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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2016

La revolucin necesaria
Una nacin de borregos?

Manuel Cabieses D.
Punto Final


En 1961 un ex oficial de la Armada norteamericana, William J. Lederer(*), public Una nacin de borregos , escudriando el alma de EE.UU. Describi a su pas como una nacin sumisa, ignorante y aletargada por los medios de comunicacin. Una nacin de borregos analiza crudamente los mtodos de la elite poltico-militar-empresarial que maneja la opinin pblica como un material maleable que utiliza a su antojo.

Ha pasado ms de medio siglo y ese fenmeno es ahora mucho peor. Un troglodita forrado en millones de dlares amenaza, por ejemplo, convertirse en presidente de EE.UU. Las intervenciones norteamericanas -golpes de Estado, invasiones, guerras de rapia, bloqueos, asesinatos polticos, imposicin de tratados denigrantes para la soberana de naciones indefensas, etc.- se hanextendido por todo el mundo. Chile lo sufri en 1973 y hoy la amenaza se cierne sobre Venezuela. El indecente comportamiento de los gobiernos demcratas y republicanos no ha logrado todava despertar a la nacin de borregos.

En Chile est sucediendo un fenmeno parecido. Es hora de preguntarnos si nos estamos convirtiendo en borregos pastoreados por el duopolio poltico y meditico. Esto nos llevara a renunciar a nuestros derechos y deberes de ciudadana en una repblica democrtica. Permitiramos as que gobernaran sin contrapeso las grandes empresas nacionales y extranjeras y las pandillas depolticos corruptos que son sus devotos servidores.

La actual crisis poltico-institucional cuenta con un aliado que le permite ganar tiempo y eludir el severo castigo que merecen sus responsables. El mejor aliado de la corrupcin y de los abusos con la poblacin es la indiferencia ciudadana. Las elecciones municipales de este ao mostrarn sin duda una abstencin superior al 60% que se produjo en las presidenciales de2013. Las revelaciones del Ministerio Pblico sobre corrupcin han aumentado a niveles superiores al 80% el rechazo a instituciones, polticos y a la poltica en general. En tanto, la Fiscala Nacional Econmica ha denunciado las colusiones de empresas que imponen los precios de los productos con que esquilman a la poblacin. Estas denuncias -que abarcan al conjunto del mercado- han dejado en evidencia que la libre competencia, pilar del sistema, es un puro cuento. Sin embargo la poblacin mantiene -hasta ahora- una actitud de sumisa resignacin.

Lo mismo ocurre con el transporte pblico, que en rigor debera depender del Estado y los municipios. El temor a denunciar, debatir y sobretodo a participar en organizaciones sociales y polticas, es una herencia del terrorismo de Estado. En paralelo, Chile ha sufrido durante casi medio siglo el proceso de colonizacin cultural del neoliberalismo, que es algo ms que una teora econmica. Lo que somos los chilenos en el siglo XXI -ignorantes y ajenos a la solidaridad entre seres humanos-, es resultado de la implantacin de un modelo poltico, econmico y cultural reido con nuestra propia cultura y las tradiciones de organizacin y de lucha de nuestro pueblo. Un modelo impuesto a punta de bayonetas y tarjetas de crdito y que no ser fcil desmontar.

Pero la propia crisis poltico-institucional permite descubrir caminos para superar la indiferencia ciudadana. El ms importante es el que conduce a una Asamblea Constituyente que elabore y plebiscite una nueva Constitucin.

Esto requiere de un proceso de reactivacin social destinado a acumular fuerzas para vencer la resistencia que opondr una institucionalidad desvencijada y corrupta pero an capaz de engaar y reprimir al pueblo.

Los componentes ms importantes de este proceso de acumulacin de fuerzas son las demandas que representen las necesidades de la mayora. Demandas que slo se alcanzarn en un Estado inspirado en valores humanistas y solidarios. Por ejemplo el derecho universal a la salud y educacin gratuitas y de calidad. Es un insulto a la dignidad humana la situacin en que trabajan los hospitales pblicos en que el pueblo debe esperar meses o aos para una intervencin. Tambin hay que terminar con la especulacin de laboratorios y cadenas farmacuticas fijando precios a los medicamentos y apoyando a las farmacias populares. Por su parte, los jardines infantiles, escuelas primarias y colegios deben contar con los mismos recursos e infraestructura para formar nios en igualdad de condiciones. Los ancianos junto con los nios deben gozar de la atencin preferente del Estado, mediante la creacin de hogares confortables y dignos.

