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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2016

Final del partido
Porque el futuro de Asad y la guerra en Siria se juegan entre Alepo y Ginebra

Gabriele del Grande
Fortress Europe

Traducido del italiano para Rebelin por Susana Merino


Los bombardeos rusos han impactado ayer (15 de febrero) en dos hospitales de Mdicos Sin Fronteras en Maarrat al Numann y en Azaz al norte de Siria, ocasionando la muerte de 19 civiles. Conoca el hospital de Azaz. Lo haba visitado en setiembre de 2013 con algunos activistas sirios con los que haba viajado entre Alepo y la provincia de Idlib. Ayer trat de contactarlos pero me encontr con que ninguno haba permanecido en Siria. Abu Mohammad est en Copenhague, Wasim en Kiel, Shiro en Stutgard. Con ellos se han ido muchos de los hombres del Jaish al Hurr (Ejrcito Libre Sirio) que conoc en mis viajes. Aquellos que haban tomado las armas despus de seis meses de manifestaciones en 2011, sangrientamente reprimidas. Aquellos que haban comenzado a luchar primero para defenderse y luego para liberar al pas de la dictadura. Ya no existe traza de ellos entre Alepo e Idlib. Los que no murieron, huyeron. Y quin no huy fue aspirado por los remolinos de odio de esta sangrienta guerra enrolndose entre los de Al Qaeda, los salafistas de Ahrar Ash-Sham y las otras milicias islamistas financiadas por Arabia Saudita, Turqua y Catar, los grandes patrocinadores de la oposicin siria y de sus milicias.

Han sido especialmente estos tres ltimos pases los que, tratando de alejar a Siria de la influencia iran y de sustituir a Asad por un gobierno amigo, armaron en principio la revolucin para defenderla de la feroz represin del rgimen contribuyendo en consecuencia a transformar una guerra de liberacin en una fratricida contienda sectaria entre sunitas y chiitas, llegando hasta pactar con los hombres de Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda registrada desde el 2012 en la lista negra antiterrorista estadounidense. Una eleccin por lo menos discutible si es cierto que entretanto los alqaedistas de Al Nusra no slo se han convertido en la fuerza militar ms importante de los territorios controlados por la oposicin del norte de Siria sino que hace tiempo que no reconocen la autoridad de la oposicin siria y de lo poco que queda del Ejrcito Libre. Razn por la cual en las recientes negociaciones por la paz llevadas a cabo en Ginebra no han sido ni siquiera invitados.

Una buena paradoja: la oposicin siria no puede controlar su brazo militar ms poderoso, pero sigue apoyndolo porque se ve en la maldita necesidad de someter militarmente a Asad para obligarlo a negociar. Esta era en el fondo la estrategia de los saudes, de los turcos y de los catares y junto a ellos los estadounidenses, a va sans dire. Y hay que decir que haban casi alcanzado su objetivo luego de cuatro aos de guerra, 470.000 muertos, 11 millones de prfugos, un pas totalmente destruido y medio ocupado por los hombres del ISIS, rpidamente infiltrados en Raqa y en los alrededores del vecino Irak, aprovechando el caos, los pozos petrolferos y la por lo menos inesperada retirada del ejrcito regular sirio. Hace un ao Bashar Al-Asad haba sido desahuciado. Pero llegaron los rusos. Fue en setiembre de 2015 y desde entonces todo ha cambiado.

Cinco meses de feroces e indiscriminados bombardeos rusos en el norte de Siria han volteado las relaciones de fuerza en el territorio, gracias tambin a las milicias chiitas de los afganos, iraques y libaneses que se unieron en el campo de batalla a los consejeros militares rusos e iranes para proporcionar ayuda a las maltrechas y desmotivadas tropas de lo que queda del ejrcito rabe sirio del rgimen de Asad. Al punto de que la nica derrota que se perfila en el horizonte es la de la oposicin.

S, porque la aviacin de Putin no est apuntando a la fortaleza del Isis en Raqqa sino a las milicias anti-Asad que ms amenazan el mantenimiento del rgimen en el Norte de Siria. En la provincia de Ladhiqiya y de Idib han sido bombardeadas al ras las fortalezas de los alqaedistas de Jabhat al-Nusra y Jund al-Aqsa y las dems milicias islamitas de Jaish al-Fatah. En Alepo los salafistas de Ahrar Ash-Sham, las milicias islmicas de Fatah Halab y lo que queda del Ejrcito Libre. Para los rusos, no es slo prioritario respecto del ISIS sino absolutamente necesario: para salvar al rgimen del aliado Asad, dictar las reglas en las negociaciones de Ginebra y dilatar la propia presencia en una zona tan estratgica del Medio Oriente y del Mediterrneo.

Los resultados del ltimo mes de combates no dejan lugar a dudas. El rgimen ha recuperado importantes posiciones en la provincia de Ladhiqiya y ahora luego de haber liberado a las aldeas chiitas de Nubol y de Zahraa, que al Nusra asediaba desde hace tres aos ha reconquistado toda la provincia oriental y septentrional de Alepo, empujando por primera vez hasta llegar a 25 Km. de la frontera turca.

Pero los que pagan las consecuencias de la estrategia rusa de tierra incendiada son sobre todo los civiles. El Observatorio Sirio de los derechos humanos ha documentado la muerte de por lo menos mil civiles bajo los misiles y las infames cluster bombs de la aviacin rusa. Mientras ha ascendido a 70.000 la cantidad de evacuados que huyen de las zonas bombardeadas al norte de Alepo durante las ltimas dos semanas y que permanecen bloqueados an en la frontera turca de Azaz.

En este clima de vspera de la batalla final, el pasado 3 de febrero los miembros alqaedistas de Al Nusra han enviado a Alepo sus propios refuerzos: un convoy de centenares de automviles, tanques y blindados. Una exhibicin militar que se plantea como una demostracin de fuerza pero que en realidad oculta un clima de profunda preocupacin, al menos a la luz de la creciente cantidad de deserciones entre los hombres de al-Nusra, como tambin de la misteriosa serie de homicidios y de atentados en las cpulas militares tanto de Ahrar Ash Sham como de Al Nusra, para no mencionar las insistentes voces sobre una negociacin secreta para la rendicin de la pequea ciudad de Mare y de otras localidades al norte de Alepo, que podran ser cedidas sin un disparo a las milicias curdas del YPG, aliadas del rgimen, que se hallan en Afrin. 

 

Despus de los xitos en el norte de Siria, antes de ocuparse del Isis en Raqqa, la prioridad de Asad es retomar Alepo, ciudad estratgica y fortaleza de la oposicin. Ya existe un plan: estrechar el asedio, debilitar con el hambre y los bombardeos areos a los 28.000 combatientes y a los 350.000 civiles que an permanecen en la ciudad y despus desencadenar el ataque final. Bombardear a los civiles es ciertamente un crimen de guerra pero el tema no preocupar ciertamente a Asad, condenado ya por la resolucin 2139/14 de la ONU por haber matado a 9.000 civiles en Alepo mediante los barriles bomba arrojados por la aviacin siria desde setiembre de 2012.

Lo que preocupa ciertamente al rgimen es el riesgo real de que la batalla de Alepo favorezca los avances del Isis en el norte de Siria: el estado islmico haba sido expulsado en efecto de Idlib y de Alepo en enero de 2014 por los alqaedistas de Jabhat Al Nusra, por los salafistas de Ahrar Ash Sham y por los restos del Ejrcito Libre en una sangrienta batalla que cost la vida a 7.000 combatientes. El debilitamiento de estas milicias actualmente avasalladas por los bombardeos rusos abre paso sin duda al avance del rgimen, pero al mismo tiempo romper inevitablemente el dique que haba mantenido hasta ahora al Isis fuera de Alepo.

Por eso en este intrincado enredo de alianzas en el campo de batalla, Asad ha enviado hace poco refuerzos militares a las milicias curdas del YPG rechazadas por los turcos pero aliadas de los estadounidenses, con las que quiere por un lado mantener ocupado al Isis en el frente kurdo de Rojava y por el otro recuperar el puesto fronterizo de Azaz con Turqua, al norte de Alepo. Para las milicias de la oposicin sera un duro golpe porque por all pasa la mayor parte del abastecimiento militar enviado por los turcos, los saudes y los catares. Es por eso que el ejrcito turco ha bombardeado muchas veces en los ltimos das las posiciones kurdas del YPG en Siria, al que Erdogan considera una organizacin terrorista, al igual que al PKK, con quin ha reanudado las hostilidades desde hace varios meses.

De todos modos, sea como fuere que termine la batalla de Alepo, pareciera que el viento ha cambiado y que est soplando decididamente en favor de Asad. Prueba de ello es la relativa tranquilidad de los estadounidenses, en otro tiempo grandes opositores al rgimen sirio y hoy mucho ms preocupados por el Isis. Las primeras seales de ese cambio de prioridades se pusieron de manifiesto en octubre pasado, cuando la administracin Obama decidi anular el programa de 500 millones de dlares destinado al adiestramiento militar de los rebeldes sirios en Turqua y Jordania, prefiriendo destinar esos fondos a la directa provisin de armas a los guerrilleros kurdos del YPG en contra del Isis, segn el modelo de lo sucedido en Kobane.

Desde entonces ciertamente, el secretario de Estado de EE.UU. John Kerry contina alzando pblicamente su voz contra el rgimen de Asad, como lo hacen tambin sus aliados turcos y saudes que amenazan adems con enviar tropas a Siria. Tras los bastidores es otro, sin embargo, el discurso estadounidense. Segn una versin del diario Al-Quds Al-Arabi, al margen de la conferencia llevada a cabo en Londres el pasado 4 de febrero, en una reunin a puertas cerradas con representantes de la sociedad civil siria, Kerry habra declarado estar al corriente de que los rusos estn preparando el infierno y haberse hecho ya a la idea de que pronto no existir ms la oposicin siria. Por su parte el ministro de Relaciones Exteriores ruso Lavrov precis que, de acuerdo con los estadounidenses, el alto el fuego propuesto en la Conferencia de Mnaco la semana pasada no incluira los bombardeos en Jabhat al-Nusra e Ahrar ash-Sham en el norte de Siria.

Es como si bajo cuerda rusos y estadounidenses concordaran sobre la necesidad de derrotar a las milicias alqaedistas y salafistas ya fuera de control. Solo entonces ser posible volver a la mesa de negociaciones en Ginebra con Asad como vencedor militar, una oposicin desarmada y sin ms derecho al veto y con el crecido papel poltico de los kurdos del YPG. Porque se va a encontrar una solucin poltica. No solo para aliviar la presin de millones de refugiados en los pases vecinos y en Europa. Sino tambin y sobre todo para poder afrontar la verdadera prioridad: la guerra contra el Isis, el enemigo que hoy inquieta a la comunidad internacional mucho ms que Asad.

Si los estadounidenses logran convencer a la oposicin siria de volver a Ginebra para una segunda rueda de negociaciones, no es de descartar que se llegue a un acuerdo hasta ahora inimaginable que lleve en uno o dos aos a una transicin y a un proceso electoral. Es cierto que muchos grupos boicotearn el voto, empezando por las familias de las decenas de miles de civiles brbaramente asesinados por el rgimen en los ltimos cinco aos. Pero para la mayor parte de los sirios, en ausencia de otra alternativa creble, entre tantos seores de la guerra elegirn a Asad como el nico capaz de garantizar la seguridad, que luego de tantos aos de derramamiento de sangre ser un bien ms precioso que la libertad.

Y veris cmo el astuto Asad ofrecer palabras de reconciliacin y de perdn a sus opositores, de tal manera que el mundo aceptar su regreso a la escena internacional. Millones de sirios volvern a su pas. Y la atencin de la prensa mundial se desplazar rpidamente a otros escenarios de guerra. Solo entonces los servicios secretos del rgimen comenzarn a buscar a los disidentes y a sus familias, para ir hacindolos desaparecer uno a uno. Es lo mismo que hizo el padre Hafez Al-Asad durante toda una dcada despus de la destruccin de Hamas en 1982. La memoria del rgimen es siempre ms larga que la de la opinin pblica, por no hablar de la prensa, que ya parece haber olvidado los atroces crmenes cometidos por Asad durante los pasados cinco aos. Con la paz de la revolucin traicionada, sus mrtires inocentes y tantsimos desterrados incluidos mis amigos activistas refugiados en Alemania y en Dinamarca que en muchos aos no volvern a poner sus pies en Siria.


Fuente: http://fortresseurope.blogspot.com.es/2016/02/finale-di-partita-perche-tra-aleppo-e.html

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la traduccin



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