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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2016

Cuba y un visitante muy especial

Carlos Aznrez
Resumen Latinoamericano


Entre el 20 y 22 de marzo, previo a su llegada a Argentina, Barak Obama permanecer en Cuba, en lo que se considera un acontecimiento histrico ya que hace casi un siglo que un mandatario estadounidense no pisa suelo cubano. No es para menos, el ltimo presidente enviado por Washington lleg en enero de 1928, se llamaba Calvin Coolidge, y en el marco de la VI Conferencia Panamericana se encontr con su par Gerardo Machado y Morales, un dictador aborrecido por su pueblo, que entre otras tropelas jams perdon una serie de asesinatos cometidas por sus sicarios, entre ellos el del revolucionario Julio Antonio Mella.

Pero Obama, mal que le pese. no se encontrar con una Cuba desbordada por intrigas polticas ni personajes signados por la corrupcin o el despotismo, como ocurre en otros pases de la regin, sino con un proceso revolucionario que ya dura 56 aos y con un pueblo que ha resistido como nadie las consecuencias de un bloqueo criminal impuesto precisamente por el gobierno del visitante.

Como bien afirma un artculo del diario Granma, que expresa la posicin oficial del gobierno: Cuba se ha involucrado en la construccin de una nueva relacin con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberana y comprometida con sus ideales de justicia social y solidaridad. Nadie puede pretender que para ello, tengamos que renunciar a uno solo de sus principios, ceder un pice en su defensa, ni abandonar lo proclamado en la Constitucin: Las relaciones econmicas, diplomticas con cualquier otro Estado no podrn jams ser negociadas bajo agresin, amenaza o coercin de una potencia extranjera. Ms claro, agua.

Tras el proceso de deshielo iniciado el 17 de diciembre de 2014, y el restablecimiento de relaciones el 20 de julio de 2015, indudablemente el restablecimiento de relaciones entre ambos pases, ha constituido, y as debe ser visto a escala mundial, como un notorio xito de la diplomacia cubana por un lado y de la poltica de lexibilidad encarada por Obama en un difcil ao electoral. El enemigo nmero uno de Venezuela Bolivariana (acaba de renovar las sanciones contra ese pas) busca retirarse del gobierno con un logro de magnitud, despus de haber generado mltiples actos intervencionistas contra otros pases.

Este acercamiento llega, es importante recordarlo, despus de un dursimo trajinar de ataques arteros a la libre determinacin de la nacin cubana, representada por el apadrinamiento de los llamados bandidos del Escambray o ia invasin frustrada por el coraje de Fidel y el pueblo revolucionario en Baha de los Cochinos, durante los primeros aos de la Revolucin. Si a esto se le suma la larga lista de atentados, asesinatos, guerra bacteriolgica contra seres humanos, plantas y animales (Ejemplo: la Operacin Mangosta ejecutada por la CIA), leyes injerencistas (Helms Burton o la de Ajuste Cubano), y ms de 600 intentos de acabar con la vida del Comandante Fidel Castro, se podr tener una magnitud de lo que han sido en todos estos aos las relaciones entre Washington y La Habana.

A todas estas operaciones planificadas por los Estados Unidos, Cuba siempre respondi con la dignidad de su pueblo y el coraje patritico manifestado por quienes, como los 5 hroes cubanos, felizmente rescatados por la lucha tenaz de gobierno y pueblo cubano ms la solidaridad internacionalista. Algo que se dio de igual forma cuando se produjo el regreso del nio Elin Gonzlez, retenido en Miami por opositores a la Revolucin.

Uno a uno, fueron pasando los presidentes norteamericanos que redoblaban la apuesta para derrocar a Fidel, Ral y sus compaeros, pero siempre se chocaron con el muro defensivo de una poblacin que no da lugar a aventuras involucionistas y defiende lo conquistado en todos estos aos.

