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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2016

Se habra evitado Auschwitz de haber existido Twitter?

Pablo Francescutti
Rebelin


Hay quienes creen tanto en el poder de las redes sociales -comentaba Umberto Eco- que sostienen que, de haber existido Twitter en los aos cuarenta, el genocidio nazi no habra sido posible. La hiptesis es interesante, y la exploraremos a travs de un ejercicio de historia contrafactual, confiados en que nos ayudar a comprender mejor la influencia de la red de los 144 caracteres.

Imaginemos una Segunda Guerra Mundial en pleno desarrollo, en donde, por circunstancias que no vienen al caso, Twitter se encuentra muy extendido. Imaginemos asimismo que en Auschwitz y otro centro de exterminio los reclusos se las han ingeniado para introducir los aparatos necesarios para tuitear. Nuestros heroicos tuiteros, arriesgando la vida -alguno morirn en el intento- logran transmitir imgenes clarsimas de los barracones, las cmaras de gas, las montaas de cadveres, los crematorios as como de prisioneros y carceleros identificables, acompaados de mensajes de texto detallando con pelos y seales la operatoria de los campos de la muerte. De tal modo sera desbaratado el plan nazi de ocultar la Solucin Final. Cmo reaccionara el mundo a esos datos, a esos pedidos de auxilio?

Parece lgico pensar que una ola de espanto recorrera el planeta; los peridicos de casi todas las naciones se haran eco de la revelacin y las imgenes acusadoras quedaran a la vista de la humanidad. Los reticentes mandos anglosajones se veran compelidos por la indignacin pblica a bombardear las lneas de abastecimiento de los campos, paralizando la maquinaria genocida. En el territorio del Eje, pese a la censura, las nuevas llegaran a los tuiteros y de all se desparramaran boca a boca. Los Aliados recibiran un fenomenal respaldo moral y en medida inversa decrecera el prestigio del nazifascimo, provocando que muchos pases neutrales se decanten por los primeros. El ardor guerrero de las tropas del Eje se debilitara al saber que luchaban a las rdenes de semejantes asesinos y el empuje aliado se vera desbordado por un flujo de voluntarios decididos a extirpar el Mal Absoluto. La guerra se acortara notablemente y cientos de miles de personas se libraran del matadero.

Todo eso suponiendo que los nazis se quedasen de brazos cruzados. Conociendo su gusto por la lucha propagandstica, nada autoriza a pensar que lo haran. Qu impedira al Dr. Goebbels volver rpidamente un genio del tuiteo? Legiones de trolls de la SS enturbiaran la polmica global con un mix de informaciones falsas e imgenes reales de linchamientos de negros en Estados Unidos, de masacres cometidas por los ingleses en sus colonias, del gulag sovitico.... Siendo imposible negar todas las evidencias sobre Auschwitz, aduciran que son campamentos de reeducacin, que los muertos se deben a una epidemia de tifus fuera de control y que los crematorios tienen el cometido sanitario de eliminar los cadveres infectados (de las cmaras de gas diran que son burdos montajes). En paralelo, gran nmero de alemanes, italianos y japoneses se lanzaran a las redes a desmentir como buenos patriotas lo que juzgan una campaa de difamacin. En los pases neutrales, el ensordecedor gritero entre fascistas y antifascistas bloqueara el debate. Y en estas naciones, como en las aliadas, el antisemitismo de amplias capas de la poblacin obstaculizara los esfuerzos blicos encaminados a salvar a los judos. A la postre, el impacto de los tweets no alterara sustancialmente el desenlace que ya conocemos.

