Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-02-2016

Podemos, aprendizajes para Chile, sin calco ni copia

Gabriel Boric Font
El Desconcierto


El lunes recin pasado en antiguo bar de Madrid, en medio de la vorgine de este particular invierno espaol, tuve la oportunidad de tener una interesante conversacin con Pablo Iglesias, de la que me han surgido algunas reflexiones que creo vale la pena compartir.

boric e iglesias

El lunes recin pasado en antiguo bar de Madrid, en medio de la vorgine de este particular invierno espaol, tuve la oportunidad de tener una interesante conversacin con Pablo Iglesias, de la que me han surgido algunas reflexiones que creo vale la pena compartir.

Espaa por estos das vive una tensin indita desde el trmino de la dictadura franquista a mediados de los 70. Despus de ms de 40 aos de un bipartidismo que se haca con el tiempo cada vez ms inspido a medida que los dos grandes partidos (PP-PSOE) se mimetizaban, la irrupcin de nuevas fuerzas polticas ha dado vuelta el tablero de la predecible alternancia en el poder que haba sido la tnica de las ltimas dcadas. Tanto Podemos como Ciudadanos han remecido el mapa poltico espaol con una fuerza que es observada con inusitado inters ms all de las fronteras espaolas.

Pero no es el objetivo de este texto abordar cmo ha cambiado el escenario poltico espaol en los ltimos aos, sino analizar la emergencia de PODEMOS, sus posibilidades y sus lmites, y las lecciones para nuestros procesos en Chile.

Iglesias es un tipo cercano. Lo primero que me sorprende es que medio de los intensos debates para constituir gobierno (cuando nos reunimos estaba en marcha la reunin entre el PSOE, PODEMOS, Ciudadanos y Compromis), se de el tiempo para sentarse a conversar con un diputado del otro extremo del mundo, de La Patagonia rebelde, como el mismo me hace notar en alusin a la pelcula que relata las insurrecciones que durante la dcada del 20 se vivieron en la Patagonia chilena y argentina. Sentados en el bar, no tardamos ni un segundo en poner un sinfn de temas sobre la mesa, que como era evidente, se haran imposibles de cerrar. Su reciente entrevista a Patricio Guzmn, la experiencia de la Unidad Popular, la Guerra Civil Espaola junto con sus mitos y sus desgarros, el referndum en Bolivia, las negociaciones con el PSOE, Grecia y la Troika, el Gobierno de Bachelet, y la impresionante vida de Limonov (a propsito del libro de Carrere), fueron algunos de los temas que aparecieron en un dilogo que qued de continuar en otro bar, pero ya no en Espaa sino en Chile.

Pero sin duda, el punto que ms interesa, al menos para estas lneas, fue la emergencia de PODEMOS como fuerza poltica y los paralelos que de su proceso es posible hacer para nuestra realidad.

PODEMOS, como todo movimiento poltico serio, no nace de la nada, ni es producto de la mera voluntad de sus fundadores. Es consecuencia de muchos aos de descomposicin poltica y asimilacin de los partidos tradicionales espaoles del orden neoliberal que se volvi hegemnico durante la dcada de los 80, no solo en Europa sino en el mundo entero. Lo anterior, sumado a la intencionada desmovilizacin de las clases subalternas y su convencimiento de que sus intereses son coincidentes con los de la clase dominante, hacen pasar una tormenta perfecta para las mismas como un supuesto mar calmo donde es posible navegar (sobrevivir) sin mayores contratiempos. De esto conocemos bien en Chile.

Pero solo cuando la desafeccin con el rgimen poltico deviene en indignacin es cuando la historia abre espacio a la emergencia de nuevas alternativas que son capaces de cuestionar los consensos impuestos como condicin de normalidad. Y esa indignacin es justamente la que atraves Espaa en los turbulentos meses del 2011, en lo que posteriormente fue denominado como el movimiento 15M.

No est dems recordar que al mismo momento en que los espaoles llenaban las calles de sus ciudades con frases como Me gustas democracia, pero ests como ausente o No somos marionetas en manos de polticos y banqueros, las calles chilenas tambin se llenaban de colores y rebelda en las movilizaciones ms grandes desde el retorno a la democracia, al alero de la consigna Educacin pblica, gratuita y de calidad. A partir de este 2011 movilizado, y las similitudes entre los procesos de transicin pos-dictadura chilenos y espaol (bipartidismo, consenso neoliberal, escaso recambio generacional, desmovilizacin de la sociedad, progresiva privatizacin de servicios bsicos y derechos sociales, etc), se ha pretendido de tanto en tanto establecer un paralelo entre la experiencia de PODEMOS y la emergencia, embrionaria an, de nuevas alternativas de izquierda en nuestro pas.

Tiene sustento la comparacin?

