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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2016

Fukushima, cinco aos despus

Chie Matsumoto
Solidarity


Dicen que el tiempo lo cura todo, pero esto no est tan claro para las personas afectadas por el peor accidente nuclear ocurrido en el mundo. Cinco aos despus de producirse la fusin de tres reactores de la central nuclear de Fukushima Daiichi, por lo menos 100 000 lugareos siguen estando desplazados; 80 personas se han suicidado tan solo en Fukushima debido a la prdida de sus familias, sus bienes y toda esperanza de futuro (dato de diciembre de 2015, segn el ministerio de Reconstruccin y la oficina del Consejo de Ministros); la contaminacin radiactiva sigue expandindose y todos los viernes continan concentrndose manifestantes de todo Japn y del extranjero ante la residencia del primer ministro en Tokio para expresar consignas antinucleares.

El gobierno japons parece haber olvidado todo lo relacionado con la limpieza que todava estn llevando a cabo 3 000 trabajadores todos los das en la central de la Tokyo Electric Power Company (TEPCO) situada a unos 100 kilmetros de la capital.Adems ha reactivado una planta que permaneca apagada en la provincia meridional de Kagoshima y se propone poner de nuevo en marcha otra que se halla en la prefectura de Fukui, en el norte. Tras el cambio de gobierno que se produjo apenas seis meses despus de la catstrofe, Japn comenz a vender tecnologa nuclear a Jordania, Vietnam, Turqua y Sudfrica, entre otros pases, en todos los casos a pesar de las masivas protestas nacionales. India ser el ao que viene el primer pas que firme un acuerdo sobre energa nuclear con Japn desde que ocurri la catstrofe. Japn ratific el Tratado de No Proliferacin Nuclear de Naciones Unidas en 1976.

Protestas internas

Muchos japoneses y japonesas se han hecho eco de esas protestas manifestndose desde el da de la catstrofeen contra de los negocios de exportacin nuclear de Japn, reclamando el fin del uso de la energa atmica y su sustitucin por energas renovables. Han organizado concentraciones ante el ministerio de Economa, Comercio e Industria (METI, segn la sigla en ingls), que supervisa la industria nuclear. Hubo madres que hablaron en esas concentraciones por primera vez en su vida; un grupo de jvenes iniciaron una huelga de hambre para exigir la erradicacin de las centrales nucleares. Organizaron una sentada delante del METI yen septiembre de 2011 levantaron una carpa, que de inmediato se convirti en el centro del movimiento nuclear japons y de todo el mundo. Hubo gente que dorma en la carpa y desde all acuda al trabajo; se celebraron conciertos antinucleares de fin de ao delante de la carpa; se organiz la autodefensa contra matones de ultraderecha que intentaron destruir la carpa. Menos conocida que Occupy Wall Street, la carpa del METI fue una de las ocupaciones ms largas, junto con la que hubo contra las bases de EE UU en Okinawa.

Ahora los ocupantes de la carpa se enfrentan en los tribunales al ministerio, que reclama la propiedad del terreno y exige una compensacin por la ocupacin durante cinco aos. Han perdido en primera instancia y la instancia superior ha desestimado su recurso. La carpa est en proceso de desmantelamiento.

La voz de los trabajadores

Aunque debemos seguir adelante con nuestra movilizacin hasta erradicar el uso de la energa nuclear, algunos trabajadores de la central consideran que no se les escucha.No veo a ningn trabajador de la central en el movimiento, ha dicho Ryusuke Umeda, antiguo empleado. A sus 80 aos de edad, Umeda pide a los manifestantes antinucleares que sean conscientes de las condiciones de trabajo inseguras en el entorno radiactivo de las centrales nucleares.Me gustara que la gente preguntara si se ofrece a los trabajadores una formacin adecuada en materia de salud y seguridad y supiera en qu entorno estn obligados a trabajar, ha declarado Umeda. Sabiendo esto se sentirn todava ms convencidos de la necesidad de desmantelar todas las centrales nucleares del mundo. Con este fin dedicar lo que queda de mi corta vida a convencer a la gente de cunto urge conseguirlo.

Umeda ha presentado una demanda judicial en que exige una indemnizacin para los trabajadores. Afirma que ha sufrido un infarto de miocardio y otras dolencias despus de haber trabajado durante 43 das en centrales nucleares en 1979. Puesto que muchos de estos trabajadores acaban con graves problemas de salud, en muchos casos no encuentran otro empleo y han de afrontar gravosos gastos mdicos. Umeda tambin vive de los subsidios del Estado. Su demanda constituye el primer juicio incoado por un trabajador de una central nuclear que reclama una indemnizacin por su afeccin cardiaca. El Estado ha reconocido ese mismo problema a las vctimas de la bomba atmica.

Hiroshi Masumoto es otro que ha tenido que vender su casa para pagar sus facturas mdicas y que vive de los subsidios del Estado. De 82 aos de edad, este oriundo de la ciudad de Kitakyushu, del sur de Japn, est conectado a una bombona de oxgeno para poder respirar. Masumoto, quien controlaba el nivel de exposicin a la radiacin de los trabajadores en varias centrales nucleares, tambin ha interpuesto una demanda judicial para reclamar una indemnizacin.

