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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2016

A propsito de los 40 aos del golpe de estado del general Videla en Argentina
Cuarenta aos despus, sin perdonar ni poner la otra mejilla

Nstor Kohan
Rebelin


A la memoria de Anbal (Oscar Antinori),

Jefe de mi padre, combatiente de varias guerras.

Obrero, tena tercer grado de primaria.

Gracias Anbal por regalarme tus libros de Lenin.

 

Las marcas mugrientas de esta fecha emblemtica las llevamos en el cuerpo y en el corazn. No hay jabn ni detergente que pueda borrarlas. No hay esponja que las deteriore. En el cuerpo, en el corazn y en la memoria, s. Por lo que hemos ledo, por lo que hemos visto en pelculas, por lo que nos contaron, por lo que estudiamos.

Pero tambin por las marcas personales de nuestra pequea infancia. En la memoria de mi padre huyendo de su casa amenazado de muerte, escondido, sin ver a sus dos hijos pequeos (uno beb). En mi escuela, frente al fanatismo delirante y militarista que nos inculcaban las maestras (que personalmente no eran malas, sino simplemente parte de un andamiaje que las exceda y no controlaban). En esos recuerdos nauseabundos y bizarros de mi niez marchando como un soldado por las calles de mi barrio de la periferia de la provincia de Buenos Aires junto con mis compaeritos, en una edad donde deberamos haber estado jugando con figuritas y no marchando como si furamos militares. En mi adolescencia trunca, mochada, frustrante, que todava hoy, varias dcadas despus, me sigue generando angustia en la garganta y ahogo en el pecho de tan solo rememorarla. En el recuerdo de escuchar a mi padre, sin que l se diera cuenta ni lo registrara, contar a sus amigos las torturas militares, las violaciones, el arrojar viva a la gente desde los aviones.

Quin dijo que nadie saba nada? Si yo lo escuch muy clarito en mi casa y en la casa de los amigos de mi padre cuando todava se me caan los mocos de la nariz y tena las rodillas lastimadas de jugar a la pelota. Si todo mi barrio saba que la hija de la directora de mi escuela primaria, pblica y estatal, con paredes de madera y calle de tierra, estaba desaparecida. Todo el barrio lo saba! Hasta el ms tonto, hasta el ms gil, hasta el ms distrado.

Cuarenta aos despus y con tanta agua bajo el puente, cuantos mitos debemos todava remover!

- Estados Unidos saba que se gestaba el golpe, titul hace unos aos una conocida periodista de medios masivos, ex militante (renegada) del PRT-ERP. EEUU saba? No! Por favor. No seamos hipcritas. EEUU diriga! El imperialismo no saba ni estaba enterado. Organizaban, financiaban y decidan! Dirigan el golpe, dirigan la campaa de terror previa que lo posibilit y lo prepar. Dirigan y enseaban la tortura. Y dirigan la internacionalizacin de las dictaduras, principalmente de la argentina y la chilena, por lo menos hasta la guerra de Malvinas (1982), cuando las Fuerzas Armadas (con escarapela argentina pero netamente internacionalistas) dejaron de participar en las torturas y los entrenamientos de la contrarrevolucin centroamericana destinada a derrotar la revolucin sandinista [Vase Ariel C. Armony: La Argentina, los Estados Unidos y la cruzada anticomunista en Amrica Central, 1977-1984. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999].

- Fue slo un golpe militar, de tres generales borrachos y cuatro sargentos violadores. No seor, no seora. Segn un informe que el diario La Nacin, vocero orgnico de la dictadura y de todo extremismo de derecha hasta el da de hoy, publica en aquella poca nefasta, basado en un estudio de la propia inteligencia militar de la SIDE de 1978, en el cual se informa que los 23 gobernadores militares de la dictadura militar contaban con un 35% de intendentes de la Union Cvica Radical [UCR] (310 intendentes); 20% del Partido Justicialista [PJ] (169 intendentes); 12% del Partido Demcrata Progresista [PDP] (109 intendentes); 10% del MID liderado por Frondizi y Frigerio (94 intendentes); 9% Fuerza Federalista Popular liderado por Manrique (78 intendentes); Partidos Conservadores provinciales 8% (72 intendentes); Neoperonistas 3% (23 intendentes); Demcrata Cristianos [DC, fuerza dirigida por el Vaticano] 2% (16 intendentes); Partido Intransigente de Oscar Alende 0.5% (4 intendentes). [Vase Diario La Nacin, 25 de marzo de 1979, seccin Semana poltica, titulada La participacin Civil ]. Si a eso le sumamos la activa participacin de la burocracia sindical (todava hoy con juicios pendientes por complicidad en los secuestros de comisiones internas, como en la empresa Mercedes Benz o Ford) y el apoyo de las altas jerarquas eclesisticas a la dictadura el golpe est armado desde una estrategia poltico-militar, pero acompaada de un apoyo y sustento tambin financiero, civil, meditico y eclesistico. Su finalidad fue reordenar de raz el capitalismo argentino.

