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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2016

El legado de Louis Althusser al marxismo

Marta Harnecker
Rebelin


Este texto contiene mis respuestas a preguntas realizadas por varios entrevistadores en diferentes pocas de mi vida sobre el tema de Althusser y el marxismo [1]. Las agrup en los siguientes temas:
▪ Del catolicismo militante al marxismo.
▪ Relacin con Althusser: una profunda amistad.
▪ Mis primeros escritos.
▪ Validez actual de los aportes tericos de Althusser.
▪ Una ausencia significativa en sus trabajos.

Es un pequeo homenaje, algo tardo, a quien ha significado tanto para mi vida intelectual y poltica a los 50 aos de la publicacin de sus dos primeros libros: Pour Marx y Lire Le Capital.

1. Del catolicismo militante al marxismo

Cmo llegaste a encontrarte con Althusser?

1. Para responder a tu pregunta tengo que hacer un largo rodeo.

2. Empezara por decir cmo llegu a interesarme en el marxismo. Y esto no ocurri de un da para otro. Creo que las condiciones fueron preparndose desde 1958 o 1959. En ese momento yo era alumna de la Escuela de Psicologa de la Universidad Catlica de Santiago y haba llegado a ser presidenta de la Accin Catlica Universitaria. Con un grupo dirigente de dicha organizacin y otros compaeros de la Universidad Catlica de Santiago comenzamos a plantearnos cmo lograr hacer ms efectivo el principio cristiano del amor al prjimo. El libro del filsofo francs Jacques Maritain: Humanismo Cristiano era una especie de Biblia para nosotros en aquella poca.

3. Como parte de un programa de la Iglesia Catlica yo tambin haba ido a trabajar a una fbrica de pastas (Lucketti) durante las vacaciones de mi tercer ao de Psicologa. Y lo hice porque quera quedar marcada para siempre por dicha experiencia, pensando que de esa manera no iba a caer en el aburguesamiento en que muchos estudiantes universitarios haban cado luego de transformarse en profesionales.

4. En este contexto se puede entender mejor la conmocin que produjo en m la Revolucin Cubana. A mediados de 1960, slo seis meses despus del triunfo, cuando todava todos los guerrilleros verde olivo andaban con sus melenas largas, visit el pas invitada como dirigente estudiantil de la Universidad Catlica, junto a otros compaeros de la Universidad de Chile. Fue mi primer encuentro con una sociedad que estaba tomando medidas para resolver la desigualdad y aplicar la justicia social que yo ya buscaba. Eran los momentos de euforia, de improvisacin y creatividad de una revolucin que todava no se declaraba socialista, pero que haba transformado al pueblo en el verdadero protagonista del proceso y en su principal beneficiario. Una revolucin que desde tan temprana edad haba empezado a practicar la solidaridad con otros pases de Amrica latina.

Puedes poner un ejemplo de alguna expresin de solidaridad de la revolucin cubana?

5. Recuerdo siempre mi visita a un cuartel transformado en escuela en la Sierra Maestra. Al saber que yo vena de Chile pas recientemente afectado por un fuerte terremoto que haba destruido muchas viviendas, aquellos nios campesinos de corta edad, para mi asombro, me preguntaron por el terremoto y me dijeron que en su escuela estaban esperando la llegada de nios chilenos mientras se reconstruan sus casas.

6. Las seis semanas en las que recorrimos la isla de punta a cabo nos permitieron vibrar con ese pueblo y sus mltiples esfuerzos por comenzar a salir de la pobreza y encontrar una vida digna. Esa experiencia produjo en m una rpida politizacin que asombr a mis amigos ms cercanos. Desde entonces las preocupaciones polticas pasaron a ser ms importantes que las religiosas, pero esto todava nada tena que ver con el marxismo.

Cmo llegaste a Pars?

7. Luego de licenciarme en Psicologa en la Universidad Catlica de Chile, y de empezar a trabajar como profesora de Psicologa Fenomenolgica en esa universidad, decid postular a una beca que ofreca la embajada francesa, junto a Rodrigo Ambrosio, mi pololo (as llamamos en Chile a las relaciones amorosas antes de ser formalizadas en noviazgo) y otra pareja: Cristina Hurtado y Raimundo Beca. Todos nos ganamos becas y viajamos a Pars en barco en septiembre de 1963.

8. En esa poca de mi vida pre-poltica, si la pudisemos llamar as, tena una gran preocupacin filosfica: el tema de la libertad humana. Una prueba de ello es que mi tesis de licenciatura en la carrera de Psicologa estuvo centrada en la fenomenologa del acto libre. Mi visin de la libertad humana se contrapona a mi visin del marxismo de aquel entonces: rechazaba el materialismo mecanicista que negaba dicha libertad.

Has mencionado el marxismo, podra decirme cmo llegaste a interesarte en l?

9. Mi inters por el marxismo aparece como resultado de la lucha estudiantil entre cristianos y comunistas. En el medio poltico en que yo me mova (simpatizantes de la Democracia Cristiana), oa constantes crticas a la teora marxista y, por un principio de honradez intelectual, fue surgiendo en m la necesidad de conocer en sus propias fuentes esa teora.

10. Conociendo que me haba propuesto estudiar el marxismo durante mi estada en Francia, mi amigo cristiano‑marxista chileno (Jacques Chonchol) me recomend hablar con un sacerdote francs, militante del partido comunista de ese pas. No recuerdo su nombre. Y ese sacerdote me recomend ponerme en contacto con Louis Althusser, que entonces imparta clases en la Escuela Normal Superior de la Rue DUlm, en el Barrio Latino. Me lo recomend porque l consideraba que era una persona que tena una gran disposicin a trabajar con los jvenes.

Ya habas ledo algo sobre el marxismo?

11. Antes de conocer a Althusser haba ledo dos textos marxistas: un pequeo librito de Politzer sobre el materialismo dialctico y un libro de Charles Bettelheim sobre el subdesarrollo. El primero lo nico que hizo fue aumentar mis aprensiones como creyente acerca del materialismo marxista. El segundo fue fundamental para acercarme al marxismo ya que echaba por tierra la expandida tesis del llamado "crculo vicioso de la miseria" que el sacerdote jesuita Roger Veckemans nos haba inculcado en Chile. Se me abri un mundo cuando entend que la pobreza de nuestros pases no se deba a que fusemos menos capaces o ms pobres, sino a la explotacin que habamos sufrido por parte de los pases desarrollados. Era la primera explicacin marxista convincente que reciba acerca de cmo funcionaban nuestras sociedades.

