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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2016

Respuesta al historiador Sergio Villalobos
Incitacin al "mapuchicidio"

Jaime Huenn
La Raza Cmica


Sergio Villalobos, con la consabida y natural connivencia de El Mercurio, sigue incitando al mapuchicidio con su seguidilla de asertos supremacistas y esa intolerante interpretacin de la historia chilena y mapuche que tanto l como sus sponsors comunicacionales nos quieren hacer pasar como la nica vlida. La gente del pueblo, la querida chusma segn un presidente populista y leonino, le llama a eso en lenguaje de feria vender la pesc. El caso es que por medio de una picante y espinuda cartita, el historiador ha planteado una vez ms, con patronal majadera, lo que sigue: La idea de la deuda histrica es una de las mayores falsedades. Se desconoce que los araucanos fueron colaboradores en su dominacin, cedieron y vendieron partes de sus tierras, se acomodaron en la nueva situacin y recibieron todas las ventajas de una cultura superior: Cristianismo, moral, escritura, cultura, tcnica y educacin, con lo cual se adaptaron al mundo moderno y han obtenido no pocas ventajas, todo ello en general y de manera gratuita. Quines estn en deuda histrica?

Al respecto, slo podemos sealar que el conspicuo profesor omite maosamente un categrico nmero de publicaciones sobre historia y cultura mapuches editadas en las ltimas tres dcadas, la gran mayora basadas en investigaciones rigurosas y en no poca cantidad de textos y archivos desclasificados, las que dejan por las cuerdas gran parte de sus tesis y peroratas. Por supuesto, y en descrdito de su ya menguada superioridad acadmica y moral, nuestro ladino polemista se pasa por el forro los aportes tericos sobre historia, antropologa, poder poltico, economa, campo cultural, interculturalidad, colonialismo y post colonialismo de Said, Spivak, Bordieu, Foucault, Maritegui, Fanon, Cesaire, Bhabha, Hobsbawm, Chomsky, Levi Strauss, Bonfil Batalla, Soyinka, Jakobson, Kusch y tantas otras figuras intelectuales reconocidas y que l, al parecer, no conoce ni en pintura. Sabemos que en toda investigacin histrica operan las subjetividades, pero de ah a plantear como verdad monoltica slo una visin de los hechos no puede sino ser considerada una conducta anclada en la mera soberbia y la mala fe. Por otra parte, abriendo el abanico a las no pocas ventajas legadas por la cultura chilena occidental superior, veamos en qu han devenido hoy tan excelsas ventajas, no slo para los mapuches sino que para toda la poblacin nacional, considerando para ello slo algunos datitos al voleo:

1.- Entre 2006 y 2015 investigadores de diversas Universidades de Chile y el extranjero han realizado estudios sobre bosque nativo chileno, los cuales muestran que despus del ao 2000 persisten importantes tasas de prdida neta de bosques nativos, que suman ms de 30.000 anuales (Antonio Lara, Carlos Zamorano y Alejandro Miranda. Acadmicos Universidad Austral de Chile). 2.- Segn la ltima Encuesta Nacional de Salud (2015), 2 de cada 10 chilenos presentan algn sntoma depresivo, es decir, el 17, 2 % de la poblacin sufre de esta enfermedad en el pas, cifra que se ubica por sobre el nivel mundial en la materia. 3.-De acuerdo con un informe de la OCDE, dado a conocer en junio de 2014, Chile lidera el ranking de pases con peor distribucin de ingresos entre los 34 miembros de la organizacin, indicando adems que el 27,8% de las personas en Chile reporta que los ingresos no le alcanzan para comprar alimentos. 4.- Segn un informe de mayo de 2014 de la ONG Grain, el 70 % de la tierra est en propiedades que tienen en promedio 14.000 hectreas y mientras tanto el 75 % de los propietarios tiene menos del 4 % de la tierra y no alcanza a tener 5 hectreas en promedio. 5.- Considerando la Encuesta Casen del ao 2013, la tasa de pobreza de la poblacin no indgena en Chile es de un 13,5%; pero en la poblacin indgena alcanza a 23,4%. Casi el doble. Adems, la regin de la Araucana sigue liderando el ranking de pobreza y extrema pobreza a nivel nacional.

