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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-02-2016

La vigencia del pensamiento del Che

Alejandro Ruiz
Rebelin


Ernesto Che Guevara, mdico, poltico, guerrillero, comunista, humano; sin duda alguna, es y ser un emblemtico personaje del siglo XX que ha marcado y dejado escuela en Latinoamrica y en los pueblos oprimidos de todo el mundo.

Su escuela permeo (y sigue permeando) en gran parte de los movimientos de liberacin de los pueblos de todo el mundo, sin embargo, pareciera que en estos momentos en los que el panorama mundial vuelve a dejar entrever un momento histrico de emergencia, el pensamiento del Che se ha visto olvidado y vuelto una serie de consignas anacrnicas e incomprendidas.

En principio, quisiera rescatar un aspecto fundamental para entender la prctica revolucionaria del Che: su accionar poltico.

Es necesario distinguir este concepto en Ernesto ya que configura todo un esquema terico y moral que condiciona su desenvolvimiento entre el pueblo y con el pueblo; el Che entenda que todo acto humano en la modernidad es un acto poltico que implica en s mismo, la capacidad y necesidad que los humanos tienen para relacionarse con otros humanos, desde el trabajo en el campo o la fbrica, la accin intelectual o la tcnica, la guerrilla o el apoliticismo tienen una posicin y una consecuencia en todos los momentos histricos por los que la humanidad ha atravesado.

Entenda tambin que esta posicin poltica de los individuos obedece no a una ley divina, sino a una determinada posicin de clase que los sujetos asumen consciente o inconscientemente, y que esta posicin se resume, a grandes rasgos, a oprimidos y opresores.

Este esquema terico que el che asuma para su prctica cotidiana, le dejaba entrever que toda accin humana, desde la ms cotidiana hasta la ms inusual, es una accin en potencia revolucionaria; esto quiere decir, transformadora y liberadora, y que la revolucin de los oprimidos en contra del sistema que crea a los explotadores y las condiciones para la explotacin es una revolucin que, para frenar y extinguir el capitalismo, tiene que atravesar y transformar todos los mbitos de la vida humana.

Sin embargo, tambin entenda que los procesos de dominacin son mucho ms complejos de lo que en forma aparentan, saba bien que la propiedad privada ha generado potencias imperiales que crean y se combinan con fenmenos como el colonialismo, y las distintas formas de dominacin que existen en el mundo, para asegurar la explotacin y la subsuncin de todo el gnero humano ante el capital.

Es por esto que la accin revolucionaria del Che se situ siempre en un tiempo y espacio delimitado, sin por esto desatender la necesidad mxima que ante l se le presentaba; la liberacin de la humanidad.

Saba y supo siempre que su accionar revolucionario ayudara a mejorar las condiciones de los pueblos oprimidos para su liberacin, an cuando histricamente su tarea no fuera contemplar este acto de incomparable majestuosidad.

Supo analizar la realidad concreta, situar y diferenciar objetivos estratgicos y tcticos, disear y recrear un pensamiento poltico militar capaz de hacerle frente al capital y a sus lacayos; supo reflexionar y lanzar las consignas adecuadas a cada momento de la lucha, supo identificar al enemigo, encontrar un rayo de sol dibujado en el negro cielo de la opresin, supo entonces, que su lucha era hasta la victoria siempre, y que la liberacin de Cuba, de Latinoamrica, de todos los pueblos del mundo oprimidos, eran tareas que le corresponda necesariamente llevar hasta el final.

Hay aspectos centrales que quisiera rescatar en esta reflexin que ahora comparto; la cual, esencialmente se centra en los textos que devienen del pensamiento revolucionario del Che, textos creados en el contexto de los combates por la liberacin nacional y en la experiencia organizativa que vino despus del triunfo de la revolucin cubana. Textos en los que se plasman un sin fin de manuales, experiencias y reflexiones que nos ayudan a comprender al hombre nuevo que se forjaba en Ernesto el Che Guevara.

