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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2016

Martiza Buitrago Garca es una activista y defensora de derechos humanos, desplazada forzadamente de Landzuri (Santander)
De vctima a lideresa

Fernanda Snchez Jaramillo
Rebelin


Enfrentarse a un nuevo territorio fue lo ms difcil para Maritza Buitrago, una campesina santandereana, que creci en la vereda Bueno Aires, de Landzuri, rodeada de naturaleza.

Se cri corriendo en las quebradas, sacando pescaditos de sus aguas, saltando entre las piedras, trepndose a los rboles y aunque ya no era una nia cuando fue obligada a desplazarse extraa profundamente a los rboles.

La finca de su padre era maderable. All crecieron imponentes ante ella los abarcos: unos rboles de gran tamao, de hojas pequeas y delicadas. Yo tena una relacin con unos rboles que se llaman abarcos. No s porque logr una conexin con esos rboles dice Maritza- y yo siempre que andaba con mi depre, esos rboles siempre fueron para m como mi escape y a pesar del tiempo que llevo ac an los extrao.

Maritza recuerda que cuando estaba embarazada de su hija, y su familia no saba, se sent sobre unas piedras enormes debajo de los rboles y observ como el viento mova sus hojas: las bajaba, las suba Ese movimiento rtmico le gener paz.

Hoy en da cuando est muy estresada busca la naturaleza, pues Bogot no le permite relajarse como lo haca en su tierra descansando en silencio mientras contemplaba los rboles.

Dejar sus esbeltos rboles, las gallinas, las yeguas y los perros fue como dejar atrs una parte de su vida. Sus animalitos terminaron abandonados y sus perros fueron envenenados. (No siempre stos son incluidos cuando se hace balance de los daos de las personas desplazadas).

Casi que todas salimos y pasamos por lo mismo: dejar una cantidad de animales a la deriva. An me afecta todo eso y que mi pap y mi hermano ya no estn.

A su padre lo asesinaron por su resistencia a los cultivos declarados ilcitos y sus discusiones con paramilitares; a su hermano, de 31 aos, por saber quin asesin a su padre y que los asesinos pensaran que podra vengarlo.

La administracin municipal de aquella poca, en Landzuri, era amiga de la familia y, por eso, les recomendaron a Maritza y sus hermanas que se alejaran antes de que acabaran con todos.

Lleg a Bogot en el ao 2005 y uno de los retos ms grandes que enfrent fue llegar a esta ciudad desconocida con una hija pequea y encontrar una casa dnde vivir.

Muchas mujeres desplazadas enfrentan la dificultad de conseguir un lugar en arriendo para ellas y sus hijos, en algunos casos hasta cinco hijos, sin fiadores, lo cual hace casi imposible la bsqueda.

Esto sumado a la bsqueda de empleo cuyas vacantes se reducen a oficios como ayudantes de cocina o meseras en restaurantes, trabajos tradicionalmente destinados para las mujeres.

Atencin psicosocial

Maritza, al igual que otras mujeres, ha recibido atencin psicosocial con organizaciones no gubernamentales. Adems su hija fue atendida por una Empresa Prestadora de Salud (EPS).

El da que asesinaron al padre de Maritza, su nia estaba en la casa; escuch los disparos y vio a su abuelito empapado en sangre. Despus de la muerte del abuelo lloraba y repeta que Dios era malo porque se lo llev. En el 2013, Maritza y sus hermanas hicieron un acto simblico: tomaron los restos de su padre y hermano y armaron los esqueletos junto a sus hijos.

En el ao 2012 Maritza fue elegida como delegada -por la Mesa del seguimiento al Auto 092 de 2008, pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre los derechos de las mujeres desplazadas- ante la Mesa Nacional provisional de vctimas cuando les consultaron a las vctimas acerca del Programa de Atencin Psicosocial y Salud Integral a las Vctimas (Papsivi).

En esa oportunidad, las vctimas propusieron que gestores comunitarios formaran parte de los equipos de atencin. Dentro del Papsivi, Maritza trabaj como gestora psicosocial.

