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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2016

Una reforma insustancial y deforme

Manuel Hidalgo
Punto Final


La reforma del sistema de relaciones laborales, cuya aprobacin se aplaz para marzo en el Senado -en segundo trmite constitucional-, se convierte cada vez ms en un engendro jurdico insustancial, que con certeza recibir el rechazo de los trabajadores organizados, lo mismo que del empresariado. Ello ser consecuencia de los despropsitos que se acumularon en torno a ella desde su gestacin. Y que obedecen a una lgica absurda: intentar una reforma de los derechos colectivos establecidos en el Cdigo del Trabajo, que siendo ms consistentes con lo vigente en los pases de la OCDE, pudiese contar con la aprobacin de los dueos del capital.

Convertida en cuarta pata de la mesa de reformas que se articularon en el programa del gobierno, su inclusin a ltima hora al menos en el discurso -que siempre plante tres reformas estructurales (tributaria, educacional y constitucional)- parece haber sido un guio para afirmar al polo progresista de la Nueva Mayora.

Es poco probable que en ese primer momento se haya consultado con los grandes grupos econmicos su disponibilidad respecto de esta reforma laboral, como se hizo con respecto a las reformas tributaria, educacional e incluso constitucional. Todo indica que simplemente se asumi que se podra conseguir su acuerdo con una reforma enmarcada en los parmetros de lo que se entiende por modernizacin del sistema de relaciones laborales, en el seno de la OCDE y de la OIT.

Luego de partir con gruesos anuncios promisorios sobre los contenidos que el proyecto tendra (titularidad sindical, fin de los reemplazantes en la huelga, fortalecimiento de la negociacin colectiva), el gobierno dio a conocer sus trminos concretos en vsperas del fin de ao 2014, cuando -producto de las presiones empresariales- estuvo por incumplir el plazo que l mismo se fijara de iniciar su tramitacin en el segundo semestre de 2014.

Ya entonces se pudo apreciar que era ms el ruido que las nueces. Los trminos del proyecto no significaban un cambio radical del sistema de relaciones laborales implantado desde la dictadura y que ha permanecido inclume desde 1979 -cuando se instal va Plan Laboral diseado por Jos Piera- hasta la fecha.

Se propona una titularidad sindical que no cierra el paso al paralelismo y a la consecuente fragmentacin y dispersin de los trabajadores. Los trabajadores organizados podrn continuar divididos en ms de un sindicato por empresa e incluso por establecimiento, y persistir en ausencia de ellos el espacio para grupos negociadores de carcter circunstancial.

Se reglamentaba la negociacin colectiva en trminos que la mantienen encajonada en la empresa, reforzando las instancias de mediacin con un intervencionismo estatal excesivo en el afn de evitar a toda costa el conflicto.

Se desechaba la negociacin supra-empresa, que resulta imprescindible para poder incorporar a este derecho a ms del 40% de los trabajadores asalariados que se desempean en micro y pequeas empresas; al mismo tiempo que habilitara a nivel de los holdings y grupos econmicos, la articulacin organizada de los trabajadores que hacen parte de una misma unidad econmica, o que dependen de un mismo empleador, acercando as la posibilidad de hacer efectivos derechos y beneficios laborales mnimos en la micro y pequea empresa, como tambin entrar a disputar ms efectivamente el excedente en las grandes empresas.

Se mantena un listado de empresas sin derecho efectivo a huelga, por ser supuestamente de carcter estratgico, en circunstancias que la amplia mayora de ellas no tienen dentro de su personal de planta a quienes garantizan efectivamente la continuidad de los servicios pblicos que brindan, ya que estas labores estn externalizadas a empresas contratistas.

Se eliminaban los reemplazantes externos en huelga, pero no se considera como tales a quienes hayan sido contratados con antelacin inmediata a los procesos de negociacin. Se estipulaba adems la obligacin de los trabajadores de preservar la prestacin de servicios mnimos durante la huelga.

So pretexto de ampliar las materias de negociacin colectiva, se abran las puertas a pactos de adaptabilidad, que son acuerdos de flexibilizacin de la jornada laboral por debajo de los lmites que establece el Cdigo del Trabajo. Jornadas excepcionales de trabajo, bancos de horas extras y alteraciones del descanso o del feriado legal, podran acordarse a cambio de compensaciones monetarias. Hay que tomar en cuenta lo que esto significa en un pas donde la experiencia de trabajar es experimentada como una verdadera pesadilla, al mismo tiempo que se tiene uno de los promedios anuales de jornada de trabajo ms extensos del mundo.

 

UN PROYECTO RECHAZADO POR TRABAJADORES Y EMPRESARIOS

Apenas se conoci, el proyecto suscit la crtica de los expertos en materia laboral y del mundo acadmico, al mismo tiempo que el rechazo de la amplia mayora de las organizaciones sindicales de segundo y tercer nivel (federaciones, confederaciones y centrales). La propia CUT tom distancia crtica del proyecto y prepar un conjunto de observaciones e indicaciones que en su momento hizo llegar a la Cmara de Diputados. Los avances que el proyecto traa a favor de los trabajadores eran muy puntuales y las restricciones y compensaciones a favor del empresariado, potencialmente muy lesivas.

Quizs no tan paradojalmente, el mismo rechazo rotundo, aunque por motivos claramente contrarios, encontr el proyecto en la mayora de las cpulas empresariales. A su juicio, nada podra ser ms inoportuno para el pas que una reforma laboral centrada en fortalecer los derechos colectivos del trabajo. Ello slo podra torpedear el crecimiento, el empleo y la productividad, en los marcos de la economa neoliberal instalada en Chile.

En esas circunstancias, la Cmara de Diputados, a mediados de 2015, aprob la reforma introduciendo los cambios que se hacan ms ostensiblemente necesarios para que pudiese ser presentada como un avance parcial, al menos, en el restablecimiento de derechos colectivos de los trabajadores. El 17 de junio luego de tres sesiones dedicadas exclusivamente al debate del mismo, la Cmara de Diputados aprob el proyecto por 67 votos a favor, 42 en contra y una abstencin. Gabriel Boric vot en contra y Giorgio Jackson se abstuvo.

En tales condiciones, pas a su tramitacin en el Senado. Fue entonces que las presiones del gran capital arreciaron y se extendieron contra todo proceso de reformas al modelo econmico y poltico instaurado en dictadura y consolidado en los pasados 25 aos. Por moderadas que fuesen. Entre julio y septiembre 2015, el gobierno acus el viraje de las elites del poder y del dinero, que aprovechaban el entorno recesivo mundial que se iba instalando para chantajear con una mayor paralizacin de sus inversiones y anunci una moderacin y gradualizacin de sus objetivos: el realismo sin renuncia.

De all en adelante, el alineamiento de la directiva del PDC con la postura de sus sectores ms conservadores y pro-empresariales fue decisivo para empantanar la aprobacin de la reforma y llevarla a trminos cada vez menos favorables a los trabajadores. Un equipo integrado por Ren Cortzar, Marcelo Albornoz y Zarko Luksic se encarg de elaborar expresamente una minuta para estos efectos. El xito de sus gestiones alcanz para que el gobierno introdujera un conjunto de nuevas indicaciones al proyecto mientras se debata en el Senado, pretendiendo satisfacer a estos sectores y lograr as su aprobacin antes de fines de enero. Ni as lo lograron. La postura irreductible de los senadores pro-empresariales para limitar el derecho a huelga y hacer ms compleja y restringida la negociacin colectiva y la sindicalizacin en la mediana y pequea empresa, aplaz la eventual aprobacin para marzo.

 

ABORTAR EL ENGENDRO

Al congreso de la CUT reunido en enero 2016 no le qued ms alternativa que llamar a un paro nacional para el 22 de marzo de este ao. Para muchos trabajadores y organizaciones sindicales es un llamado a movilizarse que ser demasiado tardo. Y que no lograr excusar la responsabilidad de la mayor central sindical en haber esperanzado a sus bases en una reforma que todo indica no ser un avance, sino un retroceso.

Desde la perspectiva de los trabajadores, sin duda, el mayor logro del proceso fue la provocacin de un debate que se ha extendido entre directivas sindicales y contadas asambleas de base. El grueso de los trabajadores sindicalizados carece de un conocimiento detallado de lo que se est por aprobar, inmersos como estn en una aguda despolitizacin que slo se est revirtiendo en algunos sectores en los que ha venido emergiendo un nuevo liderazgo con mayor visin poltica.

Una importante articulacin de estos sectores del sindicalismo se expres en la Coordinacin de Trabajadores por una Mejor Reforma Laboral. Lo mismo que el Comit de Iniciativa por la Unidad Sindical (Cius), estos sectores tendrn su prueba de fuego este ao, cuando la crisis se extienda, repunte el desempleo y las presiones por contener los costos y preservar los mrgenes de ganancia apunten contra el empleo y los salarios. Slo la movilizacin ms amplia de los trabajadores permitir abortar este engendro de reforma laboral, que no cambia sino que perfecciona una herencia de la dictadura

 

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 846, 4 de marzo 2016.

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www.puntofinal.cl



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