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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2016

La criminalizacin de la protesta social

Alejandro Ruiz
Rebelin


El pas se encuentra en un estado de emergencia, un estado de transicin catastrfica hacia una crisis destructiva de todos los sectores populares y bienes nacionales que por derecho, nos corresponden a nosotrxs, los pueblos de Mxico.

Entre estos bienes, se encuentran nuestras libertades y garantas jurdicas que histricamente hemos adquirido, una de ellas es el derecho a la protesta pacfica para demandar y/o exigir acciones, vacios u omisiones que el gobierno efectu.

La imposicin del proyecto neoliberal mediante el desvo de poder y el uso de la violencia sistemtica obedece a una lgica de la destruccin y recolonizacin de nuestros pueblos.

Este panorama no es nuevo; es un proyecto que se ha forjado histricamente y obedece a la legitimizacin del saqueo y la ocupacin. [1]

1.-La criminalizacin de la protesta.

En un clima de nula libertad de expresin, de violacin permanente de formas de eleccin de gobernantes e impedimento estructural para acceder al poder a travs de las vas permisibles, de violencia permanente contra las mujeres, de negacin de los derechos de minora para la poblacin indgena adems mayoritaria en el pas de control social y de un sistema de aparatos extraestatales que funcionan como mecanismo de control y coercin, como los sindicatos, iglesias, medios de comunicacin, grupos porriles dentro de las universidades, etc. Adems, se ha instaurado un rgimen cvico militar que impone un estado de excepcin permanente y que bajo la creacin de la figura de enemigo interno, justifica una guerra terrorista en contra de los pueblos de Mxico.

Se trata de una construccin criminal que niega el presupuesto mnimo de que el Estado debe asumirse como el principal garante de la continuidad histrica de la formacin social que le dio origen. Adems de una situacin de crisis humanitaria para quienes vivimos en este pas y una negacin de toda posibilidad de vivir en una Nacin libre y soberana.

La respuesta constante del Estado y de los intereses norteamericanos en Mxico para enfrentar la crisis histrica que empez a gestarse en los ltimos cincuenta aos ha sido la destruccin de la poblacin. No se tratan de hechos aislados, que tengan que ver con polticas de gobiernos de segundo nivel o por el exceso de la fuerza pblica o por el uso del ejrcito en contadas ocasiones, por el contrario, la poltica de exterminio de las naciones es histrica y recurrente en todos los casos de la vida pblica del pas.

Ante esto, es evidente y necesaria la reaccin popular, actos civiles de resistencia legitimados legalmente en el artculo 39 de nuestra constitucin poltica pero que se criminalizan y/o sitan desde las cpulas gobernantes como actos desestabilizadoresque se oponen a un desarrollo nacional ficticio que obedece a la entrega y el saqueo de nuestro pas (Aristegui noticias, 2014).

La criminalizacin de la protesta es una parte de la tesis represora del estado al enfrentarse a la anttesis del desarrollo social propuesta por los sectores populares oprimidxs; esta criminalizacin de la protesta es una forma de represin a los intentos populares por empoderarse.

La concepcin del poder popular coloca la mirada en la construccin de nuevas relaciones de poder que se van configurando a diario en la materializacin de una nueva sociedad, una nueva gobernabilidad y un nuevo Estado, que se fortalece como acumulado poltico en el marco de un nuevo ordenamiento institucional, social y poltico revestido de la legitimidad que le conceden los distintos sectores sociales y se valida en la confrontacin diaria al metabolismo del capital.

La protesta social (manifestacin, marcha, huelga, paro, etc.) es entonces el mecanismo de los sectores populares para construir nuevas relaciones de poder que culminen en el libre derecho a la autodeterminacin. Sobre el derecho a la autodeterminacin de las naciones y ms concretamente explicando el tema de minoras nacionales y nacionalidades Marta Harnecker (1987) escribe:

Las nacionalidades o minoras nacionales son grupos ms o menos numerosos de personas que usan un mismo idioma y tienen tradiciones histricas y culturales comunes. {} Lo que caracteriza en cambio a las naciones de la poca moderna, segn los clsicos del marxismo, es la comunidad histrico economa que se establece entre todos los habitantes de un mismo territorio, lo que va haciendo que, en el caso de existir tradiciones histricas y culturales de diferente origen, estas vayan poco a poco asimilndose a una nueva cultura nacional y vayan conformando un nuevo carcter nacional. (p. 105)

Entonces Por qu criminalizar la protesta social? Porque la protesta social reviste las ansias y anhelos de cambio; reviste la propuesta de autodeterminacin cubierta de reclamos al Estado por vacios, omisiones o acciones directas que afectan de manera inmediata el libre desarrollo de los pueblos.

La protesta social vislumbra la ineficacia del Estado, y los verdaderos intereses de las clases apropiadas del aparato estatal mexicano. Dibuja el panorama amplio y el mapeo de actores que actan directa y/o indirectamente en el desmantelamiento nacional, alumbra las consciencias individuales transformndolas en consciencias comunitarias, en nuevos sujetos comunitarios.

En los artculos 1,2, 6, 7, 9, 14, 39, 41, etc. Queda expreso el fundamento jurdico/social que nos otorga el derecho a autodeterminarnos, expresar nuestra inconformidad y los mecanismos para defender nuestros intereses nacionales. [2]

1.1.- Mecanismos de criminalizacin.

Cuando se habla de que en el pas se vive un estado de excepcin hacemos referencia a un estado (y sus aparatos ideolgicos) que mantienen una guerra interna en contra de un enemigo prefabricado o elaborado por la ideologa. [3]

Se prepara el terreno ideolgico que justifica la criminalizacin y represin a la legtima protesta social, los medios de comunicacin al servicio de las clases dominantes se encargan de fabricar en el imaginario inconsciente popular una ficcin abstracta que hace ver al pueblo como el actor traidor a s mismo, como si la legtima protesta fuera un acto criminal, cuando en esta lgica, el pueblo usa la legtima protesta para evidenciar las atrocidades del estado criminal.

El estado de guerra, miedo, terror y violencia permanente, usa una dialctica en el discurso, para hacer pasar por violento y criminal cualquier acto que denuncie pblicamente los excesos y resultados de este sistema podrido y corrompido.

Al consolidar la pre criminalizacin meditica, las clases dominantes repiten, instauran y ejercen un discurso masivamente, convirtindose en un discurso hegemnico, que atenta, irnicamente, ante la creacin de una contrahegemona y poder popular.Anteestos procesos de criminalizacin David Pavn Cuellar (2014)menciona durante su conferencia en Sao Paulo, Brasil:

No importa cuntas y cules mediaciones hubiera entre el capital y los policas asesinos de Iguala. Da igual que obedecieran directamente a un capo local del narcotrfico o indirectamente al presidente mexicano que a su vez obedece al capitalismo global con sus narcotraficantes, banqueros y dems personificaciones criminales. En ambos casos, una parte importante de la responsabilidad ltima de la matanza recae en el capital, en el capitalismo, lo que no absuelve desde luego a los esbirros del capital, desde los policas de Iguala hasta el Presidente de la Repblica. Lo que digo es algo que parece presentirse entre los supervivientes de Ayotzinapa y entre las decenas de miles de estudiantes mexicanos que han salido a protestar a las calles despus de la masacre. Basta escuchar las consignas y pasear por las redes sociales para captar la intuicin general de que los estudiantes fueron asesinados por algo que se expresa lo mismo en los narcotraficantes que en los policas, en los distintos niveles del gobierno y del crimen organizado, en los medios masivos de comunicacin, en los diversos poderes fcticos econmicos, en las ltimas reformas neoliberales y en la manera en que los partidos opositores se han dejado intimidar, sobornar, cooptar y degradar por el corrupto y represor Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que volvi al poder en 2012, despus de haber gobernado Mxico entre 1930 y 2000.

La construccin meditica de la criminalizacin, se constituye ulteriormente a la sociedad, pero tiene sus bases en la dinmica histrico econmica y poltica del pas.

Al criminalizar la protesta social se criminaliza la libertad, se criminaliza a aquellos que anteriormente lucharon por conseguir esos derechos a las generaciones futuras, se criminaliza el pasado, presente y porvenir, pretendiendo aniquilar cualquier manifestacin libre de ideas.

 

Bibliografa

Aristegui noticias . (14 de Noviembre de 2014). Obtenido de Aristegui noticias: http://aristeguinoticias.com/1811/mexico/epn-ve-afan-por-desestabilizar-el-pais-detras-de-protestas-por-ayotzinapa/

Harnecker, M. (1987). Estudiantes, cristianos e indgenas en la revolucin. La Habana: Siglo XXI.

Lpez, G., & Rivas. (2013). La recolonizacin de los territorios en la globalizacin neoliberal. Mxico : El volcn.

Pavn Cuellar, D. (2014). Estado de excepcin: Marx y Lacan en Ayotzinapa. Foro del Campo Lacaniano. Sao Paulo.

Revueltas, J. (1978). Juventud y revolucin. Mxico. D.F.: Editores Era.

Jairo Estrada lvarez y Sergio Moreno Rubio, Configuraciones (criminales) del capitalismo actual. Tendencias De anlisis y elementos de interpretacin,en Capitalismo criminal. Ensayos crticos, Bogot, 2008.

Notas

[1] Pablo Gonzales Casanova ha insistido en que vivimos un proceso renovado de dominacin y reapropiacin del mundo; una recolonizacin a travs de la ocupacin integral de nuestros pases, estructurada en el mbito nacional mediante reformas constitucionales y legales, a travs de disposiciones de hecho, realizadas todas ellas sin consultar a la sociedad y a los ciudadanos en particular. En el caso de Mxico, se destacan, como ejemplos, dentro de las primeras, la reforma al artculo 27 de la Constitucin y sus leyes secundarias que pusieron en venta las tierras ejidales y comunales, abrieron los territorios a corporaciones extranjeras, y constituyen, en los hechos la ruptura de la alianza social y el pacto poltico producto de una revolucin armada que da lugar a la Carta Magna de 1917 y que cost al pas un milln de muertos. De las segundas, tenemos al Tratado de Libre Comercio (TLC), la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de Amrica del Norte (ASPAN), y la iniciativa Mrida, que daan gravemente la soberana econmica y poltica de la Nacin. Vase G. Lopez y Rivas, La recolonizacin de los territorios en la globalizacin neoliberal, El Volcn, Mxico, 2003.

[2] La validez constitucional recae en la ficcin jurdica, es el pueblo (constituido en un sujeto comunitario integro) el que debe velar por sus propios intereses, la constitucin es entonces la expresin ideolgica de una(s) clase(s) social(es), por esto al examinar la constitucin se observa que se ha ido modificando acorde a los intereses del neoliberalismo y no del desarrollo social popular.

[3] Sobre las caractersticas de un estado de este tipo resaltamos: 1. Infiltracin del Estado por expresiones de tipo criminal: el poder alcanzado por las mquinas de acumulacin ilegal se manifiesta en una capacidad relativamente difusa pero efectiva de erosionar y derrumbar las instituciones sociales, polticas y econmicas establecidas, mediante un conjunto de acciones desafiantes y violentas () 2. La simbiosis entre delito y Estado. () un tipo particular de "criminalidad institucional" cuya expresin esencial radica en la figura del paraestado que desafa la soberana y la capacidad regulatoria del Estado. Se trata de formas de poder paralelas/articuladas al marco institucional. Ese paraestado incluye poderosas fracciones capitalistas encargadas de regulacin/control territorial, gastos en bienestar social y un restringido pero eficaz apoyo popular (a base de la intimidacin). Tal ensamblaje se sostiene en el "monopolio de la violencia paraestatal", en aparatos represivos (la expresin concreta en el paramilitarismo), que pueden llegar a constituir autnticos "brazados armados" al servicio de la nueva fase de acumulacin capitalista. En ese sentido existe una relacin funcional y de dependencia: la institucionalidad formal se vuelve tan dependiente de su parsito criminal como ste de las instituciones establecidas. 3. La resignificacin del circuito tierra-- ‐ territorio como fuente de valorizacin capitalista y transformacin de las relaciones de propiedad. Aqu es comn encontrar disputas por el control territorial en las zonas de trascendencia geopoltica y econmica. Son evidentes, en ese sentido, los planes/ dispositivos de control territorial sobre regiones estratgicas para los intereses del capital (nacional y transnacional). ()La nueva espacialidad capitalista conlleva nuevos procesos de reterritorializacin. Dicha espacialidad no implica la renuncia al territorio, contempla justamente una redefinicin del concepto de territorio. Dentro de esas disputas se hacen presentes, por ejemplo, expropiaciones violentas de tierras a travs de nuevos ciclos de acumulacin por desposesin. 4. Flexibilizacin violenta y "servilizacin" del trabajo. Con el servilismo se pasa de un rgimen en el que los derechos sociales de los trabajadores tenan una validez universal en el mercado de trabajo, y estaban protegidos por normas jurdicas con la suficiente solidez para garantizarlos, a un rgimen en el que los derechos de los trabajadores se esfuman progresivamente bajo el apremio de las contingencias econmicas () Expresiones (criminales) del capitalismo, particularmente la forma paraestatal, consideran el salario cada vez ms como una variable de ajuste de la poltica econmica, pues ahora corresponde a los asalariados absorber los shocks macroeconmicos. En ese marco es comn el uso de la violencia, lo que conlleva a una creciente precarizacin del trabajo, en sus ms variadas expresiones. Vase Cfr. Jairo Estrada lvarez y Sergio Moreno Rubio, Configuraciones (criminales) del capitalismo actual. Tendencias De anlisis y elementos de interpretacin,en Capitalismo criminal. Ensayos crticos, Bogot, 2008.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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