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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2016

A las rebeldes, insumisas, guerreras, insurrectas, subversivas y revolucionarias

Editorial
Revista Insurreccin


Tenemos los labios abiertos/Denunciando la violencia/Que la realidad silencia. Gabriela Fagetti.

 

En el marco del Da Internacional de la Mujer trabajadora, hacemos un homenaje a todas las luchadoras, mujeres que han hecho y siguen construyendo historia, a quienes han buscado y an hoy buscan la total emancipacin de la mujer y su exaltacin como pilar fundamental en la transformacin de esta sociedad; a las madres cabezas de hogar, a las madres de los asesinados en los Falsos Positivos, a las amas de casa; a las mujeres campesinas, indgenas y afrodescendientes; a la mujer profesional, estudiante, trabajadora sexual; a las activistas y defensoras de derechos humanos, a las presas polticas, a las combatientes, a todas las mujeres, abuelas, nias y a todas que han sido vctimas en este conflicto armado, social y poltico, pero que no se conforman con lo que el Estado machista les ofrece, sino por el contrario le apuestan a la construccin de una paz con vida digna.

Este mes de marzo, el capitalismo ha caracterizado el Da de la Mujer como una celebracin comercial y consumista, donde impone los roles de domesticacin, que marginan a la mujer al mbito privado; as poco a poco desfigura el real significado, el valor histrico y la memoria de aquellas mujeres que fueron incineradas por luchar y exigir sus derechos laborales en un trabajo digno.

Colombia se encuentra inmersa en una crisis humanitaria, producida por el sistema capitalista, colonialista y patriarcal; que atenta contra la soberana, la vida de los pueblos y del Planeta; que niegan los derechos de las mujeres, acenta la desigualdad, la discriminacin, la exclusin, el hambre, la feminizacin de la pobreza y la precarizacin laboral.

Hay 6 millones de desplazados internos de los cuales dos tercios son mujeres, viudas, cabezas de familia, hurfanas, abuelas sin hijos, nias sin padres, jvenes de futuro incierto; quienes se ven forzadas a ir al trabajo informal para sobrevivir. Tanto suplicio y tanta penuria nos duelen en el alma, porque ellas son vctimas en condicin de muy poca dignidad humana. Ellas son la mayora de las vctimas y las que estn en peores condiciones, en una situacin en la que conceptos como igualdad o equidad, las ven ms all de las nubes. Ellas son las ms empobrecidas y excluidas, dentro de los empobrecidos y excluidos.

El Estado genocida y machista, da a da violenta y asesina mujeres, en verdaderos crmenes de Estado, como los Feminicidios y el convertir los cuerpos y vidas de las mujeres en objetivos militares y en botines de guerra de las Fuerzas Militares y paramilitares, situacin poco visibilizada en el mundo de lo pblico y lo poltico.

El Estado ha firmado y ratificado los tratados y convenciones internacionales sobre justicia de gnero y eliminacin de discriminacin contra las mujeres, como la Resolucin 1325 de 2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las Resoluciones sobre las mujeres, la paz y la seguridad 1820 de 2008, 1882 de 2009, 1888 de 2009, 1889 de 2009 y 1962 de 2010-, adems de la Convencin sobre la Eliminacin de Todas las Formas de Discriminacin Contra la Mujer (CEDAW), la Declaracin y Plataforma de Accin de Beijing, la Convencin internacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres de Belm do Par, la Ley Rosa Elvira Celis, entre otras.

El marco jurdico internacional es bastante amplio, pero no pasa de ser simple retrica, porque al no existir voluntad poltica del rgimen para cumplirlo, se convierte en un obstculo para la prevencin, promocin y proteccin de los derechos de las mujeres, generando as ms impunidad.

El movimiento de mujeres debe estar en primera lnea, en la participacin de la sociedad dentro de las negociaciones de paz, como sujeto activo, histrico y protagnico, que tiene mucho por decir, exigir y reivindicar. No puede haber una real negociacin de paz sin la presencia de las mujeres, su participacin es fundamental en la construccin de una nacin democrtica, equitativa y con justicia social.

Las mujeres son la mitad de la poblacin, la mitad del pueblo y como dira Camilo Torres: la mujer es el corazn de la revolucin.

Enaltecemos las luchadoras del da a da, a todas las rebeldes, insumisas, guerreras, insurrectas, subversivas y revolucionarias, y las invitamos a seguir en pie y con ms mpetu por la real y total dignidad para la mujer, dentro de la emancipacin de los pueblos.



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