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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2016

Espaa y la memoria

Pablo Mesejo Santiago
Rebelin


Durante 3 aos viv en el Norte de Italia, en la regin de Emilia-Romagna, donde realic mi Tesis Doctoral en la Universit degli Studi di Parma. En ese perodo realic dos estancias de investigacin para complementar la formacin recibida y desarrollar colaboraciones cientficas: una en la University of Nottingham (Reino Unido) y otra en el European Centre for Soft Computing (Asturias, Espaa). A continuacin, tras acabar mi Tesis Doctoral, trabaj durante un ao como investigador postdoctoral en la Universit d'Auvergne Clermont-Ferrand I en un laboratorio perteneciente al CNRS (equivalente francs del CSIC espaol) y, actualmente, llevo casi dos aos como investigador postdoctoral en INRIA Grenoble Rhne-Alpes, siendo INRIA una de las principales instituciones del mundo en ciencias de la computacin y matemticas.

Tras estos casi seis aos viviendo en el extranjero hay, entre otros, un aspecto que me ha llamado la atencin de todos estos pases en comparacin con Espaa: un mayor respeto por la llamada memoria histrica. Esta sensacin ha vuelto con fuerza recientemente a raz de que el pasado 20 de noviembre se cumplieran 40 aos de la muerte del dictador Francisco Franco.

Como dije, durante 3 aos viv en Parma. All, en una de las principales plazas de la ciudad (Piazzale della Pace), es decir, no precisamente oculto en un suburbio, hay un monumento al Partigiano (un homenaje popular al resistente antifascista). Esta estatua represent para m una grata sorpresa dado que en mi ciudad de origen (A Corua), al menos cuando me fui de all (ao 2010), haba una Avenida del General Sanjurjo (un militar golpista), una Avenida de los Cados (dedicada, por lo tanto, a los cados por la "cruzada en defensa de la civilizacin cristiana y occidental amenazada por la barbarie comunista"), una Calle de Juan Canalejo (jefe provincial de la Falange y organizador de las milicias armadas de la ciudad), una plaza dedicada al General Mola (golpista al mando del Ejrcito del Norte durante la guerra civil y corresponsable del bombardeo de Guernica), una Avenida Primo de Rivera (Miguel Primo de Rivera fue dictador entre 1923 y 1930, mientras que su hijo Jos Antonio Primo de Rivera fue el fundador de Falange Espaola), y una calle Divisin Azul (divisin de infantera enviada por Franco a combatir en el frente ruso junto a los nazis), entre otras. Afortunadamente, Marea Atlntica est tratando de resolver estos entuertos desde que alcanz la alcalda. Por supuesto, y por desgracia, esta injusticia histrica no est presente slo en A Corua: por poner un ejemplo, antes de que el Ayuntamiento de Madrid (con la alcaldesa Manuela Carmena al frente) comenzase a eliminar el callejero franquista, haba ms de 150 vas, monumentos y plazas con nombres que homenajeaban el franquismo en la capital de Espaa.