12. En mis primeras vacaciones en Francia, adems de dedicar un tiempo al turismo viajando a dedo (autostop) por el Sur de Francia hacia Italia, dediqu otra parte de ste a leer sobre Marx. Probablemente orientada por el sacerdote comunista le el libro del jesuita Jean-Ives Calvez: La Pense de Karl Marx [2] (El pensamiento de Karl Marx), y me identifiqu mucho con su bsqueda intelectual inicial.

Volviendo a tu viaje a Pars, qu fuiste a estudiar?

13. Yo pensaba inicialmente especializarme en Psicologa Social, para volver a impartir clases en Chile sobre la materia, pero al ver el programa de La Sorbonne me di cuenta que ya haba estudiado todos esos contenidos en mi pas. Fue entonces cuando un amigo uruguayo de la Accin Catlica [3] que estaba estudiando en Pars, me recomend hablar con Paul Ricoeur, un conocido filsofo francs que realizaba unas especies de tutoras con algunos estudiantes interesados en esta forma de aprendizaje.

14. Ricoeur me recomend leer a varios autores, pero como todos ellos tenan referencias a Kant, autor que yo no haba estudiado, termin por recomendarme la lectura de una de sus obras: La Crtica de la razn pura. Recuerdo que lea 16 pginas por das y trataba de ir resumiendo sus principales ideas. Mi primer trabajo fue comparar el concepto de imaginacin radical de Kant con el de fantasa creadora de Phillip Lersch, un psiclogo alemn con un enfoque fenomenolgico de esta materia que se estudiaba en la carrera de Psicologa en la Universidad Catlica de Santiago. [4] Carente de formacin filosfica, me senta muy insegura intelectualmente al estudiar estos autores tan complicados para m. Mi inseguridad era tal que nunca me atrev a preguntarle a Ricoeur qu pensaba de mi trabajo. Luego me dio una segunda tarea: escribir acerca de una obra de Merleau Ponty. Recuerdo que hice un resumen de ella y se la entregu a mi profesor, pero nunca supe qu opin de ella.

15. Ese primer ao y parte del segundo, no tuve contacto alguno con Althusser.

2. Relacin con Althusser: Una profunda amistad

Cundo ocurri tu primer contacto?

16. Fue, si no recuerdo mal, en el otoo de 1964, luego de las vacaciones de verano en Europa y habiendo ya ledo el libro de Calvez, que contacto por la primera vez a Althusser. Habamos formado un grupo de estudios con el grupo que lleg conmigo y algunos amigos latinoamericanos provenientes de diversos pases y relacionados a mis actividades previas en la Accin Catlica Universitaria, fundamentalmente brasileos. [5] Fue por encargo de ese grupo que al fin me decid a contactarlo. Lo llam por telfono para pedirle una cita e inmediatamente me invit a pasar por su casa.

17. l viva en un pequeo departamento dentro de la Escuela Normal Superior de Rue DUlm, a unos 50 metros del hotel en que yo estaba alojada en la calle Feuillantines. Me impresion el buen gusto con que estaba arreglada su sala y lo humano que l era. Mi timidez inicial desapareci rpidamente.

18. Ese primer encuentro con Althusser fue el inicio de una gran amistad. Desde que lo conoc hasta que cay en estado depresivo profundo en 1968, lo vea regularmente una o dos veces por semana, sea en su departamento, donde l mismo cocinaba, sea en algn restaurante a la orilla del Sena o en algn otro lugar del Barrio Latino.

19. En ese momento yo estaba viviendo una crisis personal. Por un lado, el amor no correspondido por parte de Rodrigo Ambrosio, cuya relacin yo haba terminado meses antes de ir a Pars, pero que ya en esa ciudad en vano quise retomar l haba quedado muy traumatizado por la inesperada ruptura de mi parte. Por otro, una gran inseguridad intelectual provocada por las lecturas filosficas que me recomendaba Paul Ricouer. Recuerda que yo estudi Psicologa y tena, por lo tanto, una escasa formacin filosfica.

20. Althusser me ayud en ambos planos, en el afectivo y en el intelectual. En el primero deca que no poda entender cmo no era correspondida. En el plano intelectual me reafirm enormemente.

21. Me pidi que le pasara el ltimo trabajo que acababa de terminar para Ricoeur sobre Merleau‑Ponty. Recuerdo que le dije: No se si soy inteligente o no. Psame tu trabajo, me dijo. Y luego de leerlo expres: T tienes una gran capacidad pedaggica. No te preocupes tienes tiempo para ser filsofa; todava eres muy joven. Eso me ayud mucho. La verdad es que nunca llegu a ser filsofa, pero s creo que tengo una fuerte vocacin pedaggica y habilidades para comunicar ideas en forma sencilla.

22. Una de de las primeras cosas sobre las que conversamos con Althusser fue sobre el tema del tiempo, que para m era como una camisa estrecha. Le expres mi angustia de sentir que no poda hacer todo lo que quera hacer. Nunca he podido entender cmo la gente puede aburrirse cuando hay tantas cosas en que ocuparse. l me recomend leer su artculo sobre el teatro materialista donde habla de Bertolt Brecht, publicado en diciembre del 1962 en la revista Esprit, porque all abordaba ese tema. Ese fue el primer trabajo que le de l.

23. Althusser haba estado publicando anualmente desde 1960 artculos muy interesantes [6] y polmicos en relacin con las obras de la juventud de Marx, que luego fueron reunidos en su libro Pour Marx, publicado en 1965 por la editorial Masper. Los planteamientos all vertidos conmovieron al medio intelectual francs y luego al europeo, entre otras cosas porque iban contra la corriente de aquellos aos en que muchos autores estaban desarrollando una visin humanista del marxismo basado en las obras del joven Marx.

24. l me fu pasando esos artculos y me recomend leer directamente a Marx empezando por El Capital, y no por sus pginas iniciales sino partiendo por el captulo de la plusvala, ya que en los primeros captulos Marx haba coqueteado segn el con la dialctica hegeliana.

25. Se estableci as entre ambos un riqusimo intercambio intelectual. Yo le iba consultando las dudas a medida que iba leyendo sus escritos; al comienzo los que l haba publicado hasta ese momento y luego sus trabajos inditos, o El Capital; y l me iba contando acerca de sus nuevas incursiones tericas.

