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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2016

Los Cinco de Askapena
Victoria en trminos polticos

Gabi Basaez, Unai Vzquez, David Soto, Walter Wendelin y Aritz Ganboa
Gara


Han pasado tres semanas desde que conocimos la sentencia que nos absolva del delito de colaboracin con organizacin terrorista al mismo tiempo que liberaba del peso de una posible ilegalizacin a la organizacin internacionalista Askapena. Tres semanas marcadas por la celebracin de una absolucin que nos sabe a victoria.

En trminos personales hemos logrado no volver a vivir la realidad a la que cientos de militantes presos, sus familiares y amistades deben hacer frente todos y cada uno de los das de su condena.

Desde el punto de vista jurdico, el equilibrio que junto con nuestras abogadas supimos mantener durante el juicio, ha sido una de las claves para explicar nuestra absolucin. Un equilibrio imprescindible para que la defensa fuese por una parte ajustada a los escasos mrgenes que imponen las leyes espaolas, pero por otra parte los desbordase y convirtiera la sala en altavoz de las reivindicaciones que ms hondamente sentimos.

Y, por ltimo, desde el punto de vista poltico valoramos como una gran victoria la absolucin obtenida. Pasado ya un tiempo prudencial, hemos valorado el trabajo realizado, y creemos necesario explicar la lgica con la que hemos actuado. Precisamente ahora que nuevas formas de encarar los juicios polticos aparecen encima del tablero, creemos importante poner en valor el recorrido que hemos hecho y dar a conocer las razones que han motivado nuestras actuaciones.

Desde que en febrero de 2015 conocimos las acusaciones y peticiones de fiscala, hemos trabajado por hacer compatible las dos lneas centrales de actuacin que han dado y continan dando sentido a la lucha de liberacin nacional y social de nuestro pueblo: la acumulacin de fuerzas por una parte, pero por otra parte una clave de trabajo que multiplica su valor si adems sirve para confrontar con todas y cada una de las formas de injusticia que nos imponen los Estados espaol y francs.

Desde la apertura de este sumario hasta su culminacin con nuestras absoluciones hemos apostado por sumar. Sumar muchos y muy diferentes niveles de solidaridad dentro y fuera de Euskal Herria. Solidaridad en la que hemos logrado implicar a sectores desde lo institucional hasta el ms radical de los movimientos populares. A personas de prestigio a nivel nacional e internacional pero, sobre todo, a centenares de militantes que en Madrid, en Italia, en los Pasos Catalans y en Euskal Herria han adquirido niveles de implicacin que tal vez nunca podamos terminar de desvelar.

Pero si importante ha sido este proceso de llenar mochilas de solidaridad y de distintos niveles de compromiso, tanta o mayor importancia tiene el haber sido claros desde el principio en la idea de que esa suma de fuerzas era una herramienta para confrontar con el Estado, para estar en condiciones de poder decir que independientemente de cul fuese la sentencia la victoria era nuestra. El Estado es Madrid, pero en Euskal Herria el Estado son partidos, organizaciones, personas, medios de comunicacin y un amplio nmero de sectores que se han quedado solos frente a una gran mayora social, poltica e institucional que ha trabajado codo a codo con nosotros en pos de esta absolucin. Hay instituciones, partidos, colectivos y personas que se han sentido por primera vez interpelados. Sectores que habran vivido, algunos de ellos por primera vez, como propia la injusticia de una sentencia que nos condenase. Por eso hablamos de triunfo en trminos polticos y de que independientemente del sentido de la sentencia, la victoria era nuestra, de nuestro pueblo.

Nos hemos mostrado como somos, mediante dinmicas como Herriak Libre, pasando a la ofensiva y convirtiendo a los acusadores en acusados, por crmenes contra la humanidad, contra los pueblos y las culturas. Por eso la manifestacin con Libre Madrid y los EHL en pleno corazn del imperio tiene un valor incalculable no solo en nuestras cabezas, sino en los corazones de todas quienes tomamos parte en ella.

Despus lleg el informe de todo el proceso que elaboraron juristas y personas solidarias con el que volamos a media Europa para seguir haciendo amigos y denunciando al Estado, para que, en lugar de como un Estado fuerte apareciese como un Estado dbil y obligado a violar derechos y libertades para hacer frente a las ansias de libertad de tantos pueblos y personas.

Y aterrizamos en babesgunea. Una dinmica que definimos como un instrumento para construir un muro poltico e ideolgico que impidiese nuestro encarcelamiento preventivo. Solo pudimos completar cuatro das de una andadura que preveamos larga, pero fueron suficientes para saber que estbamos acertando con el planteamiento. Gente, organizaciones, cargos institucionales, Lasterbidea, insumisos, expresos, tabernaris, tartalaris, Kalekalde, europarlamentarios, Irueko Herri Harresia, comidas, cenas babesgunea no sera el final de nada, nunca lo fue. Nuestra determinacin por ser libres iba mucho ms all de los lmites de ese espacio. Algn da tal vez sea posible poner nombre a las cosas y nombraros a todas las personas que estabais haciendo posible que nuestro sueo pudiese llevarse a la prctica.

El desarrollo de toda esta dinmica no parte de cero: recogemos el testigo que ya antes ha pasado por manos de tantas personas imputadas en los llamados juicios polticos. El potencial que se esconde detrs de muchos de los pasos que hemos ido dando es increble e inagotable. En un momento en el que parece se empezaba a dar por agotado un esquema de oposicin a los juicios con el elemento de la desobediencia como una de sus mayores referencias, a nosotros el camino realizado nos ha descrito justamente lo contrario. Que detrs de cada puerta en lugar de un nuevo obstculo hay una nueva oportunidad. Que frente a las cautelas y reservas con que actuamos a la hora de generar niveles de confrontacin, hay recursos y gente motivada para ello.

Por tanto y ahora que el debate en Abian se presenta como abierto, plural y consecuente con lo decidido en el proceso Zutik Euskal Herria, es hora de que hagamos una reflexin en profundidad sobre los instrumentos de los que nos dotamos para relanzar el proceso de liberacin nacional y social de nuestro pueblo.

Asumiendo como perfectamente legtima la resolucin que han tenido juicios polticos como el del Sumario 04/08 y dejando claro nuestro respeto y cario por las personas procesadas en el mismo, entendemos de igual manera que la izquierda abertzale no puede continuar manteniendo un discurso interno que legitima y permite la convivencia de dos formas diferentes de encarar los juicios polticos, mientras poltica e ideolgicamente solo alimenta una de ellas.

En lo referente a los juicios polticos debe existir el convencimiento por parte de las personas imputadas no solo de que vas como la desobediencia o acuerdos como los alcanzados en el Sumario 04/08 son parte de la apuesta poltica de la izquierda abertzale, sino adems la seguridad de que en ambos casos el respaldo pblico y privado que van a recibir, opten por la va que opten, va a ser igual de real y contundente. Si adems somos capaces de hacer extensible ese convencimiento y esa seguridad a esas otras consecuencias del conflicto, a esa otra militancia a quien podra hacerse extensible un planteamiento como el del Sumario 04/08, sin duda habremos dado un gran paso adelante.

No podemos acabar este escrito que entendemos debe servir para cerrar una etapa sin destacar que todo esto, sin duda, ha sido posible gracias a vosotras, a quienes siempre, fuera y dentro de Euskal Herria, habis sabido llenar las mochilas de este largo viaje de solidaridad, cario y un compromiso sin lmites. Vosotras sois las imprescindibles.


Fuente original: http://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/victoria-en-terminos-politicos


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