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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2016

Ponencia presentada a los tres aos de la muerte de Hugo Chvez
Venezuela, Chvez

Hctor Bjar
Blog de Hctor Bjar


Tuve las primeras referencias sobre Hugo Chvez en 1989, por mi amigo Andrs Soliz Rada, quien era en ese entonces Director de la Agencia France Presse en La Paz Bolivia y asesor del comunicador y lder popular Carlos Palenque, conocido como el Compadre, fundador del partido Conciencia de Patria. A la cabeza de miles de hombres y mujeres aimaras, Palenque rompa el dominio poltico del MNR de Vctor Paz y Juan Lechn y estremeca la poltica boliviana. Fue el antecedente del fenmeno Evo Morales.

Soliz Rada, quien sera aos despus el primer ministro de energa de Evo, me mostr una entrevista hecha a un Teniente Coronel venezolano llamado Hugo Chvez Fras en una revista argentina despus del Caracazo de 1989, en que ste argumentaba una posicin radicalmente diferente al neoliberalismo en auge en esos aos. Las declaraciones eran notables por su novedad y valenta: nadie se atreva a cuestionar en aquellos das de Fukuyama, los dogmas neoliberales que Pinochet, Thatcher, Reagan, paradigmas de las derechas latinoamericanas mostraban, cual modelos exitosos que el mundo deba seguir. Estaba por iniciarse la poca del consenso de Washington.
Despus pude ver a Chvez en Mxico en 1991 durante su destierro. Nos alojbamos en el mismo lugar y lamento no haberlo abordado para conversar sobre su pas y Amrica Latina, porque estuvimos a pocos metros de distancia en el lobby de aquel hotel. Un ingeniero desconocido para la poltica peruana, Alberto Fujimori, acababa de derrotar a la estrella mundial Mario Vargas Llosa y haba desencadenado un shock tan despiadado como el que Carlos Andrs Prez lanz sobre el pueblo venezolano. Debilitado por el terrorismo de Sendero Luminoso, el pueblo peruano no haba reaccionado como el de Caracas. No tuvimos caracazo sino inanicin, impotencia, angustia.
Ocho aos despus, en diciembre de 1999, cuando se aprob la nueva Constitucin venezolana, Carlos Franco, mis compaeros y yo, fuimos en el Per los primeros en publicar un suplemento especial dedicado a Venezuela en el nmero 86 de nuestra revista Socialismo y Participacin. Incluimos artculos de Gabriel Garca Mrquez, Toms Eloy Martnez, el tucumano autor de La novela de Pern y Santa Evita; un texto de Ignacio Ramonet y un violento ataque de Mario Vargas Llosa.

Garca Mrquez deca en el artculo El enigma de los dos Chvez: el Presidente se despidi con su abrazo Caribe y una invitacin implcita. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora me estremeci la inspiracin de que haba viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofreca la oportunidad de salvar a su pas. Y el otro, un ilusionista, que poda pasar a la historia como un dspota ms.
Todos dudaban, tenan desconfianza. Incluso Gabo.

UNA PARTE DE LA IZQUIERDA NO QUERA A CHVEZ

Acosada por el neoliberalismo, marcada por las dictaduras sangrientas de Pinochet, Garrastaz y Videla, la izquierda latinoamericana no quera a Chvez. Estuve presente cuando el Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre en 2001, promovido por organizaciones brasileas prximas al PT de Lula, entonces candidato a la Presidencia por tercera vez, le neg la entrada; y l tuvo que hablar en una inmensa manifestacin realizada en otro coliseo, lejos de donde se reunan las luminarias que empezaban a oponerse a la globalizacin capitalista. Como crean en el paradigma de la democracia parlamentaria europea, especialmente la espaola del Pacto de la Moncloa y el PSOE, no queran a Chvez; vean en l a un caudillo y un militar, un proyecto de autcrata. El modelo era todava Felipe Gonzlez, un atildado poltico europeo, no un militar mulato como Chvez, que hablaba fuerte y con acento caribeo, y deca las verdades, no eufemismos. Sonaba mal, estaba fuera del contexto deseado. El denominado populismo latinoamericano era condenado por los latinoamericanos.

