Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2016

Cinco aos de guerra en Siria

Higinio Polo
Rebelin


Hace ahora cinco aos que empez la guerra en Siria. La mayora de fuentes fijan su inicio el 15 de marzo de 2011. En aquellos das, se hablaba en la prensa internacional de manifestaciones de protesta en Damasco y en otras ciudades sirias, de confusas informaciones sobre los muertos en las protestas reprimidas por la polica, y, tambin de manifestaciones de los partidarios de Bashar al-Asad, en la oleada confusa de las primaveras rabes que se haba iniciado en Tnez y seguira en Egipto y otros pases. La aparicin de nuevos actores polticos en Siria, como la Organizacin Siria por los derechos humanos que abasteca de informacin a los medios internacionales, y que tena detrs la mano de gobiernos occidentales, empez a cambiar la situacin. Al mismo tiempo, en esos mismos das de marzo, Francia y Gran Bretaa preparaban la guerra contra Gadafi, mientras Obama amenazaba al dirigente libio, aunque declaraba que no enviara soldados a Libia: actuara desde un segundo plano. Una semana despus del inicio de la guerra en Siria, la flota norteamericana se preparaba para lanzar el ataque en Libia, y aviones britnicos, norteamericanos y franceses empezaban a bombardear el pas. Y Arabia intervena en Bahrin para reprimir las protestas de la poblacin.

No hay duda de que las primeras protestas en Siria fueron reprimidas con dureza por el gobierno, y la cifra de manifestantes muertos, aunque imprecisa todava hoy, lo demuestra. Esas manifestaciones de protesta fueron pronto reconvertidas por las monarquas del golfo y por los servicios secretos norteamericanos en grupos armados que recibieron financiacin, armas, y apoyo diplomtico, adems de una gran repercusin en los medios de comunicacin occidentales. La aparicin del Ejrcito Libre Sirio (integrado por los sectores de la oposicin siria ms extremistas, por desertores del ejrcito y por yihadistas que empezaron a llegar al pas), uno de los primeros grupos armados, supuso el inicio abierto de la guerra civil.

Aquellas primaveras rabes que, supuestamente, iban a inaugurar una poca democrtica y libre en buena parte de Oriente Medio y del norte de frica, desembocaron en el caos libio (Gadafi fue asesinado en octubre de 2011, probablemente por comandos dirigidos por los servicios secretos occidentales), donde hoy hasta los nios son secuestrados y ahorcados; desembocaron tambin en el golpe de Estado egipcio, apoyado por Estados Unidos; y, en Yemen, en la cada de Ali Abdullah Saleh en febrero de 2012 que di despus paso a la sangrienta intervencin militar de Arabia, Qatar, Emiratos rabes Unidos, con la complicidad y el apoyo norteamericano, que todava continua hoy, aunque la guerra en Yemen no suscite tanta atencin internacional.

Siria ha quedado convertida en un campo de batalla donde diferentes milicias y grupos terroristas apadrinados por Arabia, Turqua y por las monarquas del golfo Prsico, ayudados por Estados Unidos, y acompaados por Daesh y al-Qaeda, que ocupan buena parte del pas, adems de los grupos kurdos que se oponen tanto al gobierno de Damasco como a los yihadistas, tienen enfrente el ejrcito sirio de Bashar el-Asad que recibe ayuda de Irn y del Hezbol libans, adems de los bombardeos rusos que atacan a las tropas yihadistas contrarias al gobierno de Damasco. Turqua, Arabia y Emiratos rabes Unidos se han mostrado dispuestos a enviar tropas a Siria, con el no disimulado objetivo de derribar al gobierno sirio.

Las inciertas negociaciones de Ginebra, impulsadas por Mosc y aceptadas finalmente por Washington, pueden ser la va para alcanzar la paz, aunque la tregua firmada es muy precaria. Estados Unidos quiso desde el principio derribar al gobierno sirio, con la vieja excusa de impulsar la democracia, pretexto que ya ha inundado de sangre todo Oriente Medio, desde Afganistn hasta Iraq, pasando por Siria y el Yemen, por no hablar de Libia. Porque el monstruo de la guerra es siempre peor que una dictadura. La irresponsabilidad norteamericana ha desatado una matanza de centenares de miles de sirios y un xodo de millones de personas que se agolpan en los pases vecinos y que pugnan tambin por llegar a Europa. La ceguera de los pases de la Unin Europea, siempre complacientes con Washington, les llev a apoyar a los grupos terroristas inspirados por Estados Unidos sin prever que la guerra y la crisis humana desatada llevara a cientos de miles de refugiados a intentar alcanzar Europa, refugiados de los que ahora la Unin Europea quiere desentenderse, en una ignominiosa muestra de la indiferencia y la irresponsabilidad de los principales gobiernos europeos.

Estados Unidos bautiz como la oposicin moderada siria a los feroces grupos yihadistas a los que arm, aunque sobre el terreno no se diferencien en sus acciones del Frente al-Nusra o de Daesh. Ese lenguaje forma parte de la estrategia de la guerra. La Coalicin Nacional auspiciada por Estados Unidos agrupa a decenas de destacamentos armados, muchos de ellos dependientes de pases de la zona, desde Arabia a Turqua, adems de grupos dirigidos por servicios secretos, entre los que destaca Israel. Debe recordarse que, en marzo de 2011, Israel insista ante Estados Unidos en que deba atacarse de inmediato a Irn, y, por delegacin, a su aliado en la zona, Siria. De hecho, atacar en Siria haba sido una constante hiptesis desde los aos del presidente Bush, inercia que sigui Obama. The New York Times revel en enero de 2002 que el prncipe Abdulaziz, jefe de los servicios secretos de Arabia Saudita, sumamente molesto, haba contestado a responsables del gobierno norteamericano: Unos das decs que queris atacar Iraq, otros das Somalia, otros el Lbano, otros Siria A quin queris atacar? A todo el mundo rabe? Y queris que apoyemos eso? Es imposible. Es imposible. Despus, el estallido de las primaveras rabes inaugurara otro escenario, y Arabia se comprometera con los partidarios de derribar al gobierno de Damasco. Hasta hoy.

Ahora, los bombardeos del Pentgono se limitan a atacar a Daesh, la siniestra criatura nacida de la desastrosa ocupacin norteamericana de Iraq y de los graves errores de sus militares y funcionarios en la gestin del pas. Estados Unidos ha arrastrado adems a sus aliados de la OTAN, aunque fuera a regaadientes, en sus aventuras en Oriente Medio y en el norte de frica, mientras prosigue la gangrena en Iraq y Afganistn, en Yemen y Libia, mientras el interminable sufrimiento del pueblo palestino sigue estando olvidado e Israel prosigue la matanza; y mientras Washington trabaja por intentar limitar el peso de Mosc en la regin.

Al mismo tiempo, Estados Unidos ha intentado evitar muertes entre sus soldados para que los ciudadanos norteamericanos no viesen las desoladoras escenas de la llegada de bolsas con cadveres a sus aeropuertos, pero sin preocuparse demasiado de que otros aliados ocupen su lugar en el gigantesco pudridero en que han convertido a todo Oriente Medio. Tampoco el gobierno norteamericano se ha preocupado por la gigantesca crisis de refugiados causada por sus guerras: la gran mayora de quienes llegan a Turqua, Lbano o Jordania, y, tambin a Europa, son ciudadanos afganos, iraques y sirios. Una crisis que est despedazando al continente europeo, llenndolo de alambradas, xenofobia, de indiferencia ante el sufrimiento ajeno y de bandas de extrema derecha, mientras los gobiernos europeos conviven con el atropello a los derechos humanos de los refugiados; con la indignidad, con la vergenza.

Escenas de refugiados bajo la lluvia, con fro, reprimidos por la polica en algunos pases europeos, nios ante las alambradas; y trescientos mil muertos, once millones de desplazados, cinco millones de refugiados. Esas son las nicas victorias norteamericanas, tras cinco aos de guerra en Siria.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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