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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2016

Elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU
La sublevacin de las masas

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Las elecciones presidenciales de 2016 poseen algunas caractersticas peculiares que las desmarcan de la idea generalizada sobre las prcticas polticas en Estados Unidos en el siglo XXI.

Es evidente que la maquinaria poltica establecida -las direcciones de los partidos y quienes las respaldan en el mundo empresarial- ha perdido (parcialmente) el control del proceso de nominacin y se enfrenta a la eleccin de candidatos no-deseados que estn haciendo campaa con programas y declaraciones que polarizan al electorado.

Pero se dan, adems, otros factores ms especficos que han activado al electorado y se relacionan con la historia reciente de EE.UU., que presagian y reflejan una recomposicin de la poltica estadounidense.

Este artculo esbozar estos cambios y sus principales consecuencias para el futuro de la poltica estadounidense. Vamos a examinar el modo en que afectan a cada uno de los grandes partidos.

El contexto de la recomposicin dentro de las polticas del Partido Demcrata

La ascensin y cada del presidente Obama ha hecho mella en el atractivo de las polticas de identidad, modificando la idea de que las identidades basadas en la etnia, la raza y el gnero podan actuar sobre el poder del capital financiero (Wall Street), de los militaristas, los sionistas y las autoridades del Estado policial. El desencanto manifiesto expresado por los votantes hacia las polticas de identidad ha abierto la puerta a las polticas de clase de un determinado tipo.

El candidato Bernie Sanders apela directamente a los intereses de clase de los trabajadores y empleados asalariados. Pero esa clase surge dentro de una coyuntura de polarizacin electoral y, como tal, no refleja una verdadera polarizacin de clase o un aumento de la lucha de clases en las calles, las fbricas o las oficinas.

En realidad, la polarizacin electoral de la clase es un reflejo de las recientes derrotas sindicales en Michigan, Wisconsin y Ohio. La confederacin de centrales sindicales (AFL-CIO) prcticamente ha desaparecido como factor poltico y social y representa a apenas un 7% de los trabajadores del sector privado. Los votantes de clase trabajadora saben bien que los mximos dirigentes sindicales, que reciben una media de 500.000 dlares al ao como salario y complementos, estn bien acomodados en las mximas instancias del Partido Demcrata. Si bien es cierto que los trabajadores y sindicatos locales respaldan activamente la campaa de Sanders, lo hacen en tanto miembros de un movimiento electoral amorfo y multiclasista y no como un bloque obrero.

El movimiento electoral de Sanders no ha surgido de un movimiento social nacional: el movimiento pacifista est prcticamente moribundo; los movimientos por los derechos civiles estn debilitados y fragmentados; el movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan) ha llegado a su cima y est en decadencia, mientras que Occupy Wall Street es un recuerdo lejano.

En resumen, estos movimientos recientes aportan, como mucho, algunos activistas y cierto impulso a la campaa de Sanders, subrayando con su presencia algunos de los temas promovidos en ella.

En realidad, el movimiento electoral a favor de Sanders no parte de movimientos de masas existentes sino que llena el vaco poltico resultante de su ausencia. La insurgencia electoral refleja el fracaso de los dirigentes sindicales aliados con los correspondientes polticos demcratas as como la limitacin de las tcticas de accin directa de Black Lives Matter y Occupy Wall Street.

Como el movimiento electoral de Sanders no se enfrenta de manera directa e inmediata a los beneficios capitalistas ni a las asignaciones de presupuesto pblico, no se ha visto sujeto a la represin del Estado. Las autoridades represivas calculan que el alboroto de actividad electoral solo durar unos cuantos meses para desvanecerse posteriormente dentro del partido demcrata o la apata de los votantes. Adems, se ve limitado por el hecho de que las decenas de millones de seguidores de Sanders estn distribuidos por todos los estados sin concentrarse en ninguna regin particular.

Dicho movimiento electoral se nutre de cientos de miles de luchas locales y sirve de expresin a la desafeccin de millones de personas que quieren hacer or sus agravios sin riesgo ni coste alguno (como sucedera si perdieran el trabajo o sufrieran represin policial). Es un agudo contraste con la represin en el lugar de trabajo o en las calles.

La polarizacin electoral refleja polarizaciones sociales horizontales (de clase) y verticales (inherentes al propio capitalismo).