No era un problema nuevo. Tampoco Pern, Torres, Torrijos y Velasco fueron queridos por esa izquierda. El terico argentino Ernesto Laclau, cuyos amigos murieron en las guerrillas de Salta, ha escrito sobre esa posicin su bello y profundo libro La razn populista, en que explica finalmente cmo, detrs de la palabra populismo, se esconde un desprecio aristocrtico por las heterogneas y morenas masas latinoamericanas.

A iniciativa de Linda Lema formamos junto con el general Rodolfo Robles Espinoza, el que denunci arriesgando la vida la existencia del criminal Grupo Colina, el historiador Juan Jos Vega y el pintor ngel Chvez, el primer grupo peruano de apoyo a la revolucin bolivariana; y como miembros de ese grupo asistimos al Congreso Anfictinico llevado a cabo en la Universidad de Panam. Lleg un avin lleno de entusiastas venezolanos y con ellos tuvimos varios das de discusin.

CHVEZ FUE UNA EXCEPCIN

Una de las caractersticas del mundo contemporneo es que han desaparecido las figuras carismticas, singulares. Dirigentes opacos, mediocres, se han hecho cargo de gran parte del mundo, aceptan y promueven guerras criminales, matan y hacen matar a miles de personas en medio de la indiferencia del planeta. Son las gentes que los propietarios del sistema capitalista mundial necesitan para que administren sus intereses. Esos gobernantes son dciles con los grandes y duros con los dbiles. Hugo Chvez fue la excepcin, es el hroe latinoamericano de estos das y como tal, pasar a la historia.

Chvez logr la hazaa de obtener el respaldo de la mayora del pueblo venezolano a una posicin y actitud revolucionaria, gan especialmente a los pobres, que vivan trepados a los cerros de Caracas en una miseria indescriptible en uno de los pases ms ricos del mundo por su petrleo, la Venezuela saudita, la del Punto Fijo. Puso encima de la mesa los verdaderos problemas de Amrica Latina. Sobrepas largamente por su franqueza y audacia la posicin correcta de entonces: la lnea reformista de la democracia cuyo modelo era la Concertacin chilena. Sin generar competencias o rivalidades en el campo democrtico, se plante objetivos ms audaces, latinoamericanos y universales, ms ambiciosos que el indigenismo de Evo o la revolucin ciudadana de Correa.

Lo que distingui histricamente a Chvez fue su capacidad de liderazgo en Amrica Latina, la estrategia de unidad continental independiente del poder imperialista, que l plante. Mencion repetidas veces la palabra imperio que nadie se atreva a pronunciar en los medios oficiales. Volvi a hablar fuerte y promover revolucin.

Para Amrica Latina, su desaparicin signific la partida del lder, el hombre capaz de guiar a nuestros pases a una coordinacin prctica, con sentido. Con su muerte prematura ha desaparecido, esperamos que solo temporalmente, ese liderazgo que nuestra regin necesita.


LOGROS DE LA REVOLUCIN BOLIVARIANA

En Venezuela, Chvez:
Gan 13 consultas comiciales presidenciales, regionales y municipales.
Triunf en seis referendos.
Organiz un sistema electoral automatizado, uno de los ms avanzados del mundo.
Logr incorporar un voto voluntario de 19 millones de electores con 80.99% de participacin en 2013.
Organiz 40,000 consejos comunales, 1401 comunas, 1294 salas de batalla, 28791 movimientos sociales, 71521 organizaciones populares.
Convirti a Venezuela en Territorio libre de analfabetismo segn la Unesco. Logr reducir a 2.5% la desnutricin en menores de 5 aos.
Mantuvo la educacin y la salud gratuita como objetivos y realidades principales de su gobierno.
Organiz 886 infocentros para informacin tecnolgica. 3 millones de computadoras en manos de nios escolares. Todo para que la tecnologa informtica sea transferida al pueblo.
Benefici a 2 500 000 pensionados.
Convirti a Venezuela en pas lder en CELAC, UNASUR, ALBA, PETROSUR, PETROCARIBE y Banco del Sur[1].
Logr construir un milln de viviendas para el pueblo. En diciembre de 2015 la revolucin bolivariana entreg en la Parroquia Caa de Azcar del estado de Aragua la vivienda nmero un milln construida por la Gran Misin Vivienda.
Pero sobre todo: recuper PDVSA, una de las petroleras ms grandes del mundo; y la mantuvo en y para Venezuela. Eso es lo que no le perdonan.

