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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2016

El aceite de oliva tunecino y la guerra neocolonial en Libia

Annamaria Rivera
Tlaxcala


 

Los extraos impulsos de inters por la suerte de Tnez se manifiestan desde hace algn tiempo en algunos crculos italianos y del lado de la Unin Europea. El 25 de febrero, el Parlamento Europeo aprob una resolucin en favor del aumento de las cuotas de importacin del aceite de oliva tunecino en el mercado de la UE, con objeto de asistir a la economa tunecina, muy golpeada por los ataques terroristas de 2015*.

 

 

Otro ndice est constituido por la atencin, si bien un poco tarde, prestada a este pas del Magreb por algunos crculos acadmicos italianos. Me refiero a algunos coloquios muy oficiales, con la presencia de algunos oradores que nunca tomaron posicin pblicamente en favor del levantamiento popular que deba derrocar al rgimen de Ben Ali, ni tampoco contra los asesinatos polticos y los numerosos episodios de dura represin que han jalonado y jalonan la llamada transicin democrtica. Recordemos que la nueva ley anti-terrorista (que reintrodujo la pena de muerte) y el estado de emergencia, tras los sangrientos atentados yihadistas, iniciaron una etapa de represin an ms grave, con frecuentes ataques contra los derechos y libertades civiles.

 

Para volver al primer ejemplo: existen serias dudas de que esta medida va a favorecer la recuperacin de la economa tunecina, golpeada duramente ante todo por la cada del turismo tras los atentados. Y an menos que contribuir a mejorar la condicin de las masas desheredadas. Lo cierto, en cambio, es que contribuir a agravar la crisis de los pequeos productores del sur de Italia, privilegiando las marcas italianas que en realidad pertenecen a las multinacionales.

Y no creo que sea un exceso de malevolencia el hecho de sospechar que este regalo forma parte de una estrategia destinada a engatusar las autoridades tunecinas, con el fin de neutralizar su hostilidad declarada a la guerra en Libia. De hecho, el Ministro de Defensa Nacional, Farhat Horchani, al igual que el Presidente de la Repblica, Beji Caid Essebsi, han afirmado en sucesivas ocasiones y pblicamente que nunca Tnez intervendra militarmente al pas vecino. Sin embargo un grupo de expertos, USamericanos y alemanes, ya est en el terreno para preparar un sistema de vigilancia electrnica a lo largo de la barrera de arena erigida en la frontera con Libia.

 

Existen buenas razones para oponerse a esta nueva guerra neocolonial encabezada por Italia, la antigua potencia colonial, por decisin de USA, sin ni siquiera la autorizacin del Parlamento italiano. En primer lugar, a pesar de la barrera de arena supervisada, la guerra va a aumentar an ms el contrabando de armas y la infiltracin de terroristas a travs de la frontera libia. Adems segn las previsiones del economista Radhi Meddeb, si en 2011, con el inicio del caos libio, se vio afluir en Tnez ms de un milln de refugiados, la intervencin militar provocar una afluencia que ser por lo menos el doble.

Lo que se teme es que el xodo masivo y simultneo tendr graves consecuencias econmicas y exacerbar la recesin que azota el pas. Y no slo: hay un riesgo muy real de desestabilizacin de toda la regin y por lo tanto una reconfiguracin geopoltica profunda , segn palabras del periodista Ijlas Latif.

Sin embargo, todava no es seguro, que el Gobierno tunecino, que se precia de su estrecha alianza con USA, podr resistir a las presiones. De hecho, no se puede afirmar que est compuesto por antiimperialistas muy valientes. Para memoria: El actual Primer Ministro, Habib Essid, fue Subsecretario del Ministerio del interior en la poca de Ben Ali. Adems, como lo he escrito en varias ocasiones, el antiguo partido nico est todava muy bien instalado en los sistemas financieros y las redes de comunicacin, especialmente en el aparato de seguridad y entre bastidores del Ministerio del interior. Es tambin por esta razn que la criminalizacin de la conflictualidad social espontnea - todava muy vivo e incluso decididamente en alza-, la violenta represin de las manifestaciones, la tortura de personas detenidas y encarceladas continen como si nada hubiera cambiado.

Por su parte, los gobiernos que se sucedieron tras la huida de Ben Ali, todos de inspiracin neoliberal, nunca, ni siquiera en pocas menos difciles que la actual, abordaron con determinacin los problemas como el creciente desempleo, las dramticas disparidades regionales, las abisales zonas de miseria. De esta manera, fingen ignorar que si el terrorismo yihadista es primero y ante todo el producto de las guerras exportadas por Occidente, su caldo de cultivo es la cuestin econmica y social no resuelta. No es una casualidad que los tunecinos contratados por los grupos yihadistas-terroristas en Libia, Iraq y Siria sean cinco mil, segn fuentes fiables.

 

 

 

Los datos que no es exagerado de calificar de desgarradores indican indirectamente la gravedad de la cuestin social. Segn el reciente informe anual del Observatorio social tunecino, expresin del Foro Tunecino de Derechos sociales (FTDES), entre 2014 y 2015, el nmero de suicidios y tentativas de suicidio aument de 170,4%. La cifra de suicidios por autoinmolacin, que son, por excelencia, la forma ms pblica y demostrativa de protesta tambin es impresionante: en 2015 no menos de 105 personas se transformaron en antorchas humanas, la mayora pertenecientes al grupo comprendido entre 16 y 35 aos.

Lo que confirma que en Tnez el suicidio por autoinmolacin no solo fue la "'chispa" que provoc el levantamiento popular, sino tambin una forma - tan estructural como la injusticia social- de rebelin contra la humillacin y la muerte social, y de reivindicacin extrema de dignidad [v. A. Rivera, Il fuoco della rivolta. Torce umane dal Maghreb allEuropa (El fuego de la revuelta. Antorchas humanas del Magreb a Europa), Dedalo, 2012].

A pesar de un marco tan dramtico, agravado por la amenaza cotidiana del terrorismo yihadista, Tnez sigue siendo un pas dinmico con una conflictualidad social permanente, niveles elevados de activismo social y poltico y una vitalidad cultural bastante notable. La guerra neocolonial, especialmente si se lleva a cabo con su consentimiento y / o su participacin, podra destruir todo esto y sumir al pas en el abismo.

* "El pleno del Parlamento apoy el jueves las medidas de emergencia que permitirn al pas vender a la UE sin aranceles 70.000 toneladas adicionales de aceite de oliva virgen en 2016 y 2017" [NdE]

Versin ampliada y modificada del artculo publicado por Il manifesto del 5 de marzo de 2016.

 

 

Imgenes: dibujos de nios de Benghazi. Fuente International Business Times

 

Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=17444



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