En Francia, durante un ao viv en Clermont-Ferrand y desde hace algo menos de dos aos vivo en Grenoble. En esta ltima ciudad, hay un museo gratuito sobre la resistencia antifascista, en donde se explica quines fueron los resistentes, qu represent la resistencia y qu ocurri durante la segunda guerra mundial. Por no mencionar los numerosos monumentos y museos esparcidos por toda Francia e Italia dedicados a los cados por la accin fascista durante la guerra mundial, a la resistencia, y a la lucha por la libertad. Esta cuestin de la resistencia antifascista, en Espaa generalmente ignorada, no es un tema menor. En mayo de 2005, Vctor Erice y Jos Luis Guern debatan en el Auditorio CCCB de Barcelona sobre las relaciones entre cine de ficcin y documental. En la parte final de dicho debate, Erice aportaba el interesante comentario: Cuando hace La lista de Schindler, l [Steven Spielberg] piensa que corre un gran riesgo comercial, que apuesta por mostrar una realidad, una poca, una historia, difcil y cruel. Lo que es llamativo, y que a m se me antoja un autntico paradigma, es que, para hablar de los campos de exterminio, escoja como hroe o anti-hroe, en todo caso como protagonista, a un estafador que, gracias a su accin, logra salvar vidas. Qu pone en juego para salvar estas vidas? El dinero. Merced al dinero las vidas pueden ser salvadas, las vidas pueden ser rescatadas. No creo que Spielberg actuara con cinismo pero, en esta accin de centrarse en un personaje que no cree en nada fundamentalmente, que es un traficante que utiliza el dinero, no descartando que la pelcula tenga valores de denuncia interesantes, o que puedan ser estimables para un ciudadano escasamente informado, en esta operacin se deja, y no por casualidad, la accin dnde, de la resistencia antifascista en los mismos campos de concentracin, que no se moviliz a travs del dinero sino a travs de un pensamiento y de una conciencia, [...] se teji la idea de una comunidad en Europa hoy perdida que fue la de la resistencia ante el fascismo.

El jefe del Estado espaol inaugur recientemente un parque en pleno centro de Pars dedicado a La Nueve. Este parque es un homenaje a los integrantes del batalln que el 24 de agosto de 1944 lider la liberacin de la capital francesa de las fuerzas nazis. En dicho batalln, formado por 160 soldados, la inmensa mayora eran republicanos espaoles (fundamentalmente comunistas y anarquistas) que se haban visto obligados a dejar su propio pas tras la victoria de Franco en la guerra civil. Resulta curioso que mientras se inauguran monumentos a favor de los luchadores antifascistas espaoles que liberaron Pars, dentro de nuestras fronteras exista la Fundacin Francisco Franco, subvencionada por el Estado y cuyo " objetivo prioritario [es] la difusin de la memoria y obra de Francisco Franco " (mientras que, por poner un ejemplo, la Constitucin Italiana prohbe el Partido Fascista); se permitan misas en honor de Francisco Franco (en donde se alaba a Franco y a Jos Antonio Primo de Rivera asegurando que "debemos aprender la leccin que nos dan estas grandes figuras de la Historia" ); o exista en su forma actual el Valle de los Cados ("el nico caso en Europa en el que los restos de un golpista criminal descansan, junto a los de sus vctimas, en un monumento de titularidad pblica" ). Incluso, cuando se eliminan antiguos privilegios y simbologa franquistas, como la retirada de la medalla de oro de la ciudad de Aranjuez a Franco, en muchas ocasiones se realiza con la abstencin del PP y Ciudadanos.

Recientemente, particip en una conferencia en Alemania. La conferencia fue en Munich (Baviera), de modo que aprovech y fui a visitar el campo de Dachau. Una vez all, entre muchas otras cuestiones, la gua nos explic que estas visitas son obligatorias para los estudiantes de instituto de cara a que conozcan esa parte de la Historia alemana. En mi opinin, sera muy positivo que en Espaa se realizasen actividades similares, habida cuenta del gran nmero de represaliados, torturados y asesinados que hubo durante la guerra civil y la posguerra, as como de la existencia de numerosos centros en los que se recluy a cientos de miles de represaliados por el franquismo (segn el Anuario estadstico de Espaa, que slo contemplaba "la poblacin penitenciaria", entre finales de 1939 y comienzos de 1940 lleg a haber 270.719 reclusos y 92.000 personas internadas en diferentes campos de concentracin). En relacin con este punto, mientras el primer ministro francs (junto con otros tres ministros) inaugura un memorial recordando a los 60.000 seres humanos, incluyendo 20.000 espaoles, que malvivieron en el Campo de Concentracin de Rivesaltes, el mayor campo de concentracin de Europa occidental, el gobierno de Espaa (del PP) no enva representantes a dicho evento