Soy de la idea que este tipo de paralelos, si bien tiles en el anlisis debido a los elementos arriba mencionados, no son deseables para establecer modelos replicables, como si fuese posible extrapolar al otro lado del ocano una experiencia particular como la de PODEMOS. Tal como considero un profundo error la permanente comparacin con los famosos pases OCDE (el caso de Finlandia y su educacin que se presenta como un mantra para el progresismo), que tanto gusta de hacer nuestra lite local, considero un error tambin la bsqueda desesperada de referentes a los que seguir fuera de nuestras tradiciones y cultura poltica propias. Por eso, descarto desde ya la reiterativa tentacin que he escuchado varias veces, de hacer una suerte de PODEMOS chileno, dando cuenta de una falta de imaginacin y ansiedad que flaco favor le hacen a nuestras posibilidades de emergencia poltica.

Dicho esto, un dialogo fraterno entre procesos particulares, es necesario y deseable para poder recoger aprendizajes que nos sean tiles en nuestra lucha por constituirnos como un actor poltico relevante e incidente en la realidad chilena. Es justamente este dilogo al que pretendo colaborar con este texto.

Lo primero a notar es la importancia que desde PODEMOS le otorgan a la elaboracin terica propia, y la relectura y actualizacin que hacen de los principales tericos del marxismo como de la teora social. Contradiciendo a quienes pretenden explicar su ascenso como un cuidadoso despliegue meramente performativo, los cuadros de PODEMOS estn permanentemente poniendo en el debate anlisis de temas no solo contingentes, sino tambin histricos, requisito que debiera ser esencial para cualquier fuerza poltica. Gramsci, Laclau, Luxemburgo, Wallerstein, Anderson, Beauvoir, Marx, Lenin, Hobsbawm, Cohen, Olin Wright, entre otros y otras, son recurrentes en sus debates y escritos. Esto sumado a sus programas de entrevistas y discusin como La Tuerka y Fort Apache, adems de la permanente produccin de escritos, hacen de PODEMOS una fuerza viva pensante, que logra combinar praxis y teora de una manera algo olvidada en la poltica inmediatista de este tiempo.

A partir de estas reflexiones, enfrentan tambin un debate largamente postergado en las fuerzas de izquierda. Lo que el marxismo tradicional consider histricamente como frentes secundarios (feminismo, ecologismo, movimientos de minoras raciales y de gnero, entre otros), son elementos de primera lnea en su despliegue poltico. Si bien reconocen la importancia del anlisis de clase, no subordinan toda disputa a ste, comprendiendo, acertadamente a mi entender, la importancia de temas que han sido permanentemente relegados a un lugar de trastienda en la izquierda tradicional, y afirmando que no todas las disputas pueden ser dadas en las clsicas dicotomas que limitan nuestra manera de enfrentar la realidad, siempre compleja y multicausal.

PODEMOS tiene adems un anlisis que consider sumamente relevante para la accin poltica actual. Sostienen que las condiciones para la disputa poltica son las mejores que han habido en aos, pero incluso si no lo fueran, son las que tenemos hoy. Como recuerdo defendamos en nuestra campaa a la FECh el 2011, El Chile que nos toc vivir, es el Chile que debemos transformar. Esta tesis se enfrenta (y complementa a veces tambin), con el pesimismo de la razn histrica, defendido por amplios sectores de izquierda que desde mi punto de vista, en ocasiones termina actuando como freno a las capacidades de despliegue propio. No se trata por cierto de caer en un voluntarismo que muchas veces puede resultar suicida, sino ms bien conciliar la lucidez del pesimismo de la razn con la necesidad del optimismo de la voluntad, de una manera que no inmovilice nuestras propias potencialidades. En este sentido, limitar nuestra accin poltica a un par temas particulares, por muy centrales que sean (es innegable la necesidad de priorizacin, particularmente en fuerzas emergentes), representa a mi entender un obstculo autoimpuesto, no al crecimiento orgnico (que debe ser producto de la lucha poltica ms que un objetivo en si mismo), sino a la posibilidad de dar cuenta de las contradicciones del modelo de desarrollo local en frentes que pueden sernos ajenos en principio pero donde hay mucho potencial tanto humano como poltico que pueden sentirse convocados por nuestra fuerza, y que adems son escenarios propicios para la gestacin de contra-poderes o propuestas de desarrollo alternativo sustentable en beneficio de las comunidades y no del capital.

Una de las principales crticas que ha enfrentado PODEMOS es la acusacin de que su proyecto es populista. Tanto en Chile como en Espaa, la utilizacin de la palabra populista como insulto es propio de lites que ven en toda fuerza que no haga suyo el consenso hegemnico neoliberal una inaceptable amenaza al status quo (en otras palabras a su capacidad de acumulacin y reproduccin social), la que por ende debe ser ignorada, caricaturizada, deslegitimada y finalmente destruida (en ese orden). Pero si nos tomamos esta acusacin un poco ms en serio que quienes la cultivan, creo que es posible encontrar un riesgo cierto para un proyecto de transformacin social de izquierda. Y es que en PODEMOS ha encontrado espacio una nueva lectura del populismo (sin el tinte despreciativo que la lite le atribuye), elaborada por Ernesto Laclau y recogida por Errejn al alero de Mouffe. La idea de la agregacin de demandas individuales en una serie de consignas y valores supuestamente comunes que permitan generar una dicotoma fcil de apropiar por amplias mayoras, ha sido explcitamente defendida por muchos de los liderazgos de PODEMOS. La utilizacin del significante casta en oposicin a la gente, es quizs la ms explcita de estas operaciones pero no la nica, lo que se complementa con la decisin tctica de evitar una definicin explicita de partido de izquierda con la intencin de superar la dicotoma histrica izquierda/derecha que pareciera no ser ya convocante para construir una mayora social y poltica. Lo anterior se sustenta adems en la constatacin de una vocacin de marginalidad de la izquierda histrica, la que para defender su identidad es capaz renunciar a la poltica, entendiendo a sta como una herramienta para la transformacin social.

PODEMOS se presenta entonces en abierto antagonismo frente a aquella izquierda que ha hecho de su propia derrota una liturgia permanente, como frente a aquella que ha optado por una socialdemocracia deslavada como camino a una supuesta humanizacin del neoliberalismo. Este repensar la izquierda, con la humildad de entendernos como herederos de las luchas sociales que nos anteceden, pero tambin con la rebelda para despercudirnos de sus traumas aprendidos, es una caracterstica valiosa que creo compartimos en su esencia.

El riesgo que creo importante anotar es la posibilidad de estar germinando una bomba de demandas incoherentes entre si, por el solo hecho de que sean circunstancialmente unificables en torno a un adversario comn, pero que a la hora de implementar en positivo una alternativa, revienten en cualquier direccin. No pretendo con esto afirmar que la estrategia de PODEMOS es necesariamente errada (no creo tener la autoridad para hacer una afirmacin categrica de ese tipo), pero si me parece necesario subrayar la importancia de que las contradicciones de nuestros modelos de desarrollo y de nuestras sociedades sean enfrentadas desde elementos aglutinadores comunes en positivo, y no solo en funcin de la negacin de lo que no queremos. En el fondo, lo que quiero afirmar es que si no somos capaces de elaborar alternativas en positivo, aun teniendo claro al adversario, corremos el riesgo de reemplazarlo sin modificar estructuralmente las condiciones de reproduccin de la vida a las que actualmente nos enfrentamos.

Uno de los temas que conversamos ms detenidamente con Pablo Iglesias fue el desafo que implica para una fuerza tan nueva como PODEMOS, presentarse a elecciones nacionales y destinar a sus mejores cuadros a tareas propiamente electorales. En esto, sin duda ellos saben que tienen un dficit que no es sostenible en el largo plazo, y que corren el riesgo de transformarse en una mquina electoral (burocratizarse), dejando de lado las luchas sociales que son consustanciales a cualquier proyecto de transformacin. Le coment que en Chile hemos visto cmo incluso una agenda reformista sumamente moderada como la de Bachelet no tiene posibilidades de xito si no se sustenta en la sociedad organizada dispuesta a defender un proceso de transformacin ms all de los canales institucionales. Conscientes de ese riesgo, pero descartando la imputacin de ser un mero aparataje meditico-electoral, ambos concordamos en la importancia insustituible que tienen para la constitucin de cualquier fuerza poltica emergente estar inserta en procesos reales, pero a su vez que estas luchas no son espontneas y por ende el intencionarlas en sus diferentes etapas, con una permanente revisin de los escenarios en que se despliegan, es tarea fundamental de una organizacin.

Por ltimo, uno de los puntos quizs ms complejos de nuestro inconcluso debate, fueron los lmites que presenta la disputa por el Estado para un proyecto de transformacin radical de la sociedad, especialmente en un contexto de vaciamiento de las soberanas nacionales en manos de un capital que no conoce fronteras. La necesidad de salir de la dicotoma ptrea Estado/Mercado se hace urgente de cara a la construccin de formas de poder alternativo que disputen el sentido comn y la capacidad de la lite de construir hegemona, pero esto no descarta las importantes posibilidades de transformacin social que an pueden desatarse en un dilogo permanente entre la sociedad civil y el poder estatal. En este sentido, ante las dudas que genera la posibilidad que en un futuro cercano PODEMOS sea gobierno, Pablo fue muy claro: ms que la posibilidad de ganar, peor nos parece perder, haciendo gala de la vocacin de incidir que los ha caracterizado.

En definitiva, espero estas lneas sirvan para reflexionar sobre los aprendizajes que podemos tomar de la experiencia que han tenido hasta ahora los compaeros de PODEMOS, aunque siempre con la certeza de que somos nosotros los que tenemos que escribir nuestra propia historia.

Con la esperanza intacta!

Gabriel Boric Font es Diputado Regin de Magallanes y Antrtica Chilena y militante de Izquierda Autnoma

http://www.eldesconcierto.cl/debates-y-combates/2016/02/26/podemos-aprendizajes-para-chile-sin-calco-ni-copia/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter