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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2016

Chile
El da triste: las mujeres pueden mentir

Gilda Luongo, crtica feminista
Rebelin


La aprobacin de la Despenalizacin de la interrupcin voluntaria del embarazo en tres causales, ha levantado polvos de todo tipo en los sectores conservadores del Centro y la Derecha en este pas. Unos hablan del justo equilibrio en este hacerse cargo de la situacin excepcional de las mujeres y resguardar la vida de quien est por nacer. Otros, derechamente hablan de vulnerar la Constitucin dado que esta manda proteger la vida de quien est por nacer.

Como crtica feminista que ha luchado por el aborto libre, seguro y gratuito, pienso que nuevamente el Estado patriarcal se otorga el lugar mentiroso, alevoso, de ser el protector de las mujeres. El nfasis no est puesto en cautelar la salud ni el bienestar de stas, sino en el modo en que la tercera causal, la de violacin, resulta ser un campo minado que abre la posibilidad del aborto libre. Esta palabra: libertad, ha sido puesta en cuestin reiteradamente en los debates y discursos respecto de este mbito crucial para la biopoltica y las consecuencias que ella tiene para las mujeres. Por qu tanto pavor ante la libertad de nosotras para decidir respecto de nuestro potencial reproductor de la especie? Simple y llanamente porque las mujeres resultamos un peligro libertario al desatar nuestra sexualidad del modo en que lo deseemos y actuemos en consecuencia, es decir, podamos libremente abortar. Entonces la cuestin es anchamente poltica porque no slo se trata de violacin, de la violencia padecida por una mujer a causa del asalto sexual de un hombre. Esta violencia se expande a este sistema sexo-gnero sustentado frreamente por poderes hegemnicos laicos y religiosos que nos vigilan/castigan hacindonos creer que nos protegen. Afortunadamente, creo, las generaciones actuales de jvenes no se tragan de buenas a primeras el artilugio que ha pesado sobre nuestros hombros desde siempre: mujer es igual a madre.

El final no es ni ser nunca feliz. Esta ley contempla mecanismos de control para que las mujeres no mientan y por lo tanto no puedan pasar gato por liebre a los vigilantes de turno, al decir que fueron violadas cuando en realidad tuvieron sexo por gozo, por decisin propia siguiendo su ardiente deseo, pero sin siquiera pensar en procrear. Se deber, por lo tanto, denunciar la supuesta violacin ante la ley y los equipos mdicos certificarn este hecho. Este gran avance democrtico, para algunos y algunas, en mi posicin resulta ser nada ms y nada menos que la reposicin, largamente aplazada, de un logro adquirido desde muy antiguo por las mujeres luchadoras en la primera mitad del siglo XX en Chile. Bien sabemos que este fue a dar al traste de la basura con la imposicin de la penalizacin y castigo a todo tipo de aborto con los ltimos dulces suspiros de la dictadura militar. Deberamos, ahora siglo XXI, estar en otra latitud, pero al parecer eso es pedirle peras al olmo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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