- La revista Humor [de signo poltico radical] encabez la resistencia cultural en medio de la oscuridad. No es cierto. El peridico judo de izquierda, Nueva Presencia, dirigido por Herman Schiller, loco de la guerra que en plena dictadura publicaba a las madres de plaza de mayo, al PRT, a los Montoneros y a cuanto militante revolucionario anduviera sobreviviente por all, fue muchsimo ms opositor y jugado en el campo cultural que la revista Humor. Hasta cundo vamos a seguir repitiendo el mito de los radicales y la autoapologa de la clase media hoy macrista paladn de los derechos humanos? Ernesto Sbato y Magdalena Ruiz Guiaz encabezaron la resistencia? Aflojemos con el humor. No le quitemos el empleo a Capussoto.

- La culpa del golpe y los desaparecidos corresponde a la ultraizquierda, a los foquistas, a los guerrilleros. Pattico anlisis repetido ya no slo por los ms derechosos y apologistas de la dictadura, sino incluso por algunos segmentos de la izquierda institucional. Todava hoy! Ese diagnstico unilateral se olvida de dos libros fundamentales que confirman aquel viejo refrn de abogado A confesin de parte, relevo de pruebas.

Uno de ellos, escrito por el principal o uno de los principales estrategas de las Fuerzas Armadas, el general Osiris G. Villegas. Cuando ni el PRT ni los Montoneros haban nacido, este general propona matar y asesinar en masa, revivir la inquisicin y las cruzadas (sic), a travs de la guerra contrarrevolucionaria, siguiendo el ejemplo de Francia y sus campos de tortura en Argelia y Estados Unidos en Vietnam. Haba que aplastar al comunismo y comenzar por la cultura. [Vase General Osiris G. Villegas: Guerra revolucionaria comunista (1962 Biblioteca del oficial), Buenos Aires, Pleamar, 1963].

La otra prueba contundente fue redactada por el padre ideolgico del proyecto socio econmico y cultural de Macri, Menem y Cavallo: el capitn-ingeniero y aprendiz de economista neoclsico, lvaro Alsogaray. Este espcimen integrante del gnero porcino, ya en 1962 (no existan ni Montoneros ni PRT-ERP) le recomendaba a su hermano el general Julio Alsogaray, subsecretario de guerra, comprar armas para la guerra interna, pues lo que se vena en Argentina era la guerra insurgente y comunista y haba que matar y asesinar en masa para frenar a la subversin [Vase lvaro Alsogaray: Experiencias de 50 aos de poltica y economa argentina. Buenos Aires, Planeta, 1993. p.117].

Despus de las confesiones anticipadas de Osiris Villegas (corazn de la estrategia poltico-militar) y Alsogaray (cerebro del capital financiero, incluso antes que Martnez de Hoz) como seguir repitiendo semejante disparate contra la insurgencia?

Y los mitos siguen y siguen. Imposible abordarlos todos en tan pocas lneas.

En este pequeo espacio quisiera dejar sentado al menos dos preocupaciones, de ayer y de hoy.

Una es la dificultad que tenemos quienes pertenecemos a la izquierda roja en aceptar que las confrontaciones sociales se dan, como nos enseara Lenin, no entre un pueblo virgen, bondadoso y puro (el 99% de la poblacin) versus el 1% malo, vendido y perverso. Todo simple y sencillo, sin grises, contradicciones ni matices, como en los cuentos infantiles. No. La lucha de clases en sus niveles ms altos de confrontacin se produce entre dos partes del pueblo. Del otro lado de la barricada y la plvora (o las herramientas tcnicas que sean) tambin habr pueblo, lamentablemente poniendo el pecho a favor de un proyecto ajeno. As fue en Espaa, as fue en El Salvador, as es en Colombia. As fue, es y ser en Argentina.

