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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2016

Fulminante reaccion espaola

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


De entre las instantneas respuestas negativas del nacionalismo espaol a las palabras de Arnaldo Otegi en el pasado mitin de Anoeta, ahora slo tenemos espacio para analizar la de Podemos. Antes de seguir, me atrevo a sintetizar en al menos ocho tesis, las palabras de quienes hablaron en el mitin en lo que respecta a la consigna de independencia: una, es una reivindicacin permanente desde el origen de la izquierda abertzale; dos, es necesaria; tres, es revolucionaria; cuatro, exige un Estado decente; cinco, exige poder popular; seis, es antipatriarcal; siete, es internacionalista; y ocho, es ecosocialista. Referencias ms o menos significativas a esta ctuple caracterstica, que no vamos a desarrollar aqu, aparecen a lo largo de las intervenciones habidas en el mitin.

Muy probablemente haya sido esta visin sistmica del independentismo, expuesta de forma deslavazada e incompleta, la que unida a otros detonantes haya motivado la automtica respuesta de Podemos. Lo primero que debemos considerar es que, salvo error nuestro, nadie cit o se refiri a este partido parlamentarista al uso clsico, que ya nada tiene que ver con su fugaz y superficial imagen publicitaria de irrupcin en el mercado poltico. Por qu, entonces, ha reaccionado as? La razn es muy fcil de entender: el problema espaol que este partido quiere resolver para siempre es el que le pondr en su lugar.

En efecto, muchas de las disputas que ahora mismo le corroen en ocho autonomas son debidas al problema espaol, del mismo modo que el referndum autodeterminativo le hace crujir la quilla no slo en las naciones oprimidas sino internamente y en especial de cara a los poderes fcticos, por ejemplo ante esa desapercibida CEOE que en noviembre de 2015 reuni en su Congreso a los 1500 ejecutivos ms importantes del capitalismo espaol. Bajo la vigilancia del Rey al que Podemos no quiere enfrentarse, la CEDE asuma el programa de 15 reformas de la CEOE, programa en el que la unidad del mercado espaol es clave.

Lo segundo, es que las 15 reformas salvajes que slo pueden imponerse a la fuerza, con la Ley Mordaza y otras represiones centralizadas estratgicamente por el Estado, tienen como objetivo bsico aumentar la competitividad del capitalismo espaol para que, como mnimo, no siga cayendo en la jerarqua imperialista mundial: del puesto 9 al 14 de 2008 a 2014. Aferrarse al 14 puesto para, desde l, intentar ascender es vital porque el capitalismo espaol se desindustrializa. Segn estimaciones solventes: si en 1970 la industria aportaba el 32,9% del PIB estatal, baj al 18,8% en 2000, para retroceder al 15,6% en 2015. En el mismo perodo, lo que ambiguamente se denomina servicios ha saltado del 45,2% al 58,5% y al 67,7%, respectivamente.

Investigaciones sostienen que desde 2008 se ha liquidado el 20% del tejido industrial, 49.684 empresas, destruyndose alrededor de 884.000 empleos, siendo Canarias, Catalunya y Andaluca las que ms han retrocedido con el cierre del 25% de sus empresas. La desaparicin de una industria supone la de otras pequeas industrias, talleres, comercios y servicios dependientes de la primera, acelerndose la desertizacin socioeconmica de la zona afectada. Segn estudios la riqueza espaola ha retrocedido en 2015 un 10% en comparacin al 3% mundial. En 2015 los beneficios empresariales se desplomaron un 21,6% con respecto a 2013 y 2014. Adems, la fuga de capitales en el mismo ao ha sido de 70.200 millones , la mayor cifra desde 2012: slo en diciembre de 2015 se marcharon 19.000 millones.

La tercera cuestin, la forma directamente material del patriotismo de la burguesa espaola acaba en donde terminan sus beneficios, marchndose a los parasos fiscales, sociedades de inversin de capital variable, etc., que han tenido un espectacular incremento del 30% desde 2010. Slo una parte vuelve al Estado cuando impone la antipopular reforma fiscal que favorece descaradamente al capital en detrimento del trabajo: en los nueve primeros meses de 2015 han vuelto 3.165 millones en comparacin a los 759 millones de 2014.

