Portada :: Mundo :: "La amenaza de los Tratados de comercio"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2016

La activista estadounidense de "Public Citizen", Melinda St Louis, apoya la campaa No al TTIP de Valencia
Los tratados de libre comercio han generado una desigualdad enorme

Enric Llopis
Rebelin


La empresa Transcanada planteaba construir el oleoducto llamado Keynstone XL, de 1.900 kilmetros de longitud y con una capacidad de transportar 830.000 barriles de crudo al da. El punto de inicio sera Alberta (Canad) y atravesara Estados Unidos hasta alcanzar el Golfo de Mxico. Despus de siete aos de polmica y una fuerte presin de organizaciones sociales, ambientalistas e indgenas de Estados Unidos, Obama rechaz la construccin del oleoducto en noviembre de 2015. Pocos meses despus la compaa Transcanada anunci una demanda contra Estados Unidos en la que peda la exorbitante suma de 15.000 millones de dlares para compensar las expectativas de beneficio frustradas. La empresa se acoga, para ello, a las disposiciones del NAFTA (Tratado de Libre Comercio suscrito entre Estados Unidos, Mxico y Canad, que entr en vigor el 1 de enero de 1994).

La activista Melinda St Louis (Nueva Yok, 1975), directora de campaas internacionales en el Global Trade Watch de la organizacin estadounidense Public Citizen, alerta de que estas demandas ante tribunales de arbitraje privados no son una excepcin. Antes de participar en un acto organizado por la Campaa No al TTIP de Valencia en la universidad de esta ciudad, recuerda que en Canad han ocurrido muchos casos similares. La minera estadounidense Bilcon present una demanda contra el estado de Canad porque resolvi paralizar el macroproyecto de ampliacin de una cantera de grava en Nueva Escocia, despus de un estudio de impacto ambiental realizado por expertos independientes. Los inversores ganaron el pleito en el tribunal de arbitraje (marzo de 2015), y la cifra compensatoria que se apunt rondaba los 300 millones de dlares.

Melinda St.Louis ha informado sobre La campaa contra el TTIP desde el otro lado del Atlntico. Es licenciada en Polticas Pblicas y Desarrollo Internacional, y como activista se ha centrado en la solidaridad internacional, bsicamente en la deuda que somete a los pases del Sur pero tambin en el funcionamiento de las instituciones financieras internacionales (Banco Mundial y FMI, entre otras) y la situacin de los derechos laborales en los pases que producen para Estados Unidos. Estas actividades las ha desarrollado en pases como Nicaragua, El Salvador, Colombia y Mxico, entre otros. La organizacin en la que actualmente trabaja, Public Citizen, fue fundada hace cuatro dcadas por el abogado y activista Ralph Nader, candidato por el Partido Verde a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 1996 y 2000. El objetivo es, segn su definicin, la proteccin de los consumidores en aspectos tan diferentes como la salud o la regulacin financiera y, en general, disminuir la influencia del dinero en la democracia.

Los movimientos sociales estadounidenses han focalizado su oposicin no tanto al TTIP como al Acuerdo Transpacfico (TPP, por las siglas en ingls), un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y otros once pases del Pacfico, tanto de Amrica Latina como de Asia y Oceana. El tratado supuestamente de libre comercio, matiza la activista, termin de negociarse en 2015. Fueron siete aos de conversaciones e intercambio de propuestas a puerta cerrada, en un proceso muy opaco y en el que influyeron notablemente las grandes transnacionales.

La rbrica del Tratado Transpacfico, espacio econmico que abarca el 40% del PIB mundial, se produjo en febrero de 2016, pero las ms de 6.000 pginas que contena el acuerdo se hicieron pblicas en noviembre del ao anterior. Era mucho peor de lo que pensbamos, apunta Melinda St Louis. El mecanismo de resolucin de controversias inversionista-estado no slo se ha introducido en el tratado, sino que se ha extendido. Por ejemplo, se permite que los bancos extranjeros puedan utilizar estos mecanismos contra las regulaciones financieras, critica. El modelo es idntico al del TTIP (Acuerdo Transatlntico para el comercio y la inversin) entre Estados Unidos y la Unin Europea. Tambin va a ser mucho ms difcil de parar la importacin de productos contaminados. Hay una preocupacin muy seria por la seguridad alimentaria.

Qu percepcin tiene la opinin pblica estadounidense de los grandes tratados comerciales, sea el NAFTA, el TPP o el TTIP? Hay un sentimiento generalizado de que han perjudicado a la poblacin, asevera la coordinadora de campaas internacionales del Global Trade Watch, observatorio que desde los aos 90 analiza los acuerdos comerciales y de inversiones suscritos por Estados Unidos. Los TLC han llevado a prdidas de empleo, reducciones salariales y un incremento de las desigualdades, y la gente en la calle as lo percibe.

