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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2016

Los antimilitaristas denunciaban los mayores ejercicios de guerra de la organizacin militar en la ltima dcada
Cuatro activistas se enfrentan a penas de prisin por bloquear unas maniobras de la OTAN

Enric Llopis
Rebelin


Entre el 21 de octubre y el 6 de noviembre de 2015 la OTAN desarroll los ejercicios Trident Juncture en Espaa, Portugal e Italia, en los que participaron 36.000 efectivos (140 aviones y 60 buques) de 30 pases. Fueron las maniobras ms importantes de la organizacin militar durante la ltima dcada. Cinco das antes del inicio de los ejercicios, seis activistas de Alternativa Antimilitarista-MOC acompaados por tres periodistas trataron de interceptar en el puerto de Sagunto, mediante una accin de desobediencia civil, el traslado de material de guerra para su utilizacin en las maniobras, en concreto en las bases de San Gregorio (Zaragoza) y Chinchilla (Albacete). Portaban pancartas con las consignas War Stops here y Disculpeu les molsties: obstaculitzant la preparaci de la guerra, y cuatro de los activistas de encadenaron a dos de los tanques con tubos de bloqueo. La protesta empez a prepararse hace unos meses, apunta Carlos Prez Barranco, miembro de Alternativa Antimilitarista-MOC en Radio Klara. ramos personas normales que pretendamos interferir en la maquinaria de guerra.

El Informe de la Polica Judicial de la Guardia Civil acusa a los cuatro activistas que se encadenaron a los tanques de desrdenes pblicos, pese a que segn los antimilitaristas se tratara de una accin tranquila y sin incidentes. La acusacin implicara, con la reforma del Cdigo Penal, penas de seis meses a tres aos de prisin. Tambin se les acusa de desobediencia, lo que supondra penas de prisin de tres meses a un ao o multas que podran alcanzar los 3.000-4.000 euros para cada activista, dependiendo de los ingresos personales. La causa fue incoada hace quince das en el Juzgado de Instruccin Nmero Uno de Sagunto, y el plazo para fijar fecha de juicio es de seis meses. A los cuatro antimilitaristas acusados todava no se les ha llamado a declarar. Al carecer de antecedentes y tratarse de penas inferiores a dos aos, no ingresaramos en prisin, anota Carlos Prez Barranco.

Adems de la va penal, la Delegacin del Gobierno les ha hecho llegar cuatro propuestas de multa de 601 euros a cada activista por infracciones graves, de acuerdo con la ley de seguridad ciudadana (ley mordaza). El motivo es la intrusin en infraestructuras e instalaciones en las que se prestan servicios bsicos para la comunidad, cuando se haya producido una interferencia grave en su funcionamiento. Adems, el informe de la Guardia Civil les acusa de haber roto unos bloques de hormign quizs con una maza- para irrumpir en el recinto, pero los antimilitaristas rebaten esta versin: estaban ya rotos. Tambin insina el informe que los tres periodistas formaban parte del grupo, de hecho, seran los encargados de la difusin de las imgenes. Segn Rosario Polito Rizo, otra de las activistas, la idea de la movilizacin era muy clara: Denunciamos una accin de guerra, y las guerras arrasan pases; cuando las personas, encerradas, huyen, se habla de invasin de refugiados. Recuerda asimismo que el estado espaol es el sptimo mayor exportador de armas del mundo.

Para el despliegue de la accin de desobediencia se dio un reparto de roles. Hubo quien ejerci de portavoz respecto a los medios de comunicacin, otros llevaron las pancartas y finalmente un grupo de activistas entraron en el recinto portuario: cuatro de ellos se dirigieron a dos carros de combate Leopard 2E del ejrcito dans a los que se encadenaron con tres tubos de bloqueo. Iban ataviados con monos blancos y chalecos reflectantes de color rosa, que no eran dispositivos de camuflaje, tal como aclaran. Cuatro horas despus, y dado que no servan las cizallas para romper los tubos, los grupos rurales de la Guardia Civil utilizaron sierras radiales. Ante el traslado previsto de tanques y convoyes militares, explica Carlos Prez Barranco, la zona estaba mucho menos vigilada de lo que caba esperar, slo se hallaban previamente en el puerto una unidad de la Guardia Civil adems del servicio de vigilancia portuario. Los agentes de la guardia civil y los miembros del servicio de seguridad eran quienes trataban con los activistas, explica el miembro de Alternativa Antimilitarista-MOC, colectivo que practica la desobediencia civil contra los ejrcitos desde la dcada de los 80.

Rosario Polito, quien hizo de enlace ante los medios informativos, explica los prolegmenos: Estaban muy tranquilos porque previamente se hizo muy poca difusin del traslado de material blico; cuando los periodistas empezaron a telefonear, estaban sorprendidos de estas enormes maniobras; la sociedad no se enter, de hecho, tuvo un conocimiento mucho mayor de los ejercicios de guerra gracias a nuestra accin; el impacto meditico fue a posteriori. En el lugar de los hechos, llegaron agentes de la guardia civil que pusieron en marcha el dispositivo que establece el protocolo. Se dirigieron a los activistas con una retrica aparentemente amable, de guante blanco: Ya tenis la foto, ahora marchaos, ya lo habis conseguido, esto no sirve para nada. Intentaron quitarse de en medio al documentalista, la fotgrafa y el redactor que acompaaban a los antimilitaristas. Les amenazaron con posibles consecuencias penales por desarrollar su trabajo, seala Carlos Prez, se les acosaba en relacin con las fotografas que haban tomado. Los tres periodistas alegaron que simplemente ejercan el derecho a la libertad de informacin, pero tuvieron que retirarse.

Y all nos quedamos solos ante el peligro, apunta el activista. Despus de echar a los tres periodistas de la zona, los agentes volvieron a pedir que se renunciara a la accin de desobediencia, o llamaran al cuerpo de antidisturbios de la guardia civil. Pero los activistas se mantuvieron en el mismo lugar, con la idea de obstruir el traslado de los convoyes militares. Tres horas despus aparecieron en el puerto de Sagunto los grupos rurales de seguridad de la Guardia Civil, que procedieron a cortar los tubos. Al cabo de una hora los miembros de Alternativa Antimilitarista-MOC fueron trasladados al cuartel de la Guardia Civil en el municipio de Puzol, y se formularon cargos contra las cuatro personas (del grupo integrado por seis) que se haban encadenado. En el cuartel permanecieron otras tres horas. En sntesis, Carlos Prez Barranco califica el trato recibido como de guante blanco, basado en una especie de juego de poli bueno y poli malo. Hace hincapi en que agentes de la guardia civil les intentaron tomar declaracin para sonsacarnos sobre todo la organizacin a la que pertenecamos, esto les interesaba mucho; tambin nos preguntaban por el tiempo que llevbamos preparando la accin.

Uno de los puntos capitales de las acciones de desobediencia es la difusin. En este caso, no estamos satisfechos con la cobertura, destaca Carlos Prez ante los micrfonos de Radio Klara, emisora comunitaria de Valencia. Parece que hay mayor predisposicin a escuchar y creer a los portavoces del Ministerio de Defensa que a quienes practicamos el antimilitarismo. Los medios de comunicacin convencionales han facilitado menos informacin de la esperada, pero el tratamiento ha sido bastante equilibrado y recoge bastante bien los objetivos de la accin. Sin embargo, las descripciones del eco meditico no exime la autocrtica por parte de los colectivos antimilitaristas: Tenemos tambin una responsabilidad en elaborar informaciones que se digieran fcilmente, y que en las redacciones se puedan cortar y pegar. Otro punto de reflexin es el que viene dado por los efectos de la ley mordaza, cuyo peso se pretende que caiga contra cuatro activistas. Entre mucha gente que promova acciones en la calle actualmente hay una cierta retraccin, por eso el encadenamiento a los carros de combate trata de ser un estmulo.

Se acogen adems al imperativo moral de actuar y apelan a la mayora social que se opone a la guerra. Por eso los promotores de la accin de desobediencia contra los ejrcitos piden un apoyo para la gente que se expone y da la cara. Un apoyo econmico para afrontar las multas, pero tambin las consecuencias penales de las acciones, contra las que la ley mordaza se ha confeccionado como un traje a medida. Adems de donaciones, Alternativa Antimilitarista-MOC prepara camisetas (que figuran en la pgina Web), bolsos, cafetas solidarias y posibles conciertos, lo que se suma a otras campaas tradicionales del colectivo, como la que anualmente se promueve sobre objecin fiscal al gasto militar en la declaracin de la renta. Son objeto de represalias por actos de protesta que Rosario Polito sita en su verdadera dimensin: Adems de las maniobras Trident Juncture en tres pases, y a las que asisti el rey Felipe VI de Borbn el pasado 30 de octubre en Zaragoza, denunciamos el desplazamiento de armas y carros de combate tambin por las carreteras; despus se emplean estas armas en Irak y Afganistn; las guerras empiezan aqu, y es aqu donde hemos de pararlas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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