Aun as, la burguesa invierte cada vez menos en reindustrializar el Estado. Las sociedades no financieras obtenan beneficios netos entre 2000 y 2003 de 11 de cada 100 de valor aadido bruto, descendiendo a 7 de cada 100 en 2007, para recuperarse hasta 22 en 2014 gracias a la devastacin social. Sin embargo y a pesar de esta multiplicacin de beneficios, la inversin productiva neta ha descendido de 1,2 de casa 100 entre 2000 y 2003 a 0,30 de cada 100 en 2014: pese a su ostensible enriquecimiento basado en la sobreexplotacin del trabajo en cualquiera de sus formas, el capital ha dejado de invertir en la produccin de bienes de produccin, en el decisivo Sector I segn la terminologa marxista, el nico que crea valor.

Por todo esto, la reindustrializacin es asumida por el sector menos obtuso de su burguesa como cuestin de Estado, mientras que otras facciones han optado por una economa dependiente: turismo, servicios, pequea industria, energa, economa sumergida y criminal, etc. Incluso la joya de la corona, las grandes constructoras, depende del mercado mundial con pedidos de 72.500 millones, mientras slo tienen el 11% de su cartera de obras en el empobrecido mercado espaol.

La reindustrializacin es cuestin de Estado para la parte menos enceguecida del capital porque slo la produccin de valor puede facilitar el pago durante dcadas de una deuda estatal de 3,33 billones sumando la empresarial, la pblica y la privada, la tercera del mundo tras Japn y EEUU. Pero la estructura empresarial espaola es muy pequea y atrasada. En 2013 la media de trabajadores por empresa era de 4,9 mientras que en Alemania de 11,8. Otro informe de 2014 deca que la media era de 4,6. Ahora las enanas empresas familiares generan el 67% del empleo privado del Estado, cuando el actual capitalismo exige empresas de 200 o ms trabajadores con un 30% de su plantilla muy cualificada.

La cuarta y ltima razn. La estructura legal y administrativa espaola est diseada para beneficiar al centro geoestratgico de poder, Madrid, en detrimento de la periferia: la capital del Estado se apropia del 30% de las tasas de depsitos bancarios; estos y otros privilegios centralistas explican que en el fragor de la crisis de 2008-2013 su PIB haya descendido slo un 4,3% cuando la media estatal ha sido del 8,6%. El centralismo facilita que la alta burguesa catalana ataque al proceso independentista de su pueblo desindustrializando su economa: slo en el mes de marzo de 2016 nada menos que 30 empresas con un capital social medio de 0,79 millones han abandonado Catalunya para asentarse en Madrid mientras que slo 7 con un capital social medio de 0,31 millones , han pasado de Madrid a Catalunya.

La recentralizacin reforzada ya con la LOAPA desde el golpe militar del 23-F de 1981 no ha hecho ms que aumentar porque es una de las tres alternativas del Estado para no hundirse irrecuperablemente en la periferia capitalista, siendo las otras dos la explotacin social generalizada y el subimperialismo en el exterior. El nacionalismo espaol recurre a todos los mecanismos disponibles, como su industria cultural que supona en 2011 en 16% del PIB estatal y el 9% del PIB mundial: negocio poltico-cultural que debilita las culturas nacionales no espaolas y refuerza la del Estado. Desde aqu se comprende el sentido de la Capitalidad Europea de la Cultura que se est celebrando en Donostia durante 2016.

Podemos ha respondido al instante contra el independentismo porque sabe que este derecho/necesidad elemental de los pueblos trabajadores nacionalmente oprimidos supone la negacin explcita del Estado-nacin espaol como forma-poltica y marco geoestratgico de la acumulacin ampliada de capital en parte de la Pennsula. Estado-nacin del que Podemos se siente orgulloso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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