26. Cuando lo invit a participar en una reunin de nuestro grupo de latinoamericanos, me respondi que no tena tiempo para hacer esto ya que estaba trabajando intensamente en su libro Pour Marx, pero que me invitaba a participar en el seminario sobre otro libro en preparacin: Lire Le Capital. Me recomend en cambio invitar a Rgis Debray, muy amigo de l. En esa poca Rgis ya haba publicado su primer libro: El castrismo: La larga marcha de Amrica Latina.

Podras decirnos qu papel atribuyes a ese pensador en el desarrollo del marxismo y en tu propia formacin personal?

27. A mi entender Althusser hizo un aporte fundamental en el campo terico: nos permiti redescubrir el marxismo. Nos ense no slo que Marx no haba sido superado, como sola plantearse entonces, sino que, por el contrario, el potencial terico de su obra haba sido subutilizado; que la ciencia de la historia descubierta por Marx nada tiene que ver con las interpretaciones dogmticas del marxismo que lo consideran un conocimiento acabado; que gran parte del camino est por hacerse; que ser marxista no es repetir frmulas hechas y aplicarlas mecnicamente a realidades histricas concretas sino extraer de las obras de Marx aquellos instrumentos tericos que permiten enfrentar en forma creadora nuevas realidades.

28. En cuanto a m, Althusser me hizo descubrir a Marx. Me apasion tanto su enfoque del marxismo como instrumento para la transformacin social que decid abandonar la psicologa (en Chile me esperaban como docente universitaria en esa materia), para dedicarme de lleno al marxismo. Esa decisin la tom previa consulta con mis amigos chilenos de Pars. Era una decisin demasiado importante para tomarla sola. Yo quera su opinin acerca de donde yo poda ser ms til para Chile. Todos concordaron en que deba dedicarme a estudiar marxismo.

29. Entonces pensaba que a mi regreso a Chile podra ganarme la vida como traductora de francs. Nunca pens que iba a poder vivir del marxismo. Pero llegu a Chile en plena reforma universitaria, cuando se valoraba ms haber escrito un libro que tener un ttulo universitario. Mi nico ttulo entonces y hasta hoy es el de Licenciada en Psicologa. Fue gracias a Los conceptos elementales del materialismo histrico, mi primer libro, que llegu a ser profesora universitaria de esta materia. Junto con Clodomiro Almeida, que luego fue ministro de Salvador Allende, elaboramos los primeros programas de marxismo en la Universidad de Chile.

Cundo empiezas a estudiar a Marx, propiamente tal?

30. Eso ocurri el verano de 1965 luego de mis primeros contactos con Althusser y mi decisin de prepararme en marxismo. Dej la tutora de Ricoeur y comenc a leer a Marx. Me concentr en estudiar El Capital como me haba recomendado Althusser y lo hice en forma muy rigurosa, haciendo resmenes y esquemas de todo lo que iba aprendiendo. Ms tarde, en 1971, gran parte de ese material fue incluido en mi segundo libro: El capital: conceptos fundamentales.

Qu aprendiste de Althusser?

31. l me ense el mtodo con que deba estudiar a los clsicos del marxismo. Me ense a leer, a leer ms all de lo que una cita dice textualmente, a leerla en su contexto, a leer en profundidad, a deducir de lo que el autor dice, pero tambin de lo que no dice, a desentraar su pensamiento profundo. Creo que slo de esta manera es posible que nos liberemos del dogmatismo, de la repeticin de citas textuales sacadas de su contexto; que aprendamos a argumentar con razonamientos y no con recitacin de textos. Slo de esta manera se puede desarrollar creadoramente el marxismo, extrayendo de las obras de los clsicos un enorme caudal de instrumentos tericos que sern muy tiles para el estudio de las nuevas realidades que van surgiendo. Gracias a este mtodo logr reconstruir, por ejemplo, el concepto de clases sociales en Marx. Darle de alguna manera vida al captulo inconcluso de El capital. En ninguna parte de su obra Marx define el concepto de clase social. Cuando lo iba a hacer muere, pero a lo largo de toda su obra estn presentes los elementos tericos que permiten darle un contenido conceptual a esa palabra clave para el marxismo.

32. Quiero aclarar, finalmente, que mi admiracin por Althusser y mi gratitud por todo lo que signific su apoyo y amistad en mi desarrollo intelectual y personal, no significa que haya compartido plenamente todos sus planteamientos. Recuerdo que no compart su crtica a la Unin Sovitica en relacin con la guerra en Vietnam. Pero, sean cuales sean nuestras diferencias eso no invalida en absoluto el gran aporte que creo que ha hecho al desarrollo de la teora marxista.

Entiendo que t participaste en seminarios en la Escuela Normal Superior, es as?

33. S, as es. No recuerdo si fue a fines del 64 o comienzos del 65 que Althusser convoc al seminario sobre el tema de su futuro libro: Para leer El Capital. Este libro cumpli 50 aos de ser publicado en 2015. El seminario era abierto a personas de fuera de la Escuela Normal y, como te mencion antes, Althusser me haba invitado a asistir a l. Lo hice acompaada de Petrola, un amigo brasileo filsofo.

34. Este libro fue escrito por varios autores. Adems de Althusser, participan: Etienne Balibar, Roger Establet, Jacques Rancire, Pierre Macherey. En el seminario, cada autor expona su captulo y luego se entraba a una discusin colectiva. Me costaba mucho seguir la exposicin de los autores cuando lean sus respectivos captulos. Por una parte, mi comprensin del francs no era perfecta, pero, sobre todo, no tena la formacin filosfica para entender muchas de las cosas que all se planteaban. Quien ha ledo a Althusser sabe lo complejo que es su pensamiento. Sin embargo, cuando se abra el debate y los autores respondan a las preguntas lograba entender mucho ms.

35. En el otoo del ao siguiente (1966) empec a participar en un seminario organizado por el grupo de discpulos de Althusser de la Escuela Normal. En este caso tuve una participacin activa. Me senta mucho ms segura por haber ledo prolijamente El Capital en las vacaciones.

Fueron estos discpulos suyos los que luego abandonaron el Partido Comunista?