Maritza es crtica sobre la atencin psicosocial porque hizo parte de los equipos; estuvo seis meses con el Papsivi y un ao con Tejiendo Esperanzasi programa de la Secretara Distrital de Salud de Bogot para las vctimas.

Del Papsivi explica que como gestora no tuvo una participacin tan activa, pero serva de puente entre la comunidad y la institucin cuando organizaban reuniones y colaboraba en logstica.

En el programa Tejiendo Esperanzas s fue parte activa del proceso y saba quines eran atendidos. Las personas que llegaban a los Centros Dignificarii, decidan si queran la atencin en el centro o en casa.

Maritza seala que fue un buen proyecto pero se qued corto ante la magnitud de las necesidades. Critica, constructivamente, el hecho de que trabajen con metas y la ausencia de una dimensin psiquitrica, pues algunas personas la requieren.

Destaca otro aspecto de Tejiendo Esperanzas: tener un mdico dentro del equipo pero que no puede hacer mas que detectar el problema y remitir a la persona a la EPS a que lo atienden o le den un medicamento que, a veces, no tienen por falta de recursos del Fosygaiii.

Es difcil ofrecer atencin psicosocial cuando la poblacin no tiene comida o lugares a dnde ir. No juzgo a los profesionales, s al sistema; usted puede brindar atencin psicosocial, pero si la sacan de la casa y no tiene a dnde ir y est peor. Algunas personas de Tejiendo Esperanzas ayudaban a conseguir empleo, tienen que salirse de la profesin de ser psiclogo para que su atencin haga un medio efecto en la poblacin, asevera.

Maritza no recibi atencin psicosocial constante porque no cree necesitarla. Sin embargo, recomienda no hacer cierres de la atencin psicosocial, en algunos casos, como lo contempla el Papsivi.

Su argumento es que algunas personas tienen recadas. Las lideresas, por ejemplo, escuchan diariamente historias ms crueles que las propias, confrontan a las instituciones, trabajan con funcionarios y tienen jornadas extenuantes, por eso, a ellas no deberan terminarles la atencin.

Nosotras las mujeres lideresas mantenemos nuestros cuerpos predispuestos y alterados casi el 80 por ciento del tiempo. Entonces a nosotras no se nos puede cerrar la atencin, uno est bien y puede tener recadas.

Ella tuvo una sesin pero consider que no requera ms porque es por temporadas que se siente mal, en parte debido a la sobrecarga del trabajo y cuando piensa demasiado en los casos de su padre y hermano. Por eso, procura que no le falte actividad nunca ya que la muerte de su hermano la afect mucho. Fue la poca de su vida en la cual estuvo ms flaca y durante un ao no pudo dormir bien, tena pesadillas y se preguntaba si su hermano fue torturado o no.

Activismo

La labor de Maritza no termin al ser miembro de estos equipos psicosociales; con el paso de los aos se consolid, es ahora una reconocida activista en Bogot.

Desde el ao 2006 hace parte del proceso de visibilizacin del Auto O92 de 2008iv de la Corte Constitucional, que se pronunci acerca de la necesidad de adoptar medidas de proteccin a mujeres vctimas del desplazamiento forzado por causa del conflicto armado.

Tanto Maritza como sus compaeras del grupo distrital de promocin del Auto 092 de 2008 estn conscientes de que ser lideresas es una tarea compleja. Para desarrollar esta actividad sacrifican a su familia, el trabajo, ingresos econmicos y su propio bienestar, lo cual muchas veces no es valorado por los dems.

Yo definitivamente en esto he hecho de todo. He estado vinculada laboralmente por temporadas, he intentado negociar los tiempos para seguir en el procesos, no es fcil. Cuando he considerado que he salido demasiado de los procesos, renuncio. Yo estaba con la Secretara de Salud y renunci, estoy hace ms de un ao dedicada al proceso social, afirma.

Esta mujer se ha convertido en una reconocida activista con esfuerzo, demostrando a cada paso que tena la capacidad y siendo diligente. Maritza est a cargo de la secretara tcnica del grupo distrital que visibiliza el Auto 092 de 2008 de la Corte Constitucional, que insta al Estado a adoptar medidas de proteccin para las mujeres vctimas del desplazamiento.