Los medios de comunicacin informaron muy poco de los tratados anteriores, pero actualmente, con el TPP, hay ms gente consciente porque se ha organizado una campaa muy fuerte, por ejemplo con sindicatos, organizaciones ambientalistas y de consumidores. Se ha hecho un trabajo importante de divulgacin, tambin en las redes sociales, resalta Melinda St Louis. Por el contrario, el TTIP no se conoce apenas en Estados Unidos. A veces se publicaba en The New York Times o The Washington Post algn artculo, lamenta la activista, pero en los canales de televisin, por los que la mayora de la poblacin se informa, no se habla de todo esto. Tal es la oposicin al Acuerdo Transpacfico, que todos los precandidatos a las elecciones de noviembre han manifestado su oposicin. Tanto Donald Trump como Ted Cruz por el Partido Republicano, como Hillary Clinton y Bernie Sanders por los demcratas. Una gran parte de los congresistas del Partido Demcrata no quieren el TPP, al igual que un sector importante de los republicanos. Tambin los sindicalistas rechazan de plano este acuerdo comercial.

Tal vez sea por razones estratgicas. Observan que la poblacin no est de acuerdo y para resultar elegidos rechazan el TPP, explica Melinda St Louis. Aunque realmente no nos creemos que sta sea su verdadera opinin. De hecho, Obama demostr un gran inters por aprobar, y por hacerlo sin debate, el TPP antes de que se echara encima el ao electoral. Otro de los frentes es el corporativo. Hay cerca de 500 empresas con asesores directos influyendo para la aprobacin del TPP y el TTIP. Segn la miembro de Public Citizen, la agroindustria estadounidense est muy interesada en deshacer la regulacin de los transgnicos. Multinacionales como Monsanto, productora de agroqumicos y biotecnologa, se han implicado de lleno. Las grandes corporaciones del sector farmacutico tienen asimismo un gran inters en expandir sus monopolios y poder presionar a los gobiernos en la fijacin de los precios de las medicinas. La petrolera Chevron tambin tiene entre sus prioridades el mecanismo de arbitraje y resolucin de conflictos (ISBS). Ellos hicieron su comentario: el mecanismo tiene que estar ah. Las comunidades indgenas ecuatorianas demandaron a Chevron por el derrame de 80.000 toneladas de residuos de crudo en su territorio.

Las campaas contra los dos macroacuerdos comerciales (el TTIP y el TPP) en Estados Unidos tienen el punto de partida hace dos aos, cuando las organizaciones populares se emplearon a fondo contra el llamado Fast Track, que supona una delegacin de autoridad a Obama por parte del Congreso para que el presidente pudiera negociar los tratados comerciales, y los llevara a la Cmara para que sta emitiera simplemente un s o un no. Ni siquiera el Congreso podra enmendar los tratados. En junio de 2015 se aprob el procedimiento, pero no les resulto nada sencillo por la campaa tan fuerte de protesta. Se articularon coaliciones a escala local en las que participaban sindicatos, grupos ambientalistas, de la tercera edad e iglesias, entre otros. Se plante la batalla congresista a congresista y senador a senador, apunta Melinda St Louis. Los informes y las investigaciones de los activistas, en los que se sealaban los impactos en cada regin, se remitan a los cargos pblicos. Y, por tanto, se tenan que posicionar.

Se multiplicaron las acciones reivindicativas: recogida de firmas (se presentaron un milln en el Congreso), artculos en los peridicos locales o manifestaciones en las oficinas de los polticos. Todo se haca distrito a distrito. La proyeccin estatal se buscaba a travs de campaas de divulgacin, que trasladaban la sustancia txica de los tratados. Melinda St. Louis recuerda la protesta de los pacientes de cncer que resultaron detenidos en la puerta de las grandes farmacuticas. Pretendan as hacer visible el alza vertiginosa en los precios de los tratamientos, que en algunos casos pueden llegar a los 100.000 dlares anuales. La activista seala, sin embargo, la necesidad de afianzar la relacin entre quienes se oponen a los TLC y los militantes que batallan en otros frentes, por ejemplo contra la violencia policial o el racismo. En el largo plazo las pautas se repiten o al menos se asemejan, tambin los discursos y los cantos de sirena. Antes de que entrara en vigor el NAFTA en 1994, la propaganda oficial anunciaba la creacin de centenares de miles de empleos. Pero ms de dos millones de campesinos mexicanos perdieron su trabajo y muchos tuvieron que emigrar, mientras las grandes empresas de Estados Unidos podan vender su maz a precios subsidiados.

En la manufactura estadounidense tambin se han destruido cinco millones de puestos de trabajo (uno de cada cuatro), resalta Melinda St Louis. Y se trata de polticas similares a las previstas en el TPP y el TTIP. Los empleos en la manufactura tenan en muchos casos cobertura sindical, pero se sustituyeron por otros en el sector servicios, sin prestaciones y con salarios ms bajos. En resumen, el modelo ha disminuido el poder de negociacin de los sindicatos, porque pende siempre la amenaza de que la fbrica se marche a otro lado. La clase media y la clase obrera no ha visto aumentar el salario en 20 aos, aunque se haya producido un gran aumento de la productividad. Esto ha conducido a una desigualdad enorme, concluye la miembro de Public Citizen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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