La justicia social comienza por el salario. En Chile la diferencia es abismal. Ms de un milln y medio de trabajadores, uno de cada cuatro segn la Fundacin Sol, gana el salario mnimo: 250 mil pesos (356 dlares). Un parlamentario, en cambio, recibe 37veces ms. Fijar un salario mximo -como plante Alfonso Baeza Donoso, ex vicario de la Pastoral Obrera-, es indispensable para acortar la brecha salarial. Esto debe quedar establecido en las leyes que generar la nueva Constitucin.

Chile necesita una verdadera reforma tributaria. Los ricos tienen que aportar ms. Mucho ms. No resiste ninguna lgica que existiendo tan gravesproblemas sociales, haya chilenos que poseen fortunas de hasta diez mil millones de dlares, segn la revista Forbes . Esto ofende a un pas que no ha logrado derrotar la pobreza y extrema miseria. Un pas donde muchos duermen en las calles y se alimentan escarbando la basura de los restoranes. Se impone una reforma tributaria solidaria. Chile puede soportar unos cuantos ricachones siempre cuyo aporte tributario sea consistente con las necesidades del pas. Pero es intolerable la acumulacin de fortunas que se han levantado mediante la especulacin y la explotacin de seres humanos y de riquezas naturales sin que existan esos aportes.

La inversin extranjera est saqueando el pas con la complicidad de gobiernos elegidos por un pueblo desorientado. La dictadura abri las puertas a esos abusos, pero los gobiernos civiles fueron ms all. En el periodo 1996-2010 -gobiernos de la Concertacin-, la inversin extranjera alcanz cerca de los 62 mil millones de dlares y sus ganancias totales fueron de 132 mil millones de dlares! Las inversiones extranjeras se pagaron solas en apenas catorce aos! Dicho de otro modo: por cada dlar que entr como inversin el pas pag dos dlares. En el primer gobierno de Bachelet la inversin extranjera directa fue de 52 mil millones de dlares y las ganancias del capital ascendieron a 75 mil millones de dlares.

Cualquier ao que se tome como referencia -a partir de 2005, en que la renta de la inversin extranjera crece bruscamente-, representa varias reformas tributarias como la que ha impulsado este gobierno o el royalty de Piera. El ao 2007, en el primer gobierno de Bachelet, estas ganancias registraron un rcord: 22.832 millones de dlares. Lo cual explica la identificacin de los inversionistas con los gobiernos de la ex Concertacin y el apoyo financiero entregado a sus candidatos y partidos. La ltima candidatura de Bachelet gast 5.377 millones de pesos, ms que todos los dems candidatos juntos, segn declaracin al Servicio Electoral. La cuenta no incluye los gastos de precampaa recaudados en Soquimich, Enersis y otras empresas por Peailillo y su G90.

Poner un lmite a las grandes fortunas y a la renta de la inversin extranjera es un objetivo natural de la revolucin democrtica que comenzar con la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Alcanzar ese objetivo se ha hecho ms difcil por la adhesin del gobierno de la Nueva Mayora al TPP (Trans Pacific Partnership). Es un tratado que lesiona el inters nacional al ceder soberana a tribunales extranjeros en las controversias del Estado con inversionistas extranjeros. Denunciar el TPP para liberar a Chile de las obligaciones que impone ese tratado es un asunto de importancia nacional. Lo mismo que la revisin de los acuerdos de libre comercio que Chile ha suscrito con 64 pases. La nueva Constitucin debe establecer la prohibicin de suscribir tratados que resignen el derecho inalienable del Estado a juzgar con sus propias leyes los conflictos en su jurisdiccin.

Entre tanto, la crisis poltico-institucional avanza con velocidad. Sin embargo puede extenderse por tiempo indefinido y tomar caractersticas an ms graves si los ciudadanos no nos unimos para exigir la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Por lo pronto cabe denunciar las maniobras que se hacen en la oscuridad para un perdonazo de los actos de corrupcin de la Nueva Mayora y la derecha.

Se necesitan nuevos liderazgos sociales y polticos, limpios de corrupcin. Sobre todo de jvenes, los llamados a dirigir este proceso de saneamiento moral de la poltica y de construccin de nuevas bases institucionales.

 

 

(*) Coautor con Eugene Burdick del libro El americano feo , llevado al cine.

 

Editorial de Punto Final, edicin N 847, 18 de marzo 2016.

[email protected]

www.puntofinal.cl


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