Como muestra de la esquizofrenia histrica existente en Espaa pongamos un par de ejemplos ms de personas populares y con cierta trascendencia social. Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, cuestionaba recientemente que el franquismo fuera impuesto por la fuerza a todos los espaoles y tachaba de "Inquisicin" a la comisin que revisara los nombres de calles franquistas en Madrid. Aunque esto tampoco debera sorprender mucho habida cuenta la relativa frecuencia con que miembros del PP se niegan a condenar el franquismo o directamente se burlan de sus vctimas. El propio Manuel Fraga Iribarne en una entrevista concedida en 2007 comentaba lo siguiente: "pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda la responsabilidad, toda, fue de los polticos de la II Repblica. Toda!" . Tambin, muy recientemente, el popular cantante y presentador de televisin Bertn Osborne afirmaba: "Es que yo de verdad creo que en este pas nos hemos pasado un poco tres pueblos todos. [] Vamos a relajarnos un poco, que hace 45 aos que muri este to, o 43, o los que sean! [] Pues ya est, vamos a olvidarnos de esto, coo! Que ya han pasao muchos aos! [] Yo me he olvidado tambin, y a m me mataron seis en Paracuellos Entiendes? Yo s me he olvidado, y si me olvido yo, se pueden olvidar los dems. Siete tos carnales fusilados en Paracuellos. A m! Y no lo digo nunca y yo lo he olvidado, joder! [] Porque no podemos sacar esto otra vez, cuarenta y tantos aos despus, o cincuenta aos despus. Venga, coo! Que ha habido muertos por todos lados! Que es que no podemos estar hoy en da, en el siglo XXI, en los aos que estamos, otra vez con las dos Espaas, venga por Dios. Que estaba superado esto hace muchos aos." Sera partidario de ignorar completamente las declaraciones de este sujeto si no fuese porque, desafortunadamente, mucha gente presta atencin a sus comentarios y les pueden llegar a dar cierta credibilidad.

El cantante olvida o ignora, seguramente entre muchos otros aspectos, tres importantes detalles:

1) el rgimen franquista disfrut de cuarenta aos para recuperar a sus muertos y enterrarlos con toda los honores que estim oportuno, mientras que hubo un bando al que se le neg la opcin de honrar a sus muertos. El 9 de febrero de 1939, Franco firm en Burgos la Ley de Responsabilidades Polticas , segn la cual se declaraba la responsabilidad poltica de las personas, tanto jurdicas como fsicas , que, con efectos retroactivos, desde el 1 de octubre de 1934, contribuyeron a crear o agravar la subversin de todo orden de que se hizo vctima a Espaa y que a partir del 18 de julio de 1936 se opusieron al Movimiento Nacional con actos concretos o con pasividad grave . De hecho, Franco pidi un censo de desaparecidos de la guerra; encarg a un grupo de expertos un protocolo de exhumacin, y preserv por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas. Pero, claro, todo nicamente para las vctimas de su bando. Mltiples leyes, decretos y rdenes publicadas en el Boletn Oficial del Estado dan cuenta de ello. Y todo esto mucho antes de que viniese Zapatero con su Ley de Memoria Histrica, segn algunos, a "reabrir heridas" supuestamente cicatrizadas o a "olvidar la Transicin y rememorar la guerra civil" . La "Causa General informativa de los hechos delictivos y otros aspectos de la vida en la zona roja desde el 18 de julio de 1936 hasta la liberacin", creada por el Ministerio de Justicia el 26 de abril de 1940, trat de "investigar cuanto concierne al crimen, sus causas y efectos, procedimientos empleados en su ejecucin, atribucin de responsabilidades, identificacin de las vctimas y concrecin de los daos causados" y, en la prctica, se convirti en un instrumento estatal para estimular la delacin (lase a este respecto el captulo "La dictadura que sali de la guerra" dentro de la obra colectiva titulada "40 aos con Franco" recientemente publicada por la editorial Crtica).

2) En relacin con el punto anterior, no se debe olvidar que, segn distintos informes coincidentes, Espaa es el segundo pas del mundo en nmero de desaparecidos cuyos restos no han sido recuperados ni identificados, tras Camboya.

