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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2016

Un pueblo diplomtico

Vincenzo Basile
desdeminsulacuba.com


La suerte est echada. Y parece que nada ni nadie la puede cambiar. Dentro de pocos das, Barack Obama se convertir en el primer presidente norteamericano en funciones en pisar suelo cubano en ms de ochenta aos. Un hito realmente histrico que representa la culminacin, o mejor dicho el paso hacia la misma, de un extraordinario proceso diplomtico llevado adelante con extrema inteligencia y capacidad por el presidente cubano Ral Castro Ruz.

Muchos, desde el comienzo de este proceso de normalizacin de las relaciones entre ambos pases, han evidenciado con tono faccioso una suerte de ablandamiento oportunista del discurso oficial cubano con respecto a su histrica crtica del imperialismo estadounidense y de las consecuencias que eso conlleva a lo largo del planeta. No es necesario entrar en el detalle de dichas acusaciones. Cualquiera, con un mnimo de entendimiento del momento histrico que vive Cuba, debera comprender las razones que hayan podido llevar a este supuesto ablandamiento y las dificultades que pueden hallarse en un encuentro diplomtico entre dos histricos enemigos que necesariamente requiere, entre muchas otras cosas, extrema paciencia, respeto y el congelamiento inevitable de las diferencias.

As que, bajo esta perspectiva, debera otorgarse total respeto a la gestin de Ral Castro y de todo el personal diplomtico cubano que est logrando grandes objetivos sin renunciar mnimamente a la soberana nacional e imponiendo una relacin entre iguales.

Sin embargo, lo indeseable es que la sociedad cubana, toda, se vea absorbida por el pragmatismo y la realpolitik que s deben caracterizar a hombres de Estado pero no deberan penetrar en las conciencias de los individuos que forman parte de un proyecto nacional. Y es precisamente lo que parece ocurrir. Como en muchas otras ocasiones, en Cuba se confunde la posicin del Gobierno con las posiciones de las masas en un intento de generar una impersonalizada entidad sociopoltica que engloba y supera al mismo Estado.

Durante dcadas, y en tiempos no muy lejanos, han estado organizndose marchas y manifestaciones para gritarles a los imperialistas cules eran las razones de Cuba, para exigirle una u otra cosa. Sera sumamente decepcionante que todos aquellos que con autntica conviccin marcharon por el retorno de Elin, por los Cinco, contra el terrorismo, contra el bloqueo, contra cualquier cosa impuesta desde el poderoso vecino, ahora por oportunismo voluntario o por imposicin oportunista asuman la misma postura pragmtica del Gobierno, aquella postura que bajo ningn concepto debera ser deseable en un individuo o en una sociedad.

Siempre se ha presentado al pueblo de Cuba, en su connotacin ms abstracta, como un pueblo antimperialista y ahora, con el afn de seguir dando la absurda imagen de la unidad monoltica, parece pretenderse que ese pueblo se vuelva diplomticamente realista. No puede ser as. O mejor, no debera ser as. El pueblo tiene que entender que existen razones de Estado y que la diplomacia tiene sus reglas. Totalmente cierto. Pero no tiene que respaldar el discurso. Al contrario. Sera otra gran victoria de la diplomacia cubana si Obama, al pisar suelo cubano, se encontrara s con un Gobierno respetuoso y abierto al dilogo pero tambin se enfrentara a miembros de la sociedad civil individuos, organizaciones y hasta prensa que lo pongan en su lugar, que le recuerden claramente que l, en ese contexto, no juega el papel del libertador sino del representante de un poderoso sistema cuya poltica ha sido derrotada por un pueblo que supo resistir y aguantar a todos los intentos de aniquilamiento.

Sera histricamente emocionante poder ver alguna imagen de aunque sea un solo cubano levantando un cartel y gritndole a Obama y al sistema que representa todo lo que Cuba ha estado oficialmente gritndole en los ltimos cincuenta y ms aos. Esperanzas quedan pocas. Lo ms probable, ojal no sea as, es que los prximos das 21 y 22 de marzo, la imagen que se dar al mundo ser de un pueblo cubano indiferente o, peor an, convertido en una gran delegacin diplomtica que dar una clida y respetuosa bienvenida a su homlogo.


Fuente original: http://desdeminsulacuba.com/2016/03/11/un-pueblo-diplomatico/#more-2970



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