En primer instancia y para despus partir a los dos conceptos en los que se centrar la exposicin, quisiera describir cul fue la experiencia central que marc el pensamiento del Che, cabe resaltar que un examen de la revolucin cubana es y debe ser mucho ms extenso que la guerra de guerrillas; sin embargo, sera materia de un estudio mucho ms especfico que al que me atengo en este momento. Slo me limitar a mencionar que en el plano estratgico del proceso de liberacin cubana, se vio necesario pasar de la accin civil pacfica, a una guerra de guerrillas que se gestara en el interior de la sierra cubana; esta guerra de guerrillas tena como objetivos tcticos el acumular fuerza (humana y moral) para debilitar la fuerza militar del aparato de estado y librar la batalla en contra de Batista (lacayo del imperialismo estadounidense); esto obedece a crear las condiciones para que la guerra de posiciones culminara con la conquista estratgica de distintos puntos centrales para el triunfo de la revolucin.

La guerra de guerrillas tiene diversas caractersticas, facetas distintas, an cuando exista siempre la misma voluntad esencial de liberacin. La guerra responde a una determinada serie de leyes cientficas. No se pasa a la guerra de guerrillas a menos de que existan las condiciones objetivas y subjetivas para esto, esta estrategia puede resultar contraproducente para el proceso revolucionario sino se estudia detenidamente el momento por el que atraviesa la consciencia poltica del pueblo.

Antes de seguir, quisiera resaltar que para pasar a la estrategia de guerra de guerrillas es primordial que el revolucionario entienda:

  1. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejrcito.

  2. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolucin; el foco insurreccional puede crearlas.

La guerrilla no es slo una fuerza mnima de fuego, sino que es la vanguardia legitimada del pueblo. El concepto de vanguardia se refiere a la parte ms avanzada de la clase oprimida, es la parte que es capaz de evaluar y determinar qu estrategia y tctica deben de seguir las masas para la lucha revolucionaria. La vanguardia no debe confundirse con un liderazgo amputado de los oprimidos, al contrario, la vanguardia es aquella fraccin de los oprimidos que asume la tarea de acompaar en todo momento y hasta el final la lucha por la liberacin y el cese de la explotacin; el revolucionario de vanguardia slo se convierte en este cuando no pierde el contacto directo con el pueblo y su actuar se ve condicionado por las necesidades objetivas y subjetivas de la revolucin.

Numricamente, la guerrilla (como vanguardia) es inferior al ncleo opresor, sin embargo, moralmente la guerrilla cuenta con el apoyo de todo el ncleo oprimido; esto surge cuando las vas civiles y pacficas se muestran insuficientes para los anhelos de liberacin del pueblo. La diferencia entre la guerrilla del pueblo y un grupo de bandoleros no radica en su prctica etrea, sino en la praxis revolucionaria que se fundamenta en la propia esencia del por qu luchar.

Ante esto, es necesario explicarnos cmo el pensamiento del Che nos ayuda a responder esta pregunta fundamental en nuestros das:

Por qu lucha un revolucionario?

Podemos decir que un revolucionario lucha, necesariamente por amor y utopa, detrs, en y delante de l.

Y de aqu pasar a la siguiente parte de la exposicin, que es justo el tema que se me hace necesario retomar en estos tiempos.

Los conceptos de amor y utopa, que en el Che son tan constantes, son conceptos que van ms all del sentimentalismo mistificador, sino que engloban en toda su extensin, lo que Snchez Vzquez denominara categricamente como la filosofa de la praxis. El amor y la utopa se entrecruzan en el camino de la liberacin; y es justo esto lo que los fundamenta; la utopa es la liberacin total de la humanidad, el amor, es el amor a los pueblos y su liberacin.

Pero este amor a la liberacin no debe traducirse en un romanticismo o idealizacin del pueblo, este amor es el que hace que su praxis revolucionaria sea una praxis consciente de que para la liberacin es necesario combatir; y este combate implica necesariamente un pensamiento capaz de sentir las necesidades y peligros a los que el pueblo se enfrenta; implica necesariamente la transformacin de las condiciones objetivas y subjetivas del territorio y la consciencia para que la lucha revolucionaria logre su objetivo, la liberacin de los pueblos.

El revolucionario lucha por la victoria final, por cambiar el rgimen social que mantiene al pueblo del que es parte (a la humanidad) en el oprobio y la miseria. La lucha revolucionaria tiene en s misma inscrita la victoria; sin embargo sta se vuelve inalcanzable sino se construye.

