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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2016

El ensayo como cortocircuito

Miguel Casado
La sombra del ciprs


Las cataratas que enlazan los lagos del Este de frica y van reuniendo sus aguas en el curso de lo que habr de ser el Nilo Nilo Victoria, Nilo Alberto, Montaa, Blanco, Azul empujaban miles de cadveres de tutsis hacia el Norte en los das de las matanzas de Ruanda, como si sugiere Eliot Weinberger quisieran devolver a casa a los hijos de Cam. La imagen, fundiendo los tiempos mticos del ro y del retorno, cierra un implacable ensayo que parta de la maldicin bblica de No a la estirpe de su hijo. Ese lugar maldito lo ocuparon, entre otros, los cananeos, los eslavos (de ah la palabra esclavo) o, hacia el ao 1000 por obra de los mercaderes rabes, tribus de negros africanos; pero lo ms notable, aparte de la variedad de saberes convocados por Weinberger, es la fluida circulacin que muestra entre lugares comunes, ideologa y ciencia, verdad y relato. Todo se mueve, espejea, cambia de posicin, vale para afirmar esto y lo contrario: los sabios han hablado desde su ctedra imponiendo no su conocimiento, sino su autoridad. As, el obispo irlands que, en 1650, demostr que el paraso y la tierra haban sido sin duda creados la noche del sbado 23 de octubre del ao 4004 a. C., o la lnea que lleva de la introduccin del snscrito en Alemania por los hermanos Schlegel (que lo aprendieron en Pars de un prisionero de guerra ingls) a la exaltacin aria del nazismo.

 

No es solo el asombroso acarreo de ignorancias temporalmente impuestas como saber lo que impresiona en la escritura de Weinberger. Es la misma escritura. Sus tres libros traducidos al castellano (con el acierto y la precisin de Aurelio Major), Las cataratas, Rastros krmicos y Algo elemental, traen una miscelnea de tiempos, culturas y disciplinas que reivindican con contundencia lo que se viene llamando multiculturalismo y no es sino amplitud de conocimientos e intereses, universalidad. Aunque lo hind o lo azteca pesen mucho, como tambin ciertas lneas de lo moderno, el ncleo principal es quiz lo chino: el abigarramiento de una lgica diferente, el fragmentarismo de las historias ejemplares de su tradicin, su sntesis entre lo fantstico, lo tico y lo reflexivo, la suspensin en que queda el sentido. Weinberger ms all de Borges y de Pound, que estn en su raz asume con ligereza singular estas materias, extrema su construccin fragmentaria y halla en su tejer y destejer, en su orden nunca lineal, en su inteligencia y radicalidad poticas, la frmula de un nuevo tipo de ensayo, el nudo de su propuesta. Si la lectura resulta absorbente como pocas, es por su rica y jugosa concrecin, pero tambin por el modo en que se pregunta si cabe impugnar, dentro de su propia lgica, el discurso establecido, y cmo, al entender que desde dentro no, propone su contradiscurso.

Y es que el razonamiento que se cimenta en la lgica expositiva y argumentativa dada, acaba generando una instancia de autoridad que aun sin querer remite a un poder exterior al texto. Un contradiscurso tratara de eludir esta obediencia. Pienso al usar ese trmino de nuevo en Friedrich Schlegel origen de genealogas tan diversas, cuando hablaba del funcionamiento de la irona, alma para l de la modernidad: una conversacin en que cada respuesta suscita una nueva pregunta, y contina desplazndose con vivacidad en la corriente alterna del discurso y el contra-discurso, o ms bien del pensamiento y el contra-pensamiento.

La descripcin no me devuelve a Weinberger, sino a otra escritura en principio muy alejada de la suya, la de Rosalind Krauss en su reflexin esttica, su corriente alterna de pensamiento y contrapensamiento. El punto de partida es siempre polmico, se apoya en la sntesis y la discusin de las posiciones contrarias; su deseo de teora funciona como nivel de exigencia en que el texto se mide, aunque cada vez crezca a partir del anlisis particular de las obras o los documentos. Pero lo decisivo es cmo Krauss busca desarrollos mltiples, incluso en libros unitarios como El inconsciente ptico. As, para rastrear un espacio alternativo, oscuro negativo del arte moderno consagrado, y en el que se habra ido generando una energa asociada a lo informe, a lo abierto, a lo realmente crtico, se dispone un juego mvil de voces: el dilogo entre fragmentos editados en distinta tipografa, la irona y la descripcin, los saltos inesperados y de cualidad potica, los personajes que cobran autonoma, las irrupciones autobiogrficas que esbozan la ruptura personal con los maestros, abren la puerta de otra historia del arte y la modernidad. Por ah desfilan Duchamp, Picasso, Ernst, Bataille, Greenberg, Pollock, a un lado y otro del conflicto; y la muerte temprana de Eva Hesse, la artista germano-americana, es la forma en que, al final, la interrupcin y el futuro coinciden, lo cerrado y lo porvenir. O el modo en que un texto de La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos desmonta la lectura de las retculas de Sol LeWitt como cima de la racionalidad, tejiendo su anlisis con fragmentos del Molloy de Beckett: aquellos en que el narrador idea un sofisticado sistema para ir chupando las piedras que guarda en los bolsillos, con un orden estricto que impida repetirlas antes de tiempo, frmula hiper-racional del vaco y la angustia de vivir, seco cortocircuito de las lneas de necesidad.

Lecturas.

Eliot Weinberger, Las cataratas. Traduccin de Aurelio Major. Barcelona, Duomo, 2012.

, Rastros krmicos. Traduccin de Aurelio Major. Barcelona, Emec, 2002.

, Algo elemental. Traduccin de Aurelio Major. Vilar, Girona, Atalanta, 2010.

Friedrich Schlegel, Fragmentos (seguido de Sobre la incomprensiblidad). Traduccin de Pere Pajerols. Barcelona, Marbot, 2009.

Rosalind Krauss, El inconsciente ptico. Traduccin de J.Miguel Esteban Cloquell. Madrid, Tecnos, 1997.

, La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos. Traduccin de Adolfo Gmez Cedillo. Madrid, Alianza, 1996.

(Este texto ha sido publicado en La sombra del ciprs, suplemento del diario El Norte de Castilla)




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