36. Efectivamente, este grupo fue derivando cada vez ms hacia el maosmo hasta plantearse el abandono del Partido Comunista en el que todos ellos militaban. Yo tambin simpatizaba mucho con el maosmo. Me extra que Althusser no abandonara el Partido como sus discpulos, ya que l apreciaba altamente el pensamiento de Mao Tse Tung. Cuando le pregunt la razn de su decisin me respondi: He permanecido en el partido porque es all donde est la clase obrera francesa. Ellos (sus alumnos) son un grupo pequeo burgus y como tal tienden a irse a los extremos. Y eso fue lo que ocurri. Una gran parte de este grupo que era extremadamente terico, en un momento posterior decidi abandonar los estudios tericos e incorporarse a trabajar en las fbricas como obreros. El mayo francs (1968) los encuentra en esa situacin y por eso no pudieron participar en la orientacin poltica de esas luchas.

La enfermedad de Althusser afect tu relacin con l?

37. Si no me equivoco fue en el verano u otoo de 1967 que Althusser cae en la depresin profunda que te mencion anteriormente y desaparece por varios meses de la Escuela Normal. Para m fue muy duro verlo derrumbarse y no poder ayudarlo. Es terrible ver que una persona por la que sientes un gran cario se hunde a tu lado y no puedes hacer nada por salvarla. La depresin es una enfermedad que te lleva a aislarte, creas una muralla que no puede ser traspasada por nada ni nadie. Se trata de una enfermedad que tiene orgenes en traumas sicolgicos tremendos en la vida infantil.

38. La enfermedad me permiti cortar con el cordn umbilical que me una a Althusser. Ese ao decid volver a Chile. No s qu hubiese pasado si l no se hubiese enfermado. Me pareca tan difcil abandonar Pars cuando tena las posibilidades de estar en constante dilogo con l. Adems entre nosotros se haba creado una relacin muy especial, algo ms que una simple amistad. Yo muchas veces me pregunt si no estara enamorndome de l o si slo se trataba de una inmensa abstraccin intelectual. l, por su parte, me confes que debido a sus problemas psicolgicos no poda amar profundamente a nadie y que si bien senta un gran afecto por m, no quera establecer una relacin que me hara sufrir.

39. Ese mismo verano mi padre me haba invitado a ir a Chile en las vacaciones europeas, lo que tambin ayud a que me motivara a regresar a mi pas. En ese momento Althusser ya era famoso en Amrica Latina, y yo empezaba a ser conocida por el prlogo que hice de su libro: Pour Marx que, con su consentimiento, titul: La revolucin terica de Marx.

3. Mis primeros escritos

Cmo fue que llegaste a traducir Pour Marx al espaol?

40. Para responderte, debo volver un poco atrs. Cuando llegu a estudiar a Pars, me haba propuesto quedarme slo dos aos y luego volver a mi pas. No quera que me pasara como a otros estudiantes de Amrica Latina que nunca volvan, se transformaban en eternos becados. Por ello decid renunciar a un tercer ao de beca, pero luego, al conocer a Althusser, y al sentir que era una oportunidad extraordinaria poder trabajar tan cerca de l, decid quedarme por ms tiempo y para sobrevivir, tuve que empezar a trabajar.

41. Empiezo vendiendo tarjetas postales artsticas en una librera del Barrio Latino y luego trabajo en la traduccin de Pour Marx y luego de Para Leer El Capital. Debo haber iniciado la traduccin del primero a mediados de 1965 o comienzos de 1966, terminndola en agosto de este ltimo ao. Siglo XXI editores publica este libro a inicios de 1967. No recuerdo bien pero probablemente fue Althusser quien me propuso como traductora a dicha casa editorial mexicana.

42. La traduccin de Pour Marx fue una tarea llena de desafos, pero muy positiva porque me oblig a adentrarme a fondo en el pensamiento de su autor. Y la introduccin a ese libro fue mi primer escrito. Cuando se la mostr a Althusser a l le encant. Encontr que haba sido capaz de poner en forma muy clara conceptos que eran muy complejos. Al revisarla me pidi incluir algunas precisiones filosficas que l mismo redact.

43. Esa introduccin me dio a conocer como intelectual marxista althusseriana en los medios acadmicos latinoamericanos, y lo hizo en un momento en que haba un verdadero snobismo althusseriano. Esta situacin se revertira algunos aos volvindose en un snobismo anti Althusser. Muchos de los que fueron muy admiradores suyo, luego, con la crtica a su supuesto estructuralismo, se trasnformaron en anti-althusserianos sin haber entendido a cabalidad su pensamiento.

En qu fundamentas tu afirmacin?

44. Hubo dos cosas que yo viv de cerca que revelan lo poco que lo entendieron.

45. La primera se refiere a mi experiencia en un seminario realizado en Paris al que asisti un grupo selecto de filsofos. Este seminario deba estudiar primero el tema del estructuralismo que estaba de moda en ese momento en Pars y luego a Althusser.

46. Mientras se discuta sobre estructuralismo, tema que me costaba muchsimo entender, no me di cuenta de la calidad de los debates, pero cuando entramos a discutir el pensamiento de Althusser que yo dominaba, me di cuenta que muchos de esos grandes filsofos no haban entendido varios de sus conceptos claves.

47. La otra prueba es lo que ocurre con el libro de Althusser La revolucin terica de Marx. Ah yo uso el trmino de estructura a-dominante para traducir su concepto structure dominante distinguindolo de su otro concepto: estructura dominante (structure dominante). El editor decidi, sin consultarme, eliminar simplemente la a de la palabra estructura a-dominante porque consider que esa palabra no exista en espaol, dej slo estructura dominante y con ello deform completamente el esfuerzo hecho por el autor por diferenciar ambos tipos de estructuras. En Althusser el trmino estructura a dominante se refiere al concepto del todo social que est compuesto de varias estructuras (econmica, ideolgica, jurdico‑poltica), una de las cules domina en el todo mientras las otras tienen un papel subordinado.

48. Yo reclam y logr que aceptaran corregir la segunda edicin. Despus de 17 aos de esa edicin corregida leo un artculo de un dirigente comunista chileno exiliado en Pars donde escribe: Como Althusser dijo, estructura dominante o a‑dominante... Asombrada de esta formulacin, reviso la edicin corregida y compruebo que haban corregido un pliego del libro, pero que los otros pliegos haban conservado el error. Y ese libro fue utilizado como texto por profesores universitarios durante 17 aos y nadie reclam por dicho error. Eso me hace pensar que no entendieron uno de los conceptos ms claves de la interpretacin althusseriana de Marx.