El amor, en el pensamiento del Che, y en s mismo para todo revolucionario, es un amor al pueblo del que es parte, el revolucionario no es ajeno al pueblo, ni un mesas redentor que contenga en s mismo toda la verdad; es, al contrario, un ser con consciencia de que la liberacin de los pueblos, slo la pueden realizar los pueblos mismos; es a su vez orientador ante las adversidades que el terror nos sita, es un ser orgnico inserto en las masas que se transforma con ellas, es un aprendiz y facilitador, es un ser con una ternura y vocacin de entrega, entrega al pueblo, a la revolucin. Este amor, a resumidas cuentas, es el amor a la libertad, libertad que slo puede ser real, si los otros son libres tambin.

El Che entenda que la liberacin del gnero humano no era una utopa inalcanzable, sino que se fraguaba en todas las acciones cotidianas de los individuos que conformamos los pueblos; por esto se deja entrever en su pensamiento un internacionalismo revolucionario que se sintetiza en la icnica frase de Jos Mart: Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre.

De aqu podemos desprender la siguiente parte de nuestro anlisis:

Qu significa para el Che la utopa?

El concepto de utopa al que se refiere el che Guevara, puede ser, sin duda, un concepto clave para entender todo el planteamiento poltico militar de los procesos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX.

Natural es que la utopa del Che no sea una utopa idealista, sino que es una utopa que mientras ms se acerca a la realidad, ms se acerca a s misma, esto es, se desprende de todo fetiche para convertirse en imagen desnuda del futuro venidero. La utopa en el pensamiento del Che no es una utopa inalcanzable, ya que hunde sus races en el presente, presente que conoce y examina, y que por tanto, es posible de transformar.

A la vez, su pensamiento no hace apologas a la cristalizacin de los procesos revolucionarios, sino que al contrario, los distingue por etapas que consuman siempre en la liberacin total de la humanidad, el comunismo, en la utopa. La utopa que defendemos es una utopa de la realidad, de negar en ella misma toda idealizacin que rompe la revolucionaria relacin de teora y praxis.

El Che siempre deja en claro que esta utopa, la liberacin total de la humanidad, es un proceso en construccin constante, y que slo con el trabajo de todos los individuos/pueblos puede ser posible. A la vez, sabe que el triunfo de una revolucin no significa que por ello se agote la lucha de clases, al contrario, sabe que se debe de profundizar y caminar hacia la utopa.

Pero tambin se reconoce en s misma que una derrota parcial de las fuerzas populares, no constituye, de ninguna manera, frustracin definitiva de las ansias de libertad de los pueblos, y de la necesidad de esta utopa para enraizar la lucha revolucionaria por la liberacin total, en el seno de todos los pueblos oprimidos del mundo.

El pensamiento internacionalista del Che, entonces, no es un dogmatismo fosilizado y descontextualizado; sino es entendido y sintetizado por la lucha de la nacin en la globalizacin, como un camino que conducir, con el trabajo de todas y todos, a la liberacin humana. Por ende, sabe que la lucha por la liberacin total es constante, ante esto, el Che asume la solidaridad y responsabilidad con las generaciones pasadas, presentes y futuras, para salvaguardar la construccin del camino a la utopa, rompiendo las ideas lineales, deterministas e historicistas que slo cristalizan la lucha revolucionaria de los pueblos.

A manera de conclusin, y para seguir con la reflexin que nos hemos propuesto realizar apuntara lo siguiente:

De qu nos sirven las palabras sin transformacin? No es una contradiccin irreparable? No es, entonces, nuestra tarea histrica, darle a estas palabras su revolucin necesaria? No esperbamos en el correr de la historia que llegara este momento de vengar el pasado y salvar el futuro? La utopa del Che concuerda irremediablemente con la praxis; Hasta la victoria siempre no es slo una consigna vaga, esa eternidad encerrada en el siempre utpico siempre niega la utopa en s misma, le desmonta todo fetiche y la desnuda tal como lo que es; una necesidad mxima de liberarnos desde nosotras y nosotros, los pueblos oprimidos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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