La historia real hace mucho ms verosmil este ltimo escenario. Si remontamos el pasado veremos que el documentado bombardeo de Guernica, el primero sufrido por una poblacin civil europea, hizo escasa mella en los simpatizantes del franquismo (para muchos catlicos la persecucin roja a la Iglesia constitua un crimen mucho peor). La limpieza tnica en la ex Yugoslavia se exhibi en nuestras pantallas sin generar una presin masiva a favor de una intervencin que pusiera fin a esa barbarie. Cada vez que Israel perpetra una matanza en Palestina, la tragedia televisada no basta para arrancar a la UE ms que una tibia condena mientras la blogosfera se colma de sionistas resueltos a convencernos de que los hechos, aparte de haberse magnificado, son legtimas medidas de autodefensa. Y hablando de lo ms actual: los archisabidos crmenes de guerra de Bashar Al-Assad en Siria no han estimulado la hospitalidad de los europeos para con los refugiados huidos de la zona del conflicto.

Ya lo advirtieron Erving Goffman y George Lakoff: lo determinante no es la informacin sino su encuadre: la clave interpretativa con la cual medios y audiencias dan sentido a las noticias. Difcil que un hecho modifique un encuadre incrustado en la conciencia colectiva -mxime si est ligado a identidades bsicas como la nacionalidad o la clase social-; lo habitual es que el pblico lo adapte a su encuadre o, si esto no es posible, lo ignore (la disonancia cognitiva mentada por Festinger). Por ignorar esta regla Wikileaks se llev una gran decepcin cuando la mayora de los estadounidenses justific el secretismo represivo de la Administracin de Bush Jr. en aras de la seguridad nacional: sencillamente, asimilaron las filtraciones de la web de Assange a travs del encuadre antiterrorista, que privilegia la seguridad frente a la libertad y los derechos humanos. Parecido ocurri en la Segunda Guerra Mundial: una vasta porcin de la opinin pblica mundial mantena encuadres fascista/pro-alemanes y a estos ningn flujo de tweets los hubiera erradicado de la noche a la maana.

Significa eso que la informacin difundida por las redes no sirve de nada? Claro que sirve! Tomemos el genocidio armenio: nos permitimos dudar que, de haber existido Twitter en 1915, hubiera frenado su ejecucin, pero unos cuantos armenios habran podido escapar y hoy al Estado Turco le costara mucho negar la masacre. Igual nos parece que, de haber operado dicha red en los aos del Holocausto, tampoco lo habra detenido -los nazis, impedidos de llevar sus vctimas a los campos, las habran ejecutado en sus lugares de residencia- pero al menos habra alertado a tiempo a los judos y facilitado la adopcin de encuadres antifascistas a quienes no tenan un punto de vista asentado. Sin alterar el curso conocido de la guerra, se salvara un buen nmero de vidas, lo cual no es poca cosa

La muestra actual de cmo reaccionan los encuadres a las revelaciones la ofrece la denuncia de Edward Snowden contra el espionaje global efectuado por la NSA. Esta vez la opinin pblica americana s modific su actitud: si bien segua considerando legtima la violacin de la privacidad de los extranjeros en aras de la seguridad, la reprobaba cuando afectaba a los estadounidenses. El encuadre antiterrorista cedi parcialmente al marco de las libertades civiles. Qu provoc el cambio? Aunque es imposible saberlo a ciencia cierta, sospechamos que algo influy la naturaleza de la revelacin -el sistemtico atentado a la privacidad personal, inasumible para los valores individualistas compartidos por los encuadres mayoritarios en esa sociedad-; y tambin pensamos que el argumentario activado por las filtraciones de Wikileaks proporcion otras lentes con las que contemplar la realidad.

Para terminar: Twitter puede ser til como medio rpido de diseminar informacin que los poderosos quieren retener y en especial para movilizar a las huestes afines; pero la eficacia del mensaje lanzado depender de un factor inpredecible: las predisposiciones mentales de periodistas y audiencias. En ltima instancia el xito contra la opresin de todo tipo no pasa por la multiplicacin de los tuiteros comprometidos o de los reporteros de investigacin; pasa -como siempre- por el avance de unos encuadres en detrimento de otros por obra de la persuasin ideolgica, una labor lenta, capilar y persistente, que cuando da frutos resulta ms decisiva que el goteo constante de primicias escandalizadoras.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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