Hasta que no aprendamos y no aceptemos, incluso de mala gana, que un segmento de nuestro pueblo est largamente trabajado por la ideologa, la cultura y las tradiciones sedimentadas del enemigo, patinaremos en el pasto, en la nieve, en el barro, incluso en el asfalto. Dar una batalla por disputar y dividir ese campo es fundamental. La independencia de clase, solita y bonita, no alcanza. Tener al mismo tiempo y en el mismo espacio (o sea en la misma situacin histrica) un proyecto de hegemona es imprescindible. Pero para tenerlo hay que comprender algo previo. La hegemona se ejerce tambin sobre gente que no comparte el 100% de nuestras ideas. Quien no pelee ni dispute en ese campo, perdi de antemano. Tiene un rey cado y un jaque mate asegurado antes de mover un simple pen.

El otro punto pendiente es la estrategia. El golpe de 1976 vino porque se haba conformado (por lo menos desde 1969) una fuerza social que una diversas fracciones de clase hegemonizada por la clase trabajadora dispuestas al enfrentamiento con la burguesa y sus instituciones, y que en trminos generales, ms all de sus matices, comparta una estrategia de toma del poder mediante el ejercicio de la fuerza material y por el socialismo. Para aniquilarla se prepar y realiz el golpe, no nos confundamos, intentando reordenar las relaciones sociales capitalistas. Sacarle el agua al pez y atacar su base social. Ni generales borrachos, ni autoritarismo ni falta de republicanismo. Todo eso es verso y de la peor calaa. Verso, no poesa, verso, en el sentido especficamente argentino que tiene esta expresin peyorativa del argot popular.

En trminos de estrategia: Por qu fue tan dbil la resistencia? La pregunta del milln. Quizs porque el marxismo revolucionario estuvo pensado siempre, en la inmensa mayora de sus clsicos sean de la tribu que fueran para perodos de ofensiva. Nos resulta muy difcil plantarnos en tiempos de reflujo. Nos descoloca. No sabemos para donde enfilar. Nos dispersamos, nos dividimos, nos enfrentamos entre nosotros. Porque nuestro mismo cuerpo terico nos impulsa a la ofensiva, pero todava falta mucho por masticar sobre el qu hacer? en tiempos de reflujo (Gramsci algo aport al respecto pero falta mucho por pensar todava). Quizs Rodolfo Walsh ms all del folclore meditico y la manipulacin que se pretendi hacer sobre su figura emblemtica dio en el clavo cuando intent que la direccin guerrillera se refugiara y replegara hacia el pueblo para organizar la resistencia.

Aparato versus aparato, perdemos, al menos por ahora y as ha sido durante el ltimo medio siglo o quizs durante todo el siglo. Guerra revolucionaria que no est llevada adelante por el pueblo como protagonista central, cae inexorablemente derrotada (lo escribi Giap, lo subray el Che, lo demostr la historia). Cuando se limitan a la confrontacin exclusiva dos aparatos, esas derrotas populares involucran centralmente a las instituciones de inteligencia y contrainteligencia, donde el estado burgus suele ser ms poderoso porque adems cuenta con el asesoramiento del imperialismo, yanqui, israel, de donde sea [Vase Capitn (r) Hctor Vergez: Yo fui Vargas. El antiterrorismo por dentro. Buenos Aires, edicin del autor, 1995. p.210. Libro no apto para quienes tienen problemas digestivos o debilidades con el vmito].

Ese tipo de confrontaciones con aspiraciones revolucionarias se deben hacer a largo plazo, si pretenden triunfar. La palabra popular y el trmino prolongada deberan ser tomados juntos y en serio. No como consignas de ocasin ni para decorar el saln, el volante o el peridico. Quizs all reside una de nuestras principales falencias. Que no opaca ni medio milmetro el herosmo de nuestros entraables compaeros y compaeras que lo dieron todo por la causa del pueblo, por la revolucin, por la patria grande y el socialismo. Por eso los queremos, los llevamos en la piel y jams los vamos a olvidar.

El desafo es a largo plazo, con paciencia, con tenacidad y con el pueblo. Sin poner jams la otra mejilla... Sin olvidar, sin renegar, sin perdonar. Estoy absolutamente convencido que ninguna lucha fue en vano. Alguna vez hasta el ms mnimo gesto de resistencia, hoy olvidado, denostado, insultado, recobrar su sentido y recin all nos reencontraremos con nuestros muertos, nuestros cados, nuestros torturados y torturadas, nuestros desaparecidos. Simplemente me despido con un deseo, tonto, infantil, insignificante y pequeo, pero irrenunciable porque seguimos amando la vida: quisiera estar vivo para verlo. O alguna vez tener hijos para que ellos o ellas lo vean.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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