En qu contexto poltico‑social llegan las obras de Althusser a Amrica Latina?

49. Las primeras obras de Althusser llegaron a Amrica Latina en un momento en que se haban producido reformas universitarias y el marxismo empezaba a ser por primera vez materia de estudio universitario. Fueron aos de auge del marxismo y del pensamiento de izquierda. Los trabajos de varios intelectuales marxistas sirvieron de base para la elaboracin de los planteamientos programticos de los gobiernos y partidos de izquierda de esa poca, en brutal contraste con la situacin actual.

Cmo fue que llegaste a escribir Los conceptos elementales del materialismo histrico?

50. La Introduccin a Pour Marx no slo fue una carta de presentacin ante los intelectuales latinoamericanos, sino que tambin sirvi para que Althusser me invitase a colaborar en otro libro que l y Etienne Balibar iban a emprender. El proyecto era que yo colaborara haciendo una exposicin ms pedaggica de sus ideas. El habl con Masper, el editor francs de muchos de sus libros, sobre este nuevo proyecto y consigui que l me comenzara a pagar en forma anticipada una cierta cantidad de dinero por ese trabajo. Ese proyecto nunca prosper porque fue entonces cuando Althusser cay en esa profunda depresin.

51. En el ltimo ao de mi estada en Pars (fines del 67 y mitad del 68) me dediqu a impartir un curso sobre el materialismo histrico con el enfoque althusseriano a un pequeo grupo de estudiantes latinoamericanos: brasileros, chilenos, mexicanos y haitianos. Quin tuvo la idea de hacer una pequea escuela para formar cuadros polticos latinoamericanos fue Adolfo Orive, un economista mexicano que estudiaba en Pars, hoy senador de la Repblica. El provena de una familia mexicana muy rica y tena bastante dinero como para pagarme un ao ms de estada en Pars.

52. Cuando Althusser cae en esa profunda depresin, yo fui a ver a Masper y le expuse mi decisin de devolverle el dinero que haba recibido de l para el proyecto de libro de Althusser. El se mostr muy asombrado, nadie jams le haba devuelto un dinero por un trabajo relacionado con la editorial. No quera aceptarlo. Entonces, la alternativa que le present fue la de transformar en un pequeo manual el texto sobre materialismo histrico que haba preparado para impartir las clases al grupo de latinoamericanos que mencion anteriormente. Le ofrec adems un segundo libro sobre el materialismo dialctico y otro sobre conceptos polticos. Masper se mostr encantado.

53. Sin embargo, a los pocos meses, cuando Althusser se recupera de su depresin y conoce mi propuesta, le pide a Masper que suspenda la publicacin de dicho libro, porque contena ideas que l todava no haba publicado, a las cuales yo haba podido tener acceso por estar trabajando en el proyecto del otro libro que mencion anteriormente. No objet, sin embargo, que yo lo publicara en Amrica Latina.

54. Contact a Arnaldo Orfila, director de Siglo XXI Editores, quien recibi con gusto la idea. l haba quedado muy bien impresionado con la lectura de mi introduccin a La Revolucin terica de Marx y luego con un contacto personal que habamos tenido en relacin con la publicacin de ese libro.

55. Termin de escribir Los conceptos ... en 1968, poco antes de partir a Chile. Despus supe que una de las personas que contribuy a que el libro fuese publicado en dicha casa editorial fue Gaspar Ilom, que luego se transformara en el comandante de una de las organizaciones guerrilleras guatemaltecas: la Organizacin del Pueblo en Armas (ORPA).

Cmo explicas el xito que tuvo dicho libro en Amrica Latina y otras partes del mundo?

56. Te confieso que nunca pens, ni creo que el propio editor haya imaginado la enorme repercusin que tendra este esfuerzo pedaggico. Yo siempre digo que lo pude escribir porque no tena entonces, ni tengo todava, un conocimiento enciclopdico del marxismo. Slo haba ledo El capital de Marx y algunas otras obras de lo que Althusser llamaba: el Marx maduro, y los escritos de Althusser de los aos 60. Luego, en la edicin revisada y ampliada en 1985, incorpor obras posteriores de Althusser, fundamentalmente su artculo acerca de los aparatos ideolgicos del Estado.

Podras decirnos qu persigues con tus trabajos sobre teora marxista?

57. El objetivo fundamental de mis trabajos ha sido y es de orden pedaggico. Primero pretend hacer llegar a mucha gente ese redescubrimiento del marxismo realizado por Althusser y el grupo de compaeros que trabajaba con l. Como sabes, su lenguaje era muy hermtico an para los propios intelectuales; me esforc por hacer llegar todo eso a los trabajadores. Y luego, a medida que iba profundizado en el marxismo, cmo hacer accesible al mximo de gente todo lo que iba descubriendo.

58. Es extrao, pero creo estar en lo cierto al decir que existen muchos ms investigadores y estudiosos del marxismo que pedagogos, pero resulta que no son los investigadores ni los estudiosos los que hacen la historia, son nuestros pueblos. Yo me propuse como tarea ayudar a la gente sencilla a desembarazarse de la ideologa dominante burguesa, a ayudarla a tener una posicin crtica, quise colaborar dndole instrumentos que le permitiesen enfrentarse a realidades nuevas y cambiantes. Los manuales clsicos de marxismo no me convencan, me pareca que la gente aprenda a recitar y no a analizar, ellos daban la impresin de que existen respuestas hechas para todo, cuando lo que hay que hacer es construir esas respuestas a cada instante.

59. Mi esfuerzo estuvo encaminado entonces a dar instrumentos de trabajo intelectual, no respuestas hechas, y a tratar de explicar cmo se llega a esos instrumentos. Si se lee con atencin la ltima revisin (1985) de mi libro: Los conceptos elementales del materialismo histrico, las grandes definiciones estn siempre al final de un largo recorrido explicativo. Y esto es ms claro an en los Cuadernos de educacin popular donde, por ejemplo, el concepto de fuerzas productivas que se ha prestado a tantas simplificaciones e interpretaciones evolucionistas que nada tienen que ver con el marxismo, no aparece en el primer cuaderno, Explotados y explotadores, sino en el tercero de la edicin actualizada y generalizada, de la editorial espaola Akal.

