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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2016

Trump, un fascista en ruta a la Casa Blanca

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


La rotunda victoria de Donald Trump en el llamado supermartes de las elecciones primarias en Estados Unidos, lo colocan ya como muy probable candidato a la presidencia por el Partido Republicano, como vaticinan las encuestas. Faltan meses de aqu a noviembre pero, si no ocurre un imprevisto, no se ve otro personaje en el campo republicano que pueda hacerle frente con posibilidades de xito.

En todo caso, Ted Cruz y Marcos Rubio, sus contrincantes en la contienda interna, no estn lejos de las posturas extremistas de derecha del multimillonario, pues tambin se pronuncian en contra de los musulmanes y los migrantes, a favor de las polticas ms belicistas, de la guerra comercial contra China, adems de que, con marcado nfasis se oponen ferozmente a cualquier entendimiento con Cuba, Venezuela y los dems pases de la ALBA.

Podr Rubio, un poltico surgido de y estrechamente ligado a la desprestigiada y corrupta industria anticastrista, atemperar algo sus palabras para complacer a la cpula del establishment republicano, pero sus actitudes polticas son parecidas a las de Trump. Por no hablar del fanatismo religioso y patriotero de Ted Cruz. Pero ninguno de los dos exhibe el fuelle creciente de Trump y Rubio se ve tan desinflado que algunos han hablado de la posibilidad de que pierda Florida, su base poltica.

En la mayor democracia del mundo, que diariamente nos desnuda el corresponsal de La Jornada en Estados Unidos, David Brooks, sigue vivo el racismo como en los tiempos de la Guerra de Secesin. Ms de cincuenta aos despus de las grandes luchas por los derechos civiles y el supuesto fin de la segregacin racial, parte considerable de la poblacin negra vive en guetos y est sometida a un deterioro considerable de sus condiciones educativas, laborales y sociales. Negros y latinos constituyen el 39 por ciento de la poblacin carcelaria. No es un dato menor en este anlisis que Estados Unidos posea la mayor cifra de encarcelados en el mundo, 2.2 millones de personas, y que se hable ya de complejo industrial carcelario; es decir, la privatizacin del sistema penal, con ganancias de 170 mil millones de dlares al ao.

El viejo y acendrado racismo de grandes sectores de la poblacin blanca en el sur, el medio oeste y, en menor medida, en todo el pas, y el mito del excepcionalismo estadounidense han creado el clima propicio para que las clases obrera y medias de origen anglosajn, blancas e ignorantes, golpeadas por el desempleo y cuyos ingresos han cado significativamente con las polticas neoliberales, sean receptivas a discursos como el de Trump, que echan la culpa al otro de todos sus males.

No es de menor importancia en el humor actual de esos sectores, el individualismo y la ideologa de slvese el que pueda fomentada deliberadamente por el sistema educativo y los grandes complejos mediticos desde la presidencia de Ronald Reagan.

Tambin abonan a ese estado de nimo revanchista, como el de la Italia de los veintes y la Alemania de los treintas, los descalabros militares de Washington y su crisis de hegemona ante la emergencia de potencias nucleares y econmicas como Rusia, India y China, esta ltima cmodamente la segunda economa del mundo. Devolver a Estados Unidos su grandeza, es el lema de Trump.

Ello tal vez pueda explicar que en un estado de rancia reputacin liberal como Massachusetts, haya conquistado la mitad de los votos pese al inaudito desprecio con que ha llegado a calificar a los mexicanos de corruptos, delincuentes y violadores y, a su proyecto favorito, consistente en construir un muro de 1600 kilmetros entre su pas y el vecino del sur, que segn sus palabras Mxico lo va a pagar.

En el campo demcrata, despus del supermartes la tambin multimillonaria Hillary Clinton se perfila como la favorita, aunque su rival Bernie Sanders contina colectando el voto juvenil y logr asignarse cuatro estados, por lo que tomando en cuenta el carcter popular y activista de su campaa -en constante ascenso poltico y de fondos- puede asegurarse que continuar en la pelea.

A partir de ahora se ve venir una guerra sucia contra Clinton en la que Trump utilizar el tema de los correos electrnicos de la ex secretaria de Estado, que investiga la FBI y podra hacerle mucho dao, pero la ex primera dama no se cruzar de brazos y quin sabe si algn ominoso asunto del magnate inmobiliario salga a flote y lo disminuya. Ojal. Solo imaginar a Trump dueo del botn nuclear es una pesadilla.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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