127 del Cdigo Procesal Penal, sobre la detencin judicial. Postulan que "el proyecto, luego de establecer como facultad policial el registro de vestimentas en toda detencin judicial, autoriza al juez como razn suficiente para decretar una detencin el hecho de que el Ministerio Pblico considere que una determinada persona cometi un delito al que la ley tiene asignada una pena de crimen" () "Es decir, autoriza una medida cautelar, sin ninguna consideracin a algn peligro real y calificado de alguna clase, sino slo sobre la base de la gravedad de una determinada imputacin", aaden. Dicen que la medida "contrara toda la lgica de la concesin de las medidas cautelares y constituye un retroceso maysculo desde la perspectiva del principio de inocencia: nadie debera poder ser detenido sin antecedentes especiales y, exclusivamente, sobre la base de una denuncia o imputacin". Los jueces acentan que "la detencin, as como la prisin preventiva, no constituyen antejuicios. Ellas son medidas extraordinarias, cautelares de los fines internos del procedimiento" () "En este sentido, la afirmacin de la probabilidad de autora o participacin en un imputado es un antecedente necesario, pero en ninguna medida suficiente para decretarlas, y esto es una consideracin esencial de nuestro sistema, que no puede pasarse por alto".

La misma Corte Suprema declar en septiembre del 2015, que las cifras en que se funda el proyecto son cuestionables. Aclar que se incrementar la persecucin contra delitos no violentos y no contra los violentos, como explicita el proyecto, criticando que delitos contra la propiedad sean ms gravemente sancionados que incluso, algunos delitos contra la vida, la probidad funcionaria, la integridad fsica o la libertad sexual, y acomete contra la ampliacin del control de identidad, sealando que otorga mayores espacios de discrecionalidad a Carabineros, disminuyendo las facultades de control que poseen los tribunales.

O sea, que la justicia instintiva de carabineros podra estar sobre el propio Poder Judicial, uno de los pilares del Estado burgus en su actual forma democrtico-representativa. He aqu una reyerta interinstitucional propia de las contradicciones de las autoridades sistmicas.

En el mismo sentido, abogados penalistas y el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, indicaron sus reparos al proyecto por su afectacin a los derechos fundamentales de las personas. Y, ojo, que el ala liberal del capital tambin toma posiciones cuando cuestionan la pertinencia de una agenda corta para enfrentar un problema tan complejo como la delincuencia, adems de poner el acento en que dicha tendencia slo profundiza el problema de fondo, cual es la desigualdad. () estas nuevas facultades no slo son inconvenientes y riesgosas, sino que son tambin innecesarias. Con los mecanismos actualmente disponibles, Carabineros realiz ms de dos millones de controles de similar naturaleza durante el ao pasado. Ello conduce necesariamente a la conclusin de que lo que debiera discutirse con urgencia no son nuevas atribuciones policiales, sino la eficiencia y eficacia con que se utilizan las que actualmente disponen.

El ala conservadora reprime precautoriamente, mientras que el ala liberal apuesta a ceder modificaciones no estructurales con el fin de no precipitar antes de tiempo la intensificacin de la conflictividad social (contradicciones secundarias como los republicanos y demcratas del sistema poltico norteamericano?)

Asimismo, Lorena Fries, directora del INDH-Instituto Nacional de Derechos Humanos-, escribi en una columna del diario La Tercera que La seguridad de los ciudadanos es un derecho fundamental y es exigible que el Estado nos proteja de la delincuencia, pero ello no puede hacerse afectando gravemente otros derechos y libertades. Tampoco es sostenible que siga sin atenderse la causa de fondo que en Chile y otros pases est en la base del problema, cual es el evidente agravamiento de nuestra desigualdad.

Por su lado, Amerigo Incalcaterra, representante de La Oficina para Amrica del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), apunt que La disposicin vulnera conceptos ampliamente adoptados por la comunidad internacional, tales como la presuncin de inocencia y el principio de legalidad, al otorgar facultades desproporcionadas y arbitrarias a la polica, agregando que Nos preocupa que las autoridades chilenas no estn tomando en cuenta la normativa y los estndares internacionales en la materia durante la discusin del proyecto. Incalcaterra record que tras una visita a Chile, en septiembre de 2015, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos a la Libertad de Reunin Pacfica y de Asociacin, Maina Kiai, advirti en un documento de anlisis que tales disposiciones en materia de control de identidad limitan derechos garantizados en tratados internacionales ratificados por el pas. Tambin, es paradjico que la discusin legislativa no est considerando las advertencias de actores nacionales claves, entre ellos la propia Corte Suprema de Chile, que en un informe de septiembre de 2015 critic los aspectos discrecionales de la medida, refirindose al control de identidad preventivo como difcilmente aceptable en un Estado de Derecho, termin.

Qu viene despus? Qu las y los muchachos se acuartelen en sus casas, el miedo se vuelva peste, se les obligue a cortarse el pelo a lo mero macho, las chicas usen pantalones y los chicos anden uniformados? Qu se multipliquen los asesinatos de menores mapuche por carabineros, como Edmundo Alex Lemun Saavedra (17 aos) o Jos Huenante Huenante (16 aos)?

Quin ganar, al menos en el papel, este nuevo episodio de fascistizacin de la sociedad chilena? Liberales o conservadores?

Mientras tanto, la conciencia prctica y concentrada de los intereses histricos del pueblo trabajador y de las y los oprimidos no termina de reunir los brotes de movimiento popular an descoyuntado, cuando, a vuelo de pjaro y junto al combate en contra de la alienacin, es la misin inmediata de la emancipacin anticapitalista y antifascista (dos momentos de un mismo movimiento).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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