UNA PERSONA, UNA VIDA

Chvez naci en Sabaneta, Barinas, un pueblo del llano el 28 de julio de 1954; muri en Caracas el 5 de marzo de 2013.

Fue jugador de bisbol, monaguillo, aficionado a la pintura, la msica, buen cantante, recordamos sus canciones ante las multitudes, gran lector, conocedor de la literatura y el teatro. Gran orador. Tiene, deca Garca Mrquez en el artculo citado, un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman y pginas enteras de Rmulo Gallegos.

Ingres al Ejrcito Nacional de Venezuela en 1971, en pleno proceso revolucionario peruano, cuando el Per estaba bajo el gobierno de Juan Velasco Alvarado, militar al que siempre admir. Frecuentemente llevaba en uno de los bolsillos de su casaca el pequeo libro azul con las Bases ideolgicas de la revolucin peruana.

Fue un hombre culto. Profesor de estudios superiores. Hizo una maestra en Ciencias Polticas en la Universidad Simn Bolvar en 1989 y 1990.

No fue un aventurero de la poltica ni un outsider electorero. Casi veinte aos antes de llegar al poder, a los veintitrs aos, fund, con otros cinco colegas militares, el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, MBR-200, en conmemoracin de los doscientos aos del nacimiento de Bolvar en 1783. Con los capitanes Felipe Acosta y Jess Urdaneta repitieron, actualizndolo, el juramento de Bolvar en el Monte Aventino:hasta que rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos.

Despus del Caracazo en 1989, intent, junto con otros militares del MBR-200, un golpe de Estado contra Carlos Andrs Prez. Fracas.
Estuvo encarcelado durante dos aos y fue indultado por el presidente Rafael Caldera.

Fue candidato a la Presidencia de la Repblica en 1998 con el apoyo del Movimiento V Repblica (MVR) y se convirti en presidente en 1999.
Fue Presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela desde el 2 de febrero de 1999 hasta su muerte en 2013. Durante esos catorce aos logr que cambie la conciencia del mundo poltico y de gran parte del pueblo latinoamericano cuando plante el objetivo de lograr el Socialismo del siglo XXI.

En el gobierno, Chvez no dej de luchar, desde el primer momento hasta el ltimo da de su vida. Lo hizo siempre movilizando al pueblo.
En el comienzo, convoc a redactar una nueva Constitucin que fue aprobada en 1999 por un Referndum con ms del 80% de votacin.
Una nueva campaa popular culmin en un segundo referndum constitucional que ratific la nueva Constitucin con el 71,78% de los votos.

Se cas dos veces. La primera con Nancy Colmenares, con la que tuvo tres hijos: Rosa Virginia, Mara Gabriela y Hugo Rafael. Despus cas con la periodista Marisabel Rodrguez, madre de su ltima hija, Rosins. Se separ de ella desde 2003.

Rompiendo los prejuicios instalados por la guerra fra, en septiembre 2001 convoc en Caracas la Segunda Cumbre de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP). A finales de octubre recibi en la capital a Fidel Castro. A principios del 2001 realiz una gira por el Asia, buscando relaciones con los pases emergentes.

Logr hacer aprobar mediante un Decreto Habilitante del Congreso, la Ley de Tierras, (Reforma agraria), una nueva Ley de Hidrocarburos y la Ley de Pesca entre otras 49 leyes. La Fedecmaras y la Confederacin de Trabajadores de Venezuela (CTV), se opusieron. La oligarqua venezolana, los adecos y copeyanos, se movilizaron contra l.

