Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2016

Elecciones en Estados Unidos
Homero Simpson manda

Marcelo Colussi
Rebelin


Estados Unidos, como gran potencia imperial que es, se arroga el derecho de decir lo que es bueno y malo para el mundo. Ningn otro pas tiene el descaro de premiar (certificar) o castigar (descertificar) a otro en nombre de supuestos valores universales. Durante todo el siglo XX, y ms an a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se erige como el gran poder que decide lo que pasa a escala planetaria: su punto de vista pas a ser la vara con que se mide el mundo. El siglo XXI, al menos de momento, no parece haber cambiado mucho en esta tendencia.

Hoy da su economa no est floreciente como dcadas atrs; pero lejos se encuentra de la bancarrota. Si alguien piensa que el imperio est cayendo, se equivoca profundamente. Estados Unidos sigue marcando el ritmo, y si bien la coyuntura internacional no es la misma que la de la Guerra Fra, su potencial an es ampliamente dominante. Pero que domine no significa que tenga la razn.

Estados Unidos, como gran potencia econmica, poltica, cultural y militar, tiene una poblacin sojuzgada y manipulada como el ms atrasado pas del Tercer Mundo. Por supuesto que entre sus ms de 300 millones de habitantes hay de todo; sin embargo, en trminos generales, el ciudadano medio estadounidense est perfectamente retratado por el personaje de Homero Simpson.

Vulgar, absolutamente desinteresado por lo poltico-social, con una mentalidad centrada en el consumo y el hedonismo rampln, convencido del destino manifiesto de los wasp (white, anglosaxon, protestant: blanco, anglosajn y protestante) como figura supremacista del pas, repitiendo acrticamente la visin hollywoodense de vaquero bravucn que atropella salvajes indios que representan un obstculo para el progreso, el personaje de marras pinta la conciencia del votante promedio de esta nacin.

Es por eso que el candidato republicano Donald Trump puede ir punteando en las expectativas de voto dentro de su partido. El magnate con aspiraciones presidenciales habla el mismo lenguaje que habla Homero Simpson: autoritario, machista, sexista, racista. Es decir: lo mismo que por dcadas leg Hollywood, inundando las cabezas de los estadounidenses sin mayores posibilidades de disenso. Su posesin de miles de millones de dlares no altera un milmetro los prejuicios en juego.

Trump denigr a los mexicanos (y por su intermedio a todos los latinoamericanos), y al hacerlo gan su popularidad inicial. Luego ultraj a los musulmanes y esa popularidad subi notablemente. Ms adelante falt al respeto a una distinguida periodista al contestar su pregunta haciendo alusin al perodo menstrual de sta y contrario a lo que podra suponerse la simpata de las mayoras republicanas hacia el presidenciable subi an ms. Luego se burl de la discapacidad de un opositor parapljico, y su celebridad continu en ascenso.

La serie de atropellos y abusos sigui; recientemente hizo una clara y explcita referencia al tamao de sus rganos genitales y para sorpresa de todos sus adeptos le aplaudieron delirantes y su prestigio volvi a acrecentarse.

No pretendemos con este breve escrito hacer un pormenorizado anlisis de las perspectivas polticas que se mueven para las prximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. La intencin mucho ms modesta es llamar la atencin de por qu un mensaje tan alejado de la correccin poltica como el de Donald Trump puede atraer tantos adeptos.

De dnde sali eso del amor por la libertad y la democracia del pueblo estadounidense? Sin dudas, eso es producto de una refinada manipulacin meditica que ha hecho creer, a Homero Simpson y al mundo entero, que tales valores son los dominantes dentro del pas del Norte. Pero lo que est sucediendo con el meterico ascenso de Trump muestra la verdadera cara de la situacin: Estados Unidos est construido sobre la base de un autoritarismo descarado y un consumismo barato. Y el votante promedio perfectamente pintado por la caricatura de marras ms que un defensor de causas universales es un superficial consumidor, marcado por un espritu conservador, rayano en el fascismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter