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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2016

Breve historia ambiental de Ibagu
Aproximaciones al debate de la consulta popular sobre explotaciones mineras

Alexander Martnez Rivillas
El Salmn


El actual territorio de Ibagu ha experimentado varias fiebres del oro: la colonia temprana vio nacer el distrito minero de La China; la colonia ya consolidada desat la explotacin de oro aluvial de los ros Coello y Combeima, especialmente; la segunda mitad siglo XIX vio el surgimiento de explotaciones del mineral en las escasas vetas de la cuenca del Combeima; y desde los recientes aos noventa se asiste a una nueva oleada de picadrereros, buhoneros y tramitadores de ttulos mineros en todas las zonas de vertiente del municipio, los cuales exigen una especie de propiedad nobiliaria sobre los recursos. En este arriesgado balance de 500 aos, los impactos fueron bsicamente dos: la destruccin de los estilos de vida campesinos dedicados a la actividad agroalimentaria, y la contaminacin de fuentes de agua y suelos con azogue o mercurio.

Pero las transformaciones del paisaje natural obedecieron a factores aun ms perturbadores. Desde la colonia temprana hasta principios del siglo XIX, Ibagu se encontraba densamente poblada de arbreos de palma de vino y palma chonta, venados, pumas, nutrias, dantas, guilas cuaresmeras, osos de anteojos, perros de monte, tites, guatines, gurres, peces de aguas fras an desconocidos, por mencionar solo algunos. Por otro lado, los ricos humedales de la mesa de Ibagu, ofrecan el espectculo de una variopinta herpetofauna y una rica poblacin de caimanes, sin mencionar la enorme diversidad de aves que ayudaron a sobrellevar el viaje de Humboldt cuando pas por estas tierras.

En este periodo colonial, los principales causantes de la prdida de esta riqueza natural fueron dos esencialmente: el primero, la introduccin de ganaderas ibricas, particularmente el orejinegro, que exigi la potrerizacin agresiva de las zonas planas del municipio, y en algunas zonas de influencia de las distintas ramificaciones del Camino del Quindo, especialmente en sus pisos templados. Y el segundo, la cacera infame que se ceb sobre los animales de monte, la cual disminuy de manera crtica sus poblaciones, no solo con el fin de suplir la dieta de una sociedad rural rpidamente aculturada por el doctrinero y el terrateniente en la visin destructiva del ambiente, sino tambin motivada por la bsqueda de otras fuentes de ingresos de campesinos pobres, los cuales cazaron masivamente nuestros animales exticos, especialmente cndores, segn testimonio del propio Caldas en su Semanario.

Durante el siglo XIX, Ibagu experimentar una masiva destruccin de sus bosques de montaa por la introduccin paulatina del caf, y el establecimiento de parcelas de campesinos pobres que fueron expulsados del Viejo Caldas y Cundinamarca por el rgimen hacendatario. Del mismo modo, la demanda de carne de monte por parte de los colonos aceler la prdida de la fauna natural, y la potrerizacin sin control de amplias zonas de pisos templados y fros, condujo a la destruccin de buena parte de la palma de cera del territorio ibaguereo para finales de siglo. En efecto, los impactos ambientales mencionados se fueron amplificando desde los Caminos del Quindo hasta las zonas ms inaccesibles de la montaa.

Cuando se ingresa al siglo XX, el espacio natural del municipio se encuentra completamente transformado, con algunas zonas intocadas por su topografa agreste. Incluso, los pramos, que por apreciaciones de Humboldt pudieron descender amplia y densamente a los 3200 msnm en el siglo XVIII, haban retrocedido por efectos antrpicos, principalmente, a los 3800 msnm para la primera mitad del siglo XX.

As las cosas, a mediados del siglo XX se tendr el siguiente panorama ambiental: las palmas haban desaparecido de la mesa de Ibagu, y casi toda la fauna silvestre se encontraba seriamente diezmada. El espectculo de las guilas cuaresmeras que cubran el cielo en el can del Combeima tambin empez a desaparecer. La trucha coloniz las fuentes glidas destruyendo buena parte de nuestras especies endmicas. Las nutras se extinguieron, el puma y el oso dejaron de transitar sus bosques, y la Revolucin Verde contamin las aguas y los suelos en las dos situaciones extremas: acidificacin y salinizacin.

Las nuevas pasturas africanas, como el kikuyo, el orchoro y el puntero, invadieron el antiguo paisaje natural de nuestros valles bajos e intramontanos, con el fin de suplir las altas demandas de biomasa de las nuevas ganaderas introducidas. Finalmente, las coberturas de caf impactaron gravemente la diversidad de aves, llegando incluso a la desaparicin de toches y copetones en varias veredas de pisos templados.

Para principios del siglo XXI los cambios en la oferta hdrica y la temperatura ambiental son realmente preocupantes. El ro Coello pas de tener 4.5 metros de profundidad en verano (para 1801 en el antiguo paso de Coello-Gualanday) a 1 metro en el mismo sitio medido en un estiaje de 2012. Los ros Combeima y Cocora han perdido en los ltimos 60 aos un 50% del caudal promedio. Manifestaciones directas del impacto que ha generado la deforestacin sostenida desde la Colonia hasta nuestros das. Ciertamente, con los datos ms antiguos disponibles, hemos calculado tasas de deforestacin para el periodo 1959-2011 de 330 has/ao.

En lo relativo a la temperatura, el impacto de la prdida de humedales y bosques en la mesa de Ibagu se puede evidenciar en los registros histricos de la Estacin Buenos Aires. Desde sus primeras mediciones, la temperatura promedio anual pas de 24 a 28 C en un periodo de ochenta aos. Lo que en efecto gener el aumento de la temperatura del suelo arrocero y del pie de monte ibaguereo. De hecho, para los aos cincuenta del siglo XX, la vereda El Totumo gozaba de una importante produccin cafetera. Y en el actual contexto de cambio climtico, es realmente lamentable que no tengamos estos disipadores naturales de calor. Actualmente, y a pesar de esta apretada historia ambiental sobre los destructivos impactos generados por la actividad productiva del municipio en los ltimos cinco siglos, nuestro territorio sigue ofreciendo al mundo importantes valores ecolgicos. Despus de consolidar una enorme cantidad de datos disponibles y adicionar registros nuevos, podemos decir con certeza que Ibagu cuenta con una oferta hdrica superficial de ms de 30.000 litros por segundo. En su montaa, registra ms de 521 especies de aves, 34 especies de peces, 30 especies de mamferos, 260 especies y familias de herbceas y arbustivos, y 184 especies de arbreos. Y en la mesa ibaguerea, cuenta con ms de 242 especies de aves, 48 especies de peces, 15 especies de mamferos, 38 especies y familias de herbceas y arbustivos, y 57 especies de arbreos. Toda ellas desarrollando una vida silvestre a plenitud.

Este verdadero patrimonio ambiental para la humanidad, que en apenas 1500 Km2 contiene diversidades que dejaran pasmada a cualquier persona sensible con los problemas socioambientales, no solo debe llamarnos a votar contra los usos mineros intensivos en Ibagu, sino tambin a aceptar que este territorio no puede seguir destruyendo su riqueza natural, pues es evidente que las tendencias histricas de los usos irresponsables del ambiente deben ser reversadas o por lo menos congeladas. Una decisin estratgica en esta direccin deber empezar por proscribir cualquier uso minero de mediano y alto impacto.

Finalmente, a los actores promineros, especialmente la Procuradura y el Ministerio de Minas, les corresponde demostrar que lo que se ha argumentado aqu, y en otros valiosos estudios, es producto del fanatismo ambientalista. Y si estos elementos no son suficientes para probar que en el camino hacia la destruccin del ambiente, Ibagu ya hizo un enorme sacrificio, entonces estamos enfrentados a verdaderos fanticos del desarrollismo, que justificados por la demagogia del desarrollo sostenible quieren violar la prevalencia del derecho constitucional a un ambiente sano para todos los ibaguereos de hoy y las subsiguientes generaciones.



Notas:

(*) La informacin histrica y emprica aqu mencionada se extrae del libro de mi autora Descolonizar el ambiente. Saberes y polticas para otro Ibagu, Universidad del Tolima, 2015, Ibagu, Colombia, pgs. 1-206.

Alexander Martnez Rivillas es Profesor de la Universidad del Tolima. Grupo de Investigacin en Desarrollo Rural Sostenible.

Fuente original: http://elsalmonurbano.blogspot.com.es/2016/02/breve-historia-ambiental-de-ibague.html


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