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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2016

Estados Unidos: colaboracin de facto con el narco

Editorial de La Jornada
La Jornada


De acuerdo con informacin proporcionada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre las armas decomisadas en la casa de seguridad en la que se ubic a Joaqun Guzmn Loera, El Chapo, en Los Mochis, Sinaloa, en enero pasado, se encontraba un fusil Barret calibre 0.50, que lleg a la delincuencia organizada por medio del operativo Rpido y Furioso, urdido y perpetrado por la dependencia estadunidense responsable del control del alcohol, el tabaco y las armas de fuego (ATF, por sus siglas en ingls) a finales de la dcada pasada, con el supuesto propsito de seguir el rastro al suministro de material blico desde el pas vecino a grupos delictivos mexicanos.

Por principio de cuentas es pertinente recordar que el Barret es un arma mucho ms poderosa que los fusiles de asalto AR-15 y AK-47 (cuerno de chivo) habitualmente empleados por las organizaciones criminales; se trata de un rifle de operaciones especiales de gran capacidad de destruccin, de uso regular en diversas fuerzas armadas del mundo las estadunidenses y las mexicanas, entre ellas y capaz de neutralizar vehculos con blindaje ligero e incluso de derribar aeronaves en vuelo bajo. Esta sola consideracin ilustra el grado de irresponsabilidad de los funcionarios de Washington que organizaron y ejecutaron Rpido y Furioso, y de las instancias legislativas y judiciales entre ellas, el propio Departamento de Justicia, que minimizaron la gravedad de esa operacin, se abstuvieron de investigar y sancionar a los altos funcionarios involucrados y aseguraron la impunidad de un delito de trfico de armas cometido en el seno mismo de las instituciones gubernamentales.

Es importante, asimismo, tener en cuenta que esa operacin de suministro de armas a la delincuencia fue slo una de las acciones de colaboracin objetiva entre las autoridades estadunidenses y los delincuentes mexicanos. Antes de ella tuvo lugar la maniobra llamada Receptor abierto, de similar diseo, as como movimientos de lavado de dinero propiedad del crtel de Sinaloa por la instancia gubernamental antinarcticos del pas vecino (DEA, por sus siglas en ingls).

Si a ello se suma la inaccin del gobierno del pas vecino ante el narcotrfico en su propio territorio, la permeabilidad de una frontera dotada de la ms avanzada tecnologa de vigilancia y la benevolencia de las dependencias oficiales estadunidenses hacia las instituciones financieras que incurren en lavado de dinero, resulta inevitable concluir que, al margen de discursos e intenciones, Washington ha venido colaborando de facto con el trasiego de drogas. El caso del fusil Barret y de otros pertrechos de guerra como granadas antitanque y misiles que han sido confiscados a los delincuentes pone de manifiesto que mientras Estados Unidos ofreca al gobierno mexicano su colaboracin en la guerra contra el narcotrfico decretada por Felipe Caldern, se haca de la vista gorda en el abasto de armas de uso blico a los grupos criminales y contribua con ello a la muerte de civiles y militares y a la destruccin del estado de derecho en nuestro territorio.

Ciertamente, el doble juego estadunidense fue correspondido aqu con una desmedida sumisin oficial, que llev a otorgar a funcionarios del pas vecino decisiones trascendentes en materia de seguridad pblica. As fuera por ese solo hecho, hoy, con una visin retrospectiva, es claro que la guerra de Caldern estaba destinada al fracaso y a la prdida de decenas de miles de vidas desde un primer momento.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/17/opinion/002a1edi


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