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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2016

Despus de la vida

Jaime Richart
Rebelin


Vivimos tiempos permanentemente amenazados por el cambio. Cuando hemos tomado cario por algo, se esfuma, desaparece o muere. Nada hay duradero. Mejor dicho, nunca hasta ahora hemos debido estar tan preparados para perder lo que amamos y esforzarnos en conservarlo. Si no lo hacemos as, si no ponemos voluntad y medios el vendaval de la trepidante vida actual lo barrer. El cambio por el cambio, el vrtigo, lo fugaz, lo transitorio, lo efmero, lo relampagueante, lo destelleante, el ahora... es lo que cuenta. Atrs queda el placer de lo invariable y el de la paciencia como virtud prctica y dinmica (realmente, como virtud queda atrs todo cuanto fue virtud). Es lo instantneo, el chispazo, eso que carece de fases y de procesos que empiezan en el germen, pasa al desarrollo y termina en la madurez, lo que se busca y los intereses creados lo atizan.

Se desdea lo duradero, eso prolongado en el tiempo; lo eviterno, eso que tuvo principio pero no tendr fin; lo intemporal, eso que est fuera del tiempo; y lo eterno, eso que carece de un antes y de un despus. Conceptos, los cuatro, con fuerte carga filosfica, escolstica, fsica y metafsica. Lo infinito, no siquiera tiene ya sentido en la cosmologa; se ha descartado. Lo que me pregunto es por qu ya nada se busca como el oro que da valor al dinero. Sin duda el marco de los bits que nos envuelve, influye poderosamente en el desdn al saber que el cambio, la "actualizacin" inexorable nos acechan. La necesidad, o el capricho -carezco de opinin al respecto- de actualizarlo todo remueve hasta las piedras. Hasta el cambio climtico, con la carga de consecuencias nefastas para el planeta y para la Humanidad, se une al festival. Sin embargo, qu es el tiempo"? Un misterio sin realidad propia y omnipotente, una condicin del mundo de los fenmenos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero habra tiempo si no hubiese movimiento? Habra movimiento si no hubiese tiempo? Es el tiempo funcin del espacio? O es lo contrario? Son ambos una misma cosa? El tiempo es activo, produce. Qu produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aqu no es el all, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento...

As es cmo, de un mundo mensurable, concntrico y apolneo, de las estrellas fijas, hemos pasado a otro desconcentrado, a sociedades en las que todo pasa en un abrir y cerrar de ojos y todo se hace vetusto de un da para otro. Admiramos la pirmides, la Acrpolis de Atenas, el Coliseo de Roma, el Acueducto de Segovia... pero no hay la menor intencin de que nada de lo que se construye, se fabrica y se vive perdure. Y sin embargo, lo que no cambia, oh paradoja, en la misma proporcin, al menos en la sociedad occidental y menos an en Espaa, es la ndole, la condicin del individuo acaparadora, ventajista, mendaz, manipuladora, patolgicamente obstinada en el abuso....

Todo esto me parece tiene importancia al efecto de las expectativas que nos incumben sobre todo a quienes nos queda de vida una pequea parte del tiempo vivido. Y a su propsito, las especulaciones y conjeturas (algunas de las que desembocan unas veces en simple postulado y otras en afirmacin categrica o en creencia firme) acerca del destino del ser humano y de los dems seres vivos una vez marchitada por fuera y por dentro la masa corprea, se amontonan desde la noche de los tiempos. Pero como la mayora de los seres pensantes (aunque no todos) precisan aquietar una natural curiosidad y el deseo (seguramente inducido) de persistencia y de inmortalidad, de vida a toda costa y sea como sea la idea de vida, la inteligencia incipiente de los humanos elaboraron y dieron desde muy pronto en la historia de la humanidad distintas respuestas a guisa de "solucin" para satisfacer esa curiosidad y aplacar su sed de perdurabilidad. As, y segn esa intencin, lo que se nos propone para despus de la muerte fsica en las culturas que engloban a la mayor parte de la poblacin del mundo, es una de estas seis "salidas":

1- un paraso, o lugar utpico donde el ser alcanza la felicidad plena y eterna;

2- una reencarnacin en que la esencia individual de las personas (alma, conciencia o energa) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias segn va muriendo;

3- un renacimiento del mismo ser, sin conocimiento ni consciencia del trance, con dos posibles interpretaciones: de una vida a otra, o de un momento a otro durante esta vida;

4- una metempsicosis, que no involucra al ser real en el cambio de estado o nivel y el individuo puede encarnar en minerales, vegetales o animales;

5- una tansmigracin o peregrinacin o cambio de estado o nivel que excluye la idea de un retorno a un estado o nivel pasado;

6- una extincin definitiva y sin vestigios, ni del cuerpo ni del espritu, ni del alma, ni de la conciencia...

Como se comprende, esta enumeracin de posibilidades por un lado no responde al numerus clausus y por otro son optativas. Si bien la decisin individual viene condicionada por potentes factores varios: desde la cultura determinante de una mentalidad o la mentalidad determinante de la cultura en que el individuo ha ido desarrollando su intelecto y su sensibilidad, hasta la personalidad intrnseca del individuo que, superando y trascendiendo cultura o mentalidad, por su propio impulso adopta una de las seis.

As las cosas y en todo caso, pese a vivir sobrecogidos por el cambio y el torbellino del cambio, lo que s perdura es la necesidad de perdurar del ser (del yo, cualquiera que sea la forma), la necesidad de ser inmortal es aunque nos transformemos en un infusorio que, dadas ciertas enseanzas, todo podra ser... Esa necesidad sigue preponderando en toda la sociedad humana, aunque ciertamente atenuada dicha en los ltimos tiempos por la debilidad de la creencia, por el auge de las ideologas y por el reino definitivo de lo que desde siempre se ha entendido como sentido comn.

Sea como fuere, el hombre y la mujer fusticos siguen ansiando no dejar de existir, aunque sea a travs de una atractiva metamorfosis. Lo eterno, lo inacabable, lo absoluto, lo infinito, lo duradero... siguen siendo, sotto voce, la vocacin del individuo comn. La cuestin es que, si respondiendo por lo general al atavismo de estas ideas transmitido a sus genes o si superado el atavismo, podr razonar con la lgica formal de que disponemos, o no, su preferencia y determinacin. Sobre todo si tenemos en cuenta el diseo mental y la pasin por lo fugaz que se ha adueado de la sociedad postmoderna.

Por todo ello opino que la ltima de las opciones enumeradas, esto es, la extincin definitiva, a la que se resiste el humano con el denuedo del ser indefenso, del dbil, del temeroso que "necesita" creer, es la que mejor se adeca a los parmetros del presente milenio. Pues si, por un chispazo del espritu trasladado al intelecto asumimos la idea de la dualidad y de paso la idea de la alternativa que acompaa a la mayora de intelecciones y pre-sentimientos, an me parece ms propio quedarse con esta posibilidad alternativa, prctica, racional e idealista al mismo tiempo: o no hay nada despus de la muerte, o hay algo mejor cuya naturaleza, por el mismo propsito catrtico que rebusca este razonamiento, debiramos renunciar a descifrar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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