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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2016

La ruta de la paz

Delegacin de Paz de las FARC-EP
Rebelin


Con relacin al futuro del proceso de paz, como dijimos en lengua Kogui de los indgenas de nuestra Sierra Nevada, en el casero de Conejo, en la Guajira, embebidos del sentimiento de paz que embarga al pueblo de Colombia, NAHANGU, es decir,Esto es lo que estamos pensando:

Nuestro compromiso y decisin poltica es continuar avanzando con todo nuestro empeo hacia la firma de un Acuerdo final, que d inicio al complejo proceso del Fin del conflicto y a la implementacin de todo lo pactado. Estamos en un momento decisivo del proceso, que demanda convenir, tanto una definicin de los alcances y los contenidos especficos del Acuerdo final, como garantizar que todo lo pactado pueda ser efectivamente materializado. Se trata, de que lo convenido no quede solamente en el papel a la manera de un catlogo de promesas y de buenas intenciones.

Estamos pensando que el Acuerdo Final debe gozar del ms amplio respaldo del pueblo colombiano.

Semejantes tareas no pueden quedar en manos de una sola de las Partes. Toda accin marcada por la impronta de la unilateralidad, es absolutamente inconveniente. Esa es la razn por la que nos hemos opuesto en diferentes pronunciamientos a iniciativas gubernamentales como el Acto Legislativo Especial para la Paz, el Plebiscito, y ms recientemente, al proyecto de reforma a la Ley de Orden Pblico.

La experiencia en la Mesa ha demostrado que cuando se acta sin tomar en cuenta a la contraparte, la negociacin cae en terrenos cenagosos que impiden los avances y la celeridad que demanda la sociedad colombiana. Si en verdad queremos responder a tales requerimientos, tenemos el compromiso de encontrar ya, y de manera conjunta, salidas a los asuntos nodales que an faltan por discutir.

Con independencia de los temas que componen los Puntos 3 y 6 de la Agenda, es de cardinal importancia encontrar de consuno la va que garantice la fuerza y el desarrollo normativo de los logros en la Mesa.

Quienes han construido los acuerdos, son quienes estn en mejores condiciones de interpretar el espritu y la letra de los mismos, as como para concebir los diseos institucionales y los recursos fiscales necesarios para su efectiva implementacin mediante un plan especfico.

Actuar en consecuencia, constituye una condicin ineludible para aproximarnos a la firma del Acuerdo final y dar inicio al proceso del fin del conflicto y de la implementacin, en el entendido que se debern establecer etapas y componentes de materializacin verificable. Solo as adquieren sentido los desarrollos ya alcanzados en torno al cese al fuego y las Hostilidades, la dejacin de armas, el desmonte del paramilitarismo y el trnsito de las FARC a movimiento poltico legal, entre otros aspectos.

Por otro lado, no da ms espera definir bilateralmente el mecanismo de refrendacin, aparte de que urge garantizar la ms amplia participacin del pueblo soberano, y dotar lo acordado de suficiente seguridad jurdica y poltica.

En consecuencia, la firma del Acuerdo final est determinada por los compromisos a los que podamos llegar para satisfacer los requerimientos lgicos de este momento del proceso. Tenemos plena disposicin para convenir un cronograma y una hoja ruta que nos seale el sendero para alcanzar los mencionados propsitos a la mayor brevedad.

Nos asiste la certeza de que al final de que en este 2016, los colombianos podremos contar con un protocolo de paz que nos permita propalar a los cuatro vientos: Termin la guerra, termin la guerra.



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