3) Y tampoco se debe obviar que en Espaa, tal y como recuerda con frecuencia Vicen Navarro (Catedrtico de Ciencias Polticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra), la victoria de Franco signific el inicio de un rgimen dictatorial que se caracteriz por su enorme brutalidad (en la misma lnea que el profesor Edward Malefakis de la Universidad de Columbia y de Alberto Reig Tapia, catedrtico de Ciencia Poltica de la Universidad Rovira i Virgili, Ismael Saz Campos, catedrtico de Historia Contempornea de la Universidad de Valencia, proporciona la siguiente informacin: "Mussolini ejecut a veintisiete individuos desde 1922 hasta 1940. Mientras que Franco ejecut al menos mil veces ms personas entre los aos 1939 y 1941. Teniendo en cuenta que la poblacin italiana era bastante ms elevada, la verdadera proporcin debiera ser de mil ochocientos a uno y todava podra ser ms alta, de diez mil a uno, si medimos el ritmo de las matanzas, ya que la cifra italiana cubre dieciocho aos y la espaola slo tres" ) y que impuso un enorme retraso econmico, poltico, social y cultural en Espaa (en 1936, Espaa e Italia tenan un nivel de desarrollo econmico equiparable; mientras que en 1978 el PIB per cpita espaol era solo el 62% del italiano).

Adems, para desterrar la idea de que el franquismo es algo del pasado y ya superado, resulta fundamental conocer que, como indica el politlogo y periodista Lluc Salellas, de los ltimos 50 ministros de Franco "ninguno fue degradado por la democracia. Al revs, la mitad fueron a parar a los consejos de administracin de las grandes empresas, la otra mitad a la poltica" (de hecho, de los 16 diputados de Alianza Popular, origen del PP, en 1977, 13 haban sido ministros de Franco). De la misma forma, en declaraciones recientes, Jos Garca Abad, editor de El Siglo, consideraba que "en Espaa todava hay un sustrato franquista, un franquismo sociolgico, autoritario, considerable. Y tiene una base importante de ciudadanos. Todava hay reflejos franquistas en cantidad de cosas" o el historiador John H. Elliott opinaba que "el franquismo marca como una sombra el dilogo espaol [sobre la independencia de Catalua]" . El historiador Francisco Espinosa Maestre comentaba recientemente en una entrevista: "En otros pases el fascismo fue derrotado, mientras que en Espaa se perpetu durante cuatro dcadas y, aunque nunca abandon del todo el recurso a la violencia que lo caracteriz desde el principio, se fue adaptando a los tiempos segn le convena. El gran reto fue permitir el sistema democrtico sin que ello acarreara cambios en profundidad en los grandes poderes del Estado. Me refiero a los poderes econmico, eclesistico, militar y judicial. Todo se orient, mediante una ley electoral ad hoc , a conseguir un sistema bipartidista que no pusiera en juego ninguna cuestin clave."