60. La verdad es que he sido la primera sorprendida por la gran difusin que han tenido mis libros. Nunca pens que un texto, que estuvo inicialmente destinado a un pequeo grupo de compaeros revolucionarios, llegara a tener tal acogida, transformndose de hecho en texto de estudio de las universidades latinoamericanas. Tampoco imagin que los Cuadernos de educacin popular, elaborados para responder a las ansias de educacin poltica de crecientes sectores del proletariado y de los estudiantes chilenos durante el gobierno de Allende, iban a ser reproducidos y adaptados en numerosos pases de Amrica, Europa y tambin de frica. Creo que ello se debe a lo que deca antes, al gran vaco pedaggico que hay en el terreno del marxismo.

Tu primer libro ha sido muy bien recibido por amplios sectores pero tambin ha sido muy criticado por otros, qu interpretacin haces de esa recepcin contradictoria?

61. Los que me han criticado han sido los intelectuales, los que han agradecido mi contribucin han sido los militantes polticos populares, saca t tus propias conclusiones.

4. Validez actual de los aportes tericos de Althusser

Se puede decir que el pensamiento de Althusser tiene validez en el momento actual?

62. Yo creo que gran parte de sus formulaciones tericas siguen teniendo gran validez y siguen siendo muy tiles. Hay que recordar que el proyecto de Althusser era rescatar el poder y originalidad de la teora de Marx para el avance del conocimiento cientfico de la sociedad y, a partir de ese conocimiento, poder ofrecer al movimiento comunista internacional elementos para orientar la accin poltica. Su mira estuvo siempre en la transformacin de la sociedad mediante la lucha revolucionaria.

63. A continuacin me refiero brevemente a algunas de estas formulaciones.

La ruptura epistemolgica. Las nociones de campo ideolgico y de problemtica

64. Althusser nos ense como te deca a estudiar el pensamiento de Marx. La gran pregunta que nos planteaba era: en qu momento la elaboracin terica, el pensamiento de Marx, puede comenzar a reconocerse como tal, como diferente de otros autores de su poca?

65. l nos dice que toda ciencia tiene un comienzo, una prehistoria de la que sale y de la que contina saliendo, pero hay un momento en que el pensamiento de un autor se diferencia del de otros autores. A ese comienzo Althusser le llam corte o ruptura epistemolgica, reconociendo la paternidad del concepto en Gastn Bachelard.

66. Para entender esta ruptura son fundamentales los conceptos de problemtica y de campo ideolgico. Todo pensamiento tiende a ir evolucionando, pasando por diversas etapas, caracterizndose cada una de ellas por la forma en que se articulan los diversos conceptos en una problemtica o un nuevo dispositivo conceptual.

67. Marx en un momento asumi la problemtica feuerbachiana. Una lectura crtica cuidadosa de Marx como la que hizo Althusser al editar la traduccin francesa de Feuerbach, demuestra que muchos de los prrafos que los marxistas humanistas citaban como propios de Marx, no eran sino copia de prrafos textuales de Feuerbach que Marx escriba para su uso personal.

68. Slo cuando un pensamiento rompe con diversas problemticas del pasado y produce una nueva problemtica es cuando se puede hablar con propiedad de un pensamiento propio. El pensamiento original de Marx slo surge en un momento de su desarrollo intelectual, cuando rompe con las problemticas hegeliana y fuerbachiana con las que se haba identificado previamente y en las cuales estn inmersas sus obras de juventud.

69. Los escritos del Marx joven que hablan del ser humano, su alienacin y su liberacin tardamente traducidos y desde los aos 30 utilizados en el medio acadmico europeo para luchar contra el marxismo, empiezan a ser utilizados por los intelectuales marxistas y los propios partidos comunistas luego del XX Congreso del PCUS (1956), que critic el culto de la personalidad de Stalin.

70. Segn Althusser, esa concepcin humanista de la obra de Marx que fue adoptada por varios partidos comunistas, e incluso por el PCUS, en lugar de resolver los problemas de la izquierda y del socialismo sovitico llevaban a un callejn sin salida.

71. Una nueva problemtica significa siempre nuevos conceptos, en el caso de Marx: modo de produccin, fuerzas productivas, relaciones de produccin, plusvala, etctera.

La envergadura del descubrimiento de Marx

72. Segn Althusser, Marx no se dio cuenta de la profundidad de su descubrimiento terico. Se pens a s mismo como alguien que aportaba en el terreno econmico y, especialmente, en cuanto a la comprensin de la lgica capitalista, pero la envergadura de su aporte fue mayor, l fund como dice Althusser una nueva ciencia: la ciencia de la historia.

73. Para llegar a esta conclusin me pareci muy interesante del mtodo con que Althusser lee a Marx y especialmente su obra maestra El Capital. No slo estudia lo que l dice explcitamente, sino tambin lo que no dice como te deca y muchas veces eso que no dice ilumina ms su pensamiento que lo que dice, de la misma manera que un psicoanalista descubre ms cosas en los silencios y sueos de su paciente que en lo que ste comunica directamente.

74. Para explicar la profundidad del descubrimiento de Marx, Althusser utilizaba la metfora de los continentes cientficos. Desarroll esta idea en mi libro Los conceptos elementales del materialismo histrico. All digo, citando a Althusser [7] , que antes de Marx slo haban sido descubiertos dos grandes continentes: el continente Matemticas por los griegos (Tales o lo que el mito de este nombre as designa) y el continente Fsica por Galileo y sus sucesores. Una ciencia como la qumica fundada por Lavoisier es una ciencia regional del continente Fsica. Una ciencia como la biologa, al integrarse a la qumica molecular, entra tambin en este mismo continente. La lgica en su forma moderna entra en el continente Matemticas. Por el contrario, es muy posible que Freud haya descubierto un nuevo continente cientfico. Marx, por su parte, habra abierto al conocimiento cientfico un nuevo continente: el continente de la Historia.

75. Esta nueva ciencia fundada por Marx es una ciencia materialista como toda ciencia y, por ello, se la ha denominado materialismo histrico. La palabra materialismo indica simplemente la actitud estricta del sabio frente a la realidad de su objeto, que le permite captar, como dira Engels, la naturaleza sin ninguna adicin desde fuera. Pero, la expresin materialismo histrico es, sin embargo, algo extraa, ya que las otras ciencias no emplean la palabra materialismo para definirse como tales. No se habla, por ejemplo, de materialismo qumico o de materialismo fsico. El trmino materialismo, utilizado por Marx para designar la nueva ciencia de la historia, tiene por objeto establecer una lnea de demarcacin entre las concepciones idealistas de la historia y la nueva concepcin materialista, es decir, cientfica de la historia.