Entre aquellos situados por debajo del 10% ms rico, y especialmente entre la clase media joven, la polarizacin poltica favorece a Sanders. Los dirigentes sindicales, los miembros del Black Congressional Caucus y el establisment latino apoyan la opcin consagrada de la lite poltica del Partido Demcrata: Hillary Clinton. Por otro lado, los jvenes latinos, las mujeres trabajadoras y las bases sindicales apoyan el movimiento electoral insurgente. Algunos sectores significativos de la poblacin afroamericana, que no han conseguido progresar con el presidente Obama (en realidad han retrocedido) o que han presenciado el aumento de la represin policial bajo el mandato del primer presidente negro, estn unindose a la campaa insurgente. Millones de latinos, desencantados con sus lderes vinculados a la lite Demcrata y que no han hecho nada para evitar las deportaciones masivas con Obama, son una base potencial de apoyo para Bernie.

Sin embargo, el sector social ms dinmico del movimiento electoral de Sanders son los estudiantes, entusiasmados por su programa de educacin superior gratuita y el fin de la esclavitud de las deudas post-graduacin.

El malestar general de estos sectores encuentra su expresin en la sublevacin respetable de la clase media: una rebelin de los votantes, que ha trasladado temporalmente hacia la izquierda el eje del debate poltico dentro del Partido Demcrata.

La campaa de Sanders pone sobre la mesa asuntos bsicos de desigualdad social e injusticia racial en el sistema legal, poltico y econmico. Subraya la naturaleza oligrquica del sistema poltico (aunque el movimiento liderado por Sanders pretenda utilizar las reglas del sistema contra sus propietarios). Estas iniciativas no han tenido hasta ahora mucho xito dentro del aparato del Partido Demcrata, cuyos mximos dirigentes ya han asignado cientos de los denominados mega-delegados no elegidos a Clinton, a pesar de los triunfos de Sanders en las primeras primarias.

La propia fuerza del movimiento electoral posee una debilidad estratgica: forma parte de su naturaleza unirse para las elecciones y disolverse tras la votacin.

La direccin de Sanders no se ha esforzado en construir un movimiento social de masas de carcter nacional que pueda continuar las luchas sociales y de clase durante y despus de las elecciones. De hecho, el compromiso de Sanders de apoyar a la direccin establecida del Partido Demcrata si pierde la nominacin ante Clinton producir una profunda desilusin entre sus seguidores y la quiebra del movimiento electoral. El escenario para despus de la convencin, especialmente en caso de que los superdelegados coronen a Clinton a pesar de la victoria popular de Sanders en las primarias individuales, ser muy perturbador.

Trump y la sublevacin de la derecha

La campaa electoral de Trump se caracteriza por muchos de los rasgos del movimiento populista-nacionalista latinoamericano. Al igual que el peronismo argentino, combina proteccionismo y medidas econmicas nacionalistas que atraen a los fabricantes de tamao mediano y pequeo y a los obreros industriales desplazados con el chovinismo de gran nacin populista de derechas.

Todo ello queda reflejado en los ataques de Trump a la globalizacin, similares al antiimperialismo peronista.

Por otra parte, los ataques de Trump a la minora musulmana de EE.UU. suponen un apenas disimulado guio al fascismo clerical ultraderechista.

As como Pern se pronunciaba contra las oligarquas financieras y la invasin de las ideologas forneas, Trump desdea a las lites y denuncia la invasin de inmigrantes mexicanos.

El atractivo de Trump se basa en la profunda indignacin amorfa de la clase media descendente, que carece de ideologa pero est llena de resentimiento por la cada de su estatus, el desmoronamiento de su estabilidad y las familias afligidas por la droga (y si no, observen las preocupaciones expresadas abiertamente por los votantes blancos en las recientes primarias de New Hampshire).

Trump proyecta un poder personal a los obreros enojados con los sindicatos impotentes, las organizaciones cvicas desorganizadas y las asociaciones empresariales locales marginadas, incapaces de responder al saqueo, el poder y la corrupcin generalizada de los estafadores financieros que se mueven entre Washington y Wall Street con total impunidad.

Estas clases populistas se entusiasman indirectamente con el espectculo de un Trump que grita y abofetea a los polticos de carrera y a las lites econmicas por igual, aunque alardee al mismo tiempo de su triunfo como capitalista. Aprecian su desafo simblico a la lite poltica al tiempo que alardea de sus propias credenciales capitalistas.

Para muchos de sus seguidores suburbanos, es el Gran Moralizador, que ocasionalmente comete meteduras de pata perdonables por su exceso de celo, como un Oliver Cromwell grosero del siglo XXI.

