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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2016

El ocaso de los dolos: Ascensin y cada de la izquierda personalista en Latinoamrica

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

A lo largo de los ltimos tres aos, algunos dirigentes latinoamericanos que presidan economas del bienestar basadas en el libre comercio heterodoxo y la exportacin de materias primas han perdido elecciones presidenciales, legislativas y municipales, referendos o se enfrentan a una destitucin. Han cado mediante las urnas y no por causa de invasiones de EE.UU. o golpes de Estado. Estos mismos dirigentes de izquierdas, que consiguieron vencer golpes de Estado y resistieron descaradas intervenciones polticas de Estados Unidos a travs de la USAID (Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional), la NED (Fundacin Nacional para la Democracia), la DEA (Agencia para el Control de Drogas) y otras organizaciones gubernamentales, fueron desplazados por las urnas.

Por qu motivos los presidentes de izquierda han dejado de recibir el apoyo electoral mayoritario despus de casi una dcada? Por qu en esta ocasin los candidatos apoyados y financiados por EE.UU. han conseguido vencer, tras haber sido derrotados en mltiples elecciones anteriores? Cmo se explica la derrota de la va violenta de acceso al poder de la derecha y su subsiguiente victoria mediante procesos electorales?

La lucha de clases y la movilizacin popular, preludio de los triunfos electorales de la izquierda

Los triunfos electorales de la izquierda vinieron precedidos por una crisis profunda de las economas desreguladas y de libre mercado, que vino acompaada de una fuerte lucha de clases impulsada desde abajo. Esta lucha de clases polariz y radicaliz a una buena parte de las clases trabajadora y media.

En Argentina, el colapso total del sistema industrial y financiero produjo un levantamiento popular y la rpida destitucin de tres presidentes. En Bolivia, dos sublevaciones populares derrocaron a sendos presidentes favorables al libre mercado que contaban con el respaldo de Estados Unidos. En Ecuador, un movimiento ciudadano popular expuls al presidente respaldado por EE.UU.

En Brasil, Paraguay y Venezuela, los pujantes movimientos campesinos y urbanos, opuestos a sus presidentes de libre mercado consiguieron mediante la accin directa y las papeletas elegir a presidentes de izquierda.

Cuatro factores interrelacionados explican esta toma del poder por parte de la izquierda. En primer lugar, la espectacular cada socioeconmica y la crisis subsiguiente, que implic un aumento de la pobreza, el estancamiento econmico y una fuerte represin por parte de los regmenes derechistas, precipit un giro a gran escala hacia la izquierda. En segundo lugar, la potente lucha de clases producida en respuesta a dicha crisis politiz a los trabajadores, radicaliz a las clases medias que perdieron poder adquisitivo y erosion la influencia de las clases dominantes y el impacto de los medios de comunicacin ligados a ellas. En tercer lugar, los presidentes de izquierda prometieron importantes cambios estructurales a largo plazo y consiguieron implantar con xito programas sociales de impacto inmediato (empleo, beneficios sociales, proteccin de los depsitos bancarios, aumentos salariales e inversiones pblicas a gran escala). Por ltimo, aunque no menos importante, los presidentes de izquierda ocuparon sus cargos al inicio de un ciclo de aumento de precios de las materias primas (o durante el mismo), que proporcion supervits multimillonarios en los ingresos procedentes de las exportaciones y los impuestos, con los que pudieron financiar los nuevos programas de inclusin social.

Polticas electorales clientelares, desmovilizacin social y acuerdos con las multinacionales extractivas

Durante sus primeros aos en el cargo, los gobiernos de izquierda mantuvieron a raya a las clases dominantes: derrotaron fallidos golpes de Estado, expulsaron a embajadores y organismos estadounidenses que intervenan en sus respectivos pases y vencieron a los clientes locales de EE.UU.

Trabajaron en el mbito legal para consolidar su poder poltico convocando asambleas constituyentes que aprobaran constituciones progresistas. Atrajeron a nuevos electores que consolidaran sus bases de poder: indgenas y clases medias y populares.

Los cambios constitucionales reorganizaron nuevas alianzas sociales, especialmente con el reconocimiento de los derechos de los pueblos indgenas, pero no llegaron a crear las bases para un cambio en las relaciones de propiedad.

Los gobiernos de izquierda reforzaron su dependencia de las exportaciones agro-minerales, diseando una estrategia de crecimiento basada en la asociacin econmica con empresas multinacionales y con los propietarios de las plantaciones dedicadas a la agroindustria.

El aumento de los precios de las materias primas en el mercado internacional supuso un aumento de los ingresos del Estado que sirvi para incrementar el gasto pblico en infraestructuras y una expansin del empleo del sector pblico. Estos gobiernos construyeron sistemas clientelares a gran escala y una maquinaria electoral basada en el clientelismo, que movilizaba a las masas con ocasin de las elecciones y cuando se celebraba algn evento internacional.

Los analistas y periodistas internacionales de izquierda estaban impresionados por la feroz retrica antiimperialista de los gobiernos de izquierda y sus polticas anti-neoliberales. Los comentaristas locales y extranjeros repetan como un loro la retrica sobre las nuevas formas del socialismo, el socialismo del siglo XXI en Ecuador y Venezuela y el socialismo andino en Bolivia.

En la prctica, estos gobiernos firmaron contratos a gran escala y a largo plazo con gigantes internacionales como Repsol, Monsanto, Jindel y docenas de otras multinacionales apoyadas por el imperio.

