Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2016

La lucha por la verdad del pueblo saharaui contra el poder de Marruecos

Diego Hidalgo Morgado
Rebelin


La Monarqua marroqu est desplegando una campaa de presin a la Unin Europea y a sus mecanismos menos democrticos (o ms antidemocrticos, mejor dicho) para que estos mecanismos anulen o pasen de algn modo de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unin Europea que invalida el acuerdo agrcola que aceptaba la venta por Marruecos de los recursos del Sahara Occidental, territorio no autnomo que mantiene en ocupacin ilegtima desde hace dcadas.

As se activan los poderes antidemocrticos contra la actuacin de un Tribunal independiente que tan solo ha aplicado la normativa internacional de Derechos Humanos.

Las declaraciones y actos del rgimen marroqu muestran cmo funciona la lucha de poder en la comunidad internacional y sus resquicios antidemocrticos, para evitar que contra ese poder pueda oponerse la verdad de los oprimidos por su injusticia. Y resulta increble que, con todas las resoluciones que existen de la ONU, ahora del TJUE, de los informes y denuncias que demuestran torturas, desapariciones, una invasin ilegtima, la responsabilidad de Espaa, el incumplimiento de Tratados Internacionales de todo tipo y sobretodo de Derechos Humanos, la falta de garantas judiciales para los saharauis en el sistema judicial no independiente de Marruecos, la mitad del pueblo saharaui viviendo dcadas en campos de refugiados, el vergonzoso muro lleno de minas antipersonas... Es increble que a pesar de todas estas verdades probadas, la comunidad internacional siga siendo un espacio donde el poder desptico (no solo del rgimen de Marruecos, sino de las lites cmplices que gobiernan pases que le cubren como Espaa, Francia o USA) pueda seguir impidiendo que esa verdad se le imponga y se logre la justicia.

La batalla del pueblo saharaui no es ninguna cuestin que tan solo les afecte a ellas y ellos. Es otro paso ms, hacia adelante o hacia atrs en el camino para construir e institucionalizar definitivamente en el orden internacional esos mecanismos que permiten oponer la verdad contra el poder desptico.

La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE no es una cuestin menor, es un paso muy importante que no puede ser desandado, ni podemos permitir que sea desandado, por las instituciones antidemocrticas nacionales e internacionales cmplices de la monarqua marroqu.

Y esta sentencia ha dado lugar a todo un despliegue de fuera desptica de la monarqua marroqu. Un aumento de la represin al pueblo saharaui, un aumento del nmero de expulsiones de observadores internacionales en el Sahara Occidental, un despliegue de presin internacional para que se anule o desoiga antidemocrticamente la decisin judicial...

Me avergenza descubrir que los representantes (tutelares) de la Unin Europea, con un descomunal desprecio a los derechos humanos, han recurrido la sentencia y han comunicado a Marruecos que garantizan que se restablecer la situacin. Cmo se atreven!. Por supuesto, han sido los poderes ms antidemocrticos de la UE.

En las ltimas semanas estoy participando en el curso para Observacin de Derechos Humanos: Sahara Occidental como Modelo de Anlisis, organizado por la Asociacin de Amigos del Pueblo Saharaui de Sevilla y las Universidades Pablo de Olavide y Universidad de Sevilla.

Y en cada seminario, taller o actividad que hemos realizado, hemos podido ver y ahondar en la realidad de la lucha del pueblo saharaui y la solidaridad de los observadores internacionales contra las violaciones de Derechos Humanos del rgimen marroqu y la complicidad de varios grandes actores y culpables de la comunidad internacional. Con cada una de estas lecciones no poda dejar de acordarme de algo que escribi Foucault.

