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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2016

Obama y la victoria del pueblo cubano

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


La visita a Cuba que inicia el lunes prximo el presidente de Estados Unidos Barak Obama se inserta en un proceso muy singular. El largo y espinoso camino hacia una eventual normalizacin de relaciones entre dos gobiernos con visiones irremediablemente antagnicas en fundamentales aspectos de la poltica, la economa, la cultura y las relaciones internacionales; de los mismos conceptos de derechos humanos, libertad y democracia, que no obstante intentan encontrar mediante la diplomacia coincidencias de intereses y puntos de vista para lograr una convivencia pacfica.

Cuando Obama a la par que su homlogo cubano Ral Castro- hizo el anuncio de que ambos pases haban acordado restablecer relaciones diplomticas, argument que la poltica anterior de Washington hacia La Habana no haba funcionado y deba ser cambiada. No dijo que haba sido una poltica inmoral, violatoria del derecho internacional, cuyo fin declarado en documentos desclasificados era rendir por hambre al pueblo de Cuba, que haba ocasionado miles de muertos e impuesto duras carencias a los cubanos de la isla.

Pero al constatar la inutilidad de esa poltica, tcitamente reconoci que la actitud de acoso, acciones terroristas -incluida una invasin de la isla-, as como el bloqueo de ms de medio siglo haban fracasado en su propsito de derrocar al socialismo cubano.

Ese reconocimiento es un hecho de inocultable importancia que habla de la inteligencia y realismo polticos de Obama. A la vez, constituy una prueba irrefutable de que, por sobre cualquier otra consideracin, ha sido la heroica y victoriosa resistencia del pueblo cubano por ms de cinco dcadas lo que condujo a este cambio de poltica del poderoso vecino del norte.

El otro hecho que impuls a este giro fue la postura unnime de los jefes de Estado y gobierno de Amrica Latina y el Caribe, manifestada clamorosamente en las cumbres de las Amricas de Puerto Espaa y Trinidad y Tobago, al solicitar de Obama el fin del bloqueo y expresar que dichas citas no podan continuar celebrndose en ausencia de Cuba.

El pronunciamiento de los gobernantes latino-caribeos gozaba del respaldo de sus pueblos, cuya solidaridad con Cuba ha sido invariable, circunstancia que se extiende tambin a muchos otros pueblos del mundo. Sin olvidar que son mayora los estadounidenses que abogan por normalizar las relaciones con la isla. Ms aun, es evidente el creciente rechazo al bloqueo del sector empresarial de Estados Unidos, vido de hacer negocios en Cuba y no quedarse rezagado en ese campo respecto a otras potencias en medio de una crisis econmica internacional a la que no se le ve fin, as como la existencia de un consenso en el Capitolio cada vez mayor en el mismo sentido.

Ahora bien, debe subrayarse que al reconocer el fracaso de la poltica estadounidense hacia Cuba, Obama dej bien claro, que con el nuevo rumbo que comenzaba, Estados Unidos continuaba manteniendo sus mismos objetivos. Es decir, confesaba paladinamente que Washington -para decirlo con mi amigo, el escritor cubano Ambrosio Fornet-, pretenda conseguir ahora por las buenas lo que hasta ese momento haba tratado de conseguir por las malas. En pocas palabras, el famoso cambio de rgimen, que tanto obsesiona a la elite estadounidense.

No hay duda de que para los intereses de Cuba y de Estados Unidos es mucho mejor el dilogo, la diplomacia y la construccin de consensos por trabajoso que sea, antes que el virtual estado de guerra no declarada impuesto por Washington por tanto tiempo. Para Cuba implica grandes riesgos pero lo revolucionario es aceptarlos y enfrentarlos con todas las exigencias que comportan en la batalla por la hegemona cultural.

Las medidas tomadas hasta el momento por Obama no suprimen el bloqueo, aunque le hayan causado fisuras, y van dirigidas fundamentalmente a fortalecer al sector privado y no al intercambio con la economa cubana como conjunto. Y es que Washington mira errneamente a ese sector como la futura base poltica de la transicin hacia el capitalismo en Cuba.

La visita a Cuba de se produce cuando acaba de renovar el ignominioso decreto contra Venezuela, estrechsimo aliado de Cuba, y es seguida de una estancia en Argentina, cuyo gobierno es hoy el caballo de Troya del neoliberalismo en la regin.

Queda por delante que Washington ponga fin al bloqueo, se retire de Guantnamo, cese los intentos ilegales de crear una oposicin interna y suprima las tambin ilegales transmisiones electrnicas contra Cuba.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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