76. Ser capaz de hacer un anlisis cientfico de los fenmenos histricos es ser capaces de descubrir la causalidad o determinacin que los rige, permitindonos predecir de alguna manera lo que podra ocurrir en el futuro. No se trata del determinismo mecanicista de la mecnica clsica expresada en leyes del movimiento de Newton, relacionadas con causas y efectos simples, ni del determinismo evolucionista de Darwin, sino de una causalidad estructural o causalidad dialctica estructural. As defini a Althusser al determinismo marxista.

El concepto de contradiccin sobredeterminada contra el determinismo mecanicista

77. Y justamente una de las primeras cosas que logr Althusser fue romper en m el fantasma del determinismo mecanicista del marxismo. Yo era entonces como te deca anteriormente catlica militante y me preocupaba el tema de la libertad humana. Althusser con su concepto de contradiccin sobredeterminada resolvi mi problema filosfico. Su defensa de la dialctica marxista como un fenmeno antimecanicista, donde no hay una contradiccin simple: fuerzas productivas/relaciones de produccin sino que esta contradiccin est siempre sobredeterminada por otras mltiples contradicciones, me permiti entender que no era contradictorio afirmar que la sociedad determina el quehacer del individuo (hombre o mujer), pero que ste/a, a su vez, desempea un papel en la historia.

78. Este determinismo de nuevo tipo, que permite un espacio para la accin del hombre en la historia, nos permite ver en qu lugar tenemos que combatir para que nuestro actuar sea ms eficaz, porque s debemos combatir para transformar el mundo. Esta forma de entender el determinismo marxista confronta la tesis evolucionista mecanicista que deduce el advenimiento del socialismo de la maduracin la contradiccin entre fuerzas productivas y relaciones de produccin. Y nos permite entender por qu las crisis estructurales del capitalismo no conducen necesariamente a salidas revolucionarias.

Los diferentes niveles tericos y los diferentes tipos de discurso

79. Otro aspecto metodolgico que aprend de Althusser y que me parece primordial para hacer una lectura crtica de un autor es la necesidad de distinguir entre los diferentes niveles y caractersticas de su discurso. Para ilustrar lo que quiero decir, veamos lo que ocurre en El Capital. En los primeros volmenes, cuando en el El Capital Marx se est refiriendo al nivel ms abstracto, al nivel del modo de produccin capitalista, vemos que slo existen dos clases: la clase capitalista duea de las empresas (de los medios de produccin) y la clase obrera explotada por estos dueos. Pero ya en el tercer volumen, cuando empieza a considerar la sociedad capitalista, bajando el nivel de abstraccin, aparece una tercera clase: la clase duea de la tierra, sin la cual no podran entenderse como surgen las relaciones capitalistas. Esto ocurre en El Capital.

80. Si ahora analizamos una obra histrica como El 18 Brumario de Luis Bonaparte vemos que en esa obra se menciona una mayor cantidad de clases y fracciones de clase.

81. Algunos autores han sealado esto como una incoherencia en Marx (a veces habla de dos clases, otras de tres y otras de muchas ms) sin percatarse de que se trata de diferentes niveles de abstraccin: el modo de produccin, la formacin social, la coyuntura poltica. Aunque, como he explicado en mi libro: Los conceptos elementales del materialismo histrico, a nivel de la coyuntura poltica es preferible hablar de fuerzas sociales y no de clases, ya que puede haber algunos burgueses que apoyen el proyecto poltico de los trabajadores, como puede haber trabajadores que apoyen a sectores burgueses.

82. Althusser me ense tambin a entender que hay distintos tipos de discursos: tericos, polticos, pedaggicos y que al analizar lo que dice un autor hay que plantearse siempre cul es el propsito de cada texto, a quien est dirigido, cunto tiempo ha tenido el autor para desarrollar sus plateamiento, contra quin est combatiendo en el terreno de las ideas.

Marxismo y humanismo

83. Otro aporte fundamental de Althusser fue sealar que, para lograr transformar el mundo, Marx tuvo que crear nuevos conceptos que desde el punto de vista terico no se refieren a temas relacionados con el humanismo.

84. Poco antes de conocerlo haba publicado su artculo Marxismo y humanismo. El tema me atrajo por estar tan vinculado a mi situacin de creyente. En ese artculo Althusser plantea una de sus tesis peor comprendidas: el anti-humanismo terico del marxismo. Una tesis provocadora donde la palabra anti es usada por el autor para distanciarse de la posiciones humanistas de entonces. El mismo aclar luego que sera ms correcto hablar de un a-humanismo terico en lugar de anti-humanismo terico.

85. Muchos de sus crticos interpretaron erradamente su afirmacin del marxismo como anti-humanismo terico, pasando por alto la palabra terico y acusndolo de pretender decir que Marx era antihumanista, con lo que deformaban completamente su pensamiento.

86. Lo que Althusser sostena en su artculo Marxismo y humanismo (1964) y que yo resum en la Introduccin que hice al libro Pour Marx que fue aprobada por el propio Althusser era que, para servir a los hombres reales, Marx no fabrica una teora centrada en reflexiones acerca del hombre sino que busca comprender las leyes que determinan la existencia real de los hombres que viven en las sociedades. Es en ese sentido que el marxismo es un anti-humanismo terico, o ms exactamente un a-humanismo terico. Esto no es contradictorio con el hecho de que Marx sea, al mismo tiempo, un gran humanista. Lo que ocurre es que para servir a los hombres reales, para tratar de liberar a la clase trabajadora de la explotacin, Marx no produce una teora que hable del hombre, de la naturaleza humana, de libertad, de conciencia, sino una teora que emplea los conceptos de modo de produccin, de relaciones de produccin, de fuerzas productivas, es decir, una serie de conceptos que nada tienen que ver con los conceptos del humanismo. Para ser consecuente con su humanismo prctico era necesario que Marx no fuera tericamente un humanista.

87. Para ayudar a una mejor comprensin de su tesis, Althusser comparaba a Marx con Freud. Es evidente que el psicoanalista alemn quera curar a los enfermos con trastornos psicolgicos que llegaban a su consulta y en ese sentido era fundamentalmente humanista. Sin embargo, para poder sanarlos cre una teora: el psicoanlisis, donde empleaba conceptos nuevos que no consideraban el concepto de hombre como Ello, Yo y Superyo; Eros y Tnatos, complejo de Edipo, etctera.