En La Verdad y las Formas Jurdicas, Michel Foucault defiende que, en momentos histricos concretos de gran relevancia, se consigui establecer un gran lmite contra los poderes despticos: el derecho de dar testimonio, de oponer la verdadi al poder. Segn Foucault este proceso tiene su raz en Atenas durante el siglo V a.C. Y lo considera la base de gran parte de la cultura que solemos llamar occidental, de sus formas de poltica y conocimiento (como la filosofa, los sistemas racionales (sic) y cientficos). Inici el desarrollo de las formas racionales de la prueba y demostracin y de los procesos y tcnicas en los que la victoria se consegua por convencer a los dems sobre la verdad de lo que se dice, de obtener la victoria para la verdad o, an ms, por la verdad.

Creo que, en gran medida, los avances en Estado Democrtico (no lo llamara yo democracia tan alegremente) y Estado de Derecho del ltimo siglo y pico (desde el inicio del levantamiento exitoso de aquellos y aquellas que los sistemas burgueses redujeron a nadies) son un desarrollo de la lnea iniciada con ese derecho de dar testimonio, de oponer la verdad contra el poder. Los derechos de sufragio, de expresin y otros derechos polticos universalizados en algunos pases, son mecanismos basados en la institucionalizacin de que la victoria poltica, jurdica, debe ser para la verdad o por la verdad.

Sin embargo, la comunidad internacional y las instituciones internacionales an funcionan bajo la lgica que solo permite la victoria del poder sin verdad, la victoria para el poder y por el poder. Solo en pequeos espacios de las instituciones internacionales se puede lograr la victoria por la verdad.

Estos espacios an minoritarios han sido construidos por luchas basadas en dar testimonio, en la indagacin de la verdad, en oponer con dignidad y un valor inmensos, la verdad frente a un poder asesino.

Desde que le aquellos prrafos de Foucault, siempre me pregunt cmo se construye un sistema as, que permita la victoria por la verdad. Cmo se legitima esta forma de poltica y se rechazan los mecanismos que privilegian los actos injustos de poder.

Creo que estudiar estas luchas en las ltimas semanas me ha enseado mucho sobre mi vieja pregunta de cmo se logra construir esos mecanismos de los que hablaba Foucault tanto los de poder sin verdad, como los de verdad sin poder. Es a travs de la lucha por la verdad de muchos pueblos y colectivos, contra los grandes poderes despticos, como se logra asentar la legitimidad y construir los mecanismos que dan prioridad a la verdad antes que al poder en la resolucin de conflictos polticos.

Quisiera hablar un poco de algunas cuestiones que hemos visto.

Los mecanismos de ese poder sin verdad que despliega Marruecos, son muy amplios.

En primer lugar, desde luego, est la compra de cmplices, los chantajes y amenazas. Pero no servira de mucho sin llevar las decisiones a los mecanismos ms antidemocrticos del orden internacional. El rgimen de Marruecos explota en su beneficio los mecanismos antidemocrticos de los que an se compone la comunidad internacional. A travs de esto consigue prerrogativas vergonzosas, como ese Tratado de explotacin de los recursos del Sahara que aceptaron firmar las instituciones de la Unin.

Por otro lado, acta con fuerza para bloquear los mecanismos que permiten que a ese poder sin verdad pueda oponersele la verdad de aquellos a los que oprime. Quiz el ejemplo clave sea cmo impide la monitorizacin sobre derechos humanos de la MINURSO en los territorios ocupados.

Adems, como todo poder sin verdad necesita imponer el silencio: con autnticas campaas de detenciones de periodistas y activistas saharauis, y desapariciones y torturas, campaas de expulsin de observadores internacionales de derechos humanos y periodistas, amenazas, castigos a cualquier disidencia... La monarqua marroqu ha llegado incluso a impedir el acceso a los territorios ocupados de Misiones Especiales de organismos internacionales, y ha logrado bloquear la publicacin de un informe de una Misin de la ONU del ao 2006. Silencio. El objetivo del rgimen de Marruecos es puro silencio: impedir el pronunciamiento del pueblo saharaui en un referndum ordenado por la ONU que Marruecos bloquea desde hace dcadas.

