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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2016

Sirvientas en Omn
Maltratadas, muertas de hambre y sin salario

Joe Gill
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Fatia puso todo su empeo en escapar de casa para ir a trabajar en el Golfo. A los 17 aos su sueo de trabajar en Omn se convirti rpidamente en una pesadilla (Foto Joe Gill/MEE)



Su rostro se ilumina con una sonrisa radiante al aproximarse hasta las olas en la playa de Muscat. A los 19 aos, Fatia, una joven nacida en Etiopa que trabaja como criada, no haba visto ni sentido antes el ocano.

Ha tenido que pasar por un duro y largo viaje hasta alcanzar este da feliz. Fatia lleg aqu con 17 aos con la esperanza de ganarse la vida en el Golfo, una ms entre los miles de compatriotas que emprenden ese viaje. Muchas familias omanes emplean a etopes, a quienes pagan muchsimo menos que a los trabajadores domsticos expatriados de otros pases.

En mi pueblo no haba electricidad. Quera trabajar y ahorrar dinero para volver al colegio y acabar mis estudios. Quera salvar a mi familia. Haba visto cmo mis hermanas sufran a causa de la pobreza, dice.

Quera ir a Oriente Medio, pero no pude. La agencia etope me dijo que tena que poner una edad diferente en la solicitud, por lo que tuve que pagar para que me cambiaran el certificado de nacimiento. Cerca de mi casa, en Sirri, hay una oficina del gobierno donde puedes pagar algo de dinero y te escriben lo que quieras en la solicitud. Les dije que quera un papel en el que pusiera que tengo 24 aos.

Segn las leyes de Etiopa, las jvenes que quieren irse del pas para trabajar como criadas en el Golfo deben tener al menos 24 aos. Pero muchas de las que se van son bastante ms jvenes y pagan para conseguir documentos falsos. En Omn trabajan alrededor de 45.000 de estas jvenes.

Todas las chicas que conozco quieren ir a Oriente Medio, a Dubai, para ganar dinero y comprar un terreno y ayudar a sus familias. Le expliqu a mi padre que quera irme y me dijo que era demasiado joven. Pero l tampoco poda mantenerme.

Dos hermanas mayores se haban marchado ya a trabajar a Arabia Saud, una de ellas an sigue all pero la otra tuvo que regresar despus de dos aos por los malos tratos a que la sometieron sus patrones.

Como su padre se neg a permitir que se marchara, se fue en secreto a Addis Abeba para conseguir un pasaporte, pero consigui encontrarla y la hizo regresar a casa.

A pesar de esto, estaba decidida a volver sobre sus pasos.

Lloraba todos los das. Despus consegu en secreto otro pasaporte. Tena un hermano que quera que ir al instituto en Sirri. Mi padre le dijo que no poda ser y mi hermano se sinti muy desgraciado. Al poco tiempo se suicid.

Cuando mi padre averigu que dispona de otro pasaporte, se preocup mucho porque pens que iba a perderme tambin a m a menos que me dejara marchar. No quera que me fuera pero no tuvo otra opcin porque me vea llorar todos los das.

Fatia quera ir a Arabia Saud, porque all pagan mejor, pero averigu que la edad mnima era de 25 aos.

Fui a una agencia y me dijeron que era demasiado joven. Tuve que pagar para ir a Omn.

La cuota de inscripcin en la agencia era de 5.000 birr etopes, alrededor de 235$.

Mi padre vendi un buey y algunas ovejas para poder pagarla, dijo.

Sin embargo, tuvo tambin que pagar para que le hicieran una radiografa, anlisis de sangre y orina y que le tomaran las huellas dactilares.

A las chicas que cuentan con la documentacin adecuada, el ministerio de trabajo etope les ofrece un curso de tres horas para prepararlas y que sepan cules van a ser sus ocupaciones y que conozcan algo de los pases a los que se dirigen. Pero Fatia no asisti porque tema que la descubrieran y no la dejaran viajar.

Extranjera en un pas extrao

Fue cuando lleg a Omn cuando las cosas empezaron a torcerse. La agencia oman acudi al aeropuerto para recogerla junto con otras jvenes etopes. Las llevaron a una oficina en al-Khoud, al norte de Muscat, donde el encargado vino a recogerla.

Slo cuando llegu a Muscat vi que en el contrato pona que iba a ganar 50 riales omanes al mes (130$). Haba un listado con diferentes nacionalidades de criadas: las indonesias ganaban 80 riales, las filipinas 100 riales y las etopes 50 riales.

Despus de cinco das en Muscat hacindose anlisis mdicos y esperando el visado, su primer empleador se la llev a vivir a casa de su padre en una granja situada fuera de Muscat.

En la casa vivan 14 personas. El hijo volvi a Muscat. Llegu a las nueve de la noche y tan slo me dijeron que dejara la maleta y empezara a limpiar. Me fui a la cama a las once. A las cinco de la maana estaba en pie trabajando de nuevo.

El primer da, Fatia cuenta que la hermana del patrn, que era enfermera, le sac una muestra de sangre del brazo. Me sac mucha sangre y me hizo una herida dolorosa, recuerda Fatia. No les preocup que me sintiera mal, se limitaron a decirme que empezara a trabajar de inmediato. Me estuvo doliendo el brazo tres das.

Haba mucho trabajo y muy poca comida, por lo que empez a perder peso, bajando hasta los 44 kilos.

Al final del primer mes, le dieron sus 50 riales. Cuando acab el segundo mes, no le pagaron nada.

La retencin del salario, la falta de alimento y las largas horas de trabajo fueron slo el principio de todo.

Trabajo duro y acoso

Al poco tiempo, el hermano ms joven del patrn empez a acosarla.

Me segua hasta el bao cada da y me observaba en la ducha. Me despertaba a las cuatro de la madrugada y empezaba a hacerme preguntas, pero yo no entenda lo que me estaba diciendo.

Fatia dice que no la toc ni la atac.

Para empezar, slo poda comunicarse chapurreando el ingls y unas cuantas palabras en rabe.

Tena que hacerlo todo para doce personas. Nadie haca nada. Tena que lavar y escurrir la ropa fuera bajo el sol ardiente.

Todo el trabajo lo haca fuera de la casa y debido al fuerte sol sufri quemaduras que le dejaron cicatrices en el rostro.

Les dije que quera irme.

Mientras tanto, el encargado se haba marchado a Europa. El padre de la familia le dijo que tendra que esperar seis meses para irse.

Al da siguiente me negu a trabajar. Me puse la ropa, cog mi maleta y le dije que me llevara a la agencia. Pero el padre, Mohammed me dijo que no iba a irme, que ellos no iban a llevarme a la oficina. Si quieres volver a la agencia, tienes que pagar los 700 riales que les pagamos a ellos.

Le dije que si no me pagaban no iba a trabajar y que quera irme. Entonces, me quit la maleta. Ech a correr pero consigui agarrarme por la ropa. En el forcejeo, perd uno de los zapatos. Pero no me import, slo quera irme de all.

La familia fue a ver a un vecino que tena una criada etope y ella me habl en la calle. Me dijo que no huyera, que morira, que all slo haba desierto.

El jefe de la otra criada se ofreci a acogerla esa noche.

Ms tarde, la hermana de su patrn fue a la casa del vecino y le dijo que tena que volver.

Le dije que prefera matarme a volver. Entonces, la chica intent ahogarme y su familia quera pegarme, por eso luch con ella y su hermano hasta que finalmente se fueron.

Aquel tipo oman me salv

La otra familia tena miedo y le dijo que tena que irse.

Entonces vino un vecino y me pregunt por qu lloraba. Le dije que no quera volver a aquella casa. Y l dijo: Esto es una democracia, si no quieres volver, no vuelvas. Ya me encargo yo.

Se dirigi a la primera casa y les dijo que no podan obligarla a volver. No podis obligarla a trabajar para vosotros. Pero ellos dijeron que tena que volver, por eso les pidi el telfono del dueo de la agencia. Le llam y habl con l, explica Fatia. Despus de cuatro das en la casa del vecino, la agencia llam al padre y le dijo que era mejor que les llevara a Fatia.

Aquel tipo oman me salv. Si no hubiera sido por l, nunca habra podido escapar, dice Fatia. l y su hijo le dijeron al padre de la familia que tena que llevarme a la agencia y as lo hizo. Estuve dos semanas all. El dueo volvi de de Europa y cancelaron el contrato. Me pregunt por qu no quera quedarme y se lo dije, por eso lo cancel.

Despus estuve con otra familia oman que tenan cinco nios y vivan en el campo. Entonces ped un salario de 60 riales. El patrn me dijo que no haba problema. Pero su mujer no era buena. No tenan comida en la casa, se iban a comer a casa de su madre, que viva al lado. Me dijo que tena que levantarme a las cuatro de la madrugada y trabajar hasta las diez de la noche.

A las nueve de la noche empezaban a preparar la cena. Coman a las diez, por eso yo no acababa de trabajar hasta la medianoche. Me dijo que tena que lavar su ropa a mano aunque tenan lavadora. En la casa haba siete habitaciones que tena que limpiar. Tambin tena que cuidar de los bebs. Mi jefe me dijo que no hablara con nadie y no me permita hacer ninguna llamada telefnica.

Le dije a su mujer que no poda irme a la cama a medianoche y levantarme a las cuatro de la madrugada. Que si no me permita levantarme a las cinco, no iba a trabajar para ella. Me dijo que ni hablar, y yo les contest que no poda seguir as. Su marido me devolvi a la agencia.

En la agencia estaban muy enfadados conmigo, decan que yo no quera trabajar. Les dije que s quera pero que la gente no era amable, que si lo fuera estaba dispuesta a trabajar.

Tuvieron que encontrar otro patrocinador que cubriera las tarifas. Yo quera volver a mi pas, pero me encontraron otro jefe.

Fatia tuvo dos malas experiencias ms con sus empleadores y lleg a un punto en que slo quera desesperadamente volver a casa.

En aquel momento, el encargado dijo que iba a enviarme a Etiopa porque lo que me pasaba era que no quera trabajar. Pero me envi a otro oman. Aquella gente tambin era mala. Los nios eran muy maleducados, no paraban de gritar, pero me dijeron que no hablara con los nios y que no tratara de corregirles. Que slo tena que limpiar y cerrar la boca. Dur all seis das y de nuevo de vuelta a la agencia. Me senta enfadada conmigo misma por haber querido venir aqu para poder volver al colegio y mi padre tuvo que acabar pagando por m. Quera volver a casa pero no tena dinero. Me senta enloquecer.

Una vida mejor

Pero entonces Fatia encontr a Salma. Ella y su marido estadounidense vinieron un da a la agencia y el gerente vio que haba posibilidad de llegar a un acuerdo. Les ofreci entrevistarse con Fatia. Salma le dijo que tena cuatro nias y se ofreci a pagarle 65 riales.

Puedes venirte un par de das y ver si ests a gusto, dijo.

Al principio pens que sera igual que los egipcios con los que tuve otra mala experiencia. Pero ella era distinta. Era amable y me qued.

En enero llam a su madre en Etiopa y le pareci que su voz sonaba extraa.

Sent que pasaba algo, que me estaba escondiendo algo, por lo que llam a mi to y me dijo que mi padre haba muerto.

Fatia se pone a llorar cuando recuerda ese momento.

Me sent muy triste por no haberle escuchado. Me advirti que no viniera aqu y ahora ya no voy a volver a verle.

Mi familia me ocultaba la verdad porque no queran que perdiera mi empleo y dejara de enviarles dinero. Sin mi padre, necesitaban de mi ayuda.

Salma le dijo que deba ir a casa para ver a su familia.

Cuando lleg a su pueblo en Etiopa, comprob que casi todas sus amigas se haban ido tambin a trabajar en el Golfo. Y las que quedaban queran asimismo marcharse.

Me decan que tena buen aspecto, que pareca feliz con ropa nueva y dinero. Intent explicarles cmo son en realidad las cosas pero no queran orme. Ninguna me escuch. Decan que hay malos y buenos jefes, que es cuestin de suerte. Quieren tener una oportunidad. No le aconsejara a ninguna chica que viniera. No es aconsejable para las ms jvenes porque no estn preparadas para enfrentarse a las dificultades que se van a encontrar aqu. Slo quieren escuchar las cosas buenas. No conocen la verdad.

Nunca le cont la verdad a mi familia, no quera que mi padre lo supiera. Mi padre me haba dicho: Eres muy joven y no tienes ni idea de cmo puede ser todo. No es como te crees.

Ahora mi padre ha muerto y mi madre vende verduras y cuida de los nios de mi hermana. Envo todo mi salario para ayudarles y que compren semillas para la granja. No he ahorrado nada para m.

Quiero irme a EEUU con Salma. No quiero trabajar para otra familia.

Salma dice que el arrojo de Fatia para luchar contra los abusos y la explotacin no es habitual.

La mayora de las chicas no pueden luchar as. Ella es muy valiente. Tiene una amiga a la que no le pagaron nada en dos aos de trabajo y tuvo que volver a casa con las manos vacas.

Le dije que tendra libres los viernes. Y le pago todo lo que necesita. Puede llamar a sus amigas y a su familia por telfono cuando quiera. La llev a la playa de las olas. Nunca haba visto el mar, estaba muy feliz.

Todas sus amigas estn encerradas en las casas donde que trabajan. No tienen tiempo libre alguno para ellas. Son seres humanos, pero la mayora de la gente de aqu no lo considera as.

[Se han cambiado los nombres de las personas que aparecen en la historia para proteger sus identidades.]


Joe Gill ha vivido y trabajado como periodista en Omn, Londres, Venezuela y EEUU en peridicos como el Financial Times, Brand Republic, Morning Star and Caracas Daily Journal. Tiene un mster en Economa Mundial por la London School of Economics. Es subeditor jefe del Middle East Eye.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/news/runaway-ethiopian-maid-oman-1701384227




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