El grupo distritalv est constituido por 15 organizaciones, cada organizacin con una delegada y una suplente. Este grupo ha sido constante en la visibilizacin del Auto 092, donde quiera que van hablan de ste, son mujeres desplazadas que abogan porque sus derechos sean respetados.

En el ao 2012 tuvieron un proyecto con la Cooperacin Tcnica Alemana (GTZ) gracias al cual organizaron talleres y socializaron el fundamental contenido del Auto 092 de 2008, que an hoy socializan.

El grupo distrital es reconocido por este trabajo de exigencia de los derechos de las mujeres y, por lo cual, varias mujeres fueron atacadas. Han sido vctimas de violencia sexual, amenazas, golpes, un intento de secuestro de una de sus hijas y atentados. Algunas tienen medidas cautelares, apoyo de la Unidad Nacional de Proteccin (UNP) y otras, como Maritza, no tienen medidas de proteccin.

Como consecuencia de esta victimizacin su caso fue revisado, en el ao 2013, y hoy en da son sujeto de reparacin colectiva, tras varios meses de recoleccin de pruebas y la documentacin exigida. Como sujeto de reparacin colectiva estn solicitando, entre otras demandas, profesionalizacin para 100 mujeres de las organizaciones del grupo distrital.

Maritza persiste, al lado de sus compaeras, en lograr que se implementen los 13 programas para las mujeres del Auto 092, que despus de siete aos sigue siendo urgente.

Algunas compaeras, lideresas y organizaciones grandes abandonaron el Auto 092 y nosotras no. Estamos ms decididas a hablar del Auto 092 () y por qu lo vamos a dejar si fue nuestro mayor logro de incidencia? Estamos ah. Yo creo que lo importante del proceso que hemos hecho nosotras es no haber dejado morir el Auto, asevera.

Martiza no se rinde! Contina en Bogot con su activismo a pesar del dolor que le caus la prdida de sus familiares y la nostalgia por su tierra. Particip en varios procesos de duelo y eso le permite hablar sobre esto, conmovida, sin derrumbarse.

Cuando mira hacia atrs ve el camino recorrido: su llegada a Bogot sin saber qu era ser desplazada, sentir que la miraban raro, recibir una carta donde le explicaban sus derechos, y leerla cuando ya no poda reclamarlos porque perdi vigencia, y tambin a alguien que le dijo que no tena cara de desplazada y su respuesta: Y qu cara tiene un desplazado?

A Maritza lo que ms le duele, es haber salido de su territorio, pero an as no volver. Es posible que nosotras recuperemos la finca en un proceso de restitucin y no hacemos retorno porque contina el peligro. Los paramilitares de Santander no todos fueron a la crcel y hay una creencia de que porque el paramilitarismo se desmoviliz ya no existe () el problema es que ahora no estn uniformados, se han quedado armados, en la comunidad, son personas que aparentemente se desmovilizaron y ahora son un civil ms, pero que usted sabe que son personas que su corazn no cambi, que siguen ah para entregar informacin, para asesinar., afirma Maritza.

Notas:

i Tejiendo Esperanzas http://tejedoresdeesperanzas.blogspot.com.co/p/tejiendo-esperanzas-ruu.html

ii Centro de Atencin Integral a las vctimas Dignificar http://www.victimasbogota.gov.co/?q=centros-dignificar

iii Fondo de solidaridad y garanta. http://www.fosyga.gov.co/AcercadelFOSYGA/QueselFOSYGA/tabid/103/Default.aspx

iv Auto 092 de 2008 http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/autos/2008/a092-08.htm

v Las mujeres del grupo distrital son madrinas de la Mesa Departamental del Tolima, del seguimiento al Auto 092, y la secretara tcnica nacional del Auto 092 est a cargo de Casa de la Mujer.

Dcima entrega de la beca del Centro Carter. Desplazamiento y salud mental.

Fernanda Snchez Jaramillo, periodista, magster en relaciones internacionales y trabajadora comunitaria.

@vozdisidente

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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