Obama puede aducir que viene con buenas intenciones, e incluso ha manifestado en varias oportunidades que el bloqueo no dio resultado y que habra que levantarlo, sabiendo que eso depende de un Parlamento poco partidario de esa decisin. De devolver Guantnamo ni hablar, segn lo manifest John Kerry, perpetuando la idea de que ese territorio tan cubano como la Virgen del Cobre o la Bodeguita del Medio, no entra en la lista de reclamos. Entonces, ms all de que el mandatario norteamericano sea recibido con toda la cordialidad que Cuba dispensa a cualquiera que visita su tierra, es indudable que las intenciones de este viaje hay que colocarlas en un cambio de tctica por parte del imperio. De las agresiones ms brutales, fracasadas todas ellas, ahora se trata de pasar a la conocida iniciativa del palo y la zanahoria, partiendo de la falsa idea elaborada por Washington sobre que Cuba est dbil econmica y socialmente. Murmuran entre dientes que la Isla no podr soportar el aluvin de visitas made in USA que llegarn en los 20 vuelos semanales pactados con aerolneas estadounidenses. O como dijo uno de los jerarcas empresariales muy ligado a los eternos contrarrevolucionarios de Miami: Ahora los vamos a invadir con inversores y eso s que no podrn soportarlo.

Otra vez, como tantas veces anteriores, se equivocan. A pesar de la cercana territorial (slo 90 millas) no tienen idea de los valores del pueblo cubano. De esa gente que en los momentos ms lgidos -derrumbada la Unin Sovitica- no se resign ante la adversidad de las carencias, y sacando fuerzas que slo otorga un alto nivel de conciencia, sobrevivi al llamado perodo especial sin renunciar a ninguno de sus principios. Pero lo que es ms importante, protegiendo a los ms dbiles, nios y ancianos a los que jams les faltaron los alimentos imprescindibles, la vestimenta, el calzado y una educacin y sistema de salud elogiadas, incluso, por los llamados pases desarrollados.

En ese mismo andarivel, no slo disfrutaron de estas ventajas los cubanos y cubanas, sino que la Revolucin envi fronteras afuera, en plan humanitario a miles de mdicos y mdicas, y colabora hasta la actualidad con la alfabetizacin (Plan Yo s puedo) de millones de habitantes humildes de Latinoamrica, el Caribe y hasta los propios barrios sumergidos de Estados Unidos.

Con ese pas y un pueblo culto, afable y solidario pero con un alto nivel de combatividad se encontrar el seor Obama. Un gobierno que le har saber, como ya lo ha reiterado Ral hasta el cansancio, que se pueden mantener relaciones respetuosas y abogar por una convivencia civilizada. Pero eso no deriva en una renuncia a las ideas, y mucho menos a no exigir que cese definitivamente el bloqueo y sea devuelto el territorio usurpado de Guantnamo.

Esa es la gran diferencia entre un pas que conserva intactos los anhelos independentistas de aquellos bravos barbudos que se batieron contra el dictador Batista desde la Sierra Maestra hasta el llano y triunfaron, y un imperio, que precedido por una larga historia de intervenciones militares, genocidios y polticas hambreadoras, hoy intenta simular ser lo que no es. Tratar de hurgar en temas sensibles como los derechos humanos (precisamente el pas que tiene en su haber las mayores prcticas de Terrorismo de Estado), buscar poner en evidencia que all donde existe una democracia popular y revolucionaria se oculta una dictadura, har guios a las Damas de Blanco y otros opositores, y les prometer ms fondos econmicos para la subversin. Usar todos los tpicos imaginables, el visitante Obama, pero no podr cambiar el escenario de sus anfitriones (ni siquiera con el montaje del show de los Rolling Stones), ya que Cuba sigue dispuesta a llevar adelante un proceso de actualizacin del modelo econmico y se reafirma en la construccin de un socialismo que permita consolidar los logros revolucionarios.

*Nota publicada originalmente en la web de la Confederacin Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE, www.clate.org)


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