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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2016

Entrevista a Antonio J. Antn Fernndez sobre Crnicas del neoliberalismo que vino del espacio exterior (y II)
El lema clsico -socialismo o barbarie- ha perdido actualidad. Ahora se ha simplificado el dilema, vida o capitalismo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Filsofo y traductor, Antonio J. Antn Fernndez ha traducido la castellano entre otros a S. Zizek, H. Laski, G. Vattimo, L. Canfora y D. Losurdo. Es autor de Miguel Hernndez. La voz de la herida (junto a David Becerra, 2010 y Slavoj Zizek. Una introduccin (2012). Est anunciada la publicacin de un nuevo libro: Una introduccin a la filosofa contempornea.

Nuestra conversacin se ha centrado en Crnicas del neoliberalismo que vino del espacio exterior (Madrid, Akal, 2015).

 

 

Estbamos en el tercer captulo del libro You will be privatized. Antes de ello, por si me olvido, en la solapa se habla de ti como filosofo y traductor. Qu es eso de ser filsofo para ti? Cmo concibe hoy la filosofa?

Me voy a escudar en los antiguos para decirte que me doy unos aos ms para darte una respuesta madurada (el acm me queda cerca pero todava no lo he alcanzado, si es que llego). Me acuerdo siempre de una frase que pronuncia Emilio Lled en el documental incluido en Integral Sacristn: el marxismo fue para Sacristn una herramienta de clarificacin mental. Es cierto, desde luego, pero tambin es verdad que Lled no puede, quizs por la tradicin de la que viene, decirlo al revs: la lgica y la filosofa analtica son herramientas de clarificacin mental que se hacen imprescindibles para abordar responsablemente la prctica poltica emancipadora. Y esta aproximacin responsable, para m, no puede sino llevar al marxismo. Es verdad, por otro lado, que como ocurre con la filosofa de Wittgenstein, Austin, etc., tambin respecto al marxismo se ha llegado a hablar de antifilosofa.

Me gustara poder decir algo as como que la filosofa es un esfuerzo colectivo de construccin de teoras intersubjetivamente evaluables, bajo un principio de economa lingstica (o sencillamente que se toma en serio las mximas pragmticas de Grice), sobre el significado de los trminos yo, consciencia, significado, dios, nmero, filosofa, etc. Y eso dejara fuera a la mayor parte de las obras que se consideran hoy bajo el epgrafe Filosofa.

No quiero negar del todo la importancia a esa labor de extensin o exploracin conceptual que pueden jugar otras tradiciones de pensamiento a la hora de analizar la realidad social. Por eso, en este momento, cuando escribimos ensayo poltico nos podemos ver en la necesidad, por retrica o falta de conceptos adecuados (o conocidos por los lectores), a recurrir a esas otras tradiciones. Nos faltan herramientas; por eso al hablar de Lenin no nos basta con Elster u Olin Wright, y hay que recurrir, por ejemplo, a Benjamin; o para criticar a Schmitt sea ms til el paso por Hegel (como lleva un tiempo haciendo Krvegan) que por Dworkin; no debe sorprender a nadie a estas alturas encontrarse a Hacking citando a Foucault, a Brandom releyendo a Kant o a Graham Priest glosando a los filsofos vdicos o a Heidegger.

No dir que me resulte cmodo este mestizaje, eso s (por interesantes que sean, por ejemplo, los intentos como el de Luis Sez Rueda). De momento, entre la ensaystica general y mi trabajo filosfico en sentido estricto voy a seguir manteniendo una clara distincin.

 

En cuanto a lo de traductor, tienes algn referente en especial? De pane lucrando o tienes inters intrnseco por traducir?

Aparte de los ejemplos ms prximos, de los que sigo aprendiendo (J. Blasco, J.M. Madariaga, A. Brotons, J. Amoroto, A. Bixio, J. Vivanco, V. Romano, J. Talens), hay uno por encima de todos, no hay casi ni que preguntarlo. No hablar de Manuel Sacristn sera casi un pecado laico. Algn da, ahora que nos gusta tanto decir a los profesores del futuro qu tendrn que ensear, MSL aparecer en alguna asignatura de traduccin e interpretacin: la precisin, el rigor, y la capacidad para ser tambin creativo y sensible a la musicalidad. Y el calvario del trabajo frentico, la mquina de escribir sonando sin parar en verano...

La lista podra continuar: me impresiona (por silencioso, eficaz y elegante) tambin el trabajo de Carlos Sols, de ngela Ackermann, Carmen Garca Trevijano o Mara del Carmen Paredes, que como pasa a menudo en los buenos traductores, uno lee casi sin reparar en ellos.

No puedo recordar a todos, no acabaramos (por ejemplo, esa catedral que es la traduccin colectiva de Gdel, Escher, Bach, o el minucioso trabajo de J. M. Ripalda o Flix Duque con Hegel.

Luego, cada vez me maravillo ms con traductores que todava siguen sin estar obsoletos. La longevidad del trabajo de Wenceslao Roces es impresionante. Dicen que en la puerta del departamento de filosofa moderna de una universidad espaola apareci un da un cartel: no se admitirn citas de la Fenomenologa que no sean de la edicin de Wenceslao Roces. Tambin, la sonoridad de algunas traducciones de Jos Gaos... aunque tcnicamente uno u otro sean mejorables, en una poca analgica y de necesidad, los resultados son impresionantes.

Mi vocacin es escribir, pero si no pudiera traducir es una suerte y es cada vez ms apasionante. Tengo en la mesita algunos libros tericos sobre el tema, pero tampoco me interesa mucho bucear en ello. Para m cada vez ms es un oficio musical, incluso dentro del spero campo de la prosa ensaystica.

Vuelvo al tercer apartado. Qu es eso de democracia made in Silicon Valley? Existe esa democracia? De qu sombras hablas cuando hablas de las sombras de la revolucin 2.0?

Es una retrica democrtica que no aparece en el librito clsico de Canfora. Mucho ms perniciosa, por extendida. De la retrica empresarial ha saltado ahora a la arena poltica, y de repente todos equiparamos la democracia al click del ratn. Un click, un voto. Se pierden muchas cosas por el camino: la deliberacin realmente colectiva, o a un nivel mucho ms bsico, el valor de lo procedimental, porque el voto no es slo un papel en la urna, son garantas, procesos, personas (hay que ir hacia una democracia substantiva y econmica, pero primero entendamos mejor todos los aspectos de lo procedimental). Pero sobre todo se pierde lo ms esencial, el valor reflexivo del voto; el voto como posibilidad de decidir quin, cmo, y sobre qu se vota. En Silicon Valley quieren convencernos de que cuando hacemos click estamos votando(les), pero slo estamos aprobando detalles dentro del gran marco que ellos deciden por adelantado.

La supuesta revolucin 2.0 viene de una burbuja especulativa que estall (ya nadie se acuerda?), y ahora bajo formas encubiertas quiere consagrar una explotacin adicional, lograda mediante el trabajo del consumidor. En el libro comento diversas formas que est adoptando, y su convergencia con esa nueva retrica democrtica, con la que dan el salto al debate sobre las polticas pblicas. Los empresarios modernos dicen que en (su) Internet ellos han logrado mayor calidad democrtica, y por eso ahora toca exportar su modelo a las polticas pblicas: crowdfunding privado para sufragar financiaciones pblicas; el uso del Big Data para el control policial, empresas privadas que gestionan las herramientas digitales pblicas, etc. Internet es una herramienta potentsima, pero esos no son los usos que queremos darle.

Internet es o no es un instrumento de emancipacin? Dnde ves ese potencial si lo tuviera?

Continuando lo anterior, te vuelvo a dar una respuesta aburrida. Lo siento, pero el potencial emancipador slo lo podr desplegar plenamente dentro de una sociedad post-capitalista. La forma actual de internet, adems, no es neutral y dada de una vez por todas, sino que est mediada por los procesos socioeconmicos en los que se inserta. Internet no derribar el capitalismo; las ventajas que actualmente puede tener para un movimiento emancipador organizado son slo cuantitativamente diferentes a las de Gutenberg, el telgrafo o la televisin, y estn igualmente disponibles para quienes se le oponen.

S: podemos montar un foro librrimo de debate dentro de un servidor oculto en TOR, etc.; pero eso requiere mucha cooperacin y conocimiento como montarlo en el stano de un bar de Chamber en 1950.

S: yo ahora tengo acceso a bibliografa interminable desde mi casa; pero ni creo que eso ayude al movimiento emancipador global, ni tendra por qu ser cualitativamente ms til que la informacin a la que pudo acceder cualquier colectivo antifranquista.

S, hay herramientas muy tiles de trabajo y deliberacin colectiva, para dinamizar y hacer eficiente a una organizacin. Pero la diferencia en los resultados no es tan grande respecto a formas analgicas bien orquestadas.

Todas son tecnologas aceleradas en un sistema que a su vez acelera todos los tiempos de accin y respuesta colectiva; y tecnologas que acercan dentro de un sistema que cada vez nos aleja ms. Esa es una de las paradojas; desde cierto punto de vista, seguimos donde estbamos. Pero, que quede claro, no podemos renunciar a Internet, ni dejar de buscar pequeas ventajas que slo pueden tener un resultado poltico efectivo dentro de las respuestas que despliegue un movimiento organizado.

Sobre el cuarto captulo. Encuentros cercanos en la tercera fase del idealismo es el ttulo de unos los apartados. Qu es para ti el idealismo? Por contraposicin, qu es para ti el materialismo? Debemos ser o no debemos ser materialistas?

Los comunistas venimos de una larga tradicin: no nos gustan los clubs privados, y nos encanta fundar sociedades universales. Un hegeliano canadiense, Jeffrey Reid, explicaba en un fantstico librito por qu Hegel se sali del club Kant. Aos despus, parece que Marx no tard en salir precipitadamente del Club de los doctores de los jvenes hegelianos. Probablemente aterriz de pie. Recogiendo la postura de Marx en sus ltimos aos, Lenin nos instaba en 1922 a incorporarnos a una Sociedad de amigos materialistas de la dialctica hegeliana. En esas estamos.

Sondeando esa recuperacin materialista del idealismo dialctico me he topado con muchos muros. Lo intent con Tranh Duc-Thao, pero me encontr con un impenetrable muro, husserliano en lo conceptual y demasiado francs en el estilo. Zizek propone otra va, pero siendo tan anglosajn en su escritura, el problema es que se entra tan fcilmente... que a veces tarda uno bastante en darse cuenta de que est en medio de una densa jungla de charlacanera. La va de Badiou me parece menos convincente pero hay que reconocer que es mucho ms pica: reconocerse como sujeto en el Acontecimiento de Octubre, y dems. Pero de nuevo, como ocurre tambin ahora con el realismo (materialista) especulativo, cuando uno quiere aclarar las cosas y corregir rumbos, la niebla (Ryle, otra vez) es tan espesa que slo los mejores escolsticos pueden sacarnos de ah. Y me parece que as no se construye Partido, francamente.

As que yo llevo un tiempo de retiro de este tema. Mi intuicin es que, siguiendo (y traicionando un poquito, como es de recibo) a Manolo Sacristn, en lo que a materialismo se refiere quizs habra que volver provisionalmente a Viena, o a Oxford...

De cmo reunir ese camino de vuelta con el camino hegeliano, pues tambin estamos in progress. Brandom y Mcdowell dicen tener respuestas, ltimamente Priest parece que se acerca peligrosamente a estos temas desde la lgica paraconsistente (aunque un amigo y maestro, Enrique Alonso, ya me advirti de lo cenagoso que se hace el camino en ese punto) y del lado continental dos de los que considero maestros, J. M. Ripalda y el chileno Carlos Prez Soto, tienen bastante que decir, seguramente cosas muy diferentes.

...quizs habra que fundar una Sociedad de amigos analticos de la dialctica leninista.

Hablas aqu de Kant y Hegel. El marxismo es un hegelismo invertido o, bien entendido, es un kantismo transformado y a la altura de nuestro tiempo?

No creo tanto en que Marx de la vuelta a Kant o Hegel, como que Kant y Hegel estn presentes en la escritura de Marx (en lo formal), y en su motor terico, desmembrados y redistribuidos. El idealismo trascendental, no es, como deca Sohn-Rethel, la proyeccin del mecanismo oculto del intercambio mercantil capitalista? No es verdad tambin que en el despliegue del ciclo de reproduccin capitalista reaparecen formas del despliegue de la Idea en la lgica hegeliana?

En Marx est tambin, multiplicada, cierta pasin revolucionaria o al menos subversiva que encontramos en Kant (gracias a los trabajos, por ejemplo, de Losurdo), y tambin ese compromiso con revoluciones pasadas que mantuvo Hegel (como nos dicen D'Hondt, Losurdo o Rebecca Comay), pero ambos, Kant y Hegel, se desdijeron de numerosas formas, y siguieron caminos diferentes. Hay, deca Flix Duque, un Hegel para todos los gustos, uno liberal, otro antiliberal, otro, incluso, socialdemcrata (con muchas comillas), o un Hegel (el de Frank Ruda) cuasi-indignado. Creo, como Karl Vorlnder, que en cierto modo, junto a Fichte, se les puede considerar abuelos o bisabuelos de la tradicin socialista, pero eso no significa necesariamente que tengan que parecerse a Marx, ni ser socialistas.

Por cierto, cuando vinculas a Kant y Marx pienso en Oskar Negt, del que le hace tiempo unas conferencias sobre la relacin entre ambos (como una continuacin, un siglo despus, de la recuperacin kantiana dentro de la socialdemocracia alemana y austraca), pero ahora mismo tengo estas lecturas algo lejanas, como las de Rosdolsky o Zeleny Dejemos pendiente esta cuestin para ms adelante...

De acuerdo. Me voy de tema. Muchas de referencias pertenece a la cultura anglosajona, a la ciencia ficcin, a series televisivas. Tienes inters especial por todo ello o simplemente son procedimientos, interesantes desde luego, para construir tu relato?

Respecto a la ciencia-ficcin el inters no es tanto terico como personal, pero en el caso de este libro me pareca especialmente pertinente. No creo que se note en el libro una especial reivindicacin, pero s que creo que es un tipo de ficcin que es siempre injustamente dejado de lado. Aunque haya escrito sobre Juego de Tronos, creo que tiene mucho ms inters para la crtica cultural una serie como Battlestar Galactica... Pero aunque sea un inters personal, he de decir que al investigar y escribir me encuentro ms cmodo a veces con el canon clsico; es una cuestin de potencia literaria, poltica, histrica. En cierto modo las referencias que mencionas son una insercin deliberada, ms que algo que surja al escribir (en este libro, por ejemplo, se me escapan referencias a algunos clsicos; a Pepys, a Dickens, a Shelley...)

El captulo V lleva por ttulo: Contribucin a la critica de la [xeno]entomologa poltica. Una duda que toma pie en una nota de la pgina 201: retomar el valor de ciertos aspectos del pensamiento de Montesquieu para una nueva teora poltica del poder popular. Qu aspectos por ejemplo?

Antes de nada dir que si est en una nota al pie es por el estado larvario de mis ideas al respecto, y de hecho es posible que queden as; hay compaeras y compaeros brillantes trabajando en ese campo. Prefiero limitarme a lanzar el guante

Por un lado, repensar por fin, y ahora con urgencia, la divisin de poderes. En absoluto para abolirla (ni superarla), sino para reforzarla, si acaso; para hacerla efectivamente real; para hacerla concreta, y no formal.

Por otro lado, dice Montesquieu literalmente que hay tres tipos de poder pblico...: ese pblico de los poderes es lo que me parece interesante. Tiene que ver con la forma y articulacin del Estado, y tiene que ver con la soberana popular.

La bibliografa posterior, que se ha convertido en doxografa meditica, es la que ha consolidado un trmino que me parece clave tambin, el de cuarto poder. Uno: me preocupa que se entienda ese poder de manera unilateral (equivaliendo a prensa privada, y excluyendo otros factores que deberan contar en una democracia avanzada, como la libertad conjugada con el control democrtico en la produccin cultural y cientfica, el acceso al saber cientfico, el control y acceso a la produccin de datos sociolgicos y econmicos, etc. -dicho sea de paso, me parece que aqu, precisamente, es donde habra que situar el debate sobre el Big Data).

Dos: que se entienda slo como un contrapeso exterior a los otros tres poderes, en la medida en que substancialmente forma parte de la esfera privada de la economa. Y tres: que precisamente por eso, ese poder adicional de facto est alejado del control democrtico de la ciudadana. Por qu en ese aspecto, y slo en ese, concedemos que cualquier control democrtico es peor que el pseudodemocrtico voto del consumidor?

De los animales que citas en este captulo, cul es el ms peligroso?

Creo que se nota mi preocupacin cuando hablo de esas criaturas arcnidas, los nanites o nanobots. Una criatura colectiva, que no es un sujeto propiamente dicho; que devora todo a su paso y resurge una y otra vez, porque no tiene una nica cabeza que podamos cortar. No hay un lder que maneje los hilos.

Si no acabamos con los nodos que animan a todo el sistema, este cambia una y otra vez, y jams puede ser derrotado. La peor utopa, la ms perniciosa y contagiosa, es la de que este sistema en el que vivimos puede ser parcheado, humanizado, domesticado. 

Tu admiracin por Harvey es ms que evidente. Tus referencias a l en el libro as lo sealan. Qu te interesa ms de su obra?

No sabra decirte. La primera vez que me cuestion la categora del posmodernismo fue gracias a su libro; Espacios de esperanza me abri muchas ventanas, y bueno, por ir a lo obvio Social justice and the city, algo ms rido que los otros, me parece un libro imprescindible. Antes de que se publicaran en libro, pude seguir las grabaciones (primero de audio, luego en video) de sus clases sobre El Capital, y la verdad es que no hay nadie con esa capacidad y paciencia pedaggica. 

Citas a Chvez en el eplogo y yo tambin quiero homenajearlo. La cita: Socialismo o cucarachas, repeta Hugo Chvez en un discurso. Por qu, de dnde esa dicotoma?

Me parece un buen lema ecocomunista. El lema clsico, socialismo o barbarie, ha perdido actualidad. La perspectiva era que slo el socialismo podra evitar un colapso moral, de civilizacin, democrtico: ahora se ha simplificado el dilema. Vida, o capitalismo, ya no hay ms opciones.

Visto lo visto y pensado lo que nos explicas a lo largo de tu libro, hay esperanza? qu esperanza?

Hemos pasado ya muchas crisis de esperanzas pasadas y la esperanza ya no nos espera, por recordar dos frases de MSL que me vienen a la memoria. Quizs ya no queda buscarla o refugiarnos en ella, sino construirla a toda prisa. Que todos se junten, que se sumen a la revuelta colectiva. Por decirlo casi evanglicamente, ah donde estn ellas y ellos juntos, se convocarn de nuevo las esperanzas.

El apartado de los agradecimientos (me citas muy generosamente, gracias, gracias), lo finalizas con estas palabras. No me olvido ni de los cientficos espaoles que siguen investigando con todo en contra (como mi hermano Alejandro) ni de mis amigos exiliados, ni de quien trabaja (y escribe) incansablemente para que vuelvan todos: Alberto Garzn. Por qu destacas especialmente al dirigente de IU-UP?, es amigo tuyo?

No nos conocemos tanto. Pero no hace falta, basta con que, combatiendo el momento un tanto cesarista en el que nos encontramos en la poltica nacional, siga siendo aquel que lleva a la plaza pblica la palabra de muchos otros comunistas como l. En italiano lo dicen as: portaparola, y si hay una palabra que est llevando con dignidad a la poltica, es la de comunista. En eso me recuerda a otro compaero, con nombre romano y acento cordobs...

Quiere aadir algo ms?

Gracias a todos vosotros por vuestro inters. 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes



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