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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2016

Iraq, veinticinco aos de guerra

Higinio Polo
Rebelin


Hace ahora veinticinco aos, en la maana del 13 de febrero de 1991, bombarderos norteamericanos lanzaron por sorpresa bombas de ms de novecientos kilogramos sobre un refugio que estaba situado en el barrio de al-Amiriya, en Bagdad. Dentro, haba cuatrocientos nios, que se haban refugiado all para huir de las bombas y la guerra. Nada detuvo a la implacable maquinaria blica estadounidense: en esas semanas, atacaron hospitales, refugios, plantas de tratamiento de agua, infraestructuras, carreteras, centrales elctricas, pueblos y ciudades. A lo largo de dos meses, un diluvio de fuego se abati sobre Iraq, dejando al pas postrado. Visit ese refugio de al-Amiriya en 2003, cuando estaba a punto de iniciarse otra guerra: la que lanz George W. Bush con las mentiras y las manipulaciones vergonzosas de su gobierno, incluso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El refugio ola a muerte, y, en las paredes negruzcas, quedaban restos del infierno en que se convirti, las huellas de las pequeas manos que araaban los muros con desesperacin: al-Amiriya fue un gigantesco crematorio, donde los nios murieron abrasados, donde caminbamos en silencio con el corazn encogido.

Transcurra entonces la primera guerra del golfo, lanzada por Estados Unidos contra Iraq despus de que Sadam Hussein hubiese invadido Kuwait. Washington bautiz esa masacre como la Operacin Tormenta del Desierto. Esos casi cuatrocientos nios iraques que perecieron quemados vivos, son slo algunas de las vctimas de la ferocidad norteamericana: miles de soldados murieron enterrados en las arenas del desierto, y Washington golpe con saa Bagdad y otras ciudades iraques, matando a miles de ciudadanos civiles. Despus, vendran las sanciones, que bloquearon la llegada al pas de todo tipo de suministros; desde alimentos, hasta utensilios hospitalarios y medicinas, as como todos aquellos materiales y productos que, a juicio de Estados Unidos, pudiesen tener aplicaciones militares. Estados Unidos viol entonces todos los acuerdos internacionales que vigilan y aseguran la proteccin a la poblacin civil en caso de guerra.

Tas esa primera guerra del Golfo, las sanciones crearon en Iraq una situacin de emergencia, con severos daos en las conducciones de agua, en el medio ambiente, en las ciudades. La Organizacin Mundial de la Salud, que, antes de la agresin norteamericana, clasificaba a Iraq como un pas desarrollado en Oriente Medio, constat despus que el ndice de mortalidad infantil haba aumentado un 25%. Las enfermedades proliferaron: el clera, que estaba completamente erradicado, volvi a aparecer, igual que ocurri con la polio, cuyos casos aumentaron de forma vertiginosa. La malaria, que casi estaba eliminada, apareci de nuevo. El uso de uranio empobrecido por la aviacin norteamericana hizo aumentar los casos de tumores, leucemias y malformaciones, y los de insuficiencia renal y de esterilidad en las mujeres aumentaron notablemente. La cuarta parte de la poblacin dej de tener agua potable, cuando, antes, todo el pas tena acceso. Bajo la presin norteamericana, la comisin internacional que controlaba el programa petrleo por alimentos se neg a autorizar la importacin de materiales para potabilizar el agua. Centenares de miles de personas murieron por el embargo, aunque Estados Unidos nunca se sinti responsable de esa matanza. Jams se conmovi.

En 2003, los aviones norteamericanos ya estaban bombardeando de nuevo: en esos das en que yo recorra los pobres hospitales iraques, con toda nuestra delegacin horrorizada ante los nios indefensos en las salas, donde slo disponan de sangre; ante los casos de malformaciones causados por las bombas de uranio empobrecido; mientras recorramos los barrios desolados por la pobreza causada por el embargo, vea a los soldados cavar zanjas para protegerse: saludaban, alegres, confiados en resistir, con una ingenuidad que encoga el corazn, creyendo que con aquellas trincheras resistiran al diluvio de bombas que preparaban en Washington. En las afueras de Basora, muy cerca del estuario de Shatt al-Arab, unas bombas cayeron a apenas unos centenares de metros del autobs en que se desplazaba nuestra delegacin.

Despus, lleg otra vez la guerra. Otra guerra. El 20 de marzo de 2003, Bush lanz la invasin de Iraq, con la falsedad de las armas de destruccin masiva que, supuestamente, tena Iraq; con las mentiras de la supuesta complicidad del gobierno iraqu con al-Qaeda; sin mandato de las Naciones Unidas, violando las convenciones internacionales, sin que las gigantescas manifestaciones mundiales de protesta pudieran impedir la guerra y la matanza. Derrocado Sadam Hussein, lleg la ocupacin, el caos, la rapia de las riquezas culturales y arqueolgicas de Iraq, en la que participaron militares y mercenarios norteamericanos; llegara tambin el terrorismo islamista, las bandas de saqueadores y asesinos, la criminal incompetencia del ejrcito norteamericano para proteger a la poblacin civil tras la guerra; y la miseria, el hambre, en un pas que haba sido uno de los ms prsperos de Oriente Medio. En el caos apocalptico que la sanguinaria poltica norteamericana ha creado en Oriente Medio, pareca que nada poda ser peor. Pero faltaba an la pieza siria, cuyo acoso empez en 2011.

Tras veinticinco aos de guerra, la poblacin iraqu sigue resistiendo; resiste a la destruccin causada por Estados Unidos, al caos creado por su ejrcito, a las divisiones sectarias que fueron estimuladas por los servicios secretos norteamericanos, a los grupos terroristas creados por la CIA y por sus aliados (Arabia, Qatar, Turqua, Emiratos rabes Unidos). En un pas rico, gracias a su petrleo, los iraques se ven hoy obligados a malvivir, con el territorio dividido, controlado por facciones: las milicias kurdas de Barzani y de Talabani, en el norte; los feroces yihadistas de Daesh, las milicias chitas, las fuerzas del gobierno, los miles de militares estadounidenses que siguen en el pas, los mercenarios norteamericanos, las nuevas unidades que Washington destaca all, preparadas para intervenir en Siria, mientras Iraq cumple veinticinco aos de guerra.

Ahora, cuando evocamos a aquellos centenares de nios abrasados en el en el horror del refugio de al-Amiriya de Bagdad, recuerdo uno de los carteles que alguien dej en las paredes destrozadas por las bombas y la ferocidad de Washington: Let Iraq live. Dejad vivir a Iraq.


http://plus.shakomako.net/post/139179905072/al-amiriyah-25-years-later

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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