Considero que la percepcin que en Espaa se tiene sobre su propia Historia reciente se puede ilustrar con dos nombres: Manuel Fraga (1922-2012) y Santiago Carrillo (1915-2012). En palabras del catedrtico de Historia Contempornea de la Universidad de Zaragoza Julin Casanova: "Fraga fue ministro de Franco, desde 1962 a 1969, y ministro del Gobierno de Arias Navarro que se form tras la muerte de su caudillo, desde el 12 de diciembre de 1975 hasta el 1 de julio de 1976. Nunca fue ministro con la democracia. Su autoridad naci de la dictadura y tuvo despus en sus manos durante unos meses, como ministro de Gobernacin, todo el aparato represivo intacto, ese que cargaba en las calles contra los manifestantes, detena y encarcelaba de forma arbitraria y sin garantas, torturaba en los cuarteles y comisaras y, si haca falta, disparaba mortalmente a los trabajadores, como en Elda, Tarragona, San Adrin de Bess, Basauri o en el asalto policial a la iglesia vitoriana de San Francisco de Ass , una masacre que dej cinco muertos y decenas de heridos. Y todo ello en apenas medio ao, donde qued al descubierto el talante reformista de los franquistas sin Franco, cmo trataban a opositores y huelguistas, "desrdenes callejeros" los llamaban, y la impunidad de las fuerzas armadas." Mientras que Santiago Carrillo, incluyendo todas sus sombras, tal y como comenta el historiador Carlos Gil Andrs en el libro "40 aos con Franco" (pgs. 159-163), "abander la renovacin con una apuesta clara por una poltica de "reconciliacin nacional", por la bsqueda de acuerdos con el resto de la oposicin antifranquista y el objetivo comn de un cambio pacfico y democrtico. [] El papel que desempe en la transicin a la democracia destacado por todos cubri las luces y las sombras de un pasado mucho ms incmodo, espinoso y controvertido. Toda una vida contra Franco." . Deca que la equidistancia que presentan muchas personas para con estos dos personajes histricos, cuando no clara preferencia por el primero de ellos, me resulta llamativa porque yo no conozco demasiados casos en otros pases "avanzados" en donde se equipare a un fascista con un antifascista, siendo considerado incluso el fascista como un hombre de estado y un demcrata ms respetable y de mayor altura poltica y humana que el luchador antifascista. Cuando esto ocurre: cuando fascistas y antifascistas son considerados merecedores del mismo respeto o del mismo desprecio, cuando agresores y resistentes son juzgados en los mismos trminos, tengo la impresin de que dicha sociedad pierde la perspectiva y el sentido de la justicia a la hora de juzgar su pasado (y, por lo tanto, su presente). Con esto no pretendo demonizar ni santificar a ninguno de estos dos personajes histricos, pero est claro que uno estaba en el bando defensor de la legalidad vigente, y el otro se alineaba con los golpistas; uno defenda una serie de ideales de emancipacin y justicia social, y el otro unos valores antidemocrticos y un nacionalismo excluyente propios del fascismo. El catedrtico Vicen Navarro opina lo siguiente: "Otro ejemplo del coste elevadsimo de olvidar la historia es la resistencia a eliminar todos los smbolos de la dictadura en las calles y en la vida pblica de Espaa, argumentando que hay una incoherencia entre querer suprimir a los personajes de la Dictadura y a la vez mantener, o incluso promover, a personajes como Santiago Carrillo o la Pasionaria, dirigentes del Partido Comunista- que son equiparados a los lderes de las fuerzas polticas que realizaron y apoyaron el golpe militar, formando ms tarde parte de la dictadura. Se asume as una equidistancia en cuanto a la asuncin de responsabilidades, justificada en la necesidad de tener una visin equilibrada de nuestra historia, mirando no solo a un lado, sino tambin al otro. [] Esta supuesta neutralidad es, sin embargo, profundamente injusta [] pues se pone en la misma categora a los que destruyeron la democracia (los que establecieron y colaboraron con la dictadura) y a los que la defendieron. El Partido Comunista defendi la Repblica y ms tarde se distingui en la lucha contra la Dictadura, liderando la resistencia frente a ella. Que el Partido Comunista cometiera errores y realizara prcticas denunciables (muchsimo menores que las realizadas por el Ejrcito espaol y por la Falange) durante el periodo de la Guerra Civil no niega la labor importante que realiz en defensa de la Repblica y en contra de la Dictadura. Poner a la Pasionaria y a Carrillo en la misma categora que al General Milln-Astray me parece de una aberracin antidemocrtica extrema, que solo se puede entender en un pas con una escassima cultura democrtica, en donde todava hay un enorme monumento al Dictador que ha sido responsable del mayor nmero de asesinatos de espaoles y de demcratas (como porcentaje de la poblacin) que haya existido en Europa".

Pablo Mesejo. Doctor en Tecnologas de la Informacin e Investigador postdoctoral en el Instituto Nacional de Investigacin en Informtica y Automtica (INRIA). Francia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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