Tambin logra el silencio en otros pases y su opinin pblica. En muchos, en realidad, pero sobretodo en Espaa, donde las lites polticas no hablan de las obligaciones de Espaa y mantienen en secreto el texto ntegro de los Acuerdos de Madrid. Y silencio en la prensa de las grandes corporaciones en Espaa. Lo primero que te dice cualquier ciudadano espaol de a pie si le explicas la situacin del Sahara Occidental, las resoluciones que existen de la ONU, las pruebas de las violaciones de derechos humanos al pueblo saharaui, y las responsabilidades jurdicas de Espaa segn el derecho internacional, es que no saba nada ni poda haberse imaginado algo as en este pas.

La lucha del pueblo saharaui y los observadores de derechos humanos, es la lucha por la verdad, para oponer la verdad contra este poder. Y requiere todo lo contrario: testimonio en lugar de silencio, tanto cuando el pueblo saharaui se alza para decirse como en la solidaridad de quienes acuden para dar ms voz a su testimonio y recoger la verdad de lo que est sucediendo.

Esta lucha requiere lugares de democracia y justicia. Acude a los lugares de democracia (como el propio referndum que pide) y a los tribunales en lugar de esconderse en los mecanismos ms antidemocrticos. Son estos espacios, an minora en la comunidad internacional, los nicos que nos colocan en pie de igualdad para poder obtener una victoria por la verdad seamos quienes seamos y aunque no tengamos detrs poder significativo ni cmplices para encubrirnos.

Y por ltimo, esta lucha vive de la solidaridad (unin), del reconocimiento digno y honesto de otros, conseguido con la muestra rigurosa de la verdad, y no de la complicidad explotadora de las lites de las grandes potencias.

Es increble la solidaridad y valor de los observadores internacionales, que se ponen de frente a gobiernos despticos y al lado de sus vctimas, para ayudarles a oponer la verdad a travs de los pocos mecanismos internacionales que existen.

La observacin internacional para denunciar la violaciones de derechos cometidas por parte de gobiernos o ejrcitos, requiere en primer lugar lo que sealaba Foucault, un trabajo de indagacin y testimonio hecho desde la solidaridad, que significa unin, no compasin o limosna. Se trata de defender la indagacin de la verdad, el testimonio en igualdad de ambas partes, como forma principal de bsqueda de la justicia.

Pero lo ms importante para esta batalla es la impresionante lucha del pueblo saharaui, llena de valor y dignidad, para oponerse a la opresin, alzarse ante ella, para reclamar sus derechos como pueblo y un trato digno como personas. Incluso en el informe de observacin de derechos humanos ms importante que se ha realizado recientementeii, los autores reconocen que ese trabajo sera inviable sin el valor de las vctimas para declarar y oponer esta verdad.

No es en la teora donde se puede crear un sistema como ese que refera Foucault que permite oponerse sin poder, con la verdad, contra un poder desptico. Es en luchas como estas donde se construyen esos mecanismos, la legitimidad de estas instituciones, y se destruyen los silencios y los rincones ms antidemocrticos. Y nos toca a todos.

iQuiero dejar constancia de que considero que esta idea de verdad no se refiere a ese concepto de verdad absoluta ms all de las personas que han defendido ideas religiosas y racionalistas abstractas. Creo que al hablar de verdad contra el poder se habla de verdades relativas, concretas, realidades de dignidad y sufrimiento de injusticia, que pretenden ser negadas. Creo que as lo entenda Foucault, y desde luego as lo entiendo yo.

iiMartn Beristain, Carlos y Gonzlez Hidalgo, Elosa. El Oasis de la Memoria. Memoria Histrica y Violaciones de Derechos Humanos en el Sahara Occidental. http://publicaciones.hegoa.ehu.es/assets/pdfs/284/El_Oasis_de_la_Memoria_RESUMEN.pdf?1356518612



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter