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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2016

Cmo matar la memoria?

Gregorio Morn
La Vanguardia , Sabatinas intempestivas


Somos quiz el nico pas de Europa occidental que tiene dos problemas sin solucin. A los dems les basta con uno. El primero, es obvio, consiste en una economa que creci como un nio sietemesino, pero que result un fabuloso negocio. An es el da que cuesta explicar cmo tratndose de un recin nacido de escasos recursos, se convirti en una fuente de negocios que abarrot de ricos sin escrpulos una sociedad de supervivencia.

El otro problema es el de la memoria. Vivimos en la creencia de que todo lo que nos contaron era mentira, pero nos ocurre como a esos matrimonios antiguos, donde por pura costumbre se decide que mejor no darse por enterados que saber la verdad.

Sin que nadie lo haya enunciado nunca, porque sera polticamente incorrecto y socialmente provocador, para qu sirve la verdad? Acaso cotiza en bolsa? Incluso, existe una verdad fuera de la fe en una Iglesia que lo ampara todo y que llena de seguridad a los delincuentes redimidos tras el ego te absolvo? No conozco ni un solo estafador de los ltimos aos que no sea cristiano viejo de misa y comunin. Uno de los principios de la mafia palermitana, madrilea o catalana es la firmeza de sus principios religiosos.

Todos sabemos el valor de los aniversarios, esos nmeros mgicos que facilitan la exaltacin, la mentira, el compadreo, los recuerdos, ay, los recuerdos. El pasado 23 de febrero se conmemor es un decir los 35 aos del golpe de Estado de Armada-Milans-Tejero. Considero que fue el momento ms importante, por peligroso, de la transicin. Silencio total. El nico diario que lo recogi ilustr el momento con una foto domstica en la que ensalzaba la salida del peridico la misma madrugada del golpe de Estado. Pero bastaba esa instantnea para demostrar la impostura del gesto: Los periodistas leen la edicin de nuestro peridico en las escaleras del Congreso de Diputados, cito de memoria por razones de vergenza ajena. Hubieron de rectificar al da siguiente, porque nadie poda leer peridico alguno en las escaleras ocupadas por militares y guardias civiles, y admitieron que se trataba de la entrada al hotel Palace. Nadie se acuerda de nada? Para cualquiera que lo haya vivido, apenas 35 aos, no un siglo, los sucesivos filtros de un peridico serio impiden una barrabasada semejante. Como dira un modelno, qu ms dan unas escaleras que otras?

Aquello que se oculta o se disimula es el principio de una realidad que se nos niega. Est en los clsicos desde hace siglos. Si tienen miedo a recordar el 23-F es porque desvelarlo sera tanto como revisar nuestro pasado inmediato y ponerle a ese pase de modelos de nuestras miserias, que no otra cosa fue el golpe, sus nombres verdaderos o el de sus herederos. La trama civil? Desapareci como el hombre invisible. Las otras tramas, mejor no tocarlas! Impresionante la reaccin de la sociedad espaola defendiendo con uas y dientes la democracia, sentada delante de un televisor esperando que Su Majestad dijera quin haba ganado, y si debamos salir corriendo o esperar el timbrazo policial de las tres de la maana. Pero seguimos manteniendo los vdeos divertidsimos de Victoria Prego en un pack, al que sugiero aadir aquellos otros, tambin dirigidos a nios, en que unos payasos cantaban la cancin patritica Susanita tiene un ratn, un ratn chiquitn.

Con eso hemos vivido hasta ahora y la gente se lo crea porque quera crerselo. Qu es ms gratificante: la verdad o las rosquillas? Por eso los espaoles aceptaron aquello que hoy los nietos rechazan. Los abuelos murieron o hacen de guardera gratuita, los padres bastante tienen con asumir su inestable supervivencia. Hay otra generacin que no conoci el miedo ni la vergenza, slo se la contaron. Por eso me gust el recordatorio del lder de Podemos a los cinco trabajadores asesinados impunemente en una iglesia de Vitoria mientras celebraban una asamblea. Hace ahora 40 aos y Franco llevaba cuatro meses muerto, aunque se notara poco.

Quin dio la orden de disparar a matar? Uno de los criminales uniformados sostena que se cruzaron disparos. Acostumbrado como estaba a que la polica, oficialmente, disparaba al aire pero mataba manifestantes, ni se dio cuenta de la desproporcin. Permtanme decirles que no fue el ministro de Gobernacin Fraga el responsable del crimen; no le echemos al que mucho tiene algo ms que no era suyo.

En un libro ya antiguo (Adolfo Surez. Ambicin y destino. Debate, 2009) se cuenta la historia telegrficamente. 3 de marzo de 1976. En Vitoria se haba declarado la huelga general. La violenta actitud de la polica se sald con cinco obreros muertos y ms de cien heridos, cuarenta y cinco de ellos por bala. Mientras Fraga viajaba a Alemania, era preceptivo que la cartera de Gobernacin pasase automticamente al ministro del Movimiento, en ausencia del titular. Adolfo Surez teledirigir el funcionamiento de las Fuerzas de Orden Pblico. A partir de entonces no se cansar de relatar al Rey, a los ministros y a todos sus colaboradores, las eficaces disposiciones que tom para neutralizar el multitudinario funeral por las vctimas. Por su parte, el Rey qued vivamente impresionado de la minuciosidad y el talento expositor de que hizo gala Adolfo Surez, eventual ministro de Gobernacin. Queda la duda de quin dio la orden de disparar a matar. Estaban tan acostumbrados. Lo cierto es que cuatro meses despus Surez sera nombrado presidente del Gobierno

Pero todo viene a ser lo mismo. La memoria. Lo contamos? O volvemos al reino del silencio donde todos eran buenos, asequibles, razonables, dispuestos a consensuar antes o despus de matar a tiros a unos asamblestas en Vitoria? Porque el hecho de que la memoria nos persiga es porque la hemos escondido o tirado por la borda o quemado, para que no castigue los paisajes biogrficos.

El miedo a la memoria es una constante que la reconstruccin del periodo de la transicin va dejando al pairo las tiles candideces de aquellos aos en los que unos se perdonaban a los otros sus variados crmenes o delitos o trampas. Recordar el 23-F de 1981 obliga a reconsiderar la victoria del PSOE en octubre del ao siguiente. El aniversario de la matanza de Vitoria nos ayuda a entender cmo fue posible montar un cuento de hadas para cubrir la que ha sido una pelea difcil y en muchos casos inexplorada; el periodo que va de la muerte de Franco, en noviembre de 1975, a la legalizacin del PCE y las elecciones de 1977. Porque todo forma una red tupida de complicidades, renuncias y engaos mutuos. En definitiva, un juego poltico de trileros sin otra experiencia poltica que la de unos sicarios de la dictadura, y otros, muy pocos, que desde el otro lado esperaban la oportunidad de su vida, el ltimo vagn del ltimo tren.

Pero no todo puede ser crtica y desazn. Hay que confiar en la gente. Fjense que el mozo que rob una bici en Sevilla cuando tena 18 aos, Adrin Manuel Moreno, padre ahora de tres hijos, ingresar en prisin el prximo da 15. Sera un detalle una cena de despedida antes de entrar al trullo? Caballeros candidatos hay un puado y con experiencia. Quin mejor que Rato para promoverla y Luis Brcenas para ayudarle. Pero nada localista, sino algo que recoja la riqueza de nuestras autonomas y naciones. No podra faltar Millet, el del Palau, y el talento organizativo de Llus Prenafeta y la gracia de Maci Alavedra. Sera un gesto de compensacin y calor humano. Lo importante es la sensibilidad solidaria; ya sean 100 millones de euros o un triciclo. De asistencia obligada, por supuesto, la familia Pujol en pleno, y en esta ocasin que paguen a tocateja cada uno lo suyo, nada de apelar a la herencia del abuelo en Andorra.

Nuestras instituciones jurdicas son un personal que sabe apreciar los gestos. Con memoria escasa pero iguales ante la ley. Sin demagogia; esa vulgaridad de resentidos. Yo leo a Roca todas las semanas para aprender.


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