Segn TEPCO, ms de 6 000 trabajadores entran y salen todos los das de la central de Daiichien Fukushima. Unas 300 personas adicionales siguen descontaminando las zonas de acceso restringido y llenan unos contenedores negros flexibles de tierra radiactiva para preparar el retorno a casa de los vecinos desplazados. Miles de estos contenedores estn apilados sin que haya ningn lugar al que llevarlos. Los contratistas generales, sus filiales y TEPCO estn quedndose sin trabajadores; segn un reciente reportaje, han reclutado a extranjeros para los trabajos de limpieza en el interior de la central de Fukushima y sus alrededores.

He entrevistado a un hombre de Bangladesh en la prefectura de Kanagawa que acept la oferta de trabajo de un agente brasileo para trabajar en la central. Se subi al camin junto con otros extranjeros, me dijo. La paga era un 30 % ms alta que en las obras de construccin en que estaba trabajando. Sin embargo, este hombre de 43 aos de edad dej el trabajo al cabo de pocos das porque se asust por los efectos de la radiacin en su salud. Aadi que si necesitara el dinero, volvera a ese puesto de trabajo.

Relato de un superviviente

Recuerdo la entrevista que mantuve con Tomoya Watanabe el 16 de marzo de 2011 en el gimnasio de un colegio convertido en refugio de emergencia en Nihonmatsu, en la prefectura de Fukushima. Yo haba ido a esta regin nevada a recoger testimonios de la central despus de la catstrofe. Ningn empleado de TEPCO quiso hablar con nosotros por miedo a represalias. Watanabe fue uno de los poqusimos trabajadores subcontratados que se prest a contarnos su experiencia desde que se produjo el terremoto. En el refugio ayudaba en la cocina para dar de comer a cientos de residentes en Namieque, como l mismo, haban sido evacuados de su ciudad, situada a tan solo diez kilmetros de la central de Daiichi.

Watanabe comenz supervisando a los trabajadores en la central de Daiichi despus de que concluyera su misin en la central de Fukushima Daini y despus en la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, donde trabaj hasta que la instalacin qued sometida a una inspeccin. Me habl del da en que ocurri la catstrofe. Como supervisor, no pudo abandonar el lugar hasta despus de asegurarse de que los dems trabajadores haban acudido a un lugar seguro y confirm la escala del dao en el interior del edificio colindante con el reactor. Al percatarse de que era una suerte que siguiera vivo, se jur que nunca ms volvera a esta clase de trabajo.

Medio ao despus, cuando volv a Fukushima a entrevistarle a l y a otros trabajadores, Watanabe me cont que haba puesto en marcha una pequea empresa. Me complaci y me anim ver que la catstrofe no le haba desmoralizado, pero cuando me dijo que su empresa reclutaba trabajadores para destinarlos a centrales nucleares, no pude disimular mi consternacin.Es la vida, me dijo en la vivienda temporal en que se alojaba junto con su familia. Necesito trabajar. Watanabe no es el nico que piensa que trabajar en centrales nucleares es su vocacin para toda la vida. Muchos hombres que viven en ciudades que albergan centrales nucleares reconocen esa dependencia mutua. El ao pasado me localiz en Facebook y me dijo que su empresa se haba especializado en la descontaminacin de los alrededores de la central de Fukushima. Al menos su negocio prospera.

Desde que miles de trabajadores comenzaron a volver a la central de Daiichi, el ministerio de Trabajo solo ha aprobado hasta ahora la indemnizacin en un nico caso. Esto ocurri el ao pasado; al trabajador en cuestin, de cuarenta y tantos aos de edad, le han diagnosticado leucemia despus de haber estado trabajando en la central de Fukushima durante un ao y medio.

La necesidad de sindicarse

Mientras la catstrofe de Fukushima sigue su curso y se precisan miles de trabajadores para la descontaminacin, hemos de exigir medidas adecuadas de seguridad e higiene, as como concienciar de sus derechos a los trabajadores, especialmente a los temporales. Activistas sindicales, junto con un sindicato en Fukushima y un sindicato de trabajadores temporales en Tokio,han intentado organizar a los trabajadores temporales. Por desgracia, sus esfuerzos no han dado muchos resultados, pero algunos trabajadores de la descontaminacin se han organizado para negociar el plus de peligrosidad que no cobran.

Hemos de seguir organizndonos y tambin de colaborar con nuestros correligionarios de fuera de Japn para luchar por una sociedad desnuclearizada. En marzo de este ao tendr lugar un Foro Social Mundial 2016 en Tokio para conmemorar el quinto aniversario de la catstrofe de Fukushima con el lema de hacia otro mundo sin centrales nucleares. Puede que la herida sea demasiado profunda para que se cure con el tiempo, pero recordar Fukushima es lo que importa para nuestro futuro.

Fuente: http://www.solidarity-us.org/node/4582

Traduccin: VIENTO SUR



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