Cierto es que las referencias estadsticas son manejables y volubles, pero un historiador o un cientista social serio no puede dejarlas de lado por inconvenientes o por mero antojo u ojeriza racial o cultural. En 204 aos de Repblica, el Estado y las lites dominantes no slo han maltratado y despojado a los pueblos originarios (exterminando a varios de ellos), sino que tambin -utilizando regular y profusamente la violencia legal y militar-, han castigado y subalternizado a la gran mayora de la poblacin chilena, reduciendo sus derechos, su dignidad, sus espacios territoriales y su condicin de seres humanos.

Y ya que hablamos de esto, no podemos dejar de recordar, no sin cierto escalofro, una frase indeleble del fallecido general Manuel Contreras en su ltima entrevista televisiva: Me cost cuatro aos pacificar este pas, dijo, imperturbable. Y lo pacific, vaya que lo pacific, ms por la fuerza que por la razn, con esa siniestra mano de hierro que oper impune durante casi dos dcadas. Villalobos, por supuesto, no es el Mamo, pero sus impdicas operatorias discursivas echan ms bencina al problema todava insoluble de las demandas mapuches, movilizando desfachatadamente el lenguaje racista y retrgrado del pacificador acadmico. Convengamos que como historiador puede escribir y fundamentar lo que le venga en gana, pero como ciudadano tiene el deber de circunscribir sus dichos al Estado de Derecho que tanto dice respetar y promover. Existe la Ley Indgena N 19.253, est plenamente vigente el Convenio 169 de la OIT suscrito por Chile el ao 2008, existe la Ley Zamudio, todos cuerpos legales que nuestro aoso Herodoto chilensis se pasa repetidas veces por sus partes menos glamorosas.

Desde nuestra perspectiva, la deuda histrica hacia los pueblos indgenas s es un tema nacional a debatir, un tema tan vigente como el cambio de la Constitucin, la reforma educacional, la proteccin del medio ambiente o la salud pblica. Pero dicho debate debe ser consumado por todos los sectores afectados y poniendo sobre la mesa el mximo de informacin posible. Y no slo eso, en tales debates sus protagonistas han de tener la idoneidad y claridad suficientes como para entender que sus intervenciones no deben realizarse nicamente a ttulo personal o partidario. La apremiante situacin indgena actual demanda soluciones polticas, econmicas y culturales participativas y conjuntas. Sabemos que el olmo no ofrece peras, pero considerando los tiempos que corren ser mucho pedir que, al menos en relacin a esta candente coyuntura, ciertos sectores ilustrados del pas abandonen la egomana, la autorreferencia y el siempre hostigoso autobombo?

Hace ms de cincuenta aos, el gran novelista Jos Donoso visit comunidades huilliches y mapuches de San Juan de la Costa y La Araucana. Parte de ese periplo qued plasmado en una dolorosa y visionaria crnica publicada en la revista Ercilla del 6 de marzo de 1963. All Donoso, a quien nadie podr tildar de pro mapuche, da cuenta del estado miserable y del casi total abandono en que permanecan centenares de familias indgenas. Su paso entre los indios dej una autntica y conmovedora desazn en su escritura, concluyendo que los mapuches estn en el umbral de una nueva etapa de desarrollo, o avanzarn con el mundo contemporneo, o los esfuerzos dejados a medio camino los hundirn en un estado peor que el que han estado hasta ahora. Son esos esfuerzos dejados a medio camino los que han constituido la maldicin y el freno de los procesos sociales, polticos y culturales tanto de los pueblos indgenas como de los sectores populares del pas, agudizando conflictos y eternizando la espera de tiempos mejores.

El pueblo mapuche, sin embargo contra todo augurio o pronstico- avanza con el mundo contemporneo, buscando unir memoria, identidad y territorio en este contradictorio contexto de (pos) modernidad winka, preferentemente desde el dilogo y bajo el duro marco legal que Chile le ha impuesto. Retomar con inteligencia, pluralismo, proactiva lucidez y respeto ese dilogo roto es un imperativo tico para todas las partes, pues en l se juega la paz social y el lenguaje con que los hijos de chilenos, mestizos y mapuches se tratarn en las escuelas de campos y ciudades el da de maana.

Carta de Sergio Villalobos: http://diario.elmercurio.com/2016/03/04/editorial/cartas/noticias/7678b960-c441-432e-a39b-ef6db9903e0e.htm

Fuente: http://www.razacomica.cl/sitio/2016/03/06/incitacion-al-mapuchicidio/



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