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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2016

IU Madrid y el nuevo movimiento poltico y social

lvaro Aguilera
Cuarto Poder


Los prximos das 2 y 3 de abril celebraremos la asamblea de constitucin de la nueva federacin de Izquierda Unida en Madrid. Afortunadamente hemos dejado atrs un perodo marcado por la desvinculacin de la prcticamente extinta IUCM (una organizacin que nada tiene que ver ya con IU), el conflicto interno y las discrepancias sobre la poltica de convergencia en el seno de nuestra organizacin. Los sectores ms conservadores de la antigua IUCM, vinculados al escndalo de Caja Madrid y las tarjetas opacas, ya no estn con nosotras, y encaramos los retos venideros en circunstancias ptimas de contribuir, desde la modestia pero tambin desde el potencial que nos otorga todo nuestro capital poltico y militante, para disputar el poder poltico al bipartidismo en nuestra regin.

No obstante, el planteamiento que debemos llevar a esa Asamblea Constituyente debe partir necesariamente de una profunda autocrtica, al margen de resultados electorales y cuestiones internas, sobre aquello en lo que se ha convertido Izquierda Unida en los ltimos aos. La idea que impuls el nacimiento de IU como un movimiento poltico y social de confluencia de todas las izquierdas rupturistas del Estado sigue estando vigente, pero lamentablemente la actual organizacin es ms un partido poltico al uso que otra cosa, con estructuras burocrticas incapaces de dar cabida a los sectores populares que quieren organizarse en un instrumento de unidad que pueda advenir la ruptura con el rgimen.

Los sucesivos intentos de relanzamiento y refundacin de la izquierda que fueron impulsados por las posiciones ms avanzadas de Izquierda Unida se vieron frustrados por diferentes motivos. A pesar de la implicacin de nuestra militancia en los procesos surgidos, no se supo interpretar de forma adecuada por parte de nuestras direcciones el sntoma de fractura histrica que supona el movimiento 15M, en un momento en el cual se requera de toda la determinacin y audacia para entender que no haba otra alternativa que la constitucin de un bloque poltico y social que superase la lgica tradicional.

Nos falt la generosidad necesaria para haber contribuido a la creacin de espacios de unidad popular en todos los frentes (como s se hiciera por ejemplo en las marchas de la dignidad) que fueran capaces de recoger el descontento con las instituciones y las polticas del bipartidismo clsico. El tren pas por nuestra puerta y en lugar de salir a las plazas y constituirnos en locomotora, nos dedicamos a mirar hacia nosotras, encerrarnos en identidades vacuas y en equilibrios de poder interno que poco o nada tenan que ver con los intereses de la mayora social.

Entre tanto surgi Podemos (un espejo de la madrastra de Blancanieves para una organizacin que se haba acomodado a ser el nico referente a la izquierda del social-liberalismo) que, si bien es cierto que en un principio consigui abanderar gran parte de las reivindicaciones que la mayora social haba reclamado en las calles, se convirti rpidamente en un instrumento insuficiente, e incluso desmovilizador, para disputar la hegemona al poder real.

Despus de las elecciones europeas, las fuerzas polticas llamadas a entenderse (IU, Podemos y las organizaciones rupturistas de las nacionalidades del estado) iniciaron un culebrn que concluira, exceptuando algunos municipios relevantes del estado, en una separacin que relegaba la capacidad de multiplicar de la unidad a una suma insuficiente para el cambio. La voluntad por lograr procesos de unidad electoral, como Ahora Madrid, fue la base de la ruptura de IUCM. Los resultados nos dieron la razn a las que entendamos que la confluencia era la opcin vlida a pesar de las contradicciones y las dificultades de esos espacios (AM y el resto de confluencias no son perfectas ni de lejos). En paralelo a estos sucesos, los poderes del Estado, sabedores de su debilidad, iniciaban una restauracin instituyente basada en el cambio de monarca, la implementacin de leyes regresivas y la represin a los movimientos sociales y de trabajadores organizados.

Ese ciclo descrito, inaugurado por la huelga general de 2010 y el movimiento 15M, arriba en estos meses a su final. Depende de nosotras, la izquierda rupturista y organizada, que el resultado del mismo sea una restauracin del antiguo rgimen remozado por rostros emergentes y polticas de vieja raigambre, o que caminemos hacia una suerte de segundo 15M sobre un programa poltico de ruptura, acompaado de una fuerte movilizacin social.

Para lograr orientar la salida hacia este segundo objetivo, IU tal y como la conocemos no es suficiente. Tanto en Madrid como en el resto del estado debemos iniciar un proceso de superacin del actual Izquierda Unida, que no de liquidacin, que nos lleve a la constitucin de un nuevo instrumento poltico de confluencia capaz de disputar los ayuntamientos, las comunidades y el Estado sobre un programa constituyente.

La Asamblea de Izquierda Unida de Madrid debe ser un primer paso en el camino hacia ese nuevo espacio. Debemos aprovecharla para hacer un llamamiento a la sociedad y a los sectores rupturistas en aras de conformar ese nuevo sujeto. Como miembro del Partido Comunista de Espaa, no tengo ningn inters en que la nueva IU de Madrid se agote en s misma, se convierta en un partido poltico mejorado. Mi instrumento para intervenir y transformar la realidad es el PCE. IU no es ni nunca debi ser eso, sino un lugar de encuentro entre diferentes tradiciones de la izquierda en torno a un programa poltico de transformacin. No se trata, pues, de refundar la vieja IUCM y mejorarla. No se trata nicamente de hacer una Izquierda Unida ms asumible para su militancia, sino de poner todo su capital militante y poltico, lo mejor de su pasado y presente, al servicio de un proyecto que aspire a ganar, a devolverle el gobierno al pueblo e iniciar un proceso que culmine en un nuevo orden social, econmico y poltico; en un nuevo pas. Lo dems son zarandajas.

No podemos asumir que estamos llamadas a ser, como mucho, un 15% del electorado. Nuestra misin es otra: convertir los barrios en parlamentos, transformar de raz el sistema, acabar con la desigualdad y la pobreza. Yo lo llamara socialismo, cada cual que le ponga el nombre que quiera, pero de eso se trata.

lvaro Aguilera es secretario general del Partido Comunista de Madrid.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/03/18/iu-madrid-y-el-nuevo-movimiento-politico-y-social/8322


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