88. Y recuerdo muy bien su reaccin cuando en 1965, de regreso de un corto viaje a Polonia con un grupo de mis amigos de Amrica Latina, le cuento sorprendida que los filsofos marxistas polacos estaban dedicados a estudiar a los mismos autores que yo, como catlica, haba estado estudiando en Chile: Maritain, Teilhard de Chardin, Mounier, etctera, todos centrados en reflexiones acerca del hombre y su papel en el mundo. Reaccion indignado. Cmo era posible que esos pensadores se dedicaran a esos estudios acerca de los problemas ideolgicos del humanismo en lugar de ponerse de lleno a estudiar los problemas que surgen de la construccin del socialismo! Los problemas del hombre en el socialismo no iban a resolverse segn l, hablando del hombre, tema sobre el cual la Iglesia Catlica tena una ventaja de siglos sobre el marxismo sino afrontando concreta y correctamente los difciles problemas que surgen en la construccin del socialismo. Por eso tambin se indignaba y consideraba antimarxista el que todos los problemas que sufra la URSS fueran atribuidos a Stalin. Reconociendo los errores personales de dicho dirigente, lo que segn l haba que buscar para evitar la repeticin futura de esos mismos errores, eran las causas econmico‑sociales que explicaban el porqu del surgimiento de ese fenmeno tan nefasto para el socialismo. Althusser insista que no bastaba reconocer autocrticamente un error para poder superarlo, haba que conocer sus causas, y slo corrigiendo esa situacin se poda evitar su repeticin.

Materialismo y atesmo

89. Otra cosa del enfoque althusseriano de Marx que me ayud mucho fue entender que se poda ser creyente y ser marxista a la vez. El marxismo deca es una ciencia, la ciencia de la historia, y como tal no afirma ni niega la existencia de Dios. Esa afirmacin o negacin pertenece al terreno de la ideologa, no de la ciencia. Y aada: en la medida en que la religin existe como obstculo, uno est obligado a luchar contra ella, pero con lo positivo que las ideas religiosas indican, escondindolo, existen amplias posibilidades de entendimiento y esclarecimiento. Creo que es por eso que Althusser fue tan bien recibido por los telogos de la Liberacin en nuestra regin.

5. Una ausencia significativa en los trabajos de Althusser

90. Te he sealado las contribuciones de Althusser, pero hay, creo que hay, una ausencia importante en su enfoque de Marx que est presente en El Capital y en otros textos y que ha sido destacado con gran nfasis por el investigador marxista canadiense Michael Lebowitz y mi actual compaero: la afirmacin de que al transformar las circunstancias, las personas se transforman a s mismas para bien o para mal.

91. Segn Marx, al transformar la materia prima en productos elaborado en el proceso de produccin capitalista, los trabajadores no slo producen mercancas sino, que al mismo tiempo, se producen a s mismos como trabajadores alienados. Algo diferente ocurrira, segn Marx, en una sociedad de productores libremente asociados, donde el trabajo, en lugar de esclavizar a las personas, las liberara.

92. Marx seala tambin que slo a travs de las luchas los trabajadores se liberan del estircol del pasado (la cultura heredada).

93. Partiendo de estas ideas, Michael habla de la prctica revolucionaria y del joint product, que yo he traducido por doble producto. Seala que en toda actividad humana hay un doble producto, un primer producto: los objetos materiales producidos y un segundo producto humano, subjetivo, mucho menos tangible, que slo una mirada atenta descubre: los efectos que esa actividad produce en las personas: alienndolas o permitindoles un mayor desarrollo humano.

94. Te pongo un ejemplo: es muy distinto que unos tcnicos hagan un plan para una comunidad o instancia local, a que sea la propia gente la que participe en la elaboracin del plan. En este ltimo caso junto al producto material: el plan comunitario, logramos un segundo producto: el desarrollo de las capacidades de esas personas, el crecimiento de su autoestima y, por lo tanto, su mayor desarrollo humano.

95. Creo que muchas veces pensamos ms en resolver los problemas de la gente, es decir, en lograr el producto material, que en crear condiciones para que la gente sea quien resuelva sus problemas y, de esa manera, se desarrolle a s misma.

96. Como dice Alfredo Maneiro, pensador y poltico venezolano: no es lo mismo que una comunidad construya una pasarela (paso elevado) para lo cual se ha organizado y ha luchado, a que sea el Estado el que la construya y se la otorgue como un regalo.

97. O como dice Julio Anguita, el dirigente comunista espaol, nosotros NO tenemos que darle solucin a los problemas de los ciudadanos, tenemos que hacer posible que los ciudadanos solucionen los problemas dndoles los instrumentos para ello.

98. Mis lectores podrn percibir que esta idea de la importancia de la prctica revolucionaria y del doble producto, que siempre debemos considerar al planificar cualquier tipo de actividad, y a la que hoy atribuyo gran importancia, estuvo ausente de mis trabajos anteriores a 2004.

Notas:

[1] . Revista espaola Argumentos, marzo 1978; revista chilena Punto Final Internacional, 983; revista mexicana Cuadernos del Marxismo, enero 2002; Brancaleone Films y Ctedra Che Guevara, Nstor Kohan, Argentina, septiembre 2014; investigadora Argentina Isabel Rauber, trabajo indito, enero 2015; Canal Arte de Francia, Adila Bennedja Zou y Bruno Oliviero, septiembre 2015, y Lutas Sociales, Brasil, diciembre 2015.

[2] . Jean-Ives Calvez, La Pense de Karl Marx, Editions du Seuil, Paris, 1956. sobre el pensamiento de Marx

[3] . Jernimo de Sierra, que luego lleg a ser un reconocido socilogo de su pas.

[4] . Su libro se llamaba: La Estructura de la Personalidad.

[5] . Con muchos de ellos habamos hecho un Retiro espiritual con un sacerdote domnico, quien no haba dicho que el pecado no era otra cosa que el egosmo. La orden de los dominicanos publicaba una revista Freres du Monde que era tan avanzada que defenda la existencia del partido nico siempre que ste fuera pluralista y respetara la democracia interna.

[6] . Fundamentalmente en las revistas francesas La Pense y La Nouvelle Critique.

[7] . Luis Althusser, Lenin y la filosofa, conferencia realizada en la Universidad de la Sorbonne, Paris, 24 de febrero de 1968.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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