Las grandes compaas de agro-exportacin recibieron crditos, prstamos y ayuda tcnica, mientras que los productores locales y los campesinos solo reciban ttulos de propiedad sobre pequeas extensiones de tierra. No se acometi ninguna reforma agraria a gran escala. Los campesinos sin tierra que participaron en ocupaciones de fincas fueron expulsados por la fuerza. El aumento de las inversiones pblicas en crditos y asistencia tcnica se canaliz casi exclusivamente hacia las grandes empresas agrcolas de soja, ganado, algodn y otras materias para la exportacin, lo que increment las desigualdades de clase en el rea rural y disminuy la seguridad alimentaria.

Durante esos aos, los militantes se convirtieron en funcionarios, que desarrollaron vnculos con los grupos empresariales e iniciaron sus propios procesos de movilidad social.

El modelo basado en la exportacin de minerales y productos agrcolas sirvi para aumentar los ingresos y reducir la pobreza, pero tambin acentu las desigualdades entre el funcionariado y los campesinos y trabajadores urbanos. La nueva clase media recin enriquecida y en ascenso ya no acuda en masa a escuchar la retrica igualitaria. Ahora buscaba seguridad, consumo facilitado por los crditos y miraba hacia las lites ricas en busca de modelos para su nuevo estilo de vida, en lugar de expresar su solidaridad con quienes haban quedado por debajo.

De la retirada a la derrota: Acomodacin pragmtica como frmula para la restauracin neoliberal

La mayor parte de la gente empez a no tomar en serio la retrica antiimperialista de sus dirigentes, que contrastaba con el aumento de la inversin de capital extranjero y de los contratos firmados con multinacionales. Aceptaban los gestos simblicos y las inauguraciones de proyectos locales ante grandes muchedumbres, pero estos cada vez eran ms incapaces de compensar el aumento del poder centralizado y de la corrupcin local.

A lo largo de estos aos, los cuadros polticos de los partidos de izquierda en el poder reunieron votos mediante favores clientelares, financiados mediante sobornos aportados por los contratistas y transferencias ilcitas de fondos pblicos.

Las reelecciones alimentaron la complacencia, la arrogancia y el sentimiento de impunidad. Las gratificaciones obtenidas mediante el cargo eran asumidas como algo natural por parte de los dirigentes de los partidos, pero fueron percibidas como privilegios inmerecidos por muchos votantes obreros y campesinos.

El proceso de des-radicalizacin que se produjo dentro de los cuadros superiores y medios de los regmenes de izquierda hizo que las clases ms bajas tuvieran que echar mano de soluciones individualistas, familiares y locales para lidiar con sus problemas cotidianos.

Con la cada de precios de las materias primas, la coalicin amplia de trabajadores, campesinos, clases medias y grupos profesionales se hizo aicos. Muchos consideraron que las malas prcticas de los regmenes de izquierda haban traicionado las promesas de cambio.

As fue como los sectores populares asumieron las crticas moralizantes orquestadas por la derecha.

La derecha radical retrgrada explot el descontento con los responsables y rest importancia o disimul sus planes para revertir y socavar los aumentos en el empleo y los salarios, las pensiones y las asignaciones familiares conseguidas a lo largo del decenio.

Conclusin

Los gobiernos de izquierda fomentaron el crecimiento del capitalismo extractivo y convirtieron a sus bases en receptoras pasivas de las reformas promovidas desde el poder.

Las diferencias de poder entre los dirigentes y sus seguidores fueron toleradas mientras se mantuvo el flujo gradual de recompensas.

A medida que las clases ascendan en la escala social, mudaron su ideologa izquierdista nacida de la crisis y empezaron a considerar a la lite poltica como los nuevos modernizadores.

Los regmenes de izquierda fomentaron una cultura de la dependencia en la que competan por votos en base al crecimiento, los mercados y el clientelismo.

Los funcionarios de izquierda, imposibilitados de ascender mediante la participacin en los sectores agro-minerales cerrados, controlados por las multinacionales, recurrieron a la corrupcin del Estado, extrayendo comisiones como intermediarios para las multinacionales, o simplemente fugndose con fondos pblicos asignados para proyectos locales sanitarios, educativos o de infraestructuras.

Como resultado de todo ello, las promesas electorales no fueron cumplidas. Los dirigentes ignoraron las prcticas corruptas, ofendiendo profundamente al electorado popular, indignado ante el espectculo ofrecido por los polticos corruptos de izquierda que aplaudan la retrica radical al tiempo que saqueaban el dinero pblico con impunidad.

La lealtad al partido limitaba cualquier supervisin de los polticos y funcionarios locales por parte de las esferas polticas nacionales. El desencanto hacia los funcionarios locales se extendi hasta la cumbre de los partidos. Los lderes populares, elegidos en repetidas ocasiones, empezaron a verse implicados, o al menos cmplices, en la aceptacin de sobornos.

El final del decenio y el final del auge de las materias primas sealaron el ocaso de los dolos. La izquierda perdi elecciones por toda la regin.

Eplogo

En Argentina, cay el rgimen Kirchner-Fernndez (2015).

En Brasil, el rgimen de Lula-Roussef est imputado y se enfrenta a la destitucin (2014-2016).

En Venezuela, el rgimen Chvez-Maduro perdi las elecciones legislativas (2015).

En Bolivia, el rgimen de Evo Morales perdi el referndum para modificar la constitucin y permitir un tercer mandato presidencial (2016).

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductora y a Rebelin como fuente de la misma.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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