Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2016

Berta Cceres, otra vctima del capital

Rafael Silva
Rebelin


"Berta fue una mujer excepcional, lideresa nata que condujo a su pueblo Lenca ms all de las reivindicaciones bsicas, para elevarlos a la conciencia de pueblo indgena, de pueblo digno, de pueblo con derechos y con voluntad para defenderlos" (Guido Eguigure)



Honduras era su pas, Lenca era su pueblo, Berta Cceres era su nombre. Ha ocurrido quiz en el pas ms peligroso del mundo, donde la desigualdad, la represin y la impunidad campan a sus anchas. El gran capital hostiga, explota, acecha, amenaza, soborna, chantajea, y utiliza todos sus resortes contra los osados (sean personas u organizaciones) que se atreven a cuestionar su poder y su fuerza. Y cuando todo ello no les vale, como en el caso de Berta Cceres, recurren al asesinato directo, fro, vil y traicionero. Y as, la gran dirigente indgena y luchadora incansable de los movimientos ambientalistas de su regin, ha sido asesinada de forma violenta, y con ello, el capital ha eliminado el obstculo que ella representaba, un obstculo para quienes continan ejerciendo un sistema de dominio y explotacin para el pueblo hondureo. El antes y el despus lo podemos fijar en el derrocamiento del Gobierno de Manuel Zelaya, en 2009, desalojado del poder mediante un cobarde Golpe de Estado perpetrado, como siempre, por las fuerzas desestabilizadoras del capital. Berta haba participado encabezando las protestas contra dicha usurpacin ilegtima del poder.

Berta siempre lo tuvo claro, porque de casta le viene al galgo. Ella perteneca a la mayor etnia indgena de Honduras, y su madre, Berta Flores, segn nos cuenta la Wikipedia, fue partera, enfermera y alcaldesa, y dio amparo a muchos refugiados procedentes de El Salvador. Segn la tradicin lenca, los espritus femeninos estn en los ros, y las mujeres son sus principales guardianas. Quiz por ello el espritu de Berta seguir siempre vivo, iluminando las siguientes generaciones de activistas. Berta siempre denunci la expropiacin de los territorios a su gente, as como las carencias en los sistemas de salud y agrcola, y rechaz la instalacin de bases militares estadounidenses en el territorio hondureo. Por todo ello, Berta estaba situada en el ojo del huracn. En abril de 2015, Berta Cceres fue galardonada con el mayor reconocimiento mundial que se otorga a los activistas medioambientales, el Premio Medioambiental Goldman. Berta era una hermosa flor de la Humanidad, una flor que ha sido cortada, pero parafraseando al maestro Pablo Neruda, aunque corten todas las flores, no detendrn la primavera.

En Honduras existe, como en tantos otros lugares de Amrica Latina, un Gobierno corrupto arrojado en manos de las fuerzas vivas del capital, formado por la oligarqua hondurea, apoyada por el soporte y la complicidad de las grandes empresas transnacionales y, por supuesto, por el criminal gobierno norteamericano. Pero Honduras y sus pueblos indgenas y nativos constituyen un rico arsenal de naturaleza viva, en constante enriquecimiento, pero tambin en constante destruccin por parte de estos agentes del capitalismo ms salvaje y depredador. Y cuando, como en el caso de Berta, les salen autnticos lderes populares, valientes contestatarios que se enfrentan a su indecente podero, ellos siguen recurriendo al crimen para eliminar a todos aqullos y aqullas que molestan a sus negocios, que alzan su voz rebelde, que se atreven a enfrentarse a su poder, que intentan frenar su demoledora y destructiva capacidad. Y as, los gobiernos hondureos continan asesinando impunemente, con la ayuda de estos voceros del capitalismo, de estos grandes agentes de la malvada "globalizacin", de estos siervos de la destruccin y de la codicia.

De hecho, antes que Berta, decenas de periodistas reivindicativos, de campesinos rebeldes, de activistas sindicales y de lderes de movimientos populares, as como defensores de los derechos humanos, activistas animalistas, defensores ecologistas, maestros, ambientalistas, y un largo etctera de activistas sociales han sido el blanco de los asesinatos de esta mafia capitalista. Lo ms triste de todo es que su impunidad es prcticamente total. Nada les impide llevar a cabo sus fechoras. Nada puede ensombrecer su poder. Los crmenes suelen quedar impunes, nada se investiga con la suficiente entidad, nada se esclarece, y as la corrupcin, el saqueo y el asesinato son moneda de cambio ante la inaccin y la pasividad de un Gobierno cmplice que se lava las manos ante tanta barbarie. Y ante ello, seguro que la prensa de los medios de comunicacin dominantes no contarn esta noticia, seguro que no saldrn grandes voces a escandalizarse ante tanta corrupcin, seguro que ningn dirigente poltico del mundo "occidental" y "civilizado" alzar su voz para denunciar tanto salvajismo, tanta injusticia y tanta impunidad. Seguro que ante el asesinato vil y despreciable de Berta no saldrn los grandes "defensores de los derechos humanos" para denunciar a la mafia capitalista hondurea y a sus cmplices de tan horrendo crimen.

Como nos cuenta Carlos Iaquinandi desde SERPAL, Berta Cceres fue una de las fundadoras del Consejo Cvico de Organizaciones Populares e Indgenas de Honduras (COPINH) en 1993. Encabez las movilizaciones contra los megaproyectos de grandes empresas mineras y energticas, cuyas prcticas depredadoras intentaban aniquilar los ecosistemas naturales de los pueblos nativos de la regin, as como expoliar los recursos naturales de los mismos. De hecho, haba conseguido en varias ocasiones desmontar los planes de varias grandes empresas hidroelctricas. Era frecuente verla, megfono en mano, lanzando al pueblo sus mensajes, para concienciarles de sus derechos, y de las desastrosas consecuencias de lo que las grandes empresas venan practicando en sus territorios histricos. Y as, Berta luch y defendi el agua, los ros, la tierra, los bosques, en fin, la misma naturaleza que ella haba vivido y habitado desde pequea, y que haba sido contexto natural de la convivencia de estos pueblos indgenas. En palabras de su propio hermano: "Ella defenda la riqueza indgena, los rboles, las aves, el agua, el derecho para que la gente tuviera un vaso, un plato de comida, calzado, etc. Su nica arma era su voz". Y de madrugada, diversos testigos sealan que dos sicarios forzaron su vivienda, asesinando despiadamente a tiros a la dirigente indgena. Todo ello tiene la pinta de otro asesinato por encargo, el habitual procedimiento que se ejecuta contra los activistas sociales hondureos. Hasta siempre, Berta, tu muerte es la muerte de millones de activistas por todo el mundo, que luchan incansablemente contra las fuerzas del capital, y tu muerte tambin es la de todos nosotros, lo que creemos y luchamos por otro mundo, otro mundo que es posible y necesario.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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