Cuando declar que en Afganistn "No se puede combatir el terror con ms terror" Estados Unidos llam a su embajadora en Caracas y se convirti en su enemigo. Para los Vargas Llosa, Toledo, Garca, de la Ra; para los Felipe Gonzlez y Castaeda, Chvez se convirti en el mismo demonio. Fue el diablo latinoamericano de esta poca. Chvez no excluye al diablo de su agenda revolucionaria, deca Toms Eloy Martnez.

Una campaa multimillonaria y despiadada fue desencadenada contra l.

EL GOLPE DE 2002

En enero de 2002 renunci Luis Miquilena, su ministro del Interior y antiguo lder de la marxista URD Unin Republicana Democrtica. El 5 de marzo, Fedecmaras, la CTV, la Universidad Catlica Andrs Bello y la cpula de la Iglesia Catlica, firmaron un pacto contra Chvez.
El 11 de abril, el general Efran Vsquez, comandante del ejrcito venezolano, apareci en la televisin rodeado por altos mandos y anunci que a partir de esos momentos desconoca a Chvez como presidente. Este grupo de militares puso como fugaz presidente al industrial petroqumico venezolano Pedro Carmona, Presidente de Fedecmaras, la CONFIEP venezolana.

Carmona derog las 41 leyes dadas por el gobierno de Chvez, destituy todos los poderes del Estado, cerr el canal estatal de televisin y rompi la cooperacin con Cuba.

La Repblica de Lima titul su revista dominical del 14 de abril del 2002 llamando a leer un artculo firmado por Oscar Miranda: Autcrata venezolano cav su propia tumba. Los demcratas venezolanos resolvieron la crisis en las callesel rgimen desptico disfrazado de democracia revel su verdadera sustancia: la de una dictadura asesina y criminalY una leyenda debajo de la foto en colores: Pedro Carmona, el hombre en cuyas manos est el futuro del pas.

El diario cay en el ridculo. Cuando el suplemento sali aquel domingo al pblico, Chvez ya haba sido restituido en el poder por el pueblo. No pudieron evitar la circulacin de sus mentiras.

Chvez fue restituido en el poder por una masiva movilizacin popular.

Entonces se produjo el paro petrolero y la oposicin se atrincher en la Plaza Altamira de Caracas entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.

Toda la vida de Hugo Chvez fue de lucha. Toda la vida de la revolucin bolivariana que l empez y que ahora contina es de combate. No es de conciliacin ni de traicin. En medio de un continente de medias tintas, ellos optaron enfrentarse a los poderes que dominan nuestras naciones y llamar a las cosas por su nombre. Esa actitud dividi a Venezuela en dos polos: el revolucionario y el contrarrevolucionario.
La ltima eleccin realizada con Chvez en vida se realiz el domingo 16 de diciembre de 2012, cuando eligieron a los gobernadores de cada entidad federal y a los legisladores a los Parlamentos de stas, optando para el perodo 2012-2016. Los resultados oficiales dieron una victoria del PSUV en 20 de 23 gobernaciones de estados y mayora parlamentaria en 22 de 23 consejos legislativos estadales. La oposicin obtuvo tres gobernaciones y un consejo legislativo (Amazonas). Henrique Capriles, el lder de la oposicin, mantuvo la gobernacin de Miranda. Estas fueron las primeras elecciones regionales venezolanas en las que el presidente Chvez no pudo hacer campaa por sus candidatos desde 1998. Haba sido atacado por el cncer.

Debido a su delicado estado de salud, Hugo Chvez deleg la mayora de sus responsabilidades en su vicepresidente Nicols Maduro, hoy Presidente de Venezuela Bolivariana.

En marzo de 2013, tuvo que regresar a la lid y hacer campaa padeciendo un agresivo cncer cuyo verdadero origen algn da se conocer. Fue un hroe y un mrtir durante sus ltimos meses.

La Revolucin Bolivariana vive hoy momentos dramticos. Contra Venezuela y contra el recuerdo de Chvez contina y se agudiza la guerra econmica, poltica y meditica que los poderes establecidos le declararon desde el comienzo.

Yo tengo una posicin crtica respecto de lo hecho y dejado de hacer por los gobiernos progresistas de Amrica Latina porque creo que debemos estar atentos a sus errores y limitaciones.

Est a la vista que esos gobiernos se salieron del libreto marcado por el imperio, aprovecharon una coyuntura favorable para orientar la economa de sus pases en un sentido popular.

No quisieron o no pudieron ir ms all. Venezuela fue la excepcin y est pagando el precio. Brasil y Argentina distribuyeron ingresos en una etapa propicia, favorecidos por los altos precios de las materias primas. Pero aplicaron polticas econmicas keynesianas e inflacionarias que, desde mi punto de vista, deben ser revisadas, no para sustituirlas por medidas monetaristas y friedmanianas, sino desde la perspectiva del cambio revolucionario. El gran John Maynard Keynes cuestion la economa capitalista clsica y neoclsica: pero lo hizo en pases capitalistas como Inglaterra y Estados Unidos para resucitar el capitalismo enfermo de recesin, no para construir socialismo.

LMITES Y AMENAZAS PARA LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS

Los gobiernos progresistas estn amenazados por el poder militar, econmico y meditico de los dueos del mundo, limitados por economas dbiles y colonizadas y por pueblos alienados y faltos de conciencia. Por eso no llegaron a tocar la base de la injusticia social y del poder de las oligarquas en Amrica Latina: las inmensas fazendas del Brasil, el poder de la oligarqua soyera en Argentina y Uruguay, el ejrcito pinochetista en Chile, el poder terrateniente en Ecuador, estructuras de la propiedad de la tierra y de los recursos naturales que son la base del poder imperial. Solo Chvez y Venezuela se animaron a pasar el lmite cuando recuperaron PDVSA y convocaron al poder popular con una agenda abiertamente socialista. Pero la base petrolera es efmera, variable y endeble en trminos histricos. Y es difcil pensar que la introduccin abusiva y criminal del petrleo de esquisto no hayan sido instrumentos de la manipulacin imperial contra la Rusia de Putin y la Venezuela de Maduro.

Es difcil decir todo esto desde un pas como el Per, en que los izquierdistas no hemos sido capaces de superar nuestros propios defectos; y con ese egosmo tribal que nos caracteriza, hemos permitido y seguimos permitiendo que nuestros gobiernos estn entre los ms cavernarios de Amrica Latina. La esclavista clase alta peruana odi y odia a Chvez tal como odi y odia a Bolvar.

Pero cuando hablamos de nuestra solidaridad con el proceso venezolano en las buenas y en las malas, no podemos dejar de recordar la advertencia de Csar Vallejo: cudate del leal ciento por ciento. Cudate Espaa de tu propia Espaa. Nuestra solidaridad con Venezuela no es, no debe ser ciega. Somos solidarios, no hinchas. Debemos ser conscientes, no integrantes de barras bravas.
Podramos decir entonces Cudate Amrica Latina de tu propia Amrica Latina. Cudate Venezuela de tu propia Venezuela. Cudate izquierda de tu propia izquierda.

Pero esa posicin crtica, que debe hacer el balance de las polticas pblicas que las izquierdas latinoamericanas y los denominados populismos han hecho desde los gobiernos de Pern, Allende, Siles, Goulart y el primer Garca, con similares consecuencias de inflacin y desabastecimiento para nuestros pueblos, esa posicin crtica, no debe significar indiferencia. Mantenemos una total solidaridad con la Venezuela de hoy y con su pueblo.

Acabemos con ello. No es el tema de esta noche.

Es la hora de recordar a Hugo Chvez. Rememorar su herosmo civil (siendo militar) y su martirio. Es la hora del apoyo a las luchas diarias que los compaeros venezolanos libran en defensa de su revolucin, que vemos como la nuestra. Estamos y estaremos con ustedes. Y decimos con ustedes: hasta la victoria siempre, Comandante!


Fuente: http://hectorbejar.blogspot.com.es/2016/03/venezuelachavez-ponenciapresentada-en.html


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