En realidad, es posible que exista un componente etno-religioso menos aparente en la campaa de Trump: su identidad de blanco-anglosajn-protestante (WASP) es otro motivo de atraccin para esos mismos votantes, a causa de su aparente marginacin. Estos trumpistas no estn ciegos ante el hecho de que no existe ningn juez wasp en el Tribunal Supremo y apenas hay wasp entre las mximas autoridades econmicas con cargos en el Tesoro, el Sistema de Reserva Federal o las Cmaras de Comercio. Aunque Trump no hace gala de su identidad, esta facilita la atraccin de sus votantes.

A los votantes wasp de Trump -que guardan un silencio resentido por los rescates financieros a Wall Street y lo que perciben como posiciones privilegiadas de catlicos, judos y afroamericanos en la administracin de Obama-, su condena pblica y directa del presidente Bush por mentir deliberadamente a la nacin para justificar la invasin de Irak (con las implicaciones que eso lleva de traicin) les proporciona una razn ms para votarle.

El atractivo nacional-populista de Trump combina con su militarismo belicoso y su autoritarismo de matn. Su aceptacin pblica de la tortura y del control policial del Estado (para combatir el terrorismo) le permite ganar el favor de la derecha pro-militar. Por otro lado, sus proposiciones amistosas al presidente Putin (un tipo duro con ganas de enfrentarse a otro) y su apoyo al fin del embargo a Cuba resultan atractivos para las lites empresariales relacionadas con el comercio. Su llamamiento a la retirada de tropas de Europa y Asia atrae a los votantes favorables a crear una fortaleza en Estados Unidos, a la vez que sus declaraciones a favor de machacar a bombas al Estado Islmico atrae a los extremistas nucleares. Curiosamente, el apoyo de Trump a la Seguridad Social y Medicare, as como su propuesta de cobertura mdica para los indigentes y su reconocimiento abierto de los servicios vitales de planificacin familiar para las mujeres pobres, atraen a los votantes ms mayores, caritativos, conservadores e independientes.

Esta es la amalgama izquierda-derecha de Trump: proteccionismo y alabanzas a los emprendedores, proclamas contra Wall Street y a favor del capitalismo industrial, defensa de los obreros estadounidenses y ataques a los trabajadores latinos y los inmigrantes musulmanes. Estas propuestas han roto las fronteras tradicionales entre la poltica popular y la derechista dentro del Partido Republicano.

El trumpismo no es una ideologa coherente, sino una mezcla voltil de posturas improvisadas, adaptadas para atraer a los trabajadores marginados, a las clases medias resentidas (los wasp dejados de lado) y, sobre todo, a quienes se sienten poco representados por los republicanos de Wall Street y los demcratas liberales, basados en polticas identitarias (negros, hispanos, mujeres y judos).

El movimiento de Trump se basa en un culto a la personalidad. Posee una inmensa capacidad para convocar mtines masivos sin una organizacin de masas que le apoye ni una ideologa social coherente. Su fuerza radica en su espontaneidad, la novedad que representa y su hostilidad manifiesta hacia las lites estratgicas.

Su debilidad fundamental es la carencia de una organizacin que pueda sostenerse tras el proceso electoral. No existen apenas cuadros ni militantes trumpistas entre sus fans. Si fracasa (o le deja fuera de la nominacin un candidato de unidad pergeado por la direccin del partido), su organizacin se disipar y se fragmentar. Pero si obtiene la nominacin republicana, conseguir el apoyo de Wall Street, especialmente si es para enfrentarse a la candidatura demcrata de Sanders. Si gana la eleccin general y se convierte en presidente, procurar reforzar el poder ejecutivo y encaminarse hacia una presidencia bonapartista.

Conclusin

El auge de un movimiento socialdemcrata en el seno del Partido Demcrata y el advenimiento de un movimiento nacional-populista de derechas en el seno del Partido republicano reflejan la fragmentacin del electorado y las profundas grietas verticales y horizontales que caracterizan la estructura de etno-clase de EE.UU. Los analistas simplifican en exceso cuando se refieren a esta sublevacin como una expresin incoherente de la indignacin.

La disminucin del poder de control de la lite del establishment es producto del profundo resentimiento tnico y el profundo resentimiento de clase de grupos anteriormente privilegiados que sufren una movilidad descendente, de empresarios locales que experimentan la bancarrota por causa de la globalizacin (imperialismo) y de ciudadanos indignados por el poder del capital financiero (los bancos) y el control abrumador que ejercen sobre Washington.

Es posible que la sublevacin electoral de derechas y de izquierdas se disipe, pero no sin antes haber plantado las semillas de una transformacin democrtica o de un renacimiento nacionalista reaccionario.

Este texto puede reproducirse libremente siempre que se haga en su totalidad y se nombre